jueves, 10 de diciembre de 2015

Otra campaña

No merece la pena, entiendo, la fijación –raya la paranoia– de Podemos con el PSOE de Pedro Sánchez. Me recuerda los gloriosos tiempos, ahora olvidados, obviados y tapiados, en que Julio Anguita no halló mejor camino que aliarse con la derecha popular. Sí, la pinza.
Como tampoco el discurso del PP al insinuar que la gente tiene miedo ante un posible pacto del resto de partidos. ¿Miedo nosotros o miedo ellos?
Así que debo venirme para el pueblo. Donde ayer me llevé tremendo susto cuando pasé por Realejo Bajo. Lo habían vestido de azul al completo. Se parecía a la travesía de Icod el Alto. Pero no vi alusión a lo de España en serio. Después me dijeron que era una festividad religiosa. Luego se quejan de si se relacionan asuntos celestiales con vuelos de gaviotas. Esto de los colgaderos es la señal para indicarte quién gobierna en cada pueblo sin tener que consultar. Pasa La Cruz Santa y nada más pisar territorio villero (La Perdoma), el azul se torna negro. Ya te conté que el Photoshop se mangó las perras del color.
Leí que Antonio Banderas debe pagarle a Melanie Griffith 60.000 euros mensuales de manutención (acción y efecto de mantenerse). Pues la susodicha, a los 57 años, debe gastar bastante en potingues y alimentos. Yo, que facturo unos tres millones de euros en mi empresa de compraventa de inmuebles y vivo con cierto desahogo, estoy apenado por no haberme casado con el malagueño. Y siento idéntica envidia a la que se suscita en campaña entre los contendientes.
Y ya está, vamos al meollo:
¿Se sabe algo del vivero de empresas sito en el polígono industrial de La Gañanía? ¿Tiene alguna actividad con la que poder disimular la inversión proclamada a bombo y platillo por el ministro Soria? Ya que disponemos de Mercadona, Lidl, La Hucha, ¿por qué no alcanzamos un acuerdo con cualquier empresa del ramo de la alimentación y. al menos, cobramos un alquiler con el que pagar algún roto del presupuesto municipal? Idéntico a lo que se debió haber hecho años atrás en la Casa de La Gorvorana. Si hubiese estado habitada, muchos remiendos se habrían evitado.
Uno se pregunta demasiadas veces si el deslinde de competencias se halla debidamente regulado. Porque los esquemas se te rompen cuando acudes al ayuntamiento –la institución más cercana al vecino, la que debe conocer toda la problemática municipal– y te alegan que tu traba se debe al Cabildo, al Gobierno de Canarias, al Ejecutivo nacional o a la mismísima Europa. ¿Y para que quiero tantos representantes, todos excelentemente retribuidos, si no me solucionan lo mío?, se pregunta el incrédulo ciudadano.
Viene ello a cuento de los 8000 euros presupuestados para la rehabilitación de la Casona de Castro. ¿Cómo explicarle al realejero que lo que se nos ha vendido tantas veces en estos últimos años como el foco del cuidado medioambiental se halle expuesta al vandalismo por un quítame allá unos miles de euros y por un supuesto dilema de titularidad? ¿Acaso no hablan concejales y consejeros? ¿No simultanean cargos algunos de ellos? ¿No presumen de sintonías y logros de muchos millones para anillos y circunferencias?
Cuando me enteré del montante económico, recordé la calderilla que lleva Soria en el bolsillo para los cortados. Pero si es el sueldo de cualquier alcalde en los meses de junio o diciembre. ¿No se les cae la cara de vergüenza? Aunque con pasarse la pelota tendrán excusa para rato. Mientras, venga a incrementar el listado, es decir, acaparar bienes inmuebles que luego se abandonan y caen víctimas de la desidia. ¿Para qué dos alcaldes, dos concejales de Patrimonio, otros dos de Cultura, uno de barrios y otro de edificios públicos? Así nos va con tanta parafernalia. Luego les ocurre lo que a Mariano, juegan a la escondidilla. Como hace unas semanas en El Toscal. ¿Ya tapiaron la puerta de atrás en La Gorvorana? Porque la valla en la acera del costado oeste, amiga Noelia, sigue estallada de risa.
Y el favor final:
Para olvidarnos de todo lo anteriormente escrito, échale una nueva visual a la ilustración. Se trata, de una entrada a un festival solidario. Siempre la A. F. de Higa ha estado ligada a los villancicos. De ahí nació (la tradición de Lo Divino) y sigue fiel a sus inicios. Continúa recorriendo rincones perdomeros y lo recaudado lo revierte en la organización de la Cabalgata de Reyes.
En este 2015 suma otra noble causa. En la tercera edición de su Dicen que nació (Sala Teobaldo Power) se cobrará una entrada a 2,50 euros. Hay fila 0, por supuesto. Tampoco te pondrán mala cara si en vez del precio estipulado consideras que la causa merece pagar algo más. Esta niña del Pago de Higa, aquejada de una rara enfermedad, necesita un estudio más exhaustivo fuera de las lindes del territorio insular. Y ello, desgraciadamente, supone un gasto que no está al alcance de la economía de sus padres. Higa no ha querido mantenerse al margen y ha dado un paso importante para destinar todo lo que se recaude en esa noche del 19 del presente mes de diciembre para otro empujoncito.
Me imagino que voces e instrumentos sonarán más conjuntados. Y con hilo directo a la esperanza. Yo pienso acudir. Grano a grano, ya se sabe. ¿Llenamos el Auditorio?
Hasta mañana.