viernes, 4 de marzo de 2016

Cavilaciones

Con vuestro permiso, unas reflexiones a vuelapluma, sin darle demasiadas vueltas a la tuerka:
Nos quejamos de que la política es (más bien era) un echadero donde recalan personas sin preparación alguna, que entran con una mano delante y la otra detrás, y que salen con las dos delante (agarrándose los bolsillos). Cambian las tornas y aparecen en primera línea jóvenes universitarios con brillantes expedientes académicos y nos percatamos de que no saben sumar. O no dominan la resta llevando, que se dice. Y lo que es aún peor, desconocen las más elementales normas de convivencia porque ese día no fueron a clase. Mucha asamblea pero más bien escaso espíritu gregario. Autoritario, ponle el cuño. Argumentum ad hominen, ponle el otro (cuño). A la escuela pública.
Cuando un partido político elabora un programa para concurrir a una elecciones deberá entender que su puesta en práctica irá condicionada al número de votos obtenidos. Si alcanza mayoría absoluta y no depende de nadie, podrá permitirse el lujo de incumplirlo desde el día siguiente a la toma de posesión. No hace falta, creo, ponerte el ejemplo del PP en esta pasada legislatura. Pero cuando las cuentas no salen, la testarudez es mala consejera. Y si arriba quieres pactar, pero la condición sine qua non es que lo mío no se toca ni se cambia, gastémonos unos millones de nada y citémonos de nuevo en las urnas. O si no, logra que te propongan y defiende un plan de gobierno en el parlamento. En el supuesto de que a finales de junio deba ir hasta el local de la Asociación de Vecinos La Caldereta, aparte de perder los 50 céntimos que aposté semanas atrás, pienso votar a Pedro Sánchez. A un servidor, palabrita del niño Jesús, no me convencen los ademanes de Pablo Manuel. Después del niño de Bescansa y el beso a Domènech, incluida la nalgadita en el culo, ya no sé qué pensar. Y mira que soy tolerante.
Dicen que tras un naufragio, dos hombres llevaban varios meses en una isla (no puedo escribir desierta porque estaban ellos dos). Hasta que un buen día, tras tantas jornadas de aburrimiento, decidieron hacer el amor. Y cuando estaban casi en el momento culminante del acto, torció dulcemente el rostro el que estaba en la posición receptora (sujeto paciente) y demandó con vehemencia un beso al que actuaba de complemento agente. A lo que este, que se había mostrado más reacio en los momentos previos de la proposición deshonesta, contestó de manera taxativa: ‘Mariconadas, las justas’.
Debo ser anticuado y pienso que el hemiciclo no es lugar de exhibicionismos. Relajitos con orden y cada trabajo requiere sus espacios. No perdamos el norte y actuemos con el fundamento y la seriedad que la situación política requiere. Los ciudadanos demandamos altura de miras y no compadreos. Porque podemos acabar pensando que haya habido intención manifiesta de sobredimensionar un fenómeno social. Sí, cada minuto me decepcionan más. Hasta Carmena tuitea. Buen porte y nobles modales, abren puertas principales.
Como acaban por tocarnos los instrumentos musicales en casi todos los tonos, y para seguir con la fiesta, leo: “Cómo calcular la edad de los huevos”. Vaya cuestión más tonta, pues mirando la fecha de nacimiento en el DNI del susodicho. Yo con los míos no tengo problema alguno. Y vieron la luz los dos el mismo día. ¿Gemelos o mellizos?
Y concluyo, puesto que debo concentrarme para la votación de hoy. Estimo que ya tenemos una andadura democrática estimable. Y va siendo hora de que interioricemos que vivimos en un estado aconfesional. Muchos creemos que se debería ir más allá, hacia un estado laico. Las creencias, los cultos, las ceremonias deben estar siempre en la privacidad de cada cual. Por ello, no comparto que cada vez que se presenta el cartel y el programa de la Semana Santa, por ejemplo, y por esa época transitamos ahora, el protagonismo parece caer de la parte del cargo de turno. ¿Qué pinta ahí un alcalde o un concejal? Oiga, usted en su vida íntima haga lo que estime oportuno, pero no convierta un hecho de estas características en un acto de propaganda política. Cada acción en su ámbito. Y ya puestos, dado que se ha presentado en mi pueblo el cartel de las fiestas de mayo, vaya foto publicaron. Parece que la concejal hace ofrenda del mismo a la máxima autoridad insular del Partido Popular, que hizo un hueco para la foto. Cuando tengan el programa, me avisan para huir unos días de la villa. Lo siento, los fuegos me sacan de quicio. Yo no entiendo esa religiosidad despilfarradora. Y ya está.
Hasta la próxima.