viernes, 22 de julio de 2016

Tanta envidia para qué

Los envidiosos hicieron su ‘julio’ con las vacaciones pitiusas (ibicencas) de Messi y Ronaldo. Y se dedicaron a medir para ver cuál de los dos la tenía más grande. La eslora de sus respectivos yates, claro. Uno podrá no estar de acuerdo con lo que cobran los respectivos. Creerá un insulto estos emolumentos en un país que aún las pasa canutas. En el que ni siquiera tenemos gobierno de fundamento desde hace más de medio año. A unos 47.000 euros a la semana parece que se elevó la broma estival de Lionel y familia. Deberá disponer del capital suficiente para dispendios tales, pienso. Y me imagino se hallará al corriente de sus obligaciones con el fisco. Como deberá ser el caso de su adversario madrileño. De ser así, de estar todo en orden, nada que objetar, porque cuando yo me saque la primitiva lo mismo cometo un pecado más mortal que el de los agraciados futbolistas. Eso sí, de no estar todo en orden con hacienda, caiga sobre ellos todo el peso de la ley. Y no salgan en sus defensas los ignorantes de turno. Que me tienen hartito.
Alega Morales que Gran Canaria está marginada con respecto a Tenerife. Declara Alonso que Tenerife tiene un importante desfase económico en relación con Gran Canaria. ¿A quién creemos? Porque en tal disyuntiva, ambos no pueden tener razón, es imposible. A lo peor es que los encargados de contar los euros en los cabildos de aquí y de allá, o de allá y de aquí, no se hallan capacitados para tal menester. Serán de letras. Y como el presidente del gobierno autonómico pertenece a la misma formación política que el tinerfeño, las imprecaciones desde el Roque Nublo se escuchan en Caleta Famara. Hay que avivar el pleito porque es la salsa con la que condimentamos el potaje de la política insular. Al tan criticado insularismo rancio de ATI, le ha cogido el tranquillo Nueva Canarias y nadan todos en el lodazal con facilidad pasmosa. Se enfangan que es un disgusto. Eso lo soluciono yo en un santiamén. Cambio la capitalidad compartida que contempla el Estatuto de Autonomía, la ubico en Betancuria y que sigan los llorones mojando pañuelos. Vaya manera de querer justificar incompetencias manifiestas. Dos murgas más, en conclusión.
Julio Cruz ha declarado que el PP se arrastra por entrar en el Gobierno de Canarias. Y quién mejor para sentencia de tal porte. La voz de la experiencia ha hablado. Están bonitos los socialistas para predicar con el ejemplo. Lo ocurrido en estas islas desde siempre es que independientemente de los resultados electorales, todos acuden a tocar en la puerta de CC para que les deje los restos. Y los ¿nacionalistas? se permiten el lujo de elegir acompañante en función de ‘sus’ intereses, importándoseles un pimiento el que la novia vista de azul o de rojo. Han sido expertos en cantar las folías mientras las muletas se han limitado a unas míseras malagueñas lastimeras. ¿Por qué no han sido capaces, en vez de lanzarse diatribas que solo refuerzan el dominio coalicionero, aunque cada vez tengan menos votos, de potenciar una alianza PP-PSOE? Porque lo que sí está meridianamente claro es que donde no tocan poder, CC se diluye como la espuma de la mar en la arena. Hablen con la Virgen del Pino.
Y ya que de envidia ha ido el asunto hoy, me voy a ir a vivir a El Hierro. Al Tamaduste o a La Caleta. Sí, cerca del aeropuerto. Porque me he enterado de que los pasajeros de aquella instalación han crecido un 7,3% en el pasado mes de junio. De seguir con esa proporción, no les extrañe que los genes del Pollito de la Frontera estén aflorando de manera bastante significativa. Y en unos años, todos con más de dos metros de estatura. Y si ya en la actualidad el voto de un herreño es la controversia del sistema electoral, imagínate en un par de convocatorias más. Además, alimentados, única y exclusivamente, con energías sostenibles. Todos cachorros. Y cachorras. Tiemblen equipos de luchas de las islas capitalinas.
Una semana más y se nos va otro mes. Me toca ir al traumatólogo. Espero tener suerte para ir soltando lastre. Necesito movimiento. Aunque a Teno no pienso ir. Disfruten y sean felices.