jueves, 21 de abril de 2016

Lo siento

Si pensabas que hoy podía sorprenderte con el alzamiento (regional) habido en Gran Canaria –por su posición geoestratégica, según el señor Hernández Bento, delegado del Gobierno en Canarias– por la cuestionada herencia del cargo de presidente de los populares en la figura del palmero Asier Antona, merced al señalamiento expreso de la señora Cospedal, muy amiga del dimitido y controvertido Soria, te vas a quedar con un palmo, o dos, de narices. Eso no toca ahora. ¿O sí, pensándolo mejor? Elecciones, candidaturas, congreso. Que no, lo siento. Tal vez mañana.
Quizás me decante por echar otro palique al Imserso ya que ha habido nuevo plante de otro grupo en Puerto de la Cruz. La guerra entre Mundo Senior y Mundiplan está alcanzando un nivel de bombardeos que estamos contemplando un final de campaña espectacular. Y como el ministerio del ramo se halla en funciones, échale hilo a la cometa (gometa en canario). Ya contabilizamos unos cuantos episodios en este negro capítulo. Y no está la Ciudad Turística para tales trotes. A lo mejor con un alcalde no tan pusilánime el panorama hubiese cambiado. O se habría escuchado una voz que defendiera en todos los foros la razón de ser de un pueblo que vive del que nos visita. Pero no, lo siento. A lo mejor mañana tengo más datos.
Sería una estupenda oportunidad para comentar unas líneas de la ‘organicidad’ con que Pablo Iglesias, profesor universitario, nos sorprendió días atrás. Yo creo que la Academia debe cambiar la residencia. Para ejercer como el sentir del habla cotidiana. Y qué mejor sitio que el Congreso de los Diputados. Esos 350 ejemplares que llevan meses sin dar un palo al agua y nos salen… Vaya que nos salen. Hasta se inventan palabros, juegan al Candy Crush, se dan besos de tornillo, dominan los géneros gramaticales. Me da que no, lo siento.
Vaticinar el final de Izquierda Unida bien valdría un esfuerzo en la expresión escrita. Podemos, víctima cuando le conviene (composición de la Mesa de la Diputación Permanente) y máquina de fagocitar en sus ratos libres cree que 5 más 1 es 6. Añade tú millones, para facilitar las cuentas. Y no siempre es así. Otros factores condicionan estas sumas meramente estadísticas. Los andares no me indican que se busquen compañeros de viaje. Más bien eliminación de estorbos. Los egos están por las nubes. Pero no me hallo en condiciones de interpretar encuestas en este momento. Los miércoles finalizo la jornada muy cansado. Tres nietos son un montón. Puede que mañana, lo siento.
Qué cantidad de sismos. Este mundo se revuelve en demasía. Los espíritus que anidan en sus entrañas parecen protestar airadamente. ¿Se prepara la debacle definitiva? ¿Se halla la Tierra en aviso de involución senil? No sé que organismo estadounidense prevé u cataclismo de campeonato. El Hierro también se menea. ¿Es normal esta sucesión de bailoteos? Puede ser un buen tema a desarrollar, pero hoy no, lo siento.
Preocupación infinita por lo ocurrido en Benijos. Que una discusión por un partido de fútbol desemboque en ese trágico desenlace da que pensar. Seriamente. Entiendo que no tenían Facebook (expresión que escucho con frecuencia). Porque en ese vehículo virtual observo cómo se desahogan los aficionados. Y nos divertimos los que pasamos de ese mal denominado deporte. Imagínate la alegría de los culés que anoche se cobraron todos los desagravios en Riazor. Eso no se paga sino con quinientos ‘me gusta’ y 300 comentarios encomiásticos. Estos muros tienen la ventaja de suprimir las manchas y frases indeseadas. Pero dado mi total desentendimiento del asunto, me temo que tampoco pueda complacerte. Lo siento.
Espero y deseo que este viernes sea más fructífero. Que un rayo de luz me ilumine por los senderos de la escritura y pueda dejarte este próximo fin de semana con la miel en los labios. Porque hoy no me he lucido. Me pides ahora una décima, por ejemplo, y me apuesto 50 céntimos a que no llego al verso cinco. Lo siento.