jueves, 3 de diciembre de 2015

Paro, presupuestos, parches

Cuando estudiaba Ciencias de la Información (rama de Periodismo) –en serio, tengo hasta el título– se nos decía que había tres profesiones sin horario predeterminado, las denominadas tres pes: Policías, Periodistas y Prostitutas. Con estas tonterías que nos han entrado para discriminar aún más, no sé si debo añadir a policíos, periodistos y prostitutos. A lo peor sí.
Paro
En este comentario de hoy me permito la licencia de varios contenidos, aunque no de letra inicial, según reza en el titular del presente. Podría haber dejado, al menos, el capítulo de Policías, porque en mi pueblo se halla la plantilla algo escasa y no se atisba en el horizonte inmediato la posibilidad de ampliación. Nos jugamos la carta de confiar en voluntarios hasta que cualquier desgracia, siempre imprevisible, nos deje con el culo al aire por mucha teoría que podamos encontrar en el Plan (copia y pega) de Marrón.
El paro bajó este pasado mes de noviembre en 27.071 personas. Eso cantan los fríos números. Me voy a Canarias y Baleares y me encuentro que la tendencia no se ha cumplido en ambas Comunidades, donde aumentó la lista de parados en 1.477 y 9.843, respectivamente. ¿El retraso en los viajes del Imserso? Me temo que sí.
Como estadistas, y, por contagio, los medios de comunicación, juegan a confundirnos con el dichoso interanual, te armas un cacao mental de tal calibre que al final no sabes si subimos o bajamos. Lo único que me queda claro es que desde noviembre de 2011 el descenso en los inscritos en las oficinas ha disminuido en 271.164. ¿Significa ello que hay esa cantidad de empleados más? Ojalá. Me temo que si contabilizamos a los “emigrantes”, a los que debieron arrancar la caña en busca de El Dorado, el montante ‘efectivo’ de empleos creados se reduzca hasta límites de escándalo. Y como todavía transitamos por cuatro millones largos, lo mismo necesitamos un siglo para alcanzar la tan ansiada estabilidad.
Del total de los que cotizan, déjalo estar no sea que los jubilados sigamos con ese proceso depresivo acelerado. Tanto que para diciembre volveremos a pellizcar el Fondo de Reserva en unos minúsculos 7.700 millones de euros. Recuerden que eso no se iba a tocar, era una de las líneas rojas populares. De lo que dejó Zapatero, ya no queda ni la mitad. Estimaba yo que no la vería vacía, pero me temo que también seré un afectado más. Y no conforme con esconderse, ya vuelve a las andadas el compulsivo gallego con nuevas promesas. Por mí puede manifestar lo que le venga en ganas, pero que haya “pollabobas” (otra con pé) que aún le voten, me lo expliquen. Excluyo del vocablo entrecomillado a banqueros, presidentes de Cámaras de Comercio y otros agraciados empresarios.
Presupuestos
Estamos en el mes de aprobación de los presupuestos. Y aunque ya lo he sostenido anteriormente, no dejo pasar la oportunidad para demostrar mi total disconformidad con aquellos ayuntamientos, generalmente gobernados con mayorías absolutas, que desprecian a los millares de ciudadanos que optaron por otra opción política, al presentar en sociedad las cuentas municipales sin haberse debatido en la correspondiente sesión plenaria. Porque difícilmente van a aceptar propuesta alguna de los grupos de la oposición, tras haberlos dado a conocer con todo lujo de detalles y especificando hasta el céntimo todas y cada una de las partidas que contiene.
¿Para qué celebrar ese pleno? ¿Para qué entregan, aunque con escaso tiempo para su estudio, una copia al resto de grupos? Ahórrense estos trámites y limítense a decir: Estos son los ingresos y gastos, y punto. Lo demás, pura parafernalia. Mejor, falta de respeto. Y cobro de dietas.
Parches
El candidato Alonso, que no presidente del Cabildo (el que engaña al electorado cuando sabe que su actual cargo y el que aspira a conseguir –de ilusiones también se vive– son totalmente incompatibles), pues en el supuesto de que muchos nos equivoquemos al agarrar la papeleta, tendría que renunciar a uno de ellos (que sería el de diputado segundón), ya no sabe qué atajo coger para contentar a la señora Oramas (cuanto viste el Photoshop) y, si puede, de camino, a los sufridores de las colas.
Lo trajeron tempranito a La Orotava (el bobo, iba a venir con su coche para gastar gasolina) y en la estación villera cogió la guagua que él mismo había puesto más barata para que utilicemos el transporte público sin miedo a quedarnos pobres. Y para predicar con el ejemplo. ¿Pagó? Creo que sí, aunque lo puede compensar con el capítulo de dietas y kilometraje de la institución insular. No pudo llevar a Linares porque no tenía quien lo trajera después para el Norte.
Fue todo el trayecto anotando incidencias. El desvío ‘solo bus’ parece que no funcionó correctamente o según los planes previstos, pero son hechos puntuales y fácilmente subsanables. Los periodistas acompañantes daban fe de los hitos de la gira, fueron notarios del magno acontecer.
¿Creen ustedes que si Carlos no estuviera inmerso en una campaña inútil, se embarcaría en esta aventura? ¿Qué inusitada prisa le dio por contentar a una masa poblacional mucho más que cabreada? ¿Y después del 20? Hombre, lotería Navidad, Año Nuevo y Reyes. ¿Y luego? Carnavales. Como los que estamos viviendo, disfraz (electoral) incluido. Parches, que son simples pegotes. O cataplasmas. ¿Quiénes? ¡Ah!
Chacho, mañana es viernes. Le sigue el Puente de la Constitución. A pesar de los baches, llevamos una marcha que agüita. Nos vemos mañana. Como trabajo en casa, no trinco la cola. Sean felices.