lunes, 16 de noviembre de 2015

Arde París

Hay días y días. Y el pasado sábado fue uno en que las ganas de trabajar rondaron mínimos históricos. Los bombardeos de los medios de comunicación y las avalanchas en las redes sociales me sumergieron en un arrebato ‘decimal’. Hasta que lo dejé. No por cansancio, sino más bien por aburrimiento. Porque no soporto la falsedad. Y me rebelo contra eslóganes impuestos y diseños estereotipados. Qué lejos nos quedan otros sucesos. Y otras banderas.
Lee las décimas, si te place. Y luego tíldame de lo que te apetezca. De cínico no creo que te atrevas. Lo mismo notas incrementos de pesimismo galopante. Puede ser. A pesar de todo, feliz lunes.
Fanatismo religioso
que obnubilas la razón
hasta perder ese don,
del humano el más grandioso.
Cuando al estado juicioso
se corre tupido velo,
solo queda el desconsuelo,
la amargura más profunda;
con la condena rotunda
a la cordura yo apelo.

Nos habremos olvidado
con el paso de las horas,
y con las nuevas auroras
el pesar se ha disipado.
Este mundo preocupado
en arrendar su ganancia,
pretende con arrogancia
obviar que existen problemas,
solo se rompen esquemas
con hechos como el de Francia.

No son iguales los muertos
en cada lugar del globo,
por aquí causa jorobo,
más allá son sus entuertos.
Es un frente tan abierto,
que el que quiere causar mal
conoce bien el percal,
y acomete sus asedios
contando con cuantos medios
tiene esta aldea integral.

Todos somos París hoy,
y a mí me parece bien,
mas recordemos también,
porque cínico no soy
y aquí en Occidente estoy,
que hemos ido de sobrados,
marcando por todos lados
huellas de nuestra presencia,
do brilla la prepotencia
que nos dejó retratados.

Repasen los atentados
que en todo este mes han sido,
y no echen al olvido
los que estén más alejados.
Pues si estamos preocupados,
a la Internet me remito,
por este de aquí al ladito,
seremos el avestruz
que al esconder su testuz
cree arreglado el “conflito”.

Con muchas banderas galas
mostramos nuestro pesar,
mas no queremos dejar
las variadas martingalas.
Seguimos vendiendo balas
por mor de la economía,
se nota la mejoría,
ya llegan los resultados…
Los muertos tiroteados
se revuelven de alegría.

Esas fotos tan risueñas
con que adornaron perfiles,
no fueron nada sutiles
ni aportan muy buenas señas.
Pero, en fin, si tú te empeñas,
adelante, por favor;
yo no creo que el dolor
se demuestra de tal guisa,
para mí que esa sonrisa
no refleja el estupor.

Ardieron redes sociales,
como ardió también París,
pero ese enorme tapiz
de símbolos y señales
no atajan los grandes males
que corroen el planeta,
pues se queda en mera treta
de lamentos sin sentido,
a los que pronto el olvido
abandona en la cuneta.

Hasta mañana.