lunes, 28 de diciembre de 2015

Inocentes discrepancias

–Lo dejo, Adolfo, no puedo seguir soportando estas terribles presiones sobre mis sienes, que me atenazan, me comprimen, me sujetan, me dejan hecho un asquito –decía Manolo en un receso, el tercero, de aquella importante reunión en el local ‘secreto’ de Las Llanadas– y se lo achaco a tanta nimiedad, al escuchar peticiones insulsas de unas gentes que no se merecen un alcalde como yo. El pueblo se me queda chico. Yo necesito volar más alto. Mi espíritu aventurero se anquilosa por momentos. Sabes que idolatro a José Manuel, su prestancia, su forma de estar, su manera de actuar, su elegancia al mentir, su verborrea pausada. Añoro aquel breve periodo de mi estancia madrileña en el Congreso.
–Eso ya lo hemos hablado en el seno del grupo. Y somos conscientes de tus legítimas aspiraciones. Es más, no vamos a poner impedimento alguno cuando tú decidas, con la libertad que te caracteriza, alzar el vuelo en busca de otras corrientes de aire que te conduzcan al lugar que tan bien te mereces. Sabemos que el pueblo siempre lo van a seguir siendo. Que no progresa la mente vecinal en proporción directa al desarrollo neuronal de tus altísimas capacidades. Pero aguanta estoicamente unos meses. Delega en mí cuanto creas menester y desarrolla la actividad orgánica con total desahogo. Aquí estamos nosotros, al pie del cañón.
–No sé, deja pasar estos días en familia y adoptaremos una medida cuando las luces navideñas se apaguen hasta el próximo año, salvo las que dejaremos en San Agustín para los carnavales. Por cierto, los comerciantes de Toscal-Longuera no quedaron satisfechos con aquellos churros que pusiste.
–¿Cómo que puse? –soltó iracundo el primer teniente de alcalde, al que se le encendieron todos los colores del arco iris, cuyo semicírculo perfecto, y duplicado, quedó reflejado en ambos cristales de sus pequeñas gafas–. El que haya presidido la reunión para concretar las acciones de estas fiestas, no quita que la acción colegiada del equipo esté presente en cada rincón y en cada instante de nuestra gestión. Creo que a Isa no le va a gustar ese tinte de desconfianza hacia nuestro quehacer.
–Desde que se inició el proceso electoral, tras la convocatoria y disolución de las Cortes por nuestro estimadísimo Mariano, a quien Dios guarde y cuide durante muchísimos años más, regreso a casa a las tantas de la noche, cansado de las agotadoras jornadas, y no hago más que observar quejas en mi Twitter y en mi Facebook. Sé que son expuestas sin argumentación alguna por aquellos, pocos, menos mal, que entienden que el partido que tan dignamente representamos puede perder apoyos ciudadanos por deslices y mariconadas que se nos van de las manos sin darnos cuenta. Pero ustedes…
–¡Ah!, ¿ustedes? Qué bonito. ¿Tú quieres que me dedique únicamente al urbanismo? Pues me pongo a ello sobre la marcha. Haré unos cursillos del estilo de los que realizó Laura con Hacienda, que los pague el ayuntamiento, me encierro en mi despacho y a planificar un pueblo bonito, un pueblo con encanto, un pueblo que se dirija al futuro con horizontes de esperanza, con salidas y entradas que dignifiquen, sin colapsos, con unas conexiones hacia la autopista dignas de una población de cuarenta mil habitantes. Y todo eso lo haré si no me distraigo en los cometidos que te corresponden, por los que cobras y que te pagamos religiosamente. No olvides que en mi condición de Licenciado en Bellas Artes me siento capaz de diseñar un planeamiento que nos devuelva el prestigio y nos sitúe en el contexto de las ciudades modernas, sin olvidar que la conservación del patrimonio histórico debe erigirse en seña de identidad. Y que tú, por tus evidentes relaciones y connotaciones con el mundo empresarial, también de la construcción, prefieres que el tiempo, inexorable cuentadante, actúe cual termita en la noble tea.
–Échate otro vasito, Adolfo. Relájate. Ponte cómodo y no te alteres. Sabes que los nervios juegan malas pasadas. Mi único objetivo hacia tu persona es que vayas aprendiendo, fogueándote y adquiriendo los mimbres suficientes. Ya te queda menos para que agarres el timón de mando. Sabes, al igual que yo que todos tenemos deseos inconfesables, pero entre nosotros basta con una mirada. Revelarte la intención de abandonar esta plataforma para subir otros peldaños, es prueba inequívoca de que no te cierro puertas, al contrario, mis pretensiones te convienen. Y una vez haya dado el salto, podrás acometer los cambios en las concejalías, y personal de confianza, que guardas planificados en ese recóndito lugar de tu privilegiado cerebro. Al que solo le falta una pizca de ambición. Pero no todo se puede poseer. Somos pocos en este mundo de la política los que disponemos de esa capacidad, mejor, habilidad para hacer previsibles los futuros inciertos.
–¿En serio, Manolo? O sea que en enero ya podré ocupar definitivamente el sillón. ¿Antes o después de San Vicente? Es que me hace ilusión portar el bastón. Ya me veo por El Cantillo, bajo la atenta mirada del vecindario… ¿De verdad, Manolo?
Un retortijo inoportuno había causado la ausencia de Domínguez por motivos fisiológicos más que obvios. Cuando Siverio se dio la vuelta se tropezó con Domingo que traía una nueva jarra de vino. No aquel azufrado de épocas idas, no, un verdadero jugo de lo que da la uva.
Ambos sonrieron. Se sonrieron.
–¿Y Manolo? –preguntó el recién llegado.
–Fue a evacuar otra consulta. ¿Tú pusiste en el cuarto de baño las varias decenas de papeles con las delegaciones en forma de decretos y desenroscaste la bombilla?
Otras sonrisas. De complicidad.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Feliz Navidad


Esta noche es Nochebuena
y mañana, Navidad;
pero hay tanta falsedad
que me provoca gran pena.
Bien repleta la alacena,
porque el consumo descuella,
y se olvida que la estrella
de esta fecha debe ser
fraternidad por doquier,
pues la crisis causa mella.

Sean felices, moderados en el yantar y nos volvemos a ver el próximo lunes.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Lotería

