jueves, 14 de abril de 2016

Parking

Nada fue un error, nos traslada la letra de una canción de Coti. Permítanme un ligero cambio: Nada, fue un error. Para escenificar las diferentes versiones del ministro (en funciones) Soria tras aparecer su nombre en los ya famosos papeles de Panamá. Unos dimiten, otros admiten y los terceros (todos españoles y con cargos de responsabilidad) desmienten. Y José Manuel es especialista consumado. En su ya dilatada trayectoria son bastantes los casos en los que se ha visto involucrado. Aunque siempre la responsabilidad es de otros, es su coartada perfecta. Algún imitador tiene por estos lares. Lo malo es que cuando el río suena, agua lleva. Y el haber salido bien parado en ocasiones pasadas no significa que haya quedado lavada la mala imagen social. Su particular ética lo mantiene agarrado. Otro divieso para un partido que se ahoga en corrupciones, dimes y diretes.
Por el pueblo, en vísperas de muchas fiestas, anteayer nos encontramos con el cierre del parking de Realejo Alto. Otro episodio para unir al controvertido edificio de El Puente. El alcalde vino a enterarse porque alguien le sopló que la concejala de IU lo había denunciado en cierto medio de comunicación. Y lo comprendo. Él no puede estar en todo. Máxime si en ese preciso instante se estaba sacando la foto con la viejita de turno. Acompañado, claro, por varios representantes del séquito popular. Corporativos o no, es lo de menos.
Cuando otros periodistas se pusieron manos a la obra, Manolo declaró con gran solemnidad que había cursado una decena de requerimientos a la empresa concesionaria, amén de enorgullecerse por la imposición de cuatro sanciones. Lo que oculta es que a los realejeros nos encantaría conocer las respuestas habidas. Porque asegurar que no se ha cobrado un euro (como en las jugosas multas con las que fue sancionada Bankia en el citado y nonato parking de El Puente) es asunto de cajón. Una cosa es poner y otra bien distinta recibir. Tú puedes imponer sanciones a tutiplén. Otra cantar es que se abonen.
El señor alcalde, que cuando acabe este mandato llevará en el ayuntamiento dieciséis años, olvida –qué frágil es la memoria cuando interesa– que es el principal responsable de esta otra privatización fallida. Debería ponerse en contacto con los superiores jerárquicos que saben mucho de cómo gestionar empresas. Y mucho más de cómo eludir impuestos. Ya que el hermanísimo ha hecho incursiones en el alumbrado público –y así está– bien podría proponerle este otro arrendamiento. O quizás a los jóvenes empresarios.
Ahora bien, como la campaña publicitaria parece bien engrasada, nada mejor que un cambio en la fourexperience. Basta con un añadido al surf, parapente, paseo por Rambla de Castro y fuegos artificiales con hospedaje. Por lo que pasará a denominarse fiveexperience (el punto com lo pones tú). Y el quinto elemento consistiría en aparcamiento gratuito en unos de los mamotretos durante el periodo que duren las fiestas de mayo. O de julio, a elegir. O si no en Soria, que es provincia que limita con Bahamas.
Se les dijo por activa y por pasiva. Se les brindaron alternativas. Pero no quisieron deshacerse de las orejeras. Solo el 6,9% de los canarios echan mano de estos estacionamientos de pago. Y en el Realejo no íbamos a constituir la excepción. Así están ahora esas instalaciones. En estado poco menos que ruinoso y suponiendo un cáncer económico para las arcas públicas. Dentro de poco deberemos añadirlos al catálogo de edificios históricos de estas ínsulas, bienes de enorme interés patrimonial. Y como Manuel Domínguez ostenta la presidencia de la Red de Centros Históricos de Canarias, tendrá la excusa perfecta para solicitar que la sede de dicho organismo se ubique en el pueblo. Bien en la Casa de la Gorvorana, bien en la natal de Viera y Clavijo, bien en la espléndida y mejor conservada que sirvió de morada al escritor Agustín Espinosa… Y si no, reconvertiremos cualquiera de los párquines. Por razones de deterioro, más que de edad.
Estos clamorosos errores no se publicitan. Se soslayan. Somos nuevos y todo viene de atrás. Por ejemplo, de cuando el actual mandatario era concejal de Hacienda con Oswaldo. Y su segundo, Sebastián Ledesma, de Urbanismo. El tiempo corre tan deprisa… Por ello recurrimos a las sesiones fotográficas de cumpleaños, a las entregas de metopas, a los reconocimientos interesados con menores, de mediana edad y, la especialidad de la casa, eso tan patético de la tercera juventud… Para tales menesteres sí tenemos un equipo de gobierno diligente. Mas si se tuercen las previsiones, entonces observamos, no sin cierta tristeza, que son demasiadas las carencias para afrontar las dificultades en la gestión municipal. Está para las maduras, pero en las verdes demuestran qué poco queda para acometer lo que no dicta la papa suave. Y como no se admiten sugerencias, proa al marisco. Por cierto, ¿cómo no bajaste al Puerto a estampar la firma? ¿No era el puerto de la vecina población asunto tuyo?
Y como seguiremos dando cincuenta vueltas antes que meter el coche en lugares tan lúgubres, aquí no ha pasado nada. Prometeremos hipódromos, campos de golf y concursos de bellezas, y tan felices. Unos kilitos de piche, quinientos besitos a troche y moche (ayer con lo del Día Internacional te habrás hinchado) y, mecachis, qué guapos somos.
Ya está. Hasta mañana.