jueves, 7 de julio de 2016

Agenda canaria

Somos foco de atención en todos los medios de comunicación. Vamos en pronunciada marcha atrás en cada proceso electoral, pero la gobernabilidad del país pasa por el nacionalismo canario. Nunca uno –que podrían ser dos, cada cual suma como mejor cree conveniente– se situó en lugar tan preferente desde los lejanos tiempos de Mardones.
Es una delicia escuchar a doña Ana o a los señores Barragán y Clavijo. No solo Rajoy los entendió (en sus largas estancias en la playa de Amadores, en el sur de Gran Canaria, ya se ha adaptado al ‘tranquillo insulá’), sino que está dispuesto a derogar leyes. Ya aprobadas, añade el titular periodístico. Innecesario a todas luces, pues si no lo estuvieran (aprobadas) no lo serían (leyes).
LOMCE, Reforma Laboral, modificaciones constitucionales para ‘amarrar’ el REF, la ultraperificidad y esas cosas serán agua de borrajas en apenas unas semanas por la constancia y empeño demostrados por estos héroes isleños que se han batido el cobre en La Moncloa en los casi diez minutos que duró la tensa conversación. Vamos, que si la lucha canaria ya hubiese sido declarada BIC, las pardeleras, levantadas y ganchillos habrían sido de órdago en las mullidas alfombras del palacio.
Volveremos a tener de todo y más. Las colas de la autopista, por fin, pasarán a ser temas del pasado. Ni un bache hallaremos en los recorridos archipielágicos porque el nuevo plan de carreteras vendrá acompañado de varias fichas financieras. Y con una, reitero. Que podría ser la yunta completa si el concejal de turismo de Las Palmas se aviene a razones y se presta a competir como ganado de segunda en el concurso de arrastre en la próxima cita de Teror. Con Martell y José Carlos en los avituallamientos líquidos y sólidos. Ay, Mería, qué tenderete se armó.
Tiembla, Patricia. No alegues en tu descargo que se firmó un documento para el pacto. Papel mojado, ya sabes. Aquí cada cual se vende al mejor postor. Algo, o mucho, también sabe el PSOE de eso. En estas islas ya nos vamos conociendo. Pero no te preocupes. Lo mismo vendría bien una profunda reorganización en el partido socialista para que la gente atisbara un necesario deseo de cambio. Yo lo entiendo pertinente, necesario y adecuado. A lo peor, los cargos orgánicos de cierto empaque no porque tienen otros entretenimientos. Vamos, muchos calderos  y la casa llena de humo.
Cuando yo era mucho más joven que ahora, recuerdo que hubo un sindicato que vino a dar un meneo en el sector educativo. Me refiero al STEC (Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza en Canarias). Que casi se muere de éxito cuando alguno de sus dirigentes ocuparon puestos de extrema relevancia en el organigrama de la Consejería de Educación y marginaron el espíritu reivindicativo por un buen plato de garbanzas compuestas.
Para un servidor, aquellas agendas que imprimían cada curso escolar y llevaban por los centros sí que eran auténticos dietarios canarios, con contenidos canarios, con autores canarios, con peculiaridades canarias. Lo de ahora es mera parafernalia, fuegos de artificio. Por mucho que todas las formaciones políticas se empeñen en destacar que en sus programas ese anexo constituye un elemento fundamental del esquema. Nada, cuatro líneas para intentar destacar el hecho diferencial canario. Que no es tal. Tanto es así que acabaremos todos con la misma hora y diciendo guagua.
Todas estas manifestaciones y cantos de excelencia me provocan dolor de cabeza. Y me hacen recordar la sentencia de mi madre ante cierta candidatura al consistorio de mi pueblo: Como ese entre, hay que ensanchar la puerta del ayuntamiento. Es que somos curritos, carajo.
Para concluir este comentario de hoy, 7 de julio, San Fermín, unas palabras para otra representación teatral. La de Cayo Lara con su puerta giratoria (así lo definió él) al ir a darse de alta en el paro. Hecho que demuestra, efectivamente, que no todos son iguales. Pero que no aclara nada. Porque es una reducida minoría del montante de cargos públicos la que se ha aprovechado para dar saltos a otras esferas excelentemente remuneradas. No olvidemos que la inmensa mayoría ha retornado a sus puestos de trabajo con toda la normalidad del mundo. Me incluyo, por qué no, en la nómina de los que volvimos al lugar del que procedíamos sin mayores traumas ni quebraderos.
Cayo Lara (1952), agricultor (leo en Wikipedia), estuvo en la cosa pública desde 1987 (alcalde de Argamasilla de Alba, Ciudad Real) hasta ayer mismo. Y se apunta al paro para cotizar el año que le falta para su jubilación. No veo el mérito por lado alguno. Al contrario, me ratifica en el hecho de que existen ejemplos de personas que se dedican a la política sin tener una ‘escapatoria’ para cuando acaben el periplo de cobrar de las arcas públicas. Como no sirves para nada, como no te has preparado para nada, como no tienes una profesión alternativa, solo vales para… Y el que me quiera entender que me entienda. Y si no están de acuerdo, tan amigos.
Hasta mañana.