Pasó, como siempre, y ni lo jugado, que se suele decir con mucha frecuencia. Sobre todo por aquellos que se gastan tremendo fajo de billetes de 20 euros. En mi particular caso, ni uuun euuroooo. Porque habrás podido deducir por la ilustración de hoy que me saqué nada más y nada menos que 60 céntimos. Cien pesetas. Rico para siempre jamás.
Mi padre tenía unas acciones de agua. Cuya titularidad seguía a su nombre (el pobre murió en diciembre de 1987) hasta que hace unas semanas nos decidimos (cuatro hermanos) que era necesario el cambio oportuno. Realizado tal trámite, Savasa, la empresa que las administra (cobra las cuotas de las dos comunidades y nos ingresa unos cinco millones de euros cada trimestre –céntimo arriba, céntimo abajo–) nos felicitó la Navidad con la postal correspondiente (de Unicef) y la participación que has visto reflejada. Así que los hermanos Hernández García son, desde ayer por la mañana, flamantes nuevos millonarios. ¿Sientes envidia? Modérate, que son días de besos, abrazos y otros gestos cariñosos.
Hace más de quince años que tomé la decisión de no jugar. Como estas fiestas me sacan de quicio, le cogí tal manía al sonsonete melódico de los muchachos de San Ildefonso, que me impuse el castigo de virarle la cara a todo aquel que se me acercara con el décimo de turno. Pasan por mi casa representantes de todas las comisiones de fiestas del pueblo. Y cuando me asomo al balcón para señalarles que nones, me sueltan lo de usted se lo pierde. Pues no, yo me lo gano no gastándolo.
En ese intervalo de tiempo formé parte de la Agrupación Folclórica de Higa. Que también vende lotería para poder subsistir. Y debía llevarme unas cuantas hojas. Con las que acudía al colegio, no sin antes dejar sentado que yo no iba a entrar en intercambio alguno. Vamos, que yo no compraba. Si alguno quería de la que yo ofertaba, tan amigos; y si no, también. Y resulta que me las quitaban de las manos. No lo entendía en aquel entonces y sigo siendo ignorantón perdido.
Se va uno de viaje (el Imserso tiene sus ventajas) y… no te olvides de traerme el numerito. Hace un par de temporadas estuve en Roquetas de Mar (Almería). Como la suerte va conmigo, salió este año. Bueno, que si llego a ir en este 2015, ponle el cuño que le hubiera traído otro diferente.
A veces intento ponerme en el pellejo de un realejero aficionado a los fuegos artificiales y devoto de cualquiera de las dos cruces; pero, además, jugador empedernido de loterías. Deben ser dos meses, si no más, de sueldos para esos entretenimientos. Son, o deben ser, los que el comienzo del curso escolar les supone un trauma de tal calibre que acuden en busca de ayuda a los organismos oficiales, a las asociaciones del ramo, o al cura del barrio.
Pero lo importante es la salud. Y este sorteo nos ha dejado fuertes como roques. Y con los ánimos renovados para que el Niño se mame el resto: reintegros, aproximaciones… La menudencia, para entendernos. O la “pedrera”, al sentir del entendido.
Estoy pensando que mañana, en la cena de Nochebuena, voy a repartir entre mis tres nietos la cantidad obtenida. Saldrá cada uno a veinte céntimos. El más pequeño (nueve meses) puede que no me diga nada y se limite a esbozar una sonrisa. Pero los otros dos (cuatro y siete años) me soltarán, me temo, que con la moneda no les va a alcanzar para ese juguete que les viene haciendo tilín.
Dentro de unos días me iré par La Gomera a patear y disfrutar de su magia natural. Más de uno volverá con el comentario de rigor: Chacho, ¿otra vez? Pues sí, es que yo no juego a la lotería, lo que me ha permitido tener siempre dispuestas algunas perritas para esos caprichos. Y si fuera inteligente y no me dedicara a criticar a Casimiro, a buen seguro que ya me habría nombrado Hijo Adoptivo. Esta vez hablaré con algún militante de CC para que me explique cómo vivió el episodio reciente de observar al presidente del Cabildo repartir votos de esa formación política para el Congreso de los Diputados. Si Hautacuperche resucitara, se subía a La Lomada y se fajaba a la pedrada limpia.
Sepan, mis estimados lectores, que estas fechas serán distintas. Aparte de la felicitación pertinente, quedan todos invitados a darse un garbeo por El Cedro. Yo pondré los vasos para echarnos unos buches de agua fresca. Pero el traslado, alojamientos y comidas, me temo que no va a ser posible. Bastante tengo con lo mío. Vale, invito a un cortado en Casa Sonia, al socaire de La Fortaleza, en la capital de la isla: Chipude.
Me acaban de confirmar que la administración, aparte de gasolineras del Sur, que más beneficio obtuvo fue una ubicada en la madrileña calle de Alcalá. El que la regenta, un tal Montoro, no dejó escapar los premios superiores a 2500 euros y se forró con su 20%. Nos viene bien a los jubilados, porque la caja se está quedando en los huesos.
Mañana volvemos.

martes, 22 de diciembre de 2015

No vale la pena

¿Y tú crees que valdrá la pena? Yo entiendo que no, pero si te empeñas.
Menos mal que ayer lunes estuve algo escaso de tiempo. Tuve que ir, por ejemplo, dos veces a la capital (mañana –oficinas de Adeslas– y tarde –Clínica Parque–) y para un jubilado acostumbrado a la buena vida, esos trotes (amén de llevar el coche al taller para el cambio de aceite y la visita obligada al centro de rehabilitación portuense –ahora le tocó a mi mujer–) suponen demasiados sacrificios. Si luego te asomas a lo que dice la prensa y a los disparates que publicamos en el amplio espectro de Internet, quita, quita.
Los resultados deben ser respetados. Premisa primera. El que los compartamos o no es otro cantar. Y el partido que obtuvo más escaños ha sido el PP. ¿Mi opinión? Que debe gobernar. Eso es lo que el voto ha dictado. Da la impresión de que somos muchísimos los que no entendemos cómo ha sido posible, pero hallé la respuesta en el texto que seguidamente entrecomillo y que sale de la pluma de un ilustre vendido al mejor postor (a su trayectoria profesional me remito): “Yo voté al PP, que aunque me ha crujido a impuestos y me ha jodido la vida, y ha sido corrupto, y algunos de ellos han mamado lo que no está en los escritos, tengo la esperanza de que siga escapando a este país, tendente siempre al caos”.
No hace falta ser matemático para deducir que el PP perdió 63 escaños y que el PSOE se dejó 20. Lo que, junto al descalabro de IU (formación a la que siempre le queda el recurso de criticar la injusticia de la ley electoral), ha supuesto la irrupción de Podemos y Ciudadanos. Intuyo que ambos no están felices del todo. Eran más ambiciosos. Soñaban con zamparse al bipartidismo para parir su bipartidismo, el nuevo orden.
Lo de los chicos, lo previsto. Aunque se habían ahogado con los efluvios de encuestas y sondeos y ya se veían en los jardines de La Moncloa. Como mínimo. Después del aterrizaje, algo brusco, vuelven a cometer errores de principiante. Ya están reclamando al PSOE que se abstenga para que deje gobernar a Rajoy. Si los suyos no lo fagocitan antes. Y me pregunto qué necesidad tienen de estar metiendo sus narices donde no los llaman.
Podemos puede ahogarse en sus propias mareas. Porque unificar tantos perfiles dispares puede resultar tan complicado como acompasar la terrible amalgama que constituye la situación en Venezuela. Se me ocurre. Demasiados vientos y en muy variados frentes. De ahí la opinión anterior de que gobierne el PP. Claro que debe buscarse la vida para intentar los necesarios apoyos parlamentarios con los que llevar adelante su gestión. Pero harto difícil columbro el conglomerado que se requiere para que la otra parte del espectro asuma responsabilidades gubernamentales. Y es que no atisbo armonía en ese totum revolutum, máxime cuando la propia marca de Iglesias ya lo es per se. Lo intentó Anguita, con el auxilio de Aznar. Y ahora, incluso el día después del veredicto, la marca de los impolutos persiste en atacar al PSOE. Quieren, a toda costa, acabar con una singladura centenaria. El objetivo no es, no ha sido, desbancar en buena lid a las huestes de Mariano. Y en ello continúan. Pues lo dicho, que gobierne el PP. Formación por la que nadie votó. Como cuatro años atrás.
Ahora bien, que no se le ocurra al PSOE, por aquello de la salvaguarda nacional, ir de la mano con el Partido Popular porque no distará mucho de que deba acompañar a Garzón en el rezo de los misterios dolorosos del santo rosario.
¿Panorama complicado? Ya se verá. Por lo pronto dejémoslo en paisaje no habitual. Al que no estamos acostumbrados pero que puede ser el dibujo durante bastantes décadas. Lo que nos obliga al diálogo como manera de conducir la nave. Que no se atisba, por mucho que nos pretendan vender angelitos preñados. Las necesarias confluencias no se vislumbran. Sigue existiendo demasiado resentido. Cuyos recorridos y aterrizajes los delatan con toda crudeza. El sí se puede, si solo se reduce a que los de la rosa mueran de pinchazos, podría acabar como el rosario de la aurora. Qué religioso y didáctico estoy hoy. A no ser que tengan en su horizonte otra pinza. Total, han cambiado tanto que nada me sorprendería. Ya Soraya se marcó sus bailes por si fuera menester girar unos grados. Y en casa guarda dos pares de pantalones vaqueros sin lavar desde hace meses por si se tercia.
La excursión de este lunes por las redes sociales me ratifica en que Facebook no gana las elecciones. Me deja con mal sabor de boca. Menos mal que me distraje al oscurecer con el trayecto de El Castillo a Los Barros. Más que los kilómetros desde el Parque García Sanabria a la entrada al pueblo. Desde el consistorio alegarán en su descargo que es debido al intenso tráfico de estas fechas. Para mejorar la situación propongo una nueva rotonda al final de Los Cuartos, otra en El Castillo a la salida de La Longuera, unos semáforos en…
Observen en la ilustración los resultados de Los Realejos. Comparen con los de 2011. Ya sé que no son extrapolables a unas municipales. Pero al edificio comienza a entrarle aluminosis. El resto de valoraciones te corresponden a ti.
Hasta la próxima.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Profesionalizar

