miércoles, 15 de julio de 2015

Crevo

Días pasados tuvo lugar en el Centro de Rehabilitación y Estimulación del Valle de La Orotava (Crevo), fundado en 1990 con carácter comarcal para atender a niños con discapacidad múltiple y gran dependencia, el acto de presentación de la nueva grúa de techo que se ha instalado en la pequeña piscina terapéutica del centro, financiada íntegramente por la Obra Social La Caixa. El nuevo equipamiento, que ha requerido una inversión de casi 9.000 euros, mejora la comodidad y seguridad de los usuarios en las sesiones diarias de hidroterapia, y facilita el trabajo del equipo de terapeutas que atiende a estos niños dependientes para todas las actividades de la vida diaria.
El representante de La Caixa, Francisco Santana destacó la colaboración que la Obra Social de la entidad viene prestando a diferentes proyectos sociales en toda Canarias, haciendo hincapié en la atención a personas en riesgo de exclusión y en la financiación de los denominados desayunos escolares.
La directora del centro, Asunción Atienza, y el presidente de Crevo, Felipe Guardia, agradecieron el apoyo de La Caixa y del ayuntamiento villero, el único consistorio que colabora con la entidad, pese a que tienen usuarios de numerosos municipios de la Isla, desde Güímar hasta El Tanque.
En su alocución, el alcalde de La Orotava, Francisco Linares, solicitó a los ayuntamientos de Puerto de la Cruz y Los Realejos que volvieran a participar en el mantenimiento del centro. Ello me hace pensar que en algún ejercicio económico del pasado inmediato hubo entendimiento entre los tres consistorios para compartir los gastos. Lo que me conduce, de manera inmediata, a retomar una vieja aspiración que ya he dejado mencionada en este mismo blog en pretéritas ocasiones. Y si me remonto a épocas más lejanas, también en la prensa tinerfeña en diferentes artículos de opinión.
Soy de los que no veo descabellada la idea de un solo municipio en esta depresión que conforma una unidad geológica, paisajística y agrícola. Añade tú, si prefieres, otros conceptos como turística, monumental, histórica… Y coincido con el amigo Evaristo en la denominación: Valle de Taoro.
Pero los avatares políticos, dentro de los que el ombliguismo (palabra que deberá admitir la RAE más pronto que tarde con definición: mirarse el ombligo) ocupa lugar prominente, no solo no han hecho posible este sueño iluso de algunos sino que ni siquiera ha posibilitado el que fructifique una Mancomunidad que aglutine lo que la propia naturaleza ya deja bien definido. La que recibiera el nombre del Valle dio tantos pasos adelante y atrás que más que un entente supuso un vía crucis tan plagado de zarzas que acabaron, amén de rasguñados, como el rosario de la aurora.
Cuando vocablos como cesión, desprendimiento, generosidad no entran en el cálculo de los cargos públicos, muy complicado se hace abaratar costes. Porque, en resumen, de eso se trata. Mas todos se creen autosuficientes y cada cual arrima el ascua a su sardina, o la brasa a los tollos. ¿Por qué es tan difícil que un mismo camión recoja la basura en La Perdoma y La Cruz Santa? No, es mejor, y más productivo, el que cada municipio realice su plan de emergencias (aunque acaben copiándose como vulgares malos estudiantes; si sabrá Marrón de eso), como si la lava de una posible erupción supiera de linderos y de colores políticos. O como si el mar en los aledaños del Hotel Maritim conociera que El Burgado (zona alta) se mentó años ha como La Frontera.
Los problemas que parece tener el centro aludido ya los tuvo, y los tiene, el Hogar Santa Rita. Y aunque son muchos ayuntamientos los que asignan partidas presupuestarias para su actividad, no siempre se producen los cobros de manera regular. Lo que provoca enormes quebraderos de cabeza a los que rigen sus destinos. Acabará siendo asumido por alguna institución (pública) de carácter insular, como mínimo. Porque las buenas voluntades no son suficientes. Y cuando estas dependen de ayudas sujetas a los caprichos de equipos de gobierno que deben renovarse cada cuatro años, los vaivenes son permanentes.
Puede que hubiese sido más efectivo el que Linares se reuniera con Manolo y Lope, en lugar de lanzar la perorata en el acto reseñado. Aunque con los precedentes ‘mancomunados’, me temo el resultado. Mucha mano tendida es menester. Y no intuyo que estén por la labor. Es una pena, porque el campo abonado está ahí. Hace falta cultivarlo con esmero y amplias dosis de largueza. Todo lo contrario de las visiones estrechas actuales. Sin aspavientos ni pretensiones desorbitadas. Como las habidas en aquella Mancomunidad del Norte que murió ahogada en sus propias contradicciones y en un estado lamentable de penuria.
Como estamos en pleno verano, vislumbro un oscuro porvenir. No tanto porque la idea sea mala, sino que no me van a leer. Por mí que no quede por si debo retomar el asunto en otro momento.
Hasta mañana. ¿Fueron al embarque? ¿Habrán visto la cueva de la Calle Tegueste?