lunes, 29 de agosto de 2016

Sucesos

La sección periodística de Sucesos se presta a muchas interpretaciones. Suele contener errores de calado porque los periodistas, en las más de las ocasiones, se limitan a transcribir las reseñas policiales sin percatarse de que los códigos de comunicación son diferentes. Basta con escuchar a cualquier portavoz de los agentes para darse cuenta de que utilizan unos esquemas predeterminados para narrar cualquier accidente. Ocurre lo mismo con los bomberos o con cualquier otro que intervenga en acontecimientos trágicos de cierta trascendencia. Siguen un protocolo al más puro estilo del manual de instrucciones del que tanto hemos escrito.
Aunque esta primera, aparentemente, no guarde relación con la casuística que hoy traslado a ustedes, debo recordarles que, y perdón por la machaconería, el desdoble de personalidad de mi alcalde alcanza los linderos de un centro psiquiátrico. Él, tan acostumbrado a vendernos humo en frascos pequeños y a encantar serpientes con y sin flauta, olvida, cuando deja los límites del pueblo atrás, que por estos contornos leemos prensa, escuchamos la radio y vemos la televisión. Amén de los adelantos informáticos y de la telefonía móvil.
Por cierto, acabo de ver unos minutos de un reportaje de Canal 4 en el Mirador de San Pedro, en el que me percato de que el líder popular ya olvidó aquella idea de no hace tanto acerca de solo dos mandatos por cargo, porque cree cubiertas sus apetencias personales con tal de que lo vuelvan a presentar encabezando la candidatura al ayuntamiento realejero. Aparte de haberse declarado defensor acérrimo de nuestro patrimonio. En fin, no me cuadra pero tú tranquilo, Adolfo, que la vida es un cúmulo de tumbos.
En recientes declaraciones, en su condición de presidente insular y consejero del Cabildo de Tenerife ─el que vale, vale, y el que no que siga escribiendo boberías─, Domínguez confía en que la institución presidida por Carlos Alonso “no venda más motos” con el circuito del Sur. El dirigente popular espera que el anuncio sobre el inicio de las obras no sea “una más de las piedras mediáticas virtuales” de la Institución. Ni que ello suponga en un futuro una carga para las arcas públicas, sino que sea una fuente de riqueza y empleo.
Creo que ni se puso colorado. Quien nos mete por los ojos hasta las pequeñas obras de mantenimiento que todo consistorio debe incluir por ley en sus presupuestos, pone en solfa el acto de colocación de una primera piedra. Será, entiendo porque no es suyo el protagonismo. Y en caso de salir en la foto, ocupará un segundo o tercer plano. De creación de riqueza y generación de empleo mejor hablamos otro día. Porque esta Villa nuestra es motivo de orgullo a escala internacional por tener que importar mano de obra. Que nos salimos, Manolo. Ahí tenemos la flamante ampliación de Los Cuartos que ha permitido un desahogo increíble en el tráfico rodado. Y el hipódromo, qué maravilla; da gusto sacar a la bestia (me refiero al caballo o a la yegua). Y el resto, en el tintero.
Menudo revuelo con la multa de 3500 euros a un vecino de Los Realejos por verter escombros y enseres en la calle. Tal cual el titular que el gabinete de prensa remitió a los diferentes medios de comunicación. Basta con comprobarlo en el blog de Radio Realejos, que se ha convertido de facto en la web institucional. Para comenzar el desarrollo informativo con este texto: El Ayuntamiento ha iniciado el trámite de un expediente sancionador… Cuánta diferencia entre lo uno y lo otro. En cualquier expediente hay pliego de cargos, pero también de descargos. Y el instructor deberá hilar fino no sea que un defecto de forma o fondo dé al traste con la propuesta. Y no es la primera vez que noticias de tal porte se dan por seguras y ejemplares, cuando resta un largo camino hasta el cobro, en caso de producirse, de  la sanción prevista. Este equipo de gobierno municipal se empeña en vendernos el oso y olvidan que antes deben cazarlo. Luego salimos en plan mediático a criticar porque otros nos imitan. ¿O no? Cinismo a la enésima.
Detenido por entrar en un piso, meterse en la cama con los dueños y tocar a la mujer. Esta, al percatarse de que el que la tocaba no era su marido, comenzó a gritar y le retuvo junto a su pareja. Bueno, dejemos como pecado venial el uso del pronombre le (leísmo). Pero me quedé bastante tiempo dándole vueltas al magín acerca de la citada retención. Se interpreta como que su marido la ayudó a agarrarlo para que no se escapara o debo acaso pensar que los toques no fueron tan desagradables y quiso probar con procedimientos innovadores. Porque los gritos no implican, necesariamente, descontento. O acaso tú no chillas cuando te sonríe la fortuna. No pienses en lo otro que ya no tenemos años para eso.
Lo del terremoto en Italia es de órdago. Como nos queda relativamente cerca, nos volcamos. Y los telediarios nos inundan. Parecemos buitres a la caza y captura. La tendencia al morbo nos puede. Y, tal vez con las prisas, insertamos en cierto digital lo siguiente: “Emergencias trabaja contrareloj para encontrar víctimas bajo los escombros”. Hasta el corrector ortográfico de Word me ha subrayado en rojo destacado ese llamativo contrareloj. Me lo ha recordado en este otro. Porque si bien la RAE admite que lo pongamos separado (contra reloj), lo normal sería recordar que si lo escribimos junto habremos de hacerlo así: contrarreloj. De igual manera que un responsable se nos convierte, por las vueltas de la vida, en un irresponsable. Y tantos ejemplos más. Claro que yo también me equivoco, como el que más. Pero convendrán conmigo que no estoy tan sujeto a miradas reprobatorias. Distinto sería si me desenvolviera en otros foros. Por ejemplo, si cualquier político me nombrara asesor tendría que estar ojo avizor, en alerta, en actitud vigilante. Ahora no, esto es un pasatiempo y me pueden admitir pulpo como animal de compañía.
Detenidos por agredirse a palos y una botella peleando por un aparcamiento. ¿A dónde vamos a parar? Este mundo está loco. Próximo se encuentra el final de los tiempos. Cuánta rebeldía. Y mientras se daban las tortas, si llega otro y se cuela en el espacio objeto de la discusión, ¿qué? ¿Otro más para el reparto? A que a casi todos nos ha pasado que mientras esperamos que otro salga para luego tú meter el coche en marcha atrás, aparece el guapo de la película y nos birla el estacionamiento colándose de frente. De seguir el ejemplo que reseñamos, alguna medalla hubiésemos obtenido en Río en la modalidad de boxeo.
Tenía más ejemplos, pero tampoco vamos a comenzar la semana con malas pulgas. Ánimo, ya agosto declina, nos han abonado la pensión y lo mismo no investimos a Rajoy. Estoy que no vivo.
Me preguntan por la pata. Ahí va. Con lentitud desesperante. Se me hincha ─lo único a estas alturas─ al más mínimo esfuerzo. Acudo a la piscina, camino en el agua sin mayores problemas y luego bajo al Puerto, a Tucán, a rehabilitarme un fisco. Unas veces con una muleta y otras con dos. Según me duela la cintura, los riñones y otras zonas innombrables. Ya me encantaría correr más. ¡Ah!, y escribo para desahogar las penas.