En algo tenía que entretenerme durante la tarde de ayer mientras uno permanecía a la espera de resultados. Pensé, incluso, redactar cualquier comentario al respecto. Pero son tantos los especialistas que pululan por los medios de comunicación al uso, por redes sociales y por todos los resquicios que Internet te permite, que decidí dejarlo. Qué va a hacer uno ante tanto lumbrera.
Tan inteligentes son, tan preparados están y como saben de todo, escuché a uno este pasado viernes en una emisora de radio señalar que si ponías una sola cruz (señalabas a un único candidato) en la papeleta al Senado por Tenerife, tu voto era nulo. Todo ello a raíz de aquellas que circularon en Santa Úrsula para promocionar a Milagros en detrimento de Alarcó. Cuando uno observa el lucimiento de ejemplares tales, tertulianos para lo que haga falta, considera que lo mejor es recular y dedicarse a cultivar orejas de burro. Todo sea dicho (escrito) sin dobles ni triples, aunque ganitas sí me dieron.
Me fui al sitio oficial del ayuntamiento de mi pueblo y me distraje un fisco. Compruebo, en primer lugar, que el denominado registro de intereses no quiere mostrarnos absolutamente nada. Porque lo del pulse aquí constituye una auténtica tomadura de pelo. Puede que al señor alcalde no le convenga publicar si forma parte de algún entramado empresarial y que pueda suponer incompatibilidad con su dedicación exclusiva al cargo. ¿Se puede saber por qué esbozaste una sonrisa cuando escribí lo de dedicación exclusiva? Pillín, que eres un pillín.
Después me alongué al apartado que contempla el currículum de los miembros de la corporación. Y en la relación de ocupaciones de los componentes del equipo de gobierno priman cargos ostentados durante sus etapas políticas. Bueno, cada uno lo llena con lo que buenamente pueda y ya sabemos que la profesionalización en el sector público alcanza cotas escandalosas.
Me llamó la atención uno que ponía “Licenciado en Dirección y Administración de empresas en la especialidad de Marketing por la Escuela Superior de Management y Máster (la tilde la añadí yo) MBA por la Universidad de Wyoming”. Chacho, cómo viste eso. Tanto como aquellos que se iban a cursar una carrera en Irlanda hace unas décadas. Para lo que era cuestión fundamental tener dinero. Lo demás venía por añadidura. Ya saben que el cariño verdadero ni se compra ni se vende, pero al resto basta ponerle un precio.
De otro entresaco lo siguiente: “Realizó sus estudios básicos pasando con posterioridad a la Universidad de La Laguna donde se profesionalizó”. Ños, este sí que me dejó patinando y no por las cuatro gotas que estaban cayendo y las gomas lisas. En una universidad, como notorio es, se obtiene un título. Bueno, si terminas los estudios. Y con él bajo el sobaco sales de las aulas con una mano delante y la otra detrás. Antes, en mi época, era más fácil valerte del diploma para alcanzar el codiciado puesto de trabajo (la profesionalización) que te asegurara los garbanzos, labrarte un porvenir, casarte y demás efectos colaterales. Pero argumentar que uno se profesionaliza en el centro docente, que alguien me lo explique.
Según el DRAE, profesionalizar significa dar carácter de profesión a una actividad. O, y este no es el caso, convertir a un aficionado en profesional. Así que el edil que se profesionalizó en la Universidad de La Laguna debería explicarse un fisquito más. O un mucho mejor. No me gustaría pensar que a lo peor se ha venido presumiendo de una titulación académica sin haberla conseguido. No lo creo, pero como se han visto cosas peores en el devenir de la democracia con arribistas que lo único que sabían era trepar, uno se queda al menos pensativo. Si yo sostengo, y mil excusas por ponerme de ejemplo, que fui técnico (las nuevas tecnologías me han desfasado los méritos) en transistores, radio y televisión, tendré que sacar, como mínimo, las acreditaciones de CCC (Centro de Estudios a Distancia, que no Compañía Cervecera de Canarias). Hice otros cursos veraniegos bajando aceite para los motores de Gordejuela, pero no me dieron diploma. Pero me hicieron rico con 50 pesetas semanales (las otras 100 eran para mi madre). Al cambio, 30 céntimos. Los tiempos han cambiado. ¿Crisis en aquella época? Nos quedábamos, si persistimos en las comparaciones, en miseria.
Me temo que mañana martes sea tarde para las valoraciones. Y como estaremos pendientes del sorteo de lotería que menos dinero da en todo el año pero que los bombos nos vuelven locos, nos conformaremos con las opiniones interesadas. De las que se deduce que nadie perdió. Nada nuevo bajo el sol.
Hasta la próxima.

viernes, 18 de diciembre de 2015

El puñetazo

Último día de una campaña sosa, anodina, insustancial. De la que, a pesar del título, no pienso escribir una sola línea del tristemente célebre puñetazo. Que no será el último, soy consciente. Porque desde aquel “te pego, leches”, muchos supermanes se han escudado en triquiñuelas miles para artimañas tales.
Lo que circula por Internet cada vez que se produce un hecho lamentable, ofrece menos credibilidad que una misa oficiada por un servidor. Pero los medios de comunicación tradicionales parecen sumarse al jolgorio y comentaristas del yomelosétodo no contribuyen al necesario sosiego. La sombra de Zapatero volvió a extenderse por escenarios mediatizados. Penoso. Patético.
Que nadie saque conclusiones políticas de este hecho aislado, vino a decir el agredido. Pero no hubo tiempo material de incluirlo en el argumentario, con lo que numerosas lenguas se dispararon para atacar en la dirección establecida.
Solo tengo claro que los castigos se imponen en el lugar adecuado. Y apenas quedan unas horas para colocar las cosas en su sitio. Ahora sí toca. Y nos toca acudir en masa. Cuánto hemos escuchado en estos cuatro años la expresión “cuando toque”. Pues ya está aquí, invitándonos a ejercer el más sublime de los derechos ciudadanos: quitar y poner a nuestros representantes. Cada cual con sus convicciones. La mía quedó expresada el viernes pasado en el siguiente artículo: http://pepilloyjuanillo.blogspot.com.es/2015/12/decidido.html. Porque este medio (qué iluso, este cuarto u octavo, si me apuran) no se debe sino a la neurona que aún me funciona.
Te lo resumo en esta décima (la número 352 de este año, 18 de diciembre):
Puñetazos por doquier
demos todos el domingo,
queden atrás los respingos
como asunto del ayer.
Nuestro voto debe ser
el hecho que memorice
las acciones que yo quise
protestar y nunca pude,
así que a la cita acude
y nadie por ti organice*.
(O improvise, o analice, o…: ventajas canarias del seseo).
Tampoco me apetece gastar un minuto de mi tan preciado y apreciado tiempo en comentar algo de la droga denominada ‘Superman’, que no sé si guarda relación con aquel traje de Ruiz Mateos para protestar por la expropiación de Rumasa. La que se ha introducido en Canarias y las autoridades alertan de sus consecuencias letales. Tan traicionera es que la tardanza de sus efectos conduce a seguir consumiendo hasta que das el estampido. Qué perversa es la sesera de los que trafican con estas armas de destrucción masiva.
No es mi intención, asimismo, detenerme en el análisis de la condena, por asuntos relacionados con las sustancias mentadas en el párrafo anterior, del candidato de Podemos por esta provincia al Congreso de los Diputados. Porque habría de preguntarme cómo es posible que la bandera de la honestidad, moralidad, ética y buenas costumbres, alejados de esa casta corrupta y perversa, ondee con los vientos de la duda. ¿Recuerdan lo de la mujer del César? Pues lo mismo digo.
Tengo el convencimiento de que en torno a Pepillo y Juanillo se ha ido creando una red clientelar: mis incondicionales. A los que me atrevo a indicarles que vayan todos el domingo a su colegio electoral a depositar en la urna aquella papeleta que estimen oportuna. Entiendo que nos jugamos mucho. Un servidor, parte activa del gremio de pensionistas, también. No nos quejemos el lunes de lo que se pudo haber evitado. Busca, compara, y si encuentras algo mejor, ya sabes, en tus manos está el cuatrienio que se avecina. Yo, como no soy masoquista, no pienso esperar casi hasta 2020. Y también deduzco que don Mariano se merece, por caridad, volver a su notaría para que dé fe, porque esperanza no creo.
Cuando retome este blog el próximo lunes ya tendremos el resultado. Después vendrán los pactos, de cuya cultura carecemos (que no ‘se adolece’). Es menester aprender para que otros horizontes se abran. Hasta entonces, reflexionen, mediten y obren con mucha ecuanimidad. Sean felices.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Ya no me junto

