jueves, 10 de septiembre de 2015

La Frontera

Los excesos informativos que padecemos conducen a situaciones chiripitifláuticas. Ayer mismo, con respecto a un caso que se sigue contra excargos públicos del ayuntamiento de Arico, en el periódico El Día podíamos leer: “El juez considera que el exconcejal de Obras incumplió la legislación en materia de contratación de varias obras y que se lucró por ello Eladio Morales queda exculpado”. Este testamento no hay quien lo entienda. Se presta a demasiada confusión. O jugamos correctamente con los signos de puntuación para que las noticias, en caso de serlo (que esa es otra), nos den norte de lo que se pretende transmitir o rompemos la baraja.
En los digitales gomeros podemos observar que el anuncio de Fred Olsen (primero va el globo sonda, luego ya veremos) acerca de cobrar un euro para visitar las instalaciones del Mirador de Abrante (dicha empresa explota en concesión administrativa el restaurante ubicado en el mismo), ha desatado un intercambio de pareceres bastante curioso. Máxime cuando la letra menuda del comunicado indica que sería, en todo caso, a cambio de una módica consumición. Es decir, pagas un euro pero te dan un café.
Un servidor ignora el pliego de condiciones que en su momento fijó el ayuntamiento de Agulo. Organismo que deberá ser el que autorice ese cobro simbólico (o no, según se mire) y las contraprestaciones pertinentes. He estado en el lugar en dos ocasiones. Y en ambas me he tomado (la señora también) el cortado de rigor. Porque me parecía una solemne caradura por mi parte el recorrer las instalaciones, alongarme al vacío, sacar fotos a diestro y siniestro y largarme por la jeta. Estarán conmigo que por puro sentido común. Como cuando te entra un apuro, vas a un bar a evacuarlo (el apuro) y te bebes algo. ¿O no lo has hecho alguna vez? Y si te parece que 166,386 pesetas son demasiadas, te das un garbeo por fuera (nadie te lo prohíbe), vuelta y a otra cosa.
Me recuerda este asunto el del cobro en Las Cañadas. Con el que estoy completamente de acuerdo. Todo aquel visitante que quiera patear el Parque Nacional más allá de las lindes de carreteras y espacios acotados, como se hace en tantos lugares (ve a Lanzarote), a pasar por caja. Y no mareemos la perdiz con argumentos peregrinos, que si quieres ir a Vilaflor ni vas a pagar peaje ni nadie te lo va a impedir. No saquemos las cosas de quicio. Si no se hubiese puesto control a las subidas al Teide, seguro que nos estaríamos quejando porque ya no sería la elevación del terreno más alta del país.
Nos encanta llevar los supuestos problemas al límite, a la frontera. Como en el pacto de gobernabilidad en Canarias. Aquel que los ilustres se empeñan en reproducirlo hasta en el último rincón del archipiélago. Eso, en cascada. Así les va. A los socialistas, porque Coalición Canaria, acreedora al derecho divino de ser ellos y solo ellos, con un apéndice, se puede autoconceder la licencia de jugar al fuera de juego en Santa Cruz, Puerto de la Cruz… Sigue tú, que a mí me da vergüenza.
Mientras aplaudimos a rabiar decisiones valientes en muchas agrupaciones locales, los intocables creen que desde arriba (para que sus puestos de privilegio no peligren) se puede seguir con los dictados de siempre. Reparten, ordenan y que nadie se mueva.
En esto llega Barragán con sus amenazas (me recuerda al currito de la clase) y exige la reunión de la mesa (ahora todo funciona con mesas) por el desplante a la herreña Melissa. Pudo, en el momento de las declaraciones, haber puesto a su lado a la presidenta del cabildo, a doña Belén, para darle mayor fuerza y prestancia. O una pareja de lagartos de Salmor como muestra inequívoca de la identidad de una tierra ultraperiférica y tal y cual.
Hombre, en política no vale todo. Pero si nos percatamos de cómo caminan los actores por esos procelosos senderos, da la impresión de que sí. Por ello, y solo por ello, me atrevo a sugerir, creo que es la segunda vez, que las formaciones de estas islas deben pensarse muy en serio si no ha llegado la hora de mandar a CC a tomar viento fresco en cuanto lugar se pueda. Es que han dado un bajón de mucho cuidado y siguen con unas bravuconerías merecedoras de un par de nalgadas en el culo limpio. Y al PSOE, en particular, no todo puede justificarse por unos cargos. Háganme el favor de predicar, siquiera por una vez, con el ejemplo. En las sedes de cada población, añadan insulares y regional, deben establecer una sección de la “tercera edad”. Para que aporten experiencia, sabiduría, ecuanimidad, pero con la condición de que no aspiren a puesto alguno. Que no tienen, necesariamente, que ser jubilados del Imserso. Pero si tienes cincuenta años y llevas treinta haciendo de ordeñador automático, ya está bien. Y si aquí en mi pueblo, si al menos dos de los que tengo pensados dan el paso y se suben al carro, tiembla, Adolfo. Porque Manolo ya no estará, aunque el salto le va a salir mal, pero allá él.
Bueno, como ya estamos en la frontera del fin de semana, ¿nos vemos mañana? Vale.