viernes, 6 de mayo de 2016

Acabo de llegar

Acabo de llegar. Estuve por tierras conejeras durante ocho días. Las entradas del blog habían sido previamente programadas. Un trabajo extra que bien mereció el descanso señalado. No me gusta dejarte abandonado y como no te podía llevar conmigo –la pensión da para lo que da– te dejé en compañía de los chicos (Pepillo y Juanillo). Aquellos que durante estos días han celebrado algo, queden debidamente felicitados.
Desde noviembre de 2002 vivo en mi actual domicilio. La novedad me hizo contemplar la exhibición pirotécnica realejera del 3 de mayo durante los dos primeros años, a saber, 2003 y 2004. En los siguientes he desaparecido del pueblo. Lo siento. No se me acaba de arraigar eso de la tradición. Mucho menos la religiosidad. A lo mejor, con el paso del tiempo… empeoro.
Me hubiese gustado estar esta noche en el XXII Festival de la Copla de la Agrupación Folclórica Guanapay, de la Villa de Teguise. Acto que debe celebrarse en el Convento de Santo Domingo a las nueve y media (21:30). Pero la programación del Bintazo es tan aleatoria como escasa. En fin, espero que les salga tal y como lo tienen programado. Eso sí, estuve en un ensayo el pasado martes. Para saludar, que se dice.
Me dio tiempo, dentro de la normal gandulería que se mete en el cuerpo en los días de asueto, de escribir unas décimas. Esta primera, por el 25º aniversario de Sara Bermúdez, a quien conocí siendo una chinija y dentro de poco me sigue:
La conocí una chinija
y ya cumple veinticinco;
solo te gano por cinco,
salvo que usted me corrija.
Mirándolo bien, mi ‘jija’,
como diría un mayor,
de la vida lo mejor
es la salud e ir sumando,
que el tiempo pa´ir restando:
cuanto más lejos, mejor.
Las otras –algunas más caerán, seguro– surgen de vivencias, recorridos, recuerdos, porque las islas constituyen un faro que guía andares:
Por las tierras conejeras
perdido estuve vagando,
sus paisajes admirando
en jornadas placenteras.
Admiré las plataneras,
los cactus y tabaibales,
y los hitos principales
del solar del gran Manrique,
el del sonoro palique
a gestores subnormales.

En la Villa de Teguise,
mercado dominical,
concurrencia primordial
como un circo, que no el Price.
Un hecho fundamental
que al visitante concita,
al que en el casco se invita
a muestras artesanales,
son razones principales
para una nueva visita.

Monumento al campesino,
los vinos de malvasía,
los palmerales de Haría,
jalones de mi destino.
A recorrerla te animo,
pues parajes sorprendentes,
junto al calor de sus gentes,
surgido de los volcanes,
colmarán nuestros afanes
en tan cálidos ambientes.

Te acompaño a Los Dolores,
pero no en la romería,
que es pura novelería
con vestimenta de horrores.
Le rendiremos honores
de manera simple y llana,
y después, de buena gana,
haciendo escala en Tinajo,
tiraremos para abajo,
a La Santa, cosa sana.

Por la tarde, en el retorno,
en Muñique pararemos,
a Isidro saludaremos,
que es el patrón de este entorno.
De no haber mucho bochorno,
en Tiagua está el museo
con importante muestreo
de la labor campesina,
muy fatigada y cansina;
y su resulta: un recreo…
El recorrido continuará en cuanto haya un rato libre. Me pongo al día y luego…
Y las fotos que no falten. Unas cuantas (muchas) vinieron. ¡Ah!, feliz fin de semana.