lunes, 1 de febrero de 2016

Autoservicio

Se inicia febrero y retomo las actividades blogueras. Ocho días de relajo en La Palma (ya no llevo ni el portátil) han servido no tanto para descansar (el que nace barrigón…) como para cambiar de aires. Y nunca mejor dicho (escrito). Porque tras unas primeras jornadas con algo de calima, nos sorprendió un viernes lluvioso que limpió la atmósfera y refrescó las sedientos campos. Como la cámara viaja conmigo, alguna instantánea habrá quedado medianamente decente.
Mientras, por aquí, se consumó en La Victoria algo que se venía venir desde tiempo atrás. El disciplinado Leo decidió cambiar la marcha de su vehículo por otros derroteros más rentables. Haroldo lo compensará adecuadamente. Porque nada mejor que una población de tanta raigambre histórica para dar comienzo a la refundación. Un ejercicio de responsabilidad, escucho, es el llevado a cabo por el ahora único edil popular. ¿Fue, entonces, un atolondrado, cuando elevó a Fermín a los altares? De haber sido así, un consejo: Esa enfermedad no se cura con un esparadrapo.
La prensa me da norte también de que la rebaja de la renta (IRPF) será inapreciable, según destacan los propios técnicos de Hacienda. Y tanto. Me voy a husmear en la libreta y compruebo que la pensión se me ha incrementado la sorprendente cantidad de 3,97 euros. Dado que aún es posible adquirir un cortado por 60 céntimos y puesto que mi mujer se apunta asimismo a la novelería de los garbeos viajeros, tenemos para ir en tres ocasiones a los establecimientos que ya tenemos ojeados. Y nos sobran 37 céntimos. Te quiero, Mariano.
Alquilé un coche en la Isla Bonita. Cicar, desde ha la tira, me trata bien y me suele dejar una buena máquina, casi siempre, y por idéntico precio, una categoría superior a la estipulada en la reserva. Pues bien, el Opel Astra tenía el depósito más seco que cualquier tollo al uso (exclúyanse concejales). Y del aeropuerto (por cierto, fui en Los Sabandeños y regresé en Los Gofiones; está Binter de un folclórico subido) a la estación que Disa puso al lado para urgencias como la de un servidor.
Aparco al lado del surtidor y como no acudía nadie a coger(me) la manguera (metáfora con la que se ilusiona hasta el más pintado), me dirijo al interior de la tienda. El único dependiente allí presente me señala que se trata de un autoservicio, a lo que le indico mi total ignorancia en el funcionamiento de la máquina expendedora, amén de no poseer titulación al respecto. Cuando me doy la vuelta para marcharme, compruebo que venía detrás de mí.
¿Qué le va a poner?, pregunta muy solícito. E indicada la cuantía, acomete la labor para la que se halla capacitado. Algo para lo que yo no he estudiado. Cuando arranqué la caña, mejor, el coche, díjeme para mis adentros: Menos mal, que si no me quedo por el camino.
Oye, que como se sigan implantando tales modas, y por la senda vamos, tendremos que realizar funciones de varios operarios. Y por el mismo precio. Para ti, que ellos se ahorran la biblia en pasta. ¿Dónde están los inspectores?
Me ocurrió suceso parecido en cierta ocasión que visité la oficina bancaria en la que guardo mis tesoros y pertenencias. Tan sencilla era la operación que el propio empleado me sugirió utilizar el cajero. Si lo hago, le espeté, y el resto de clientes hace idéntica jugada, cuando te quedes sin curro vienes a que te firme una petición por maltrato empresarial. A uno le gusta ir a un lugar en el que no solo te atiendan sino que conversen un fisco. Ejercicio saludable y sin contraindicaciones ni efectos secundarios.
Me asalta la duda de si te manchas la ropa poniendo gasolina al fotingo, o causas un estropicio con el uso inadecuado de la manguera, o no apagaste las luces, o dejaste la radio encendida… ¿Y te imaginas que se produzca una deflagración que te mande a freír chuchangas? A lo peor llevan a juicio a tus herederos para que restituyan las pérdidas habidas. Si no tengo siquiera el carné de manipulador de alimentos, me niego rotundamente a meter mano en materias altamente peligrosas, inflamables, contaminantes, nocivas y que te dejan un mal olor que te tumba de culo. Quita.
Sí, los almendros estaban en flor. Habrá más. Alóngate de vez en cuando a mi muro de face (cómo he progresado). Mañana es festivo en Tenerife. Y tengo que podar las hortensias pues estamos en cuarto menguante. Así que nos vemos el miércoles. Comentaré por arriba, que se dice, un artículo que acabo de leer. Trata de los viajes del Imserso. Algo de ello sé. Por eso.