lunes, 6 de julio de 2015

Gay

Llevaba días con la matraquilla de escribir algo de esas ‘montadas circenses’ que se llevan a cabo con el denominado Día del Orgullo Gay. Porque entendía –y entiendo– que flaco favor se estaban –y están– haciendo con esos espectáculos que (es mi opinión, oiga) denigran su condición sexual y provocan rechazo en vez de aceptación. Estos festejos ahondan en la problemática en vez de introducirla en la normalidad. Para alcanzar la igualdad no es menester excepcionalidades.
Y hete aquí que el pasado viernes tropiezo en Facebook con unos párrafos de un realejero de adopción, Moncho Borrajo, que me animaron a dar el paso. Porque, creas o no, uno, educado a la antigua usanza, tiene sus reparos en tratar estos temas, no sea que cualquier desliz pueda conducir a una falsa interpretación de una cuestión que, a mi modesto entender, debería quedar en la más estricta intimidad de cada cual. Pero la libertad de expresión (exhibicionismo u ostentación, mejor) no seré yo quien la ponga en duda.
Argumentaba Moncho:
¿El día del orgullo gay? Respeto las opiniones de los demás y, por lo tanto, si quieren celebrar un día para que los llamados gay lo celebren, pues muy bien. Debe ser que yo soy homosexual y entonces estoy orgulloso todo el año. Claro que la palabra gay en inglés significa "chico alegre", algo que no entiendo muy bien, porque yo conozco a muchos y muy tristes. Quedan muchas cosas por hacer para que se nos respete y se nos trate como a un ciudadano más, y no creo que haciendo un Carnaval, las cosas se arreglen mejor, pero para gustos hay colores. En este día, desde mi opinión, hay formas de vestirse que en nada representan a una gran mayoría de homosexuales, y que rayan con el mal gusto y la ordinariez más cutre, algo que, según algunos gays que se dan en llamar "sensibles", no pega ni con cola de carpintero.
Totalmente de acuerdo. Y lo extendería a otros ‘días’ que solo vienen a oscurecer panoramas en lugar de aclarar situaciones. No es necesario citar ejemplos porque el calendario está lleno de ellos. No sé si por invento interesado de los centros comerciales o porque realmente algunos colectivos creen que tales películas de aventuras les favorecen. Para mí que se discriminan más aún. Pero, como expresa Borrajo, allá cada cual.
La fotografía que ilustra el comentario ha circulado por las redes sociales. Y en relación a esta faceta tan carnavalera, de una ordinariez que raya la paranoia, y de una falta de consideración a unas creencias tan dignas de respeto como el que reclaman los provocadores, sostiene el humorista gallego:
La burla a la religión católica, parece ser un tema frecuente. Curioso que no se haga nada contra otras religiones, que nos decapitan y nos prohíben vivir si no es escondidos. Creo que el día del orgullo gay nada tiene que ver con personas vestidas de monja-puta o Papa con ligueros.
Y es que, me pregunto, qué necesidad de mezclar el tocino con la velocidad. ¿Por qué para reivindicar legítimos derechos hay que realizar esta exteriorización infame de algo que reclama idéntica apreciación? ¿O será, tal vez, que la comercialización del evento exige estos guiones?
Si conviene a Madrid estos desfiles o cabalgatas por meros intereses económicos (que no es poco), diversifíquese la oferta. Y que participen librerías, teatros, cines, en suma, la cultura. ¡Ah!, no se me acaba de ocurrir, también lo sostiene Moncho Borrajo.
No debió gustar demasiado el comentario porque al día siguiente pudimos leer este nuevo fragmento:
Creo que hay personas que no entienden lo que leen. No critico la celebración del día del orgullo gay, NO, pero si algunas formas de hacerlo que ofenden a personas y credos. Ser libre es respetar la libertad de los demás. Por otra parte si entráramos en la sicología, nos daríamos cuenta que muchas personas utilizan estos días para sacar su propio yo reprimido, y que luego vuelven al gueto donde viven, sin dar la cara ni pelear por sus derechos.
Me temo que los que ponen en solfa las opiniones del díscolo, cuando por su propia condición, de la que él no solo reconoce sino que se enorgullece, deberían ser tomadas en consideración, son aquellos mismos que reivindican respetos. Lección que deberían aprender, pues no demandes para ti aquello que tú no practicas para con los otros. Respeta, si quieres que el sentimiento sea recíproco.
Y mañana, más.