Allá, en el más oscuro rincón del patio de recreo, se hallaba Marianín. Intentaba, a duras penas, limpiar las aún empañadas gafas, fruto de la última llantina. Pero lo hacía con el revés de su manga (derecha) de camisa y el resultado no podía ser más patético. A su lado, un flamante balón que no debía haber soportado más de tres disparos a portería de falta directa, penas máximas incluidas.
En la cancha, el resto de su grupo chillaba a grito pelado. La tropa apuraba los últimos minutos antes de que la sirena indicara el retorno al aula. El profesor de Educación Física siempre dejaba los minutos postreros de las dos sesiones semanales para que echaran fuera las posibles energías restantes y volvieran a la siguiente clase con los ánimos apaciguados.
Pero Marianín no estaba hoy por la labor. Y aquel otro muchacho, que sigilosamente se le acercaba, creyó escuchar en la soledad de aquel retiro: “¡Ay!, pensé, ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz, como Lázaro, espera que le diga: Levántate y anda!”.
–Hola, Marianín.
El aludido se viró con cierto desaire hacia el costado del poniente. Agarró el balón con fuerza, se puso las gafas e hizo ademán de levantarse. Pero, quizás, su orgullo le pudo y se sintió con moral suficiente para aguantar el envite. Tragó saliva mientras una extraña mueca se dibujaba en su rostro. El recién llegado creyó observar un raro movimiento en su ojo izquierdo.
–Me siento terriblemente agredido en lo más profundo de mis sentimientos. Desde que estábamos en infantil de 3, nadie, absolutamente nadie me ha desairado de manera semejante. Este enfado no me va a desaparecer así como así y si vienes a pedirme prestado el balón… ¡Non me toques o carallo!
Pedrín quedó medio desconcertado, más que nada por el toque gallego, pero se rehízo:
–Pero si yo solo venía a decirte que ya no volveré a llamarte indecente, aunque como te coges el balón para ti solo…
–¿Y qué, no es mío? Me lo trajeron los Reyes y mira qué nuevito lo tengo, casi inmaculado.
–Ahora vamos a entrar. ¿Para qué querría yo el balón? Yo lo que deseo es que volvamos a ser amigos forever.
El contraataque (por usar un término deportivo) a la expresión gallega anterior vino de la mano del inglés, asignatura en la que Pedrín se desenvolvía a las mil maravillas, lo que para el ahora enemistado constituía un proceso very difficult (todo esto).
–No pienso juntarme más.
–Eso mismo me dijiste la semana pasada. Hasta que viniste a pedirme un pacto para que te nombraran delegado.
–Sí, pero es distinto. Me llamaste indecente y mi padre me señaló que eso es una palabrota. No te perdono. No y no. Y un millón de veces no. Que mi padre sabe más que el tuyo. Y la tiene más grande.
A punto estuvo Pedrín de llamarlo capullo, mas se contuvo. Su trabajito le costó, pero tragó saliva y profundas convicciones democráticas.
–¿Y tú no me respondiste con unos sonoros ruin y deleznable? Y tu amiguito ese, el de Melilla, ¿cómo se llama?, ¡ah!, sí, el Imbrodín, añadió mezquino y miserable. Ustedes sí pueden y yo no, qué bonito. Y me dijo mi padre, que tiene más memoria que el tuyo, que a Felipín y a Zetapín los pusieron a caldo de gallina…
–Y tú mássss. Y tu padre no tiene el cerebro más grande, es un cabezón.
–Mírate al espejo, repelente, engreído y…
Tuvieron que interrumpir la amena controversia los cándidos colegiales y salir corriendo para la fila. A punto de alcanzar el lugar convenido (punto 5.1 del plan de seguridad, evacuación y emergencias), dio tan fuerte traspiés Marianín que estuvo en un  tris de irse de narices. Pudo aguantar el equilibrio, aunque las gafas volaron unos metros. No los suficientes para alcanzar la dura superficie de la cancha, lo que evitó Pedrín en un magistral salto de longitud con el que consiguió atraparlas antes de que los cristales quedaran hechos añicos.
Ante tal gesto:
–Bueno, te perdono, ya no estoy enfadado.
–Oye, Marianín, ¿qué significa deleznable?
–No lo sé. ¿Se lo preguntamos al profe?
–Mejor no, si ya somos otra vez amigos, corramos estúpido velo.
–¿Y eso?
–Lo dice siempre mi madre…
Subieron en orden la escalera y cada cual ocupó su pupitre. Marianín en la fila de la derecha, el primero, como siempre. Pedrín, en el extremo contrario, en la izquierda, el último. Su abuelo le había aconsejado que desde esa posición podía tener una visión de conjunto, amén de poder columbrar los peligros cuando llegaban de frente. Como estaba pegado a la pared, por la espalda era harto difícil.
Coincidieron en la puerta del cole a la salida del mediodía.
–Te invito esta tarde a casa. Tenemos un chorizo con vitamina C estupendo para la merienda.
–No puedo, Pedrín. Voy con la familia al pueblo este fin de semana. Sabes que papá es muy aficionado al dominó y por nada del mundo pierde la partida con los amigos.
–Vale.
–Vale.
–¿Amigos?
–Pero no me toques la oreja, no me gusta.
–Hasta mañana.
–No, hasta el lunes.
–Anda, es verdad…
Indecente, miserable, ruin, deleznable, mezquino… Cosas de chicos.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

La niña de Mariano

Con la niña de Mariano
soñé triste la otra noche,
la pobre sigue sin coche
y anda mano sobre mano.
Si no fuera por su hermano*,
que la ayuda en lo que puede,
tendría que ir a la sede
del Partido Popular,
pues les quiere argumentar
lo mal que la cosa hiede.
Con h aspirada, o mejor, jiede, en canario, de la familia de jediondo. Para mejor entendernos. Sin connotaciones nacionalistas.
Como hoy es un día especial para mí pues saldré por la noche, y como uno se vuelve conservador con la edad (lo malo es que aún no la tengo), me apetece echar mano de un recordatorio, que circula por Internet, de aquella niña a la que Rajoy miraba a los ojos (como remedo al Aznar de las armas de destrucción masiva) y que hoy, convertida en toda una colegiala, sigue en la lista de espera de esa nueva promesa –y van– por la que contaremos 20 millones de trabajadores en apenas cuatro años. Entre ellos, una nueva maestra para que en 5 años no le pase lo que en este.
Cuando se cierra una legislatura con menos puestos de trabajo, menos empleos, que en 2011, el PP no especifica, como casi nunca, si en esa cantidad fijada debemos incluir los que, como la hermana de la niña, malviven en otros países. Crisis, la maldita crisis.
El texto que reproduzco, con algunos retoques de cosecha propia (no nos vayamos a engañar), no guarda parecido con la realidad. Lo juro. No, es la pura y maldita realidad. A la que nos ha llevado el rescate bancario con recortes en la línea de flotación del entramado social y que el gobierno popular se ha encargado de ejecutar siguiendo los dictados de una bruja llamada macroeconomía. A la que se le ha importado más bien poco lo que los gerifaltes engloban en el capítulo de excepciones, sin percatarse de que estas superaron todas sus previsiones. Manda primas de riesgo (que ya no renta electoralmente).
“La niña de Mariano Rajoy ha nacido en un hogar caótico; padres en paro de larga duración, sin ayudas del estado, desahuciados por un banco y sin techo. Comen y comparten casa gracias a la generosidad de los vecinos, Cáritas, Asuntos Sociales de su ayuntamiento que algo les da cada mes. La niña se enfermó y la gravedad se acentuó con el copago. Ya puedes deducir que su padre no puede comprar las medicinas. La farmacéutica se las da con la condición de que el abuelo, que cobra una pensión de 626 euros, las pague el 25 de cada mes antes de que vayan a comprar a Mercadona. Junto a los pañales y el tratamiento del Alzheimer de la abuela, que está encamada. Le arreglaron una montaña de papeles hace dos años y no cobra la prestación de dependencia. La hermana mayor de la niña viaja por el mundo con dos carreras que realizó en la época de un tal ZP. Ahora se halla en Alemania. Tuvo suerte. Mucha. Disfruta de dos trabajos y cotiza por 4 horas en cada uno, pero debe echarle un total de 14 horas diarias para cobrar 850 euros. Sin experiencia laboral y con un alemán aún a medias, solo ha podido demostrar su valía en la limpieza de un supermercado y de unas grandes oficinas. Pero no está sola, otras cuatro jóvenes, sobradamente preparadas como ella, la acompañan en el sentimiento. Quizá no le vayan a renovar los contratos y sin prestación la Merkel la mandará a España para que disfrute junto a su familia. La niña ya esta en infantil de 4 años, pero comparte su clase con los de 3 años. En el colegio, debido a los recortes, la misma maestra da a los dos cursos. Es muy divertido dar clase a 30 niños, la consuela su madre que vivió situaciones parecidas en la época de Franco. Y su abuela, la encamada, le cuenta lo de la leche en polvo y el cacho de queso. No obstante, el colegio de la niña de Rajoy es un edificio bastante moderno que se fabricó en el pueblo en la época de Felipe González. Al que después ZP le financió el comedor. Ahora no hay dinero, alega la Consejería de Educación. Se hace cargo el Ayuntamiento, pero los padres deben pagar 80 euros para que la niña tenga una comida al día. Como ellos no pueden, se los envía su hermana de Alemania”.
Vaya historia con la niña que parió Rajoy. Que no es un caso aislado que se multiplica en las redes sociales. No conforme, va a seguir en el paritorio. Dará a luz dos millones de trabajos con contratos indefinidos. Porque en ‘su’ España apenas el 1% de los currantes tienen un contrato temporal. Los alcaldes, sus alcaldes, han debido estar muy ocupados en otros menesteres más domésticos, más orgánicos. Y no han sido capaces de apuntarle el número de solicitudes que han pasado por los ayuntamientos.
Yo me he recorrido toda España. Conozco todos sus rincones. Y la gente me saluda. Y yo me admiro. Yo, yo, yo… ¿Y nosotros?
El domingo vamos a votar. Nosotros tenemos la posibilidad de contar anécdotas y meteduras de pata otros cuatro años, o no. De publicar frases ingeniosas, de memorizar portentosas sentencias, de soportar discursos sin derecho a replica, o no. De pasear por el mundo nuestras altas capacidades lingüísticas y las elevadas dosis de dominio en los ámbitos internacionales, o no.
Mañana más. (*) Mejor hermana, pero aquello de la rima...

