miércoles, 6 de abril de 2016

No me lo toques

Déjalo como está y tendrás mi gratitud infinita. Nos conviene a ambos. Es lo que nos sustenta. Seré tu bastón incondicional. Es más, tal y como están ustedes en mi isla, tres es un número que no desmerece. Yo te sostengo y, al tiempo, seguiré siendo el rey del mambo. ¡Ah!, y no te olvides de la Miel de Palma. Más adelante retomaremos el asunto de la embotelladora de Taguluche, que tengo a unos interesados en el tema. Que no, allí no hay sino cuatro huertas valutas. ¿Y la otra? Cuatro euros sin mayor importancia.
Extracto de la conversación informal entre Curbelo y Clavijo (CC, ¿casualidad?) en un descanso del debate sobre el estado de la nacionalidad canaria y tal y cual.
Un rato después y ya Casimiro en la tribuna:
Es necesario que acometamos una revolución agraria para acabar con la pobreza. El Gobierno que usted preside debe ser consciente del potencial de 13 millones de turistas a los que podríamos ofrecerles productos de calidad al tiempo que se generaría una bolsa importante de empleo, integraríamos a los jóvenes en el mercado laboral, fijaríamos la población evitando que deban abandonar sus lugares de origen y…
Cuando retornó al escaño, Melodie Mendoza (MM) le cuchicheó el reproche de Sí se puede en la isla colombina acerca de la tangible realidad de una agricultura dejada de la mano, con apenas unas hectáreas cultivadas y unos terrenos que dan lástima. Porque al propio presidente jamás le ha interesado su potenciación, porque le ha sido más fácil, y rentable políticamente, el brindar contratos de varios meses para tener al personal con elegantes chalecos reflectantes desperdigados por los seis pueblos, que junto a los libros de los chicos y los entierros de los viejos, han valido para sostener el vasallaje a la santa causa. Que no, este alegato lo sostengo yo. A la diputada mencionada, ni mucho menos a Jesús Ramón (JR), se le hubiera ocurrido. Estamos locos o qué.
Al viejo y zorro (coloq. Persona muy taimada, astuta y solapada; sí, no sea que…) Casimiro no se le escapa que el PSOE en La Gomera necesita un rearme que llevará su tiempo (salvo que la justicia reactive casos pendientes y haya fallos inoportunos), que CC pinta menos que la de mi pueblo. Y abarca espacios, y asume representaciones, y se permite el lujo de chulearse por Teobaldo Power como el jefe de la manada, el que da consejos y dicta las normas de juego.
No me lo toques, Fernando. El sistema electoral nos ha reportado pingües beneficios. A mí, indudablemente, pero a ustedes, insularistas recalcitrantes, mucho más. Tanto que siempre serán con este régimen (cómo me gusta esta palabra) de juego la novia a pretender. Y lo que es más importante, este discurso victimista nuestro acaba por hacer mella en los electores de Tenerife y Gran Canaria. Los estamos conduciendo a un estado de culpabilidad tal, que ya creen que realmente lo pasamos mal y somos acreedores a muchos arrumacos. Te juro que en toda mi dilatada trayectoria jamás me lo he pasado tan bien. Ni en la sauna madrileña. Que ya es decir. Y comparar.
Leí con sumo interés este artículo de opinión publicado en Canarias7 y al que te remito por si tienes dos minutos:  http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=414056. Y coincido casi en su totalidad con el contenido del mismo. Porque ya está bien de tanta lágrima de cocodrilo. Al final va a resultar que vivir en Tenerife, en un pueblo que casi duplica el número de habitantes de la isla a la que suelo ir con bastante frecuencia, me concede muchos boletos para irme al infierno. No, no me gustan las comparaciones. Pero tampoco comparto que tú las utilices no tanto para reivindicar lo que estimes conveniente como para intentar hacer ver que las vías por las que transito a diario se hallan en mejores condiciones que las de cualquier rincón gomero.
Has convertido a tu pueblo, a tu isla, en un paisanaje subsidiado. Lo has agandulado por mor de unas prácticas políticas de compensación y servilismo. Dale una caña, coño, y que se ponga a pescar. Lo has hecho a tu imagen y semejanza a la hora de mendigar. Con algunas salvedades notorias cuando ha correspondido liberar cadenas. Porque esa isla, a la que aprecio y siento como mía, sigue siendo silencio amordazado. En fino. Y perdona la vulgar copia, estimado Pedro. En basto, estómagos agradecidos.
No se la toques, Clavijo. Tú sonríe, Patricia. Es tu papel.