lunes, 15 de agosto de 2016

900-70-70-20

La vicepresidenta del Gobierno de Canarias, y al tiempo consejera de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda, ha anunciado la puesta en marcha de un nuevo teléfono de atención a las personas mayores, que estará en servicio las 24 horas de los 365 (366 cuando sea bisiesto) días del año. Tiene como principal objetivo luchar contra la soledad de los viejos. Y viejas, que diría ella (la vicepresidenta). Aunque ellas (esto lo digo yo) se manejan mucho mejor solas que los hombres. Que somos unos inútiles y nos quejamos por todo. Trastos, en suma.
De la nota de prensa distribuida subrayo:
Entre las diferentes funciones de esta plataforma destacan "escuchar a este colectivo, contactar y conectar con las personas mayores en situación de soledad, favorecer el contacto con grupos de apoyo a mayores en soledad, detectar y orientar a estas personas en posibles situación de soledad o aislamiento, y facilitar información sobre las diferentes actuaciones de las estrategias de afrontamiento de la soledad".
Ignoro quién lo redactó. Pero tras su lectura me quedé en una profunda soledad. Vamos, más solo que la una. Tanto que tuve que darle un chillido a mi mujer para que subiera un rato a hacerme compañía. Y aproveché para que me rascara la espalda. ¿A ti no te ha picado nunca? Entonces, ¿por qué te reíste?
Estoy seguro de que el autor del párrafo del aislamiento (o de la soledad) no es mi amigo Rafael Yanes Mesa, maestro y doctor en Ciencias de la Información, jubilado, con tanto o menos pelo que yo (cuánta concomitancia). Que en sus ratos libres escribe novelas y no boberías como uno que yo conozco. Al que le gusta, y vive, la política y por eso es viceconsejero de Empleo. Por lo que debe hablar con Patricia con frecuencia.
Las características del servicio serán publicitadas en los próximos días mediante una campaña de difusión y sensibilización para que los usuarios conozcan este nuevo servicio, publicando 'el teléfono del mayor' en radios municipales y en redes sociales y, además, se distribuirán más de 100.000 folletos explicativos en centros de salud, asociaciones, farmacias, agencias de viaje, Concejalías de Mayores, así como en centros comunitarios de mayores, oficinas de Servicios Sociales y del Consumidor.
Yo me voy a permitir la licencia (esto de no deberle nada a nadie tiene sus ventajas) de llamarlo el teléfono de la soledad. No solo por la propia redacción de la reseña informativa sino porque la característica de aislamiento e incomunicación no es atribuible en exclusiva al sector de la mal denominada tercera edad. Basta caminar por cualquier calle y fijar la atención en un grupo de jóvenes para comprobar cuán solos se hallan. A pesar de que vayan todos con su flamante smartphone en la mano ejercitando los pulgares. Qué feos vamos a ser dentro de cuatro o cinco generaciones. Dedo gordo enorme y cerebro como la cabeza de un alfiler.
Los coqueteos de Ana Oramas con la cúpula genovesa en Madrid (que no, no pierdo el hilo comunicativo anterior; espera y observarás cómo se enlaza) me da que va a traer nefastas consecuencias para los socialistas canarios. Y Clavijo no desea esperar mucho más para abrazarse a la otra novia. Recuerden que Antona le ha señalado su incondicional apoyo al proyecto estrella: la Ley del Suelo.
Así que voto afirmativo en Madrid supondrá ruptura inmediata del pacto en las islas. Adolfo está que no ve la hora. Y en la caída vertiginosa que lleva el PSOE por estas ínsulas, con un desmembramiento más que evidente, nos tropezaríamos con la puntilla definitiva: la soledad.
A la fría oposición nuevamente. Al más absoluto abandono. Sí, ya sé que los pocos que van quedando a nivel regional tienen asegurados sus asientos en Teobaldo Power. A los que se pueden pegar con generoso sueldo. Los otros, los menos, volverán a sus trabajos de siempre. Y como no hay mal que por bien no venga, resurgirán las agrupaciones locales y se dará inicio a la verdadera revolución: de abajo a arriba.
Y entonces Patricia requeriría un teléfono al que confesar su tristeza, su melancolía. Y en el abatimiento se demanda una mano amiga, un consuelo. Que encontrará en el número telefónico al principio indicado. Creado por ella, y aunque en la original idea no estaba previsto, a su imagen y semejanza. A no ser que los de la nueva entente se lo carguen. Si en Madrid vamos de culo y sin frenos, por Canarias marchamos… ¿Marchamos?