viernes, 26 de agosto de 2016

Rajoy a las cuatro

O a las tres en Canarias, claro. En estado puro. Vivo retrato de un modus operandi muy peculiar. Nuestro Mariano de siempre. ¿Piensas, acaso, lo mismo que yo? Exacto, el manual de instrucciones.
Aparte de que debe de circular por cuantos más canales de comunicación mejor, el gabinete encargado de transmitir órdenes y dictados tiene que funcionar las 24 horas del día. A piñón fijo. Y es algo ─reconozco mi debilidad y entono el mea culpa─ que admiro con envidia cochina. Porque estas actitudes cuasi militares chocan frontalmente con el carácter latino ─nada digamos del muy especial del gallego, de nuestro gallego─, más dado al pasotismo vacacional permanente (incluyan el síndrome posterior) que la rígida monotonía del sí, señor, y a sus órdenes, mi comandante.
De nada valdría que los otros grupos ─todos menos el veleidoso Ciudadanos (jamás voto afirmativo a los populares; bueno, si quitan a Rajoy; vale, pero con seis condiciones; ños, que tampoco es para tanto; de acuerdo, pongamos un tope y cuantifiquemos el concepto…)─ hagan acopio de montañas de reseñas periodísticas, que rescaten y pongan sobre la mesa hemerotecas completas, que reproduzcan vídeos y declaraciones del pasado mes de marzo ─el otro día─ porque ahora lo contrario, es decir, aquello que se ponía en solfa (por mostrarme generoso y no escribir a caer de un burro), sea por arte de birlibirloque y cuádruple salto mortal hacia atrás en vaso sin contenido acuático, panacea en un país chiripitifláutico que, contagiado del proceder de tales lumbreras, acaba por pasar olímpicamente, refugiarse en el fútbol al estilo de épocas pretéritas para descargar la adrenalina en principio destinada al reparto en espléndidas dosis a todas sus señorías. [Menos mal que puse alguna coma, que si no te asfixio].
Esas (señorías) de uno y otro signo, de todos los costados del espectro, que se pelean como chicos menudos por ocupar un asiento delantero, para dejar de lado planteamientos e ideologías a la caza y captura de un plano televisivo. Lastimoso.
Lo que se tildó de cacicada cuando el fracaso de Sánchez, tornose para Pastor en tabla de salvación. Sí, vale las cuatro. Las réplicas, al día siguiente. ¿Cómo, que yo dije que este sistema no valía? Siendo yo el protagonista, ¿cómo que no? Hay que saber darle la vuelta a la tortilla. ¿Cómo es posible que esperpentos de tal calibre no produzcan sonrojo en quien tiene confiado regir los destinos de España? ¿Tan imbéciles somos como para tragar sapos de este grosor? ¿Cuán de flaca es la memoria de un pueblo aborregado?
¿Por qué hemos alcanzado esta situación? ¿Por qué el PP sigue creciendo a medida que se van destapando alcantarillas? Sencilla es la respuesta. La pátina que nos recubre tras los innumerables estampidos (a cada sarpullido otra capa de barniz) nos ha vuelto inmunes. Y recurrimos al que hagan lo que les dé la gana porque yo no pienso ir a votar. Con lo que la goleada se incrementa con los incondicionales, con los forofos. A los que se les importa bien poco, ni siquiera les pasa por la imaginación, que puedan existir otras formas de  gestionar, otras políticas más redistributivas.
Por ello no es de extrañar que ha más bien poco era lícito el denegar apoyo alguno a quien se le reclama en estos instantes altura de miras. Las visiones unilaterales de los que suman más votos pero son incapaces de conseguir apoyos. Y cuando uno va por la vida palpando en su quehacer cotidiano que la gente te rechaza de manera sistemática, algo debe estar fallando. Y no serán todas las luces de los otros las que vayan fundidas. O no serás tú el que circula correctamente si el resto de vehículos aparece en dirección contraria. Aunque Mariano, ya se sabe, boga en aguas bravas de la desembocadura hacia el nacimiento con la misma o mayor facilidad. Y sin remos. Y sin manos.
Si por un casual (hoy es viernes y todavía quedan días para ¿acabar el verano?, no, para que el PP acabe de convencer a C´s con cualquier chupete ─debes leer, por favor, promesas─ que le quitará de las manos a las primeras de cambio) se presentase el próximo martes sin los apoyos necesarios para obtener la mayoría necesaria, ni doña Ana Oramas, la que se inclina por el sí con la cantinela de la agenda canaria, será capaz de levantar la voz para recordar ciertos pasajes de la otra intentona.
En este país de locos los cuerdos tenemos poco que rascar. No te asombres por la sentencia. Cuando una mayoría, no sé si inmensa o suficiente, reclama al PSOE alturas de miras (me repito como el libro de instrucciones que ya conoces) y que permita el gobierno popular con una abstención, parece que una minoría ─apúntenme─ se empecina en buscar respuesta a por qué no aplicaron idéntica receta en la ocasión precedente y funcionó una pinza al más puro estilo de los tiempos de Anguita. Al que, por cierto, observo tan callado como el señor Garzón (que no va a estar entre los tres asientos delanteros). Solo se trata esta vez de probar idéntica medicina por parte de los que la recetaron tiempo atrás. Que es bueno que los médicos también se pongan en el lugar de los enfermos. ¿Tú no captas lo modositos que están los dirigentes de Podemos? Es como si no pudieran.
Este tinglado es tan complicado como las declaraciones del Delegado del Gobierno en estas peñas, el señor Hernández Bento ─al que veo como marioneta que maneja desde la sombra el ínclito y todopoderoso Soria─, quien se queja de que la crisis ha provocado que no se hayan cubierto entre quinientas y seiscientas plazas de agentes del orden, entre guardias civiles y policías nacionales. ¿Para qué? Con regalar un par de coches a los colectivos de voluntarios, todos contentos. Y el día que se arme la de San Quintín por meterse en fregados que no son de su competencia, valdrá de excusa para que el presidente en funciones se dé un garbeo por Amadores para airear el apartamento.
Seguiré con mis negociaciones este fin de semana. Reflexionaré con mi pata accidentada por si vislumbro una salida. Y me voy a portar bien por si ascienden a mi alcalde y me lleva de asesor.

Sean felices, pórtense como les parezca y, si a bien lo tienen, nos encontramos el próximo lunes en horario normalizado en el lugar de costumbre. Ya le voy cogiendo el tranquillo al nuevo ordenador y mi sobrino me instaló el Word 2013 con el que redacto esta entrada. Hace unas décadas apenas, ni máquina de escribir. Hoy, gracias al PP, cuánto hemos adelantado. Y siempre quejándonos. Llorones.