martes, 14 de abril de 2015

Facebook

Esta ventana abierta de la comunicación posibilita el intercambio de pareceres, y, a pesar de la feroz competencia, se mantiene dentro de unos niveles  de uso bastante aceptables. Uno, que sigue sin móvil, pensaba que el WhatsApp impondría su dominio, con lo que los cuatro o cinco sujetos al ordenador nos quedaríamos con tres palmos de narices. No solo no ha sido así, sino que intuyo una superación en los contenidos de esta red social. Porque las circunstancias obligan, entiendo. No significa ello que todo lo que se cuelga por esos muros venga a ser un dechado de virtudes. Pero, de verdad, observo que mucho se ha mejorado con la necesaria selección a la hora de plasmar realidades cotidianas.
Lo malo –siempre habrá algún inconveniente– es que este año 2015, salpicado por varias citas electorales, nos conducirá, ineluctablemente, a la ingesta de unos termalgines de más. O a un descanso prolongado. Intentaré no sujetarme a las opciones señaladas. A ninguna.
Este pasado domingo, y así será hasta dentro de la tira, se publicaron algunas encuestas. Te juro que es muy poco lo que ya me sorprende de las mismas. Pero jamás había visto algo semejante a esto: “Según este sondeo, ASG sacaría 4.742 votos; el PSOE, 1.421; el Partido Popular, 2.463; y CC, 1.201. En cuanto al resto de formaciones políticas, NC obtendría 1.054 votos; Podemos 343 y Ciudadanos 711”.
La ficha técnica, con el resto de datos, podrás encontrarla en Canarias7 o Diario de Avisos, en sus ediciones del día anteriormente indicado. La seriedad del trabajo en cuestión, o del sondeo de marras, es de tal calibre que silba desde lo alto de Garajonay los resultados de las elecciones en La Gomera al Parlamento de Canarias al más mínimo detalle. Porque cuadrar el número de votos exactos que obtendrá cada formación el 24 de mayo constituye el ejercicio de ingeniería matemática más perfecto que se haya producido jamás. Tanto que parece un chiste gomero, precisamente. Y mira que me cabrean las bromas que se mofan de ese noble pueblo.
Ya que me fui a la isla de mis amores, hago el inciso de rigor (aunque no tanto, porque todo está en Face) para destacar que Casimiro alega que allá no va a permitir que el camión de la basura de Román Rodríguez recoja lo que él ha venido sembrando desde antes de levantarse la Torre del Conde. Que para llevarlos a El Revolcadero ya tiene él dispuesta su maquinaria. Y la presentación de los candidatos del PP, para Otra Gomera es posible, en el Tecina, sin miserias, trasladando desde el resto de las islas a la cream of the cream.
Se estila sobremanera lo de la renovación. Parece que el cambio ya no se vende tanto. Y como mucho candidato nuevo fue alumno no ha tanto, uno medita largo y tendido. Porque sabe de notables carencias que no se curan tan fácilmente. Pero allá cada cual. También la historia nos trae tristes ejemplos de libertades mal entendidas. Eso sí, cada cual puede estallarse como mejor crea conveniente.
Aunque no iba tanto el párrafo anterior por los que aparecen en las candidaturas cuanto por aquellos que las apoyan desde fuera. Intentaré explicarme. Porque la propia confusión de tragicomedia neurasténica en las explicaciones de los que aspiran a dos cargos está causando gravísimas degradaciones en la ya escasa sustancia gris de quienes ni con gafas ven un palmo más allá de sus narices y se lanzan con denodados esfuerzos a defensas numantinas que confunden velocidad con tocino. ¿Que no lo entiendes? Sigue leyendo.
La meta más elemental que se traza en un IES es que los alumnos consigan el Graduado Escolar. Después ya se verá. Y que lo puedan alcanzar todos. Para ello se diseñan varios itinerarios. A través de cursos de diversificación curricular, con adaptaciones bastante significativas en algunos casos, es posible conseguirlo. Lo malo es que más de uno, cuyas carencias intelectuales (que sí, carajo, basta ya de eufemismos) aconsejan un desvío hacia ramas bien concretas de la formación profesional (tan denostada, pero tan necesaria), se envalentona (mal aconsejado en un entorno que pretende siempre compararse con el vecino) y se matricula en Bachillerato. Y… ¿Para qué seguir si ya te lo estás imaginando? Un mucho sabemos los que hemos quemado pestañas en las aulas. Y a los ejemplos los tenemos identificados con la filiación completa.
Pasa el tiempo y las amistades abundan en las redes sociales. De todo en la viña. Y leemos textos y proclamas, felicitaciones y aplausos de actuaciones (de gestión de recursos públicos) que no suponen sino la continuación de líneas perfectamente trazadas desde los inicios democráticos en los años setenta del siglo pasado. Como uno es maestro, sabe (mucho más que intuye) que inconcebibles fallos no son meras licencias de estilo en el vasto (que no basto) campo de la Internet.
Los concejales (y las concejalas) se privan. Los advenedizos, más aún. Fotos, halagos, baboseos y zalamerías. Háganlo, si tanto les place. Pero no lo justifiquen bajo ópticas institucionales. Juventud, sí y siempre sí. Pero no a costa de todo. Aprovecharse de la docilidad, cuando no de la ignorancia, es de una bajeza brutal. Que solo conduce a la perpetuación de los mismos. Y al auge y proliferación de nuevas formaciones. Afortunadamente.
A buen seguro que otros exalumnos me habrán entendido de maravilla. Pues ya teníamos nuestras diferencias en ratos de pasillos y recreos, pero los años no solo despiertan sino conciencian. Esos son los que no se prepararon para rellenos. Me alegro.
Los verdaderos destinatarios de estos dardos ni se enterarán. Y no porque no me lean, que lo hacen, sino que sus múltiples ocupaciones les han ido consumiendo una masa muy arrugada que debemos tener bajo el cráneo. Siempre nos queda el consuelo, eso leí asimismo en Facebook, que las medusas han sobrevivido millones de años al albur de las olas sin pensar en nada porque no tiene con qué.
Me temo que hoy no tendré mucho éxito. No obstante, mañana me alongaré otra vez. Hasta entonces. ¡Ah!, Salud y República.