viernes, 22 de mayo de 2015

Fin

Esta noche a las doce entraremos en una etapa de tranquilidad. No habrá fuegos artificiales ni fingidos combates de boxeo durante una temporada. Y ayer por la tarde, cumpliendo con el castigo impuesto –ya alcanzó su fin para descontento de mi amiga Esther– repasaba carpetas en mi ordenador. Hay una que bajo la denominación Coplas recoge varias boberías rimadas. Entre ellas, las décimas. Y en estas, las pendientes de publicar que suman bastantes decenas. No voy a echar mano de las diarias de 2015 (hoy corresponde la 142), sino de otras que han surgido, por ejemplo, de alguno de los viajes (del Imserso o no).
He seleccionado las siguientes:
Cosas de viejitos
En pleno otoño ya inmerso,
para no perder las mañas,
me largué a Matalascañas
en un viaje del Imserso.
Les juro que fui bien terso,
con prestancia y cierto empaque,
pero sufrí vil ataque
del traicionero mosquito,
que me dejó hecho un asquito
y puso mi estancia en jaque.

El pateo vespertino
se convirtió en odisea,
pues el bicho se menea
como si fuera un vespino.
Salía detrás de un pino
o de cualquier recoveco,
y él siempre hallaba el hueco
donde picarte gozoso,
después zumbarte orgulloso
y al final dejarte seco.

Mas si obviamos al alado
y a la roncha inoportuna,
no olvidemos la fortuna
que nos oferta otro aliado.
Mundo Senior ha brindado
a infinidad de pasivos,
que sepan estar activos
con viajes y excursiones:
ya vendrán las ocasiones
de los antidepresivos.

Nos vamos al comedor,
pues de yantar presumimos:
de todo un poco cogimos.
Aunque siempre está el señor
que muestra con estupor
una protesta sonada,
alegando que no hay nada
y que de hambre se muere.
¡Ay!, aunque mil platos hubiere,
hay gente mal encarada.

Si el vuelo es a mediodía:
“una comida se ahorran”,
“con nuestros euros se forran”.
Cuando nada se tenía,
el discrepar no existía.
Mas cuando hubo de todo,
cambiamos no solo el modo,
sino también la elegancia,
se cae en la repugnancia
y se pierde el acomodo.

Para salir del lugar
paciencia debes tener,
pues precisas recorrer
gran distancia hasta alcanzar
la ruta que ha de llevar
al viajero a su destino;
y es que Doñana y el pino
solo dejan al Rocío
que disfrute algún desvío
con su romero camino.

No obstante, siendo sinceros,
habremos de convenir
que no es fácil conseguir,
con tan escasos dineros,
conceder a los viajeros
estancia, vuelo y comida.
Carajo, si esto no es vida
apaga la luz, Mariano.
Agradece estar bien sano
y que nada te lo impida.
Décimas del Meridiano
Hasta El Hierro me marché
para cura de descanso,
anduve por Charco Manso
y hasta un  fisco pateé.
Allá en Tamaduste hablé
con una joven villera
que en la música se esmera,
y pasajes recordamos;
atrás la mirada echamos
cada cual a su manera.

Un sendero en La Maceta,
que por la lava se expande,
nos lleva hasta Punta Grande
siendo el hotel nuestra meta.
La caminata completa
también incluye el retorno,
así verás el entorno
en su total panorama,
y es que el paisaje reclama
no ser siempre mero adorno.

Y no percibí, no obstante,
los temblores cotidianos
que sufren nuestros hermanos
al parecer cada instante.
Pero el sismo que no espante,
recomienda el entendido,
porque estando precavido
es asunto bien frecuente,
pues debe saber la gente
cómo esta tierra ha surgido.

Sí me llamó la atención
la cantidad de pencones,
pues los higos a montones
me causaron impresión.
Parecía una explosión
aquella muestra frutera
que en toda la isla entera
lucía con esplendor,
poniendo brillo y color,
cual eterna primavera.

Por Sabinosa pasé
y en su ambiente percibí
que Valentina está aquí,
pues ella jamás se fue.
Su arrorró yo lo escuché
y la brisa dibujaba
el terrón con que endulzaba
el descanso del pequeño,
que aquí en su rincón herreño
con los ángeles soñaba.

También estuve en Orchilla
al pie del mítico faro,
quizás buscando el amparo
de quien fuera avanzadilla,
y que asentado en la orilla
de luz y guía valió,
pues a El Hierro prestigio dio
con su mundial referencia:
fue notable la presencia
que el Meridiano le dio.
Visita tijarafera
Esperando no ser gafe
me atrevo con la espinela:
viento en popa a toda vela
me vine hasta Tijarafe,
y ojalá no se me chafe
esta vena literaria,
que en nuestra tierra canaria,
y más aún en La Palma,
el verso sale del alma
en costumbre centenaria.

Improvisa el repentista
con su verbo distendido,
pero tiene el entendido
do recrearse la vista.
Tiempo ha te di una pista
que hallarás en las paradas,
allí se encuentran signadas
composiciones modelo,
las que cantaba el abuelo
en noches de serenadas.

Es Tijarafe la cuna
del encuentro decimista,
donde se luce el artista
con una rima oportuna.
Goza el punto la fortuna
de tener buena salud,
pues es grande la inquietud
de los que el verso cultivan,
más ahora que se archivan
con singular prontitud.

Antes era diferente,
pues el leer y escribir
lo podía conseguir
solo el llamado pudiente;
la mayoría de gente,
desde niño a trabajar,
y aunque no pudo estudiar,
pegar palabras sí supo
y en su memoria bien cupo
lo que se quiso guardar.

La marquesina palmera
rebosa de realismo
y adquiere protagonismo
en tierra tijarafera.
Es esta buena manera
de practicar cortesía
y demostrar la valía
del respeto a nuestro entorno,
pues es más que mero adorno:
es orgullo e hidalguía.

Paradigma, arquetipo,
da gusto esperar la guagua:
protección de viento y agua
y de cultura anticipo.
En el blog te participo
con varias ilustraciones
que a modo de borbotones
nos señalan oportunas
que las rimas son fortunas
forjadas con ilusiones.
Bueno, qué les digo. Feliz fin de semana, reflexionen bien y a cumplir con el deber. Luego no te quejes. Hasta el lunes.