lunes, 7 de diciembre de 2015

Convenios

La Casa de La Gorvorana pasó a ser propiedad municipal mediante un convenio urbanístico. Ya lo hemos comentado muchas veces. Era alcalde José Vicente González. Tuvo a bien comunicármelo tras la firma. Y le dije si tenía un saco de guano, de los de 100 kilos, preparado y lleno hasta arriba con billetes de 500 euros. Debió ser por 2001. Saldrá, me comentó con la ayuda de otras administraciones. ¿Otro convenio? Sí, es la figura de moda.
En 2003 ganó CC. Y Oswaldo Amaro gobernó en pacto con el PP de Manuel Domínguez, ocupando este una concejalía fundamental: Hacienda. Y su compañero Sebastián Ledesma la de Urbanismo. Ahí es nada.
En 2007, CC repitió éxito electoral y volvió a ser elegido alcalde Oswaldo, quien gobernó con el PSOE de Vicente Quintero hasta que se pelearon, eso dicen, por las puñaladas traperas a la responsable de Urbanismo. Y el detonante, el desmantelamiento del “Monumento al Coño”, que fue a dormir, precisamente, a La Gorvorana. Hoy se halla repuesto en el Polígono de La Gañanía.
Desde 2011 gobierna el PP. Observen que cambio el diseño porque en el pueblo se entiende que el alcalde es Adolfo. Al que le concedo el beneficio de la duda respecto a una cualidad humana que podríamos denominar sensibilidad.
Pero entre todos la mataron y ella sola se murió. La foto es de hace unos años. Ya quedan pocos techos. Y como siguen entrando como Pedro por su casa, una extensa balconada de madera fue el último objetivo vandálico. Y cuando la Universidad Europea (privada) entregue el estudio de viabilidad, próximo a la siguiente convocatoria electoral, lo guardaremos bajo llave porque los millones necesarios no van a aparecer por arte de magia. Salvo que las amistades madrileñas nos concedan la parte del tesoro del galeón que pueda tocarle a España.
Los ayuntamientos (el de Los Realejos no es una excepción), en su afán de incrementar patrimonios, siguen empeñados en que la lista de propiedades tienda al infinito. En el momento de estampar firmas olvidan la cantinela de no tenemos dinero. Que la sueltan cada dos por tres y a las primeras de cambio. Sin percatarse de que ambos (dominios y presupuestos) son incompatibles.
A Manolo parece seguirle el idilio con Alonso. Y le propone que le ceda las competencias de gestión en el Paraje Natural de Rambla de Castro. Porque a la corporación insular le queda lejos (y con cuatro consejeros del pueblo). Algo así como lo que ha hecho el Gobierno de Canarias con el Parque Nacional de El Teide. Ahora bien, las perras que las siga poniendo el Cabildo.
Tengo la impresión de que oscuro vislumbro el particular. Porque Rambla de Castro, el paraje, no es la Casona y el palmeral. Pienso que más de un concejal ignora cuáles son los límites del mismo. Y quizás haya que incluir otras edificaciones bien cargadas de historia. O charcos emblemáticos, hoy convertidos en basureros. O la Cueva del Mármol, de la que nadie me hace el más mínimo caso. Lo del mayor y mejor palmeral, una pasada de muchos pueblos con adelantamiento por la derecha. Que el Cabildo no ha actuado, mejor no menearlo. Porque son tantos los dineros sembrados (entullados) en el paraje, que dragos, palmeras y otros tipos de vegetación nos lo podrían echar en cara. Cuidado, pues, con lo que se manifiesta, porque las hemerotecas, por ejemplo, son tozudas. Den un repaso por los muchos números editados del Boletín Informativo Municipal (La Voz de Los Realejos), sumen euros, declaraciones, intenciones, proyectos y amplio etcétera, y hagan una mesa redonda en lo alto del Roque Chico, o en La Pata, por si hay vértigo (¿será este contorno más oriental también parte del Paraje?), y obténganse conclusiones.
“Para evitar esta bicefalia en las responsabilidades y echar culpas”, requiere Domínguez que sea el ayuntamiento el que se haga cargo de forma directa. El propósito es bueno, nadie lo discute. Pero desde que se deje de ingresar cualquier cantidad, comenzarán los disparos. Y si como consecuencia del resultado de las elecciones generales del 20 de este mes sigue el pacto actual, conflictos tendremos hasta en la sopa. Porque la mayoría absoluta en el Consistorio ha vuelto prepotente al equipo de gobierno. Si lo hago yo, excelente; si me lo señalan los demás, quítate que me tiznas. Será esa característica, tiempo al tiempo, el inicio de la debacle.
Me parece estupendo que haya preocupación por el estado del palmeral. Pero algunos olvidan fácilmente que llevan cuatro mandatos en la cosa pública. Y una planta no se seca o marchita de un día para otro. Justificar iniciativas loables con veleidades del tres al cuarto, no. Y en campaña todo se contamina. La búsqueda del rédito pesa como una losa.
¿Y las cabras? Como nadie las ha obligado para que vayan a la escuela, siguen analfabetas perdidas y sin acceso a los bandos. Los cabreros alegan que los animales no son de ellos. Transitan por donde les venga en gana, ya que las posibles multas no serán abonadas. Si me llevan a juicio, me declararán insolvente. Y si tengo que regalar un par de quesos, dalo por hecho.
¿Y a cuanto de qué el párrafo anterior? Date una vuelta por la zona próxima a Gordejuela, o por los terrenos aledaños al sendero comprendidos entre ambas Románticas, QUE SON PARAJE, y… ¿qué, hacemos otra mesa redonda? Este asunto se trató hace unos días en el salón parroquial. El inconveniente es que gobernar con mando a distancia se antoja siempre complicado.
Hasta la próxima.