viernes, 25 de marzo de 2016

Estilo

Leo con sumo interés la propuesta del grupo socialista en el ayuntamiento de Los Realejos, que plantea la aprobación de una guía por la que se rija el funcionamiento de la comunicación local y que garantice la pluralidad y el rigor que debería exigirse a toda información. Miguel Agustín García reprocha al grupo de gobierno (PP) el uso propagandístico que viene llevando a cabo con los medios pagados por todos, verbigracia, la radio municipal. No solo en sus emisiones, sino en el vehículo del blog. Se publicitan sin rubor hasta con las meras tareas de mantenimiento de los servicios más elementales.
Entienden necesario los socialistas el nombramiento de un comité, en el que tenga cabida el amplio abanico social, que siente las bases para dar cumplimiento al mandato constitucional de comunicar o recibir libremente información veraz. Sin proselitismos ni manejos espurios. Algo que es bien patente en la actualidad y de lo que adolece (tener o padecer un defecto) un medio de comunicación público, cuya finalidad no solo debe estar definida en sus estatutos, sino que fue paradigma en aquellos primeros años de andadura. Nos basta con echar una ojeada a los Boletines Informativos Municipales de la década de los noventa del pasado siglo. Yo he repasado unos cuantos. Se me antoja fundamental que otros realicen idéntico ejercicio. A un lado y al otro de la pecera.
Se lleva demasiado tiempo, según el portavoz socialista, con una clara y evidente utilización partidista. Por lo que se debe dar un giro hacia la transparencia, la pluralidad y la información rigurosa y contrastada. Así, continúa la reseña, ni la radio, ni la web, ni las notas institucionales, ni las redes sociales servirían de altavoz del partido gobernante, sino de la pluralidad del municipio, base clave de la democracia.
El PSOE plantea un análisis a fondo de la realidad actual de los medios públicos locales, de los perfiles en redes sociales y de la emisora de radio para comprobar su funcionamiento y buscar soluciones.
La iniciativa tiene su enjundia. No tanto por el contenido per se, cuanto por las posibles repercusiones. Porque hemos ido creando tantos precedentes que la normalidad se ha erigido en la excepción. Y me temo que este ejercicio de regularidad democrática vaya a ser interpretado por y con la retaguardia. Es más, estaría por apostar los 50 céntimos estipulados en que al 85,714285% de la plantilla que compone Radio Realejos no le hace falta que un manual le señale cuál es el camino por el que debe transcurrir la labor diaria de la emisora. Porque a ese alto porcentaje le guía el sentido común.
Cuando a principios de 2013 se firmó el convenio colectivo pudimos leer: “Estamos ante el inicio de una nueva etapa para Radio Realejos Norte y sus empleados, que se verá refrendada además a partir del próximo lunes, día 21 de enero, con el inicio de una renovada y ampliada programación desde este medio de comunicación local con más presencia en el exterior, programas especiales a pie de calle y siendo testigos directos y fieles del desarrollo de eventos a desarrollar en el municipio”. Y, asimismo: “La radio municipal supone además un medio abierto a la participación ciudadana al servicio no sólo de los realejeros, sino con carácter comarcal, dando cabida a la actualidad política, social, histórica y cultural de todo el Norte de Tenerife”.
Las buenas intenciones, no obstante, han quedado relegadas al baúl de los recuerdos. Los dos cargos políticos responsables que deberían velar por la correcta actividad radiofónica ni están ni se les espera. El presidente del Consejo de Administración no tiene tiempo para nimiedades tales y mientras le doren la píldora, miel sobre hojuelas. El concejal-delegado, que lo es igualmente de Playas y Deportes, bastante sacrificado se encuentra con repartir metopas y que las tablas no lo cojan. Ay, los vaivenes. Cámbiame.
¿Hay un seguimiento de la programación o alguno se levanta y utiliza el manido recurso del teléfono para que las de siempre, o no, le salven los muebles con una muy sui géneris mezcla de lo divino y lo humano? Eso, sálvame.
Los manuales de estilo están todos inventados. Basta copiar y pegar. Y en el ayuntamiento existen especialistas para tales menesteres. Que cobran por caracteres. Y por la jeta. Lo que se requiere es voluntad política, convencimiento democrático y profesionalidad para no tener que recurrir a ellos. Mientras el 14,285715% no esté por la labor y el equipo de gobierno ría, consienta y contemple cómo mueren las olas en las finas arenas de la playa, me temo que va a ser que no. La arrogancia, una vez más, se mostrará en una respuesta que ya veo venir: Estamos en ello. O lo que podría ser más llamativo: Ya existe.
Nunca compartí que un maestro de la escuela pública tuviera sus hijos matriculados en un colegio privado. Porque no se pueden defender dos ópticas tan dispares desde la misma posición. Ser una cosa y la contraria es harto complicado. ¿Te pongo un ejemplo?
Como el Partido Popular aboga por las excelencias de las privatizaciones (va en camino la Casa del Emprendedor para su chiringuito de amigos, perdón, vivero de empresas) puede vender la emisora a la Conferencia Episcopal. Quedaría en buenas y santas manos. Y les serían perdonados todos los pecados. De acción y de omisión. Y con bula para seguir comiendo carne. Hasta para hincharse.
He hablado en estas últimas semanas con dos excelentes periodistas que iniciaron sus andanzas en la radio pública de mi pueblo. Y me confesaron idéntico hartazgo. Es una pena que puedan cargarse un magnífico legado. Una pena que la profesión esté como esté y no se pueda alzar demasiado la voz. Demasiadas rebajas y por esa puertita se va…
No pretendo que Manolo me entienda. Ni siquiera Adolfo (así en petit comité y ahora que nadie nos ve, ¿es acaso una novedad el asunto o lo sabemos de ha muchísimo?). Les puede la obcecación. Y van a consentir que se produzca la enésima agresión. A varios destinatarios. En el Puerto, pero también en El Realejo. Se carcajearán a mandíbula batiente con mi dinero y con el de los cuatro –y las cuatro– fundamentalistas. Aquellos, y aquellas, cuya opinión es palabra de Dios. Así sea. Los que mandan. A pesar de cambios de dirección. Y veletas de nombre y apellidos.
Manuales sobran. Pero faltan estilos. Yo no pido la voz y la palabra, como Blas de Otero. Me basta con la escritura. Sin el más mínimo exabrupto. Con argumentos. Que se rebatirán con la soez técnica del insulto. Porque cuando no se da más de sí, se da más de no. Será después de Semana Santa en que se puede volver a pecar. El capítulo de los proscritos va en aumento. Y su melodía in crecendo. Me erijo en portavoz de todos los que hemos sido puestos a caldo de gallina. Mas no ofende quien quiere…
Enhorabuena al grupo socialista por esa moción. O como se llame. Postura valiente, justa y necesaria. Para sanear el ambiente. Aunque está abocada al fracaso. Seis votos. Hay un séptimo que está en veremos. ¿Sorpréndeme? Pero los catorce en contra serán aplaudidos a rabiar con algunas orejas. Pesarán como una losa sobre algunas conciencias, pero la obediencia ciega, un buen sueldo y el miedo pondrán el debido contrapunto. Prepárense para la pascua.