jueves, 25 de febrero de 2016

Una estafa manifiesta

No, no, y mil veces no. Me declaro en rebeldía y seguiré denunciando hasta mayo de 2019 que ‘mi’ alcalde cobra el sueldo más alto que la ley permite para ejercer de presidente insular del PP. Continúan los decretos para delegar en el sobrecargo y se multiplican las presencias de Domínguez en actos partidarios a la hora que tendría que estar currando en el ayuntamiento de mi pueblo. Y no se recata lo más mínimo. Diría que hace gala del despropósito. Y no me da la realísima gana de seguirle pagando un euro. Que apoquinen güimareros, victorieros, portuenses y todos los que procedan la parte proporcional correspondiente. Luego me vienen los abogados defensores a señalarme que está resolviendo asuntos para traer dinero al pueblo. Claro, y los resultados saltan a la vista. Por ejemplo, en las listas del paro. Menos mal que ya se elevan voces críticas en el seno popular. Porque no todos son iguales. Afortunadamente.
Hoy le voy a mandar el recado en décimas. Qué raro. Puede que alguien de su entorno le traslade mi parecer. Porque él, directamente, no tiene tiempo que perder en boberías. Debe revisar las propuestas que le elevan los aduladores vía redes sociales. Las denuncias por el mal funcionamiento del alumbrado público no las ve. De lógica total. En fin. A los concejales de la oposición les recomiendo que hagan un seguimiento mensual de las ausencias y anuncios del BOP. Para recordarlo en cada sesión plenaria. Eso sí, como haya que sacarse una foto, sale disparado. Y es capaz de explicarle a mi amigo “el camión” cómo funciona la nueva máquina (otro camión) de Icod el Alto. Mientras, de la zona de los cuarteles tiene diez mil sugerencias sin que haya prestado el más mínimo caso. Y dos huevos duros.
Vamos allá. Yo creo que se entienden perfectamente. Espero que las cace el destinatario:

Si mi alcalde no es consciente
de lo mucho que nos cuesta,
es que debe estar de fiesta
vacilando de la gente.
Me tiene medio caliente
su abandono laboral,
y olvida que el capital
lo apoquina el realejero,
no para andar de viajero
cual señorito feudal.

Sigue usted del tingo al tango
en asuntos populares,
si navega en otros mares,
yo no abono su fandango.
Como ocupa alto rango,
búsquese otro pagador,
y si no haga el favor
de cumplir el compromiso
que en mayo pasado hizo
al engañado elector.

Y todavía se atreve
a proclamar que dedica
más tiempo que la botica
de guardia de nueve a nueve.
Espero que sea leve
su estado de desmemoria,
o va a pasar a la historia
como el alcalde ambulante,
medio echadito pa´lante,
emulando al señor Soria.

Con tantas ocupaciones,
no olvide que en la cocina,
al que el oficio declina,
se le queman los fogones.
Sujétese los calzones
y atienda bien aquí el cargo,
del que presume de largo,
pero que ejerce muy poco,
para hacerse siempre el loco
dejando a Adolfo el encargo.

Si de un marrón disponemos,
no nos venga usted con otro,
si un huevo nos cuesta un potro
para el par ya no podemos.
Los realejeros debemos
exigir dedicación
a quien tiene obligación,
por el voto ciudadano,
de dar cuanto esté en su mano
y no andando de excursión.

Espero que un asesor
le haga llegar la rima,
y si usted a bien lo estima
se porte un fisco mejor.
Se lo dice quien fue actor
en tiempos de sentar bases,
déjese ya de trasvases
y a su pueblo al cien por cien,
de no parecerle bien,
persista con sus disfraces.

Hasta mañana, estimados lectores. Espero haber cumplido una vez más. Si atisbaste enfado en las líneas anteriores, no te voy a quitar la razón. Sean felices.