martes, 15 de diciembre de 2015

Plan de trabajo

Me levanto allá cuando el cuerpo lo estime oportuno. Aunque le tengo señalado que de esfuerzos nada, que no se ponga bobo con madrugones ni boberías de ese estilo. Los tiempos de estudiante y de curro ya pasaron. Nada de horarios estrictos. Es más, no pienso buscar trabajo extra para que Mariano me exima del IRPF, porque ello supondría cerrar otra puerta al que pretende abrirse camino en este tortuoso camino de la vida laboral.
Mientras hago la cama –inconvenientes de levantarse después–, el ordenador se va calentando. Sí, es de gasoil, sistema operativo de hace varias décadas y una memoria que flaquea más que la mía. Como intente abrir dos ventanas, pone mala cara a la par que me indica que eche el pestillo a la primera.
Concluida la tarea doméstica y refrescado el hocico, ya está el pecé listo para echar la visual mañanera. Compruebo si el post de Pepillo y Juanillo, que fue programado la tarde-noche anterior, se ha publicado correctamente y si el Twitterfeed ha funcionado con los enlaces (o links) a las dos redes sociales en las que me hallo matriculado: Facebook y Twitter. Ello me da la información de los que se bajan del catre mucho antes que yo y fisgonean los párrafos que uno tuvo a bien plasmar en estos folios virtuales.
Luego corresponde felicitar a los que el artilugio me chiva su cumpleaños. Y como he sido bastante cuidadoso y selectivo en lo de aceptar solicitudes, diré que todos los de la lista son, como mínimo, conocidos. Ya se sabe que la amistad es un concepto mucho más profundo y se halla por arriba de las posibles veleidades de estas modernidades.
Bajo (la cocina está en la primera planta) y me desayuno. Que no solo de bytes, y sus muchos múltiplos, puede vivir uno. Hay que alimentarse para que la neurona quede debidamente engrasada. Si hay que regar las plantas del patio, aprovecho el viaje. Y las de la entrada. Esto del ornato vegetal ha sido siempre una constante allá donde he vivido. Y quedan algunas en la azotea. Amén de las que tengo en Las Abiertas. No, el terreno es de mi hijo. Yo soy el jardinero. Y tuve que ir el pasado fin de semana a rociarlas un fisco, pues este otoño ha sido raro. ¿El cambio climático?
Completo las otras acciones que uno realiza en el cuarto de baño (no me pidas que te las detalle) y arranco la visual a la prensa digital:
“El PP no se presenta con las manos vacías”. Este presidente merece un par de nalgadas. Habla y sube el pan. Y que la gente vea en él alguien en quien poder confiar, me lo expliquen. Después del mensaje al tal Luis (alias el cabrón), y como no entiende su propia letra, ha sido capaz de justificar… todo, y más. Ya lo ratificó el otro portento de Soria cuando soltó la guinda de que la caja no tiene suficiente dinero para que entre a gobernar la izquierda. Esperen que la vaciemos (la hucha de los viejitos también) y después hablamos.
“Los socialistas exigen al alcalde de La Orotava más dedicación”. ¿Cómo va a ser eso? Un hombre que va de tertulia en tertulia y de entrevista en entrevista propagando excelencias de su abnegada entrega (mínimo doce horas diarias) al ayuntamiento de La Villa. Un hombre que es capaz de sacrificar horas de sueño para estar (en espíritu) en Madrid y que el municipalismo se escuche bien alto en la Villa y Corte. Un hombre nacido para la docencia, de la que una llamada divina ha separado para… Ambiciones, sin más. Como el de mi pueblo. Desaparecido de la Avenida de Canarias desde hace semanas y que sigue percibiendo en su cuenta corriente el generoso sueldo que los realejeros le abonamos. Que se retrata en campaña, sin el más mínimo rubor (familia incluida), en horas que debiera estar resolviendo asuntos municipales. Y que cuando le queda un rato se descuelga con multitud de logros que solo su calenturienta imaginación vislumbra. Lo mismo lo llama Casimiro (otro pluriempleado) para que acabe con los muflones que algunos dicen haber visto en La Gomera y que Fred Olsen debió transportar en el mayor de los secretos. Y conozco vecinos, en paro desde ha la tira, con una mísera paga, que justifican estas idas porque va a conseguir ‘cosas’. Despierten de una vez, pues solo busca su promoción y ascenso. Hay tipos con egos sin límites. Ya me quedé sin besito. Y a este paso, sin pensión.
“Por TÍ al Senado”. No, para mí no mires. Debí repetir unos cien millones de veces en clase que ti no lleva tilde. Pero esas reglas ortográficas no rigen para la ASG de Curbelo Curbelo, Conde de Vegaipala, ni para su candidata, Yaiza Castilla, a la cámara dormitorio. Para la que al menos dos ayuntamientos (San Sebastián y Valle Gran Rey), desde sus páginas oficiales, solicitan el voto con una desfachatez institucional merecedora de todas las repulsas posibles.
Otra palmera que acabará dando el estampido. Como tantos y tantos que piensan estar más allá de lo divino y de lo humano, por arriba del bien y del mal, dotados de unas capacidades tales que hacen y deshacen a su antojo. A los que yo tengo el gusto de repetirles una décima:
Una palmera orgullosa
miraba desde bien alto
cómo barría el asfalto
una escobita hacendosa.
Vino una brisa ventosa,
que al suelo la fue arrojando,
y al irse desgajando
se dijo en su fuero interno:
Ya me voy para el infierno
por estármelas echando.
Como el juego me satisface, ya que estamos con el entrenamiento, compruebo que los radicales izquierdosos (¿o ya quieren aparentar ser menos?) siguen con sus desaforados ataques. A ellos, sin acritud y por consiguiente:
No importa que mal estemos,
dijo contento Mariano,
ya nos echan una mano
estos chicos de Podemos.
Mientras nosotros jodemos,
la izquierda se despedaza;
ahí radica nuestra baza
para ganar otra vez,
porque ante tanta memez
el voto viene pa´casa.
Hasta mañana. Ya queda menos.

lunes, 14 de diciembre de 2015

En el fragor

Vayan preparando la leche de burra. Completen el hatajo (hato, rebaño, redil) de asnas nodrizas cual una Popea cualquiera (más de quinientas, a poder ser), y ordeñen a mansalva que la figura quiere darse más baños. Y salir terso, estirado, de piel culito de niño. Pásenme el espejito mágico. Soy guapo de cojones. ¡Uy!, qué digo, de cataplines, que me pueden estar oyendo.
Qué mala noche. Otra vez. Vivo sin vivir en mí. Duermo raro. Me despierto ídem. Sueño que estoy en una campiña, perdón, mil excusas, en una campaña (a repetir pata, peta, pita, pota, puta unas mil seiscientas veces). Distingo tropecientos cargos públicos en horario de mañana (y tú, a pagar, calladito). Aplauden a rabiar a uno que lee papeles. Que apenas levanta la cabeza no sea que se le pierda el renglón. Sí, sí, allí, en primera fila, está el ungido, un tipo que no se fabricó en un cuarto de hora. Efigie, hechura e icono. Mentiroso tuitero compulsivo, conseguidor nato, revulsivo de un norte desasistido, luz de luz, de la misma naturaleza, por quien todo fue hecho. Qué mento o escribo, rácano de mí, y del naciente, y del poniente, y de la zona meridional. Autobombo (elogio desmesurado y público que hace alguien de sí mismo) fotográfico, estilo álbum de bodas (o uniones civiles, pero no del mismo sexo porque los hombres somos hombres y mucho hombres). Voy a morir de éxito. Mecachis, que guapo soy.
Billetes y gastos múltiples (de todos) que abonan religiosamente Parlamentos y Gobiernos en todos sus escalones, aun en época de vacaciones. Nadie renuncia a nada. Quimeras de tantas veces el salario mínimo, cuando el resto no toca en la puerta de Cáritas. Renuncias a escaños para seguir percibiendo mensualidades extras. Millares de palmeros (que dan palmas o que aplauden al dictado) en recintos sin observadores neutrales; lo más, medios de comunicación con más sesgos (torcimientos de una cosa hacia un lado) que muescas en la culata del revólver del fulano (Juan Vaina).
Vuelvo a dormir. Soñar tranquilamente debajo de los sauces, mecido por los suaves arrullos de un querer… No me niegues, primavera, un rayito de ilusión. Ya no soy casta. Dejé de serlo o se me quitó cuando se tornó más socialdemócrata el mensaje. Darle hostias al tío hasta en el carné de identidad. Emitamos seudópodos, fagocitemos. Desnudemos para luego reciclar sus vestimentas. Los unos por una banda, los otros por la de enfrente. No es tan malo el bipartidismo si portamos el cuchillo del reparto.
Prometamos, elevemos propuestas, sin reservas, que todavía no es nuestro tiempo, cantan los hijos de la furia en la grada siniestra. No hay suficiente dinero en la caja para que vuelva a gobernar la izquierda, se escucha por la megafonía del campo de batalla. Y los diestros corean enfervorecidos eslóganes bancarios. Parole, parole, parole, soltanto parole, parole tra noi.
Blanco (como la espuma), azul (como la mar), amarillo (como las rubias arenas). El mar. La mar. / El mar. ¡Solo la mar! ¿Canarias? Sí. Qué libre campo es el mar, / nadie lo asurca ni siembra, / ni tiene majanos blancos, / ni tiene lindes ni aceras.
Internet es un enorme baúl. Ahí encontrarás, a buen seguro, los autores de aquellos fragmentos que has pensado, y con razón, que no son míos. Porque nosotros, los canarios, somos diferentes. Deduzco que más torpes. Consecuencias de un ¿nacionalismo? mendicante que se pone a cantar isas al costado de cualquiera de los leones de San Jerónimo. Un día en el de la izquierda, y al siguiente en su hermano gemelo. Da lo mismo. Siempre ha dado lo mismo. Y como en la presente ocasión disfrutaremos de infinitas voces del norte, retornaremos a los gloriosos momentos de la Yeoward Lines. Y Binter pasará por el aro. Como cada cuatro años.
Qué fácil es prometer. Qué sencillo es engañar. Qué simple encontrar una diana. Que no, no pienses que voy por ahí. Eso lo dejé meridianamente claro el pasado viernes. Y muchos más analistas de porte que también se han mosqueado con esta guerra sin cuartel.
¿Te acuerdas de Paulino Rivero, no? Al que el periódico El Día machacó con toda crudeza y ruindad. E involucró a su familia en supuestos sucios manejos y negocios americanos. El rotativo fue perdiendo en todas las instancias judiciales y ahora el Supremo ha zanjado definitivamente la cuestión en 100.000 euros. Más las costas, entiendo. Chiquita herencia dejó don José a su hija Mercedes. Y los dos colaboradores de aquellas incendiarias proclamas, que ahora navegan por otros mares, han perdido la memoria –las hemerotecas, no– hasta el punto de convertirse en blancos e inmaculados corderos. Yo no fui, padre celestial, es más, aconsejé al viejo para que caminara en otra dirección. Como ya no está, leña al mono (expresión coloquial). Aunque de fotos con simios saben la tira.
El post anterior comenzaba con magos y este concluye de igual manera. Casualidades. Tranquilo, ya solo quedan cuatro días de campaña. Sé fuerte, Pedro. No se van a conformar con cogértelos, sino que te los van a retorcer en el fragor de la batalla.
Sean felices y mediten que está mucho en juego. Aunque yo no debería quejarme porque como este trabajo está bien retribuido, pasaré a quedar exento del IRPF.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Decidido

Ya está. No medito más. Lo tengo decidido. Y lo hago público. La foto que ilustra el presente post es bastante significativa. No hay tajinastes ahora, pero sí flores de pascua. Rojas. Como las del cuento de Juan que hace unos días inserté en Pepillo y Juanillo, y cuyo enlace va a continuación por si no tuviste ocasión de echarle una visual en aquel momento: http://pepilloyjuanillo.blogspot.com.es/2015/11/juan.html.
Yo, como Juan, soy de campo. Mago, si te apetece. Y a mucha honra. Y detesto a quienes se mofan de la figura del campesino, del agricultor, del que jociquea tierra un día sí y el otro también. Más, mucho más en los tiempos que me correspondió vivir en La Gorvorana. En una enorme finca de platanera. En la que mi padre era medianero. ¿Medianero? Así lo mentaban. Que no aparcero que lleva a medias tierras o ganados u otros, a decir del DRAE.
Sabemos que la agricultura sigue en horas bajas. A pesar de concejales y consejeros a tiempo completo (para cobrar). Hay un mucho de entretenimiento antes que plena dedicación. El progreso conlleva las servidumbres de rigor. Pero los magos siguen en el candelero. Algunos venden libros a costa de ellos. Son los ilustrados. Otros se conforman con llenar el sombrero de telarañas en las romerías. Son los advenedizos. Ni los unos ni los otros han jalado jamás por la guataca.
El mago tiene fama de obstinado. Por ello, sin vuelta de hoja, yo también. Muchos son los que me comentan cada día qué necesidad tengo de estar siempre metido en berenjenales. Son los que se mueren de aburrimiento y estiran la pata al mes de haberse jubilado. La actividad me persigue. Y yo a ella. La ociosidad, como sinónimo de inútil o desocupado, no existe en mi vocabulario.
No tengo móvil. Presumo de ello. Pero me considero adepto, que no adicto, a Internet. Por lo que mis accesos a la red son a través del ordenador. Tan pachucho ya el pobre que no hace sino darme disgustos. Ayer, sobre mediodía, después de ir a La Cruz Santa a buscar el coche (que me pidió por estas fechas tan nombradas una nueva batería), comprobé que habíamos alcanzado (los chicos y yo) el cuarto de millón de visitas. Lo que me llevó a pensar en que más de uno debe estar enganchado. Los incondicionales, la razón de ser de estos comentarios. Mil gracias.
Ayer fue, asimismo, el día en que Rajoy e Iglesias visitaron estas peñas. Y leí en cierto periódico que en el mejor momento de su campaña. No lo entendí. El empeño de titular con ciertas dosis de atracción (las ventas están por los suelos) lleva a situaciones de esperpento. Como grotesco es el espíritu de mago (el otro, el de la chistera) que le entra a cada candidato. Una vez más el PP cae en la zanja de las promesas, cuando sabe que el más mínimo gesto de Merkel supone abandonar tales ideas y pasarse al club de todo para el pueblo pero sin el pueblo; mejor, dándole por donde le duela, y sin vaselina.
Las fotos en Facebook causan furor. Siento tremendo dolor, más que pena, observar cómo se ríen de jóvenes (pudieron ser mis alumnos) a los que utilizan sin rubor alguno. Que el llanto y el crujir de dientes (cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, pero vosotros echados fuera) sea leve. Bueno, les queda el recurso de Ciudadanos. No serían los primeros. Tampoco los últimos. Los vasos comunicantes funcionan así.
He sostenido por activa y por pasiva que los bandazos no me gustan. Cambiar de opinión siempre es saludable. Y aconsejable. Pero hacerlo para la caza y captura del voto, para acomodarse a lo que desee escuchar el elector, para amoldarse a lo que dicta la situación por mor de conveniencias, no. Los impolutos no pueden ser veletas que el viento gira a su antojo. Y menos nutrirse de resentidos cuyo radicalismo les sale por las orejas. Que buscan acomodo al calor de movimientos.
No milito en partido alguno. Abandoné en 1987 y dediqué mi vida a la docencia. Como lo había hecho antes del ingreso en el PSOE y que simultaneé hasta el 1 de febrero de 1985. Estuve fuera de la escuela hasta el 30 de junio de 1987. Pero tan en contacto con la misma que a finales de 1986 me comprometí con dos compañeros y amigos excepcionales, Ángel y Pancho, en volver a las aulas para aportar cuanto estuviera en mi manos para la marcha del flamante colegio del barrio de Toscal-Longuera. Edificio, como otros muchos, que surgieron de la magnífica gestión de un consejero sin parangón: Luis Balbuena. En el baúl de los recuerdos se guardan hechos, aconteceres y algún que otro desengaño. Para las memorias.
Hoy miro a Portugal y compruebo que la unión lo ha hecho posible. Aquí se ha buscado un enemigo común, una diana en la que depositar dardos, flechas y otras armas arrojadizas. Hay que derrotar al partido socialista porque es necesario para la supervivencia de muchos, a la izquierda y a la derecha. Todos quieren enterrarlo pero en su intento refuerzan la teoría de que le temen. Y atacan por todos los flancos. Por algo, o por mucho, será. Perdona, Lope (de Vega, no se vayan a confundir): ¿Qué tengo yo, que mi ‘enemistad’ procuras? ¿Qué interés se te sigue…?
Votaré al PSOE. Y mi mujer me dijo que ella también. Solo quedamos nosotros dos en casa. Publicado queda. Pepillo y Juanillo aún no tienen edad para tal ejercicio democrático Cuando sean mayores de edad, me sentaré con ellos y les contaré, con pelos y señales, cómo transcurrieron aquellos años que sentaron las bases que los dirigentes actuales quieren olvidar. Como si los edificios se construyesen por el tejado. Solo atisbo esta opción como factible. La dispersión solo conduce a que Mariano nos martirice otros cuatro años. Al día siguiente del primer recorte en este mandato (2011-2015) se escucharon miles de voces cantando yo no los voté. La mayoría absoluta debieron alcanzarla comprando rifas en la tómbola. Los españoles somos españoles y mucho españoles.
Con los dos del numero 1 de la calle Benito Pérez Galdós puedes contar, Pedro Sánchez. Firmado y rubricado.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Otra campaña

No merece la pena, entiendo, la fijación –raya la paranoia– de Podemos con el PSOE de Pedro Sánchez. Me recuerda los gloriosos tiempos, ahora olvidados, obviados y tapiados, en que Julio Anguita no halló mejor camino que aliarse con la derecha popular. Sí, la pinza.
Como tampoco el discurso del PP al insinuar que la gente tiene miedo ante un posible pacto del resto de partidos. ¿Miedo nosotros o miedo ellos?
Así que debo venirme para el pueblo. Donde ayer me llevé tremendo susto cuando pasé por Realejo Bajo. Lo habían vestido de azul al completo. Se parecía a la travesía de Icod el Alto. Pero no vi alusión a lo de España en serio. Después me dijeron que era una festividad religiosa. Luego se quejan de si se relacionan asuntos celestiales con vuelos de gaviotas. Esto de los colgaderos es la señal para indicarte quién gobierna en cada pueblo sin tener que consultar. Pasa La Cruz Santa y nada más pisar territorio villero (La Perdoma), el azul se torna negro. Ya te conté que el Photoshop se mangó las perras del color.
Leí que Antonio Banderas debe pagarle a Melanie Griffith 60.000 euros mensuales de manutención (acción y efecto de mantenerse). Pues la susodicha, a los 57 años, debe gastar bastante en potingues y alimentos. Yo, que facturo unos tres millones de euros en mi empresa de compraventa de inmuebles y vivo con cierto desahogo, estoy apenado por no haberme casado con el malagueño. Y siento idéntica envidia a la que se suscita en campaña entre los contendientes.
Y ya está, vamos al meollo:
¿Se sabe algo del vivero de empresas sito en el polígono industrial de La Gañanía? ¿Tiene alguna actividad con la que poder disimular la inversión proclamada a bombo y platillo por el ministro Soria? Ya que disponemos de Mercadona, Lidl, La Hucha, ¿por qué no alcanzamos un acuerdo con cualquier empresa del ramo de la alimentación y. al menos, cobramos un alquiler con el que pagar algún roto del presupuesto municipal? Idéntico a lo que se debió haber hecho años atrás en la Casa de La Gorvorana. Si hubiese estado habitada, muchos remiendos se habrían evitado.
Uno se pregunta demasiadas veces si el deslinde de competencias se halla debidamente regulado. Porque los esquemas se te rompen cuando acudes al ayuntamiento –la institución más cercana al vecino, la que debe conocer toda la problemática municipal– y te alegan que tu traba se debe al Cabildo, al Gobierno de Canarias, al Ejecutivo nacional o a la mismísima Europa. ¿Y para que quiero tantos representantes, todos excelentemente retribuidos, si no me solucionan lo mío?, se pregunta el incrédulo ciudadano.
Viene ello a cuento de los 8000 euros presupuestados para la rehabilitación de la Casona de Castro. ¿Cómo explicarle al realejero que lo que se nos ha vendido tantas veces en estos últimos años como el foco del cuidado medioambiental se halle expuesta al vandalismo por un quítame allá unos miles de euros y por un supuesto dilema de titularidad? ¿Acaso no hablan concejales y consejeros? ¿No simultanean cargos algunos de ellos? ¿No presumen de sintonías y logros de muchos millones para anillos y circunferencias?
Cuando me enteré del montante económico, recordé la calderilla que lleva Soria en el bolsillo para los cortados. Pero si es el sueldo de cualquier alcalde en los meses de junio o diciembre. ¿No se les cae la cara de vergüenza? Aunque con pasarse la pelota tendrán excusa para rato. Mientras, venga a incrementar el listado, es decir, acaparar bienes inmuebles que luego se abandonan y caen víctimas de la desidia. ¿Para qué dos alcaldes, dos concejales de Patrimonio, otros dos de Cultura, uno de barrios y otro de edificios públicos? Así nos va con tanta parafernalia. Luego les ocurre lo que a Mariano, juegan a la escondidilla. Como hace unas semanas en El Toscal. ¿Ya tapiaron la puerta de atrás en La Gorvorana? Porque la valla en la acera del costado oeste, amiga Noelia, sigue estallada de risa.
Y el favor final:
Para olvidarnos de todo lo anteriormente escrito, échale una nueva visual a la ilustración. Se trata, de una entrada a un festival solidario. Siempre la A. F. de Higa ha estado ligada a los villancicos. De ahí nació (la tradición de Lo Divino) y sigue fiel a sus inicios. Continúa recorriendo rincones perdomeros y lo recaudado lo revierte en la organización de la Cabalgata de Reyes.
En este 2015 suma otra noble causa. En la tercera edición de su Dicen que nació (Sala Teobaldo Power) se cobrará una entrada a 2,50 euros. Hay fila 0, por supuesto. Tampoco te pondrán mala cara si en vez del precio estipulado consideras que la causa merece pagar algo más. Esta niña del Pago de Higa, aquejada de una rara enfermedad, necesita un estudio más exhaustivo fuera de las lindes del territorio insular. Y ello, desgraciadamente, supone un gasto que no está al alcance de la economía de sus padres. Higa no ha querido mantenerse al margen y ha dado un paso importante para destinar todo lo que se recaude en esa noche del 19 del presente mes de diciembre para otro empujoncito.
Me imagino que voces e instrumentos sonarán más conjuntados. Y con hilo directo a la esperanza. Yo pienso acudir. Grano a grano, ya se sabe. ¿Llenamos el Auditorio?
Hasta mañana.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Lid

Que no. Me lo puedes pedir de rodillas, pero no pienso dedicar una sola línea al debate. Opiniones tengo para todos los gustos. Me bastó un somero repaso a las redes sociales. Pero yo no lo vi. Si no dedico un minuto a perder el tiempo delante de la caja tonta para comprobar cómo los aficionados de dos equipos de fútbol –pongamos Barça y Madrid– se tiran los trastos sin bajarse del burro en sus planteamientos, ¿crees, acaso, que soy tan masoquista como para flagelarme con cuatro tíos (lo siento, Soraya, tú no tenías que estar ahí y, por mera cortesía, no me parece conveniente llamarte tía), con orejeras, no se salen del guion ni aunque se vengan abajo todos los focos? ¿Quiénes van a los mítines? Pues esto es lo mismo. Ganaron todos. Incluso Mariano, que se puso flamenco en Doñana. Y Garzón. Y Herzog. Y la madre de todas las batallas.
Yo quería hoy dedicar un espacio al presidente tinerfeño del Partido Popular. Quien defiende al todavía alcalde portuense, Lope Afonso, porque como apenas lleva cinco meses no se le pueden achacar todos los males de la ciudad. Y al tiempo, como el que no quiere la cosa, apuesta por que gobierne la lista más votada. Chiquita falta de ignorancia decir tal cuestión en los alrededores de El Penitente. En el mandato anterior (2011-2015), Lope, tercer teniente de alcalde, debió ejercer de chico de los recados, al parecer, del mandatario insular. Como él mismo, sin ir más allá, que cuando fue nombrado alcalde en 2011, apenas podía salir a la calle de lo mal que había dejado Oswaldo, y antecesores, la muy noble Villa de Viera. El cargo de concejal en los periodos 2003-2007 y 2007-2011, alguno de cierta relevancia, no cuenta, por lo que atisbo en Facebook. Ahora que le ven las orejas al lobo, pues nadie quiere pactar con ellos, abogan por esta salida. Y me planteo que habrá que declarar ilegal la moción de censura para que nadie desbanque a ese más votado. Figura que sí les fue rentable en Puerto de la Cruz para desalojar a Salvador y a Lola. No me tomen el pelo, que yo tengo mi tino (Calero dixit). Toneladas de fósforo ferrero requieren algunos.
Pues sí, no vi el debate, qué pasa. Ni pienso alongarme al próximo de dos, al que sí acudirá Rajoy pues ya tiene pactadas las contestas. Pregunte usted lo que quiera. Como la campaña comenzó hace un año, más o menos, vengo observando el caminar de las perritas (lo siento, Soraya, tú no tenías que estar ahí).
Leí una vez que los emergentes habían puesto el filtro para controlar los fichajes. Me temo que tiene demasiados agujeros. Porque en los pueblos nos conocemos. Y como cojeamos, nos trincan enseguida. Se están llenando de gentes resentidas, huidas de otros partidos más viejos, y que entran con el puñal afilado. Cuando pongan en práctica lo que ahora se limitan a escribir, Maduro, y hasta el mismísimo Franco son angelitos del Portal. A uno se lo espeté en la cara ya. Pero si alguno estuvo en candidatura de 2011, el otro día. Pinito del Oro se les queda corta.
¿Te acuerdas de la tristemente famosa pinza? Que el señor Anguita, que imparte en la actualidad lecciones de ética, justificó hasta la saciedad porque los socialistas no eran de fiar para general regocijo de los manostijeras. De ahí hemos alcanzado el tendedero completo. Sobran trabas. O sujetadores. Podemos, cuyo líder debería cuidar su aspecto (yo no deseo un presidente de tal guisa; cada vez se me parece más a muchos de los que se están colando), entiende que su ascenso pasa por atacar a Sánchez. Los populares ríen cual perros pulgosos. Los guaperas (casi tan figurines, o más, que los modernos vicesecretarios del PP, amén de ediles un fisquito más de treintañeros, con casi dos décadas de ordeñador automático) están a punto de morir del mal de las encuestas. Con adquisiciones variopintas y con idéntica obsesión: rascar a los desencantados socialistas. Son la UCD moderna. Historia al canto.
En suma, todos contra Sánchez porque encarna otro PSOE. Que asume los grandes éxitos de la gestión habida en años en que todos nos sentimos “ciudadanos” y que rompe lastres con aquellas aspectos en lo que se metió la pata hasta el mismo fondo, o más. Lo que haría cualquiera de verse en tal tesitura. Y como se atisba que ello puede darle sus frutos al atraer a los que dieron la espalda no ha tanto, leña al mono. Al final, mucho gallo para el mismo comedero. Y me alegra que el enemigo, el peligro, sea el líder socialista. Me preocuparía muy mucho que fuera Santamaría. A la que han colgado por todo Madrid en otra cirugía estética, operación de imprevisibles consecuencias.
Acabo de escuchar al señor presidente, en Sevilla, alabar el papel desempeñado por la vice. A la que yo hubiese utilizado para otro debate más a su altura. Con Ana Oramas, por ejemplo. Y en la foto la ponen en una esquina. Aunque sea a la derecha, su lugar natural, eso no está bien. Eso no se hace, que decían nuestros mayores. ¡Ah!, todo ayer, el día siguiente.
Pues sí, mis estimados, lid, combate, pelea, disputa, contienda de razones y argumentos. Con bastantes cuentos. Y así hasta la lotería. Que no nos tocará, pero estaremos contentos porque ganaron los nuestros. Los de todos. Como siempre, para no variar. Y a pactar. Como se necesiten tres, no va a haber silla para tanto asesor. Yo no pienso ceder la mía. Porque tengo ofertas a puntapalo. Esa palabreja la usábamos antes. Ya no la escucho. Será la modernidad.
Me dijeron que los responsables del BOP señalaron a cierto alcalde si no podía delegar por todo el tiempo de la campaña. Para ahorrar costes. Y tiempos. Bien pensado, porque tanto anuncio ya cansaba. Fuerte relajo, tú. Estoy pensando denunciarlo por apropiación indebida (de mi dinero). Y como la hucha (que no cochinito de oro) se está quedando en las borras, con mi pensión no se juega. Muchos años me costó el conseguirla para que me la columpien.
Este chiquito herreño, consejero de Agricultura y portavoz gubernamental, debería cuidar su dicción. Que no todo es el tonito ese que los de aquella isla dan a la ese final, sino que a ese cometido se le debe entender. Ños, cómo jugué con ese. Y vocaliza que es un disgusto. No me entero de nada. Y a lo mejor hago bien.
Bueno, mañana seguiremos en campaña. ¿Sabes algo del puerto del Puerto? ¡Ah!, estamos en ello.

martes, 8 de diciembre de 2015

Otra Convivencia

Este pasado domingo, 6 de diciembre, Día de la Constitución, me fui hasta La Perdoma porque los amigos de la Agrupación Folclórica de Higa me habían invitado, como cada año, a la Convivencia. Celebración en la que conmemoran los orígenes del grupo, allá por los finales de 1979 (aunque oficialmente datan su nacimiento el 14 de febrero de 1980, con motivo de su primera actuación en público) y el aniversario de la inauguración de su local social, el remozado secadero de tabaco, en La Marzagana.
Si estos perdomeros fueran más ‘ambiciosos’, se hubiesen buscado cualquier foto de la romería villera y se habrían equiparado a otros veteranos del folclore para presumir de una trayectoria más larga. Pero, a lo peor, el gran cura salesiano, don Víctor Rodríguez (cuya intensa y fecunda labor es recordada en la actualidad desde la fundación que lleva su nombre), les llamaría la atención desde su tumba porque él también agarró el timple para subirse al escenario en Cañeño, aunque debiera esconderse detrás para que nadie se percatara de sus escasos dominios con el camellito sonoro.
Allí, en el Balcón de Higa, tuvimos la oportunidad de hablar largo y tendido, de intercambiar pareceres, con quienes fueron compañeros de viaje hasta que me dio por colgar el instrumento hace unos inviernos. ¿Por qué te ríes? Con los que sigo teniendo una excelente relación, fruto de la cual son estos encuentros para compartir mesa y mantel.
Francisco Linares no acudió este año a la cita. Tenía catarro, fue la disculpa que argumentó Eduardo. Yo no me lo creí. Me parece que él (Eduardo) tampoco. Con el concejal hablé varios minutos. Nos dio tiempo de arreglar muchos asuntos del panorama del Valle. En la próxima, a buen seguro, acabaremos con lo que nos quedó pendiente.
Ya que doña Ana Oramas estaba colgando en la farola de enfrente, colegimos en qué joven se encuentra. Los años no pasan por ella. Unas arrugas sin importancia se signan en aquel retrato de colegiala. Nadie diría que apenas lleva unas cuatro décadas ordeñando la teta pública. Coño, la campaña, que no me acordaba. Ahora sí me cuadra el resfriado de Francisco, el alcalde de las doce horas diarias a piñón fijo, y aspirante a senador. Cargo en el que piensa echarle las otras doce. Y otras tantas para dormir, comer y atender a la familia. Basta una proposición de ley y el día pasará a contar con un mínimo de 40 horas. Bueno, no solo fui yo el que comentó la escasa seriedad en asuntos que atañen la inteligencia del elector y las veleidades políticas en cuestiones de duplicidad de cargos. Sobrados, superhéroes, extraterrestres, supermanes… ¿Y nosotros? Idiotas, ingenuos, soplagaitas, gilipuertas…
Comimos, bebimos, charlamos y nos entretuvimos. Hasta que nos fuimos. Pero en la calle, seguimos. En la rotulada bajo el nombre de Onelio García, el padre de Juan, el de Tipografía García, echamos la (pen)última conversa. Que se ocupó de sacristanes y zapateros. Y de cuando se excavó la tumba donde se inhumaron los restos de don José Ponte.
A la misa previa no fui. A mi edad ya no estoy para tantos trotes y uno debe elegir entre las varias posibilidades. Me pareció más conveniente y oportuna la comida del cuerpo. La espiritualidad sigue bajo mínimos y ante la inseguridad, ya se sabe. Así que la opción gastronómica me pareció más convincente.
También hablamos de pensiones, mejor, de cómo desciende peligrosamente el nