jueves, 19 de mayo de 2016

Chiringuitos

Después de redactado, y publicado, el comentario que pudiste leer ayer en este mismo medio, se ha venido produciendo un debate en las redes sociales teniendo por protagonistas los tan controvertidos chiringuitos del pasado baile de magos realejero.
Los unos se quejan de pérdidas debido a la imposición de un mismo tipo de música –eso alegan– por el ayuntamiento, lo que provocó una menor concurrencia y una venta que no alcanzó las expectativas previstas. Como no asisto a esos ‘eventos’, solo tenía información, desde hace unos años, de alguien bien cercano que me aseguraba que no pasaba por esa zona ni de coña. Lo de la música, además, creo que no fue novedad sino que ya se había implantado al menos en la edición del año anterior.
Los otros se alegran de que se haya tomado alguna medida, aunque entienden que ello conlleva más botellones en otros lugares, con los añadidos de ruidos, suciedad, borracheras y demás. Ya lo manifesté, ni con Juana ni con la hermana. Las multitudes (elemento del que presumen los organismos para medir el éxito del acontecimiento) traen siempre molestias, roces, dimes y diretes. Hay muchos jóvenes, o no tanto, cuya única preocupación es saciar la sed con bebidas de alto contenido en alcohol. Las fotos en Facebook nos muestran que cuanto más grande es el recipiente que las contiene mayor es la diversión.
Acoten dos espacios para futuras ocasiones. En una, barra libre. En lo imaginable y en lo que no. En la segunda, vestidos de mago y a bailar. Exclusivamente. Por probar que no quede. Y que ambas disten al menos dos kilómetros. Para que los que optan por el pendoneo, superado el listón de la tercera copa (medida más que normal), no atinen a llegar al área de las tradiciones. Pongan, como medida preventiva, unos obstáculos (zanjas con agua infestada de cocodrilos, verbigracia) por si algún atrevido lo intenta. Y ya está. Hasta 2017.
Miren, no le den más vueltas ni se compliquen la vida. Ni siquiera hace falta que vayan a votar el 26-J. Tengo los datos de una encuesta bien calentita que me han sido remitidos de la capital de la Villa y Corte (uno posee sus contactos). Los resultados guardan relación directa con las declaraciones de los líderes, sus deseos, sus proyectos y el poder de convicción en un electorado ávido por manifestar su parecer en forma de voto. No se producirá empate técnico porque el voto de CC será decisivo a la hora de conformar gobierno. Y valdrá doble por nuestra ultraperificidad (no está en el DRAE, pero queda bonito). El PP obtendrá 175 diputados y el matrimonio (gracias a Zapatero, todo hay que decirlo) del comunista Garzón y el cada vez menos definido Iglesias, denominado Unidos podemos (de afiliación no comunista), 174. Y no hay más.
Cada vez que se convocan elecciones generales, a la paralización de casi toda la actividad parlamentaria y gubernamental, se debe añadir el que las cámaras autonómicas también toman vacaciones. No es invento mío, no. El asturiano (en la foto) ha acordado suspender plenos y comisiones hasta que se resuelva la segunda intentona. Y habrás observado que los diputados –todos y de todos– están de una frenética diligencia. Pero en asuntos orgánicos o partidarios. Y nosotros, ni derecho a un trabajo fijo, cuestión decimonónica (al parecer de los dirigentes empresariales).
Vamos con el último (chiringuito). Han expulsado por el periodo de dos años a los cuatro sujetos (CC) –cualquiera se atreve a escribir sujetas– que apoyaron a Lope (PP) en Puerto de la Cruz. Ya no pertenecen a la organización ni ostentan cargos dentro del organigrama ‘nacional’ (que bien les gusta el vocablo a estos patrioteros). Pero seguirán siendo concejales de Coalición Canaria. Porque el sueldo, el prestigio y las prebendas, amén del porcentaje por cuota participativa, es tanto o más importante que rellenar socavones o la limpieza viaria.
Ya llevamos un año del actual mandato. Más los dos de dorado retiro harán tres. Y en el cuarto, una vez retornados al redil, se estará en la precampaña de las próximas. Que no, no es tomadura de pelo, es lo siguiente.
Chiquito “marrón” este de los chiringuitos. Que no el de Pepe ni el de Pedrerol. Que yo creía resuelto con los planes de seguridad y emergencias. Que son puestos en práctica por entes variopintos y formados, mayoritariamente, por voluntarios.
Bueno, me voy a echar un par de güisquis para estabilizar la tensión. Y sin con los buches me baja más de la cuenta, qué menos que unos coñacs. Así se empieza. Arrancas como alcohólico anónimo y terminas de borracho conocido.
Y se acerca la romería. Casi en campaña otra vez. Se prevé mucho ganado. Y chiringuitos, claro. Y gente que vende rifas. Una invasión, tú. Acabo de ir a La Cruz Santa y han marcado para ubicar unos ‘tropecientos’.
Bueno, mañana más.