lunes, 22 de febrero de 2016

¿De qué va hoy?

Un pateo después de las abundantes lluvias (El Castillo-San Nicolás), un cacho de papel en el bolsillo y el medio lápiz que suele acompañarme igualmente. Tras casi dos meses de sequía rimada, dos a la ida y cuatro a la vuelta (una vez cogida carrerilla…) constituyen el bagaje suficiente –eso espero– para surtir un día más a mis estimados chicos. Los del blog (Pepillo y Juanillo) y ustedes, los que están al otro lado. Si por un casual el retorno decimal no ha sido afortunado, a pasar página. Y caigan sobre el osado todas las maldiciones en forma de granizo. ¿Ya abrieron la veda por esos altos? Vamos allá:

Escribir sin ton ni son
no me parece oportuno,
si no surge tema alguno,
vendrá mejor ocasión.
En tal caso, es de cajón,
recurrir al verseado,
ejercicio abandonado
desde el diciembre postrero,
mas si debo ser sincero,
no ando muy preocupado.

Con un ligero repaso
la neurona se enjareta,
y poco a poco concreta
la espinela paso a paso.
El verso, como el abrazo,
va enlazando sentimientos,
las rimas son los alientos
que vencen el desafío,
con tesón y mucho brío,
tranquilo, sin aspavientos.

Para inspirarte motivos
seguro vas a encontrar,
aunque debas desechar
los que guarden tus archivos.
Cuando son repetitivos
puedes cansar al lector,
de tal suerte, a lo mejor,
te espetarán algún día:
No sigas con la manía
que vas de culo a peor.

Original poco resta
y es menester cavilar,
por lo que debes pensar
que un esfuerzo siempre cuesta.
Mas planteada la apuesta,
a tirar pa´lante ufano,
pues puedo jurar, mi hermano:
Quien con cariño labora,
ni el curro le marca hora
ni se le va de la mano.

Sin mayores ambiciones
la quinta ya va marchando,
y es que el magín va dictando
sin pausas ni retenciones.
Si te brindan ocasiones
no dejes pasar el tren,
saca pecho y siempre obtén
el máximo rendimiento,
no es bueno vivir del cuento
y da de ti el cien por cien.

Ya concluye un novelero
el retorno decimal,
como ven no me fue mal
el paseo dominguero.
No sé si fui buen obrero
pero aré lo que yo pude,
si la cosecha no acude
los surcos habrá cambado,
espero ser perdonado,
la providencia me ayude.

Y ya está. Mañana más. Sean felices. Si van a la nieve, no se vuelvan locos.