viernes, 18 de septiembre de 2015

En fuera de juego

Los millones de refugiados sirios que desde hace más de cuatro años salen de su país, sumido en conflicto permanente, escafidiendo, buscan con ahínco a quien les atraviese el cango y se vayan de mandoble al suelo. Parece ser la única vía factible que vislumbran para que se apiaden de sus desgracias.
El traspiés (versión lucha canaria y que es defensa de la cogida de muslo) que le mandó la periodista húngara Petra Laszlo a Osama Abdul Mohsen, con su hijo Zaid en brazos, fue de lo más premonitorio. La caída perfecta del pobre infeliz, sin soltar en ningún momento a su pequeño vástago, escena contemplada por medio mundo (la otra mitad no tiene tele), constituyó el aldabonazo para despertar conciencias… futbolísticas.
Ya se hallan padre e hijo en Getafe. Se tramita el reencuentro con su mujer y resto de hijos. El progenitor, ya lo hacía en Siria, entrenará un equipo de fútbol en la localidad madrileña. Final feliz. Suerte, casualidad o destino han jugado a favor de una familia que ha hallado la luz al final del túnel. Todos nos alegramos y compartimos la buena nueva.
Los medios de comunicación, como siempre, se han volcado con lo inmediato. Tanto que casi olvidan el origen. Y que centenares de miles siguen jugando su peculiar partido. Con un marcador bastante adverso. Y, a lo peor, entre ellos, varias figuras balompédicas en ciernes. Pero entre saltar vallas, huir de los uniformados e intentar cubrir sus necesidades más perentorias, no han tenido tiempo ni espacio para demostrar sus habilidades.
Da la triste impresión de que España ha cubierto el cupo con este gesto. Y, quizás, vaya Rajoy a darle la bienvenida cuando pise por primera vez el césped. Y le regalará una camiseta del Madrid al infante. ¿Qué esperabas, una del Barça? Qué bueno que no valen los fuera de juego.
……………
Hace tiempo, bastante, que no escribo nada del bello pueblo vecino de San Juan de la Rambla. Una muestra palpable de que desde las pasadas elecciones de mayo el afer municipal se ha normalizado hasta los extremos que se requiere en una sociedad madura. No obstante, parece conveniente plasmar unas líneas acerca de lo acontecido en la última sesión plenaria. En la que se llevó a la consideración de los miembros de la corporación el Plan Económico Financiero 2015-2016. Asunto de suma trascendencia para cumplir conseguir la estabilidad presupuestaria que exige el Gobierno nacional. Y que el anterior pacto, más preocupado por sus generosas asignaciones, había olvidado por completo.
Consiste, grosso modo, en la aplicación de estas tres medidas: reducción del apartado de remuneraciones a concejales del grupo de gobierno (76,23%), que supondrá un ahorro de 212.450 euros anuales; control exhaustivo en los gastos de bienes y servicios corrientes; y, por último, optimizar la recaudación mediante la adecuación de padrones para un correcto cobro de tasas y revisión de ciertos impuestos, alguno de ellos, como las plusvalías, que ni siquiera se abonaban a las arcas públicas.
Se trata, en suma, como sostiene el edil de Hacienda, Cayetano Silva, de ajustarse el cinturón desde el propio ayuntamiento, antes que repercutir las acciones en los vecinos, que ninguna culpa han tenido en el desajuste o desfase en el que se halla sumido el consistorio por mor de unos. Eso, de unos, sin más.
A la hora de las votaciones el grupo socialista se quedó solo. Los cinco concejales del grupo que ahora lleva las riendas sanjuaneras, observaron cómo el resto de grupos (AIS-CC, tres concejales, y Mixto, formado por dos concejales de AUP, dos del PP y uno de VxT) no estimaron oportuno dar su conformidad al plan esgrimido, pormenorizado y argumentado. Podría uno, dentro de una ingenuidad sacada de contexto, que se dice, intentar comprender a los ediles que han accedido al ayuntamiento en estas últimas elecciones. Puede que hayan pensado aquello de esto no va conmigo. Craso error, pero allá cada cual. Ahora bien, que los tres representantes de Coalición Canaria, partícipes bien directos del desaguisado económico en que dejaron la conocida popularmente como la lata del gofio, raya el despropósito, cuando no la desfachatez. Aunque el colmo del esperpento, como casi siempre, vino de la mano del anterior alcalde. Seguro que Tomás se despertó en el justo instante de la votación. O que, en el supuesto de haber estado despierto y atento (y entender lo que se guisaba), lo mismo haya pensado que su voto a favor podría suponerle una merma en la asignación mensual y, en lógica consecuencia, plasmó su disconformidad con un rotundo voto negativo. Quizás, como la concejalía de hacienda en el mandato anterior no era responsabilidad suya directa, ni siquiera era sabedor de que Abreu no limpió las telarañas antes de recoger. Genio y figura. ¿En fuera de juego? Ya te dije antes que no valían.
Sean moderadamente felices, tengan un estupendo fin de semana y nos encontramos el próximo lunes en Pepillo y Juanillo. Para los pequeños detalles, si gusta, me puedes localizar en Facebook y Twitter. Estoy de un moderno… Dicho queda.