viernes, 5 de agosto de 2016

Punto de avistamiento

Magnífica me parece la idea. Y mejor que se haya prestado atención a la sugerencia vecinal. Lo que conlleva, según mi modesto entender, la posibilidad de dos puntos de vista completamente diferentes. De una parte, que el ayuntamiento (su equipo de gobierno, dueño y señor de todo lo que se haga y se mueva) sea receptivo a todo lo que se cuece en redes sociales. De otra, que se haya dispuesto personal para que esté al tanto de lo que se publica, mientras concejales liberados bien retribuidos (casi todos) pasean sin observar deficiencias y anomalías. Debo aquí hacer notar la inserción en la página web institucional del apartado de incidencias. Lo que siempre me ha parecido una fórmula de aliviar trabajos y responsabilidades.
Pero a lo que íbamos. Nuestro alcalde ha vendido a bombo y platillo la noticia (hasta la tan denostada Tele Canaria la incluyó en sus informativos). Ha sentenciado: “Se trata de la instalación de un punto de avistamiento de aves, dado que el municipio presenta unas condiciones propicias para la observación de especies, según la propuesta del vecino Carlos Socorro, que ha sido corroborada por expertos ornitólogos y fotógrafos de la naturaleza”. Perfecto, insisto.
Hizo acto de presencia –no iba a dejar pasar la oportunidad– el señor Domínguez en la zona en cuestión, de la que manifestó que es “un lugar al que acuden muchas especies migratorias y en cuyas proximidades es viable instalar casi de manera inmediata una caseta para la observación que reúna las mejores características para este tipo de actividad, siempre que los propietarios de los terrenos aledaños tengan a bien admitir esta propuesta”. Aclaro: el subrayado es mío.
No es baladí el matiz que olvidó –¿intencionadamente?– mencionar el alcalde en los medios de comunicación tradicionales. Aunque uno presupone que ya se habrán llevado a cabo contactos al respecto, como es conocedor de otras negociaciones parecidas (Callejón de Los Cuartos, verbigracia), se extraña porque podría ocurrir que los susodichos propietarios (más grave de ser varios) dijeran que nones. No bastaría, entiendo, en que cargáramos culpas sobre hombros ajenos. O a lo peor, para aprovechar a los visitantes y turistas, los dueños de las fincas exigen la instalación de un chiringuito o guachinche para fundir los excedentes de caldos que pudieran producirse. Los contornos se prestan para ello.
Como en la nota de prensa dada a conocer se intercalaban citas textuales de Manolo y de Adolfo (por sus alcaldías accidentales, ya el segundo está exigiendo más cuotas de protagonismo en las declaraciones y notas), me quedo con otras dos, una de cada cual.
La primera, de Domínguez: “La predisposición vecinal al atender esta llamada a sus propuestas en las redes sociales, pues muchas de ellas nos han resultado sumamente interesantes para el desarrollo del municipio, pero hemos tenido que hacer una selección, considerando asumibles en presupuesto ésta y otra relacionada con la decoración urbana de la que daremos cuenta más adelante”.
La segunda, de González: “Serán quienes piloten la ejecución de los proyectos junto al Ayuntamiento, estando presentes en todo momento en los encuentros que se aborden con los técnicos municipales correspondientes y teniendo opción de exponerlos al resto de la ciudadanía a través de medios de comunicación, pues al fin y al cabo son, por así decirlo, sus inventores”.
Falsos ‘ambos dos’. De solemnidad. Porque no me apetece este viernes de tildarlos de mentirosos compulsivos. Ahí están las iniciativas, propuestas y mociones de los concejales de la oposición (especialmente PSOE e IU) a las que no se presta la más mínima atención y que en varias ocasiones ni se dignan debatirlas en el transcurso de las sesiones plenarias. Y en el extrañísimo supuesto de que alguna les pudiera venir bien para su uso partidista, propagandístico y de publicidad gratuita (como anillo al dedo, que se dice), lo toman en consideración pero a la semana siguiente ya ha cambiado de autoría. Eso es cinismo político elevado a la duodécima. Ustedes se cubren de medallas ajenas cobrando sueldos que no se merecen ni por casualidad.
De qué nos sirve, estimado Adolfo, el que proclames invenciones ajenas si después, al segundo siguiente, le dan la vuelta a la tortilla y si te vi no me acuerdo. Cada vez más me ratifican que ustedes lo que pretenden es esperar sentados en cómodos sillones a que inundemos Facebook para seleccionar un par de pinceladas que vendan mejor su gestión ante el pueblo.
No, no concuerdan dichos con hechos. Si hubiese de participar en tan nobles intenciones, no atisbé en la foto de la charca sino a dos miembros de la corporación. ¿Y por qué no el proponente, el inventor de la idea? Poses y falsedades.
Y dejar para más adelante el otro posible punto de avistamiento por su ubicación en un paraje natural, dado los trámites que ello conllevaría, solo denota las pocas ganas de trabajar. Puede que sea el verano. Porque para ese potencial turista científico, qué mejor que un hábitat de tal naturaleza. Muévanse, carajo, que no basta con dar instrucciones al gabinete de prensa para que cante excelencias de las muchas horas dedicadas al cargo si todos sabemos (las otras fotos lo delatan) que sus múltiples ocupaciones orgánicas y cabilderas lo ausentan más de la cuenta. Sabemos leer e interpretar el contenido del Boletín Oficial de la Provincia. Y con la que está cayendo en su partido, pedir la dimisión de un consejero socialista (en manera alguna justifico su proceder a pesar del informe favorable con respecto a su compatibilidad) solo demuestra que hay demasiado vacío. Y ahí lo dejo.
Sean felices y disfruten de este primer fin de semana agosteño. Que no agostado. Hasta el lunes. Y mil gracias por compartir tan espléndidamente la idea de una nueva piscina. A esta, ni caso. Insistiré a ver si los bajo del caballo.