viernes, 20 de noviembre de 2015

No sirve, pero...

El Senado es la Cámara de representación territorial (artículo 69.1 de la Constitución). Casi cuatro décadas después de aprobada la Carta Magna, el 99% de los españoles que han tenido a bien preocuparse y recibir información de las funciones de esta institución, entienden que no vale un céntimo, que no sirve para nada. Más delito tienen aún aquellos que a estas alturas alegan desconocer su cometido. Desde cementerio de elefantes hasta echadero de políticos trasnochados, pasando por cuantos piropos te puedas imaginar, ha sido mentada la susodicha. Raro es el día en que no se cuestiona el gasto innecesario que supone. Lo sostienen los propios gestores públicos, quienes intentan disimularlo con la propuesta de una reforma integral. Porque la supresión supondría pérdidas irreparables para bolsillos acostumbrados al peso de los billetes y al tintineo de abundante calderilla.
Saben que el 20 de diciembre, a escasas horas de volvernos millonarios un año más, debemos acudir al llamado de las urnas. Para demostrar en la práctica cientos de teorías acerca de qué hacer con el Senado, nos tropezamos con que el número de candidaturas se incrementa con respecto a las elecciones de 2011. Una buena fórmula matemática de arriendo de ganancias. Porque el sueldo obtenido por no hacer nada, o como mucho rascarse el ombligo, es dulce que no se puede desdeñar. 13 listas (qué listos) por Tenerife, 10 por La Palma y La Gomera y 9 por El Hierro.
Muchos de esos candidatos ya ostentan representación en cualquier otra institución. Piensa, si quieres, en el pluriempleado Linares. Quien se justifica con el argumento de que solo va a cobrar un sueldo. No, bueno fuera. Lo que pone de manifiesto que aparte de ineptos son imbéciles (perdón, ellos no, los que les votamos; con lo fácil que sería cambiar una letra –botamos–), porque con sus dobletes, cuando no tripletes, ratifican la inutilidad del Senado. Y no sigo, pues me repito. Han sido tantos los comentarios al respecto, tantas las líneas emborronadas, que solo me resta descubrir el contenido de mi voto. Al menos haré leer en voz alta al presidente de la mesa electoral. Y si alguien esboza una sonrisa, me daré por satisfecho:
Voto nulo, mal menor
para cámara baldía,
de contenidos, vacía,
de iniciativas, peor.
¿No entenderías mejor
coger a tanto pudiente,
que está como siempre ausente,
y que vaya al paro obrero,
pues es menester dinero
para atender a la gente?
Mientras los dineros siguen corriendo generosos por bolsillos ajenos, la deuda pública de este país ronda el 100% del Producto Interior Bruto. No te preocupes, la pagaremos. Tú y yo. Ellos, menos. Las exenciones y beneficios fiscales se inventaron por y para mentes privilegiadas. Y en ese paquete, ni tú ni yo. Salvo que te hagas senador, verbigracia.
Zapatero nos dejó en herencia la módica cantidad de 15.800 euros. A pagar, ¿qué te creías? Los que nos prestan dinero y nos venden productos tienen la fea costumbre de querer cobrar. Y se lo devolvemos con muchos intereses. Y no te extrañe que dentro de ese capítulo de intereses (estos son otros diferentes a los anteriores) estén los de diputados, ministros, directores generales, secretarios, banqueros, industriales del armamento… ¿Cómo? Y senadores, claro.
Este gobierno que se jacta de habernos sacado de la crisis, cuando debieran mantener que ellos sí vieron la luz (si es que alguna vez se les apagó), nos ha endilgado una carga superior. Ya tocamos a 23.000 euros por cabeza. Que apoquinaremos, ponle el cuño. ¿Cómo se justifica el desaguisado? Por el FLA (Fondo de Liquidez Autonómico). Como las Comunidades no pueden acceder a los mercados financieros, el Gobierno sirve de intermediario. Al final, Rajoy no tiene la culpa (si fuera Zapatero cambiarían de opinión), sino que las Autonomías se desmadran. A presidentes y presidentas salientes les buscaremos acomodo en el Senado, y tú y yo… ¿Cómo? Eso mismo, a pagar.
Y mientras esto ocurre, por Canarias seguimos con las promesas de creación de puestos de trabajo. Aparte de los varios millones que prometió Paulino Rivero en sus ocho años de mandato, ahora pronosticamos 80.000 más hasta finales de 2016. El desempleo será pura anécdota en veinte o treinta meses más.
Y mientras esto ocurre en este desahogado Primer Mundo, unos mil millones de personas, eso leo, defecan aún al aire libre. Como cuando yo vivía en La Gorvorana e íbamos a cagar a la platanera. En aquel entonces servía de abono, pero ahora somos tantos que el problema sanitario es de órdago. Me imagino que la cabezas pensantes de este mundo mundial ya hayan planteado la posibilidad de unos bombardeos selectivos, con algún que otro daño colateral. Esto no lo soluciona ni Nuestra Señora del Amor por mucho mérito policial que haya acumulado en pro de la justicia y el bienestar social. Aparte del valor de la medalla, ¿llevará el galardón algún otro tipo de compensación económica? Qué pandilla.
Señores y señoras, amigos y amigas, hasta aquí. Sean felices y disfruten del fin de semana (finde, en moderno).