viernes, 17 de julio de 2015

Acomodos

Antonio Cantó García del Moral (Toni, para los amigos) es ante todo un actor. Y como tal actúa en su vida política. A sus 50 años, y ya no es un crío, parece no haber sentado las neuronas en los resquicios cerebrales y anda el hombre un tanto disperso. Vamos, dando el cante a cada vuelta de la esquina.
Sus inicios vinieron de la mano de Vecinos por Torrelodones. Luego estuvo próximo a los postulados de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía. Más tarde no tuvo recato en apoyar decididamente la unificación de los comunistas españoles (ignoro buscando qué). Acaba por integrarse en la UPyD de la señora Díez, con la que termina como todos ya conocemos: a la greña. Son apoteósicas sus cantadas en Twitter, red social en la que ha volcado pareceres de los que dan mucho que hablar.
En la pasada ‘refundación’ de Unión, Progreso y Democracia no quiso ser cabeza de nada (intuyo que se temía lo peor) y apoyó a Irene Lozano (vamos, iba detrás empujando). Y como fueron derrotados, Toni ha encontrado nuevo acomodo en un sillón que le sobraba al catalán Albert (ahora mucho más castellanizado) Rivera y se presentará como número 2 por Valencia en las primarias de Ciudadanos. En principio, y a la espera de lo que decida Irene (también abandonará los restos que dejó Rosa), como independiente. Pero todo se andará.
Podemos (plasmado sin mala uva) resumir que en terrenos peninsulares ocurre lo que aquí con Nueva Canarias. Y el diccionario, sabio como el que más, nos señala que acomodo significa colocación, ocupación o conveniencia. Dicho y escrito queda.
Los equipos de gobierno en los ayuntamientos de Madrid y Barcelona buscan, asimismo, acomodo. Pusieron tan altos los listones durante la campaña electoral que ahora se están encontrando demasiadas dificultades. Y en el de la capital son notorias las discrepancias.
Doña Manuela y su equipo han recurrido a la creación de una web (Versión Original) con la que pretenden hacer frente, eso alegan, a las informaciones inexactas. Es el sitio oficial de los desmentidos. Tachan a determinados medios de comunicación de tergiversadores y, por ende, a muchos periodistas de sesgados. Nada nuevo en un país en el que la información está sujeta a continuos vaivenes. Entre ellos, los económicos, los de la subsistencia, los del agradecimiento, los del pesebre. Sin olvidarnos de que en el campo de la opinión, cada cual hace de su capa un sayo. No seré yo, ni debe serlo el ayuntamiento capitalino, el que ponga en cuestión la libertad a la hora de emitir juicios de valor.
Lo que ya no entiendo muy bien es la travesía en la que se ha embarcado Ahora Madrid. Porque el consistorio tendrá, y bien surtido, un gabinete de prensa. Encargado de dar a conocer los aspectos reseñables de la gestión municipal. Y ya se sabe que se comunicará lo que interese. Aquí y en cualquier otro lugar. Para eso están los que han sido elegidos a dedo y ubicados en la dependencia oportuna para tan noble menester.
Para el mantenimiento de esta nueva herramienta informática, sostenida con fondos públicos, se requiere mucho personal nuevo. Porque echar una visual a todo lo que se publica no es moco de pavo. Y discriminar lo que nos conviene de lo que no, supone una ardua tarea. Y me temo que mucha paja deberán separar del grano. Máxime si se pretende, como parece ser, que todo vaya sobre ruedas. Porque no me gustaría pensar que se estuviera poniendo cortapisas a derechos constitucionales. Ni coartando libertades. No lo concibo, pues a la regidora la considero lo suficientemente bregada en impartir justicia.
Tengo la impresión de que la teoría está muy bien, pero el llevarla a la práctica está tropezando con excesivos inconvenientes. Tampoco se me pasa por la cabeza que ya se estuvieran asimilando defectos de la casta. Con lo que ni tan buenos los unos ni tan malos los otros.
Entiendo que todo se reduce a problemas de acomodo. Y las formaciones que se han venido a denominar emergentes nos pintaron una sociedad tan idílica y un servicio tan cristalino que no hemos esperado los cien días de gracia. Sus miradas escrupulosas y sus visiones catastrofistas de lo que había nos han dotado de lupas que escrutan sus andares. Y practicamos sus propuestas a rajatabla. Fomentaron nuestro activismo hasta el punto álgido de la crítica, del espejo, del modelo. Ándense, pues, con ojo.
Medio mes de julio ha quedado atrás. Se acaban las fiestas del Puerto y ya tropezamos con la del Realejo. Qué rápido vamos. Ya se puede comprar lotería de Navidad. El turrón se está envasando. No vislumbro grandes cambios.
Hasta la próxima.