viernes, 18 de marzo de 2016

Guau

a) Onomatopeya para representar los ladridos de los canes. Porque son por lo menos cuatro: dóberman, bulldog, rottweiler y un último que es mezcla rara entre pit bull y perrito caliente.
b) Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos. Pues no, es una frase apócrifa. Parece ser que su autor fue Goethe. Nach Freuden und Geschäften; Doch immer kläfft es hinterher Und bellt aus allen Kräften. So will der Spitz aus unserm Stall Uns immerfort begleiten, Und seines Bellens lauter Schall Beweist nur, daß wir reiten. A saber: En busca de fortuna y de placeres. Mas siempre atrás nos ladran. Ladran con fuerza… Quisieran los perros del potrero por siempre acompañarnos. Pero sus estridentes ladridos solo son señal de que cabalgamos.
c) La comprensión lectora es la capacidad de entender lo que se lee, tanto en referencia al significado de las palabras que forman un texto, como con respecto a la comprensión global en un escrito. Es una tarea cognitiva que entraña gran complejidad. Coherencia, conectividad y cohesión.
d) Diccionarioooo: En él a mirar te invito, porque el verbo comprender  es más que saber leer, y aunque difícil se antoja, aun con neurona coja, un milagro puede haber.
e) Yo tengo razón, tú estás equivocado. Con el tiempo acumulamos opiniones, creencias, que pasan a conformar lo que llamamos identidad construida o ego. Si alguien agrede esas posesiones mentales, en realidad es como si lanzara un ataque personal, porque confundimos pensamiento e identidad. No parece sensato confundir lo que somos con lo que pensamos, pero esto no lo tienen tan claro quienes se aferran a sus creencias con desesperación.
f) Cuando una creencia nos domina, llegamos a pensar que todo el mundo piensa, o debería pensar, lo mismo. Pero hay opiniones para todos los gustos, la diversidad construye el mundo, y aunque parezca extraño, hay personas que creen cosas muy diferentes a las que nos parecen normales.
g) Cameron en Arrieta (Haría-Lanzarote. Merkel en El Tecina (San Sebastián-La Gomera). Y yo estoy pensando quedarme en casa. Desde la azotea escucharé las notas de las procesiones que atraviesan Godínez. Lo mismo me (re)convierto. Oye, que cuando era joven acudí varias veces a esas manifestaciones religiosas. Luego se me cayeron las orejeras. Pecados de juventud.
h) Por entre unas matas, seguido de perros… Los que por cuestiones de poco momento, dejan lo que importa, llévense este ejemplo.
i) Una gran repercusión tuvo un reciente suceso, pues cogieron a un sabueso que se jacta de matón.
j) A quien no ve su joroba, mas gusta que le den coba, me atrevo a darle un consejo: Pon ante ti un buen espejo y no seas…
y k) Concluyo el último post semanal, salvo que surja cualquier imprevisto, con tres fotografías para ir actualizando el archivo. Las dos primeras (años 1962 y 1966, respectivamente), de cuando me dieron la oportunidad de acudir a dos campamentos de la OJE: La Gomera y Zaragoza. En el año citado en primer lugar, bajaba aceite para los motores de la elevación de aguas en Gordejuela (me pagaban 150 pesetas) y a un grupo de chicos del barrio nos brindaron la posibilidad de irnos para El Cedro. Cuatro años después, me hallaba regando en la finca de La Gorvorana y vino mi padre con don Rodrigo y me dijeron: ¿Quieres ir a un campamento en Zaragoza? ¿Dónde suelto la guataca?, fue mi respuesta. No, el bobo. La última, de finales de 1973, en Hoya Fría. Un grupo de alféreces de complemento. Franco seguía vivo. Y tanto que para ejercer como maestro hubo que cumplir con ciertos requisitos. Como otro campamento, por ejemplo, en La Esperanza. Y la segunda parte en el Colegio Mayor San Agustín. Como estaba mucho más flaco, no se destacan sino orejas y nariz. Señales inequívocas de la gente inteligente. Eso leí una vez. Y lo comprendí.
Mucho de lo anterior es copiado. No importa. La complicidad vale tanto como cualquier tesoro. A los que comparten mis opiniones, mil gracias. A los que no, un millón de ellas. Sigan leyendo. A lo mejor un buen día…