martes, 22 de diciembre de 2015

No vale la pena

¿Y tú crees que valdrá la pena? Yo entiendo que no, pero si te empeñas.
Menos mal que ayer lunes estuve algo escaso de tiempo. Tuve que ir, por ejemplo, dos veces a la capital (mañana –oficinas de Adeslas– y tarde –Clínica Parque–) y para un jubilado acostumbrado a la buena vida, esos trotes (amén de llevar el coche al taller para el cambio de aceite y la visita obligada al centro de rehabilitación portuense –ahora le tocó a mi mujer–) suponen demasiados sacrificios. Si luego te asomas a lo que dice la prensa y a los disparates que publicamos en el amplio espectro de Internet, quita, quita.
Los resultados deben ser respetados. Premisa primera. El que los compartamos o no es otro cantar. Y el partido que obtuvo más escaños ha sido el PP. ¿Mi opinión? Que debe gobernar. Eso es lo que el voto ha dictado. Da la impresión de que somos muchísimos los que no entendemos cómo ha sido posible, pero hallé la respuesta en el texto que seguidamente entrecomillo y que sale de la pluma de un ilustre vendido al mejor postor (a su trayectoria profesional me remito): “Yo voté al PP, que aunque me ha crujido a impuestos y me ha jodido la vida, y ha sido corrupto, y algunos de ellos han mamado lo que no está en los escritos, tengo la esperanza de que siga escapando a este país, tendente siempre al caos”.
No hace falta ser matemático para deducir que el PP perdió 63 escaños y que el PSOE se dejó 20. Lo que, junto al descalabro de IU (formación a la que siempre le queda el recurso de criticar la injusticia de la ley electoral), ha supuesto la irrupción de Podemos y Ciudadanos. Intuyo que ambos no están felices del todo. Eran más ambiciosos. Soñaban con zamparse al bipartidismo para parir su bipartidismo, el nuevo orden.
Lo de los chicos, lo previsto. Aunque se habían ahogado con los efluvios de encuestas y sondeos y ya se veían en los jardines de La Moncloa. Como mínimo. Después del aterrizaje, algo brusco, vuelven a cometer errores de principiante. Ya están reclamando al PSOE que se abstenga para que deje gobernar a Rajoy. Si los suyos no lo fagocitan antes. Y me pregunto qué necesidad tienen de estar metiendo sus narices donde no los llaman.
Podemos puede ahogarse en sus propias mareas. Porque unificar tantos perfiles dispares puede resultar tan complicado como acompasar la terrible amalgama que constituye la situación en Venezuela. Se me ocurre. Demasiados vientos y en muy variados frentes. De ahí la opinión anterior de que gobierne el PP. Claro que debe buscarse la vida para intentar los necesarios apoyos parlamentarios con los que llevar adelante su gestión. Pero harto difícil columbro el conglomerado que se requiere para que la otra parte del espectro asuma responsabilidades gubernamentales. Y es que no atisbo armonía en ese totum revolutum, máxime cuando la propia marca de Iglesias ya lo es per se. Lo intentó Anguita, con el auxilio de Aznar. Y ahora, incluso el día después del veredicto, la marca de los impolutos persiste en atacar al PSOE. Quieren, a toda costa, acabar con una singladura centenaria. El objetivo no es, no ha sido, desbancar en buena lid a las huestes de Mariano. Y en ello continúan. Pues lo dicho, que gobierne el PP. Formación por la que nadie votó. Como cuatro años atrás.
Ahora bien, que no se le ocurra al PSOE, por aquello de la salvaguarda nacional, ir de la mano con el Partido Popular porque no distará mucho de que deba acompañar a Garzón en el rezo de los misterios dolorosos del santo rosario.
¿Panorama complicado? Ya se verá. Por lo pronto dejémoslo en paisaje no habitual. Al que no estamos acostumbrados pero que puede ser el dibujo durante bastantes décadas. Lo que nos obliga al diálogo como manera de conducir la nave. Que no se atisba, por mucho que nos pretendan vender angelitos preñados. Las necesarias confluencias no se vislumbran. Sigue existiendo demasiado resentido. Cuyos recorridos y aterrizajes los delatan con toda crudeza. El sí se puede, si solo se reduce a que los de la rosa mueran de pinchazos, podría acabar como el rosario de la aurora. Qué religioso y didáctico estoy hoy. A no ser que tengan en su horizonte otra pinza. Total, han cambiado tanto que nada me sorprendería. Ya Soraya se marcó sus bailes por si fuera menester girar unos grados. Y en casa guarda dos pares de pantalones vaqueros sin lavar desde hace meses por si se tercia.
La excursión de este lunes por las redes sociales me ratifica en que Facebook no gana las elecciones. Me deja con mal sabor de boca. Menos mal que me distraje al oscurecer con el trayecto de El Castillo a Los Barros. Más que los kilómetros desde el Parque García Sanabria a la entrada al pueblo. Desde el consistorio alegarán en su descargo que es debido al intenso tráfico de estas fechas. Para mejorar la situación propongo una nueva rotonda al final de Los Cuartos, otra en El Castillo a la salida de La Longuera, unos semáforos en…
Observen en la ilustración los resultados de Los Realejos. Comparen con los de 2011. Ya sé que no son extrapolables a unas municipales. Pero al edificio comienza a entrarle aluminosis. El resto de valoraciones te corresponden a ti.
Hasta la próxima.