jueves, 17 de marzo de 2016

Desatinos

Con este mismo título pensaba dedicar unos párrafos al ordeno y mando de Pablo Iglesias. Ni plataformas, ni mareas, ni asambleas, ni corrientes, ni facciones. El que se mueva, sentenciado. Por mis atribuciones. Manda eso. Viva la democracia interna, los reglamentos, los estatutos y todas las críticas al poder establecido. Han aprendido con una rapidez asombrosa. Y ya está, ellos solos se van retratando.
Me imagino que tú también habrás tenido la oportunidad de echar una visual a unos carteles o anuncios que circulan por Internet con tal carga de faltas de ortografía que uno piensa que es casi imposible dar tantas patadas al diccionario en tan poco espacio. Pero lo es. Y aquí entramos en la disquisición de si la importancia del mensaje radica en el fondo o en la forma. Porque el que cuelga un pedazo de cartón en la puerta de cualquier cuartucho en medio de cultivos de viña y expresa que “Ce bende bino”, a buen seguro que lo que la parra da sale en garrafas y garrafones antes que se corra la tinta del sugerente reclamo. O aquel otro que puso en la pizarra de su guachinche: “Gisantes y gambas”. A lo que el enterado le señaló que pusiera la u, sin más explicaciones. Y vaya que si la colocó. Por partida doble. Cuando salió de echarse algo, se percató de que ya estaba corregido: “Guisantes y guambas”.
Un borrón lo comete el mejor escribano. Aunque en la actualidad existen múltiples posibilidades de evitarlo. Y no es que sean siempre las confusiones ortográficas las causantes de las sorpresas. Que llaman poderosamente la atención cuando se trata de medios de comunicación impresos. Para los que se requiere mayor grado de concentración que el que dedicamos a otros sistemas en los que prima, parece, la brevedad y el alimentarse de cuantos más caracteres mejor. Que nos comemos las letras, en román paladino.
Ayer leía el contenido de una entrevista (Diario de Avisos) que le hicieron a un dirigente del PP. De la misma, va esta oración: …admite que esta organización “tiene una loza muy pesada encima” por la serie de causas judiciales y que se trata de “un momento difícil para el partido”. El entrecomillado no es invento mío. Lo juro. Ignoro si el cuestionario se le pasó previamente al mandatario o  el interrogatorio se llevó a cabo en vivo y en directo. Deduzco que el periodista quiso poner el acento en las dos frases remarcadas. A no ser, reitero, que ya viniesen contestadas desde la organización popular. Ños, ya me descubriste.
Me quedé toda la tarde pensando a qué tipo de loza harían referencia. Podría ser buen tema para las fallas valencianas: una taza del váter encima de la cabeza de Rajoy. O toda una vajilla (sin dobles) en la de Soraya. Porque lo de “pesa como una losa” es otra cosa bien diferente.
Entiendo que estará debidamente documentada la fecha del 26 de septiembre de 1519, cuando cinco naos capitaneadas por Fernando de Magallanes (Juan Sebastián Elcano, miembro asimismo de la expedición, sería el que culminaría la gesta náutica de mayor calado jamás llevada a cabo) fondearon en la bahía de El Médano. Por ello se programa una serie de actividades que se enmarcan en el acto del V Centenario de la primera circunnavegación al globo terráqueo.
Pero he aquí que el titular destacado de cierto digital es del tenor literal siguiente: “Granadilla de Abona conmemora el 50 aniversario de la primera vuelta al mundo por Magallanes y Elcano”. No debió tener buena noche el periodista autor de la información periodística. De ser así, éramos muchos los ya nacidos cuando los marineros disfrutaron de las brisas de aquellos contornos. Luego decimos que un cero no tiene valor. 50 y 500 no es lo mismo.
Se lució la televisión portorriqueña. El VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) se ha inaugurado este martes 15 de marzo en Puerto Rico con la intervención del Rey Felipe VI, quien durante su discurso ha sido rotulado en las imágenes ofrecidas por la organización con una errata: 'su Magestad'. Parece que eligieron el marco adecuado. O lo mismo se limitaron a seguir las directrices del gran Gabo.
Hasta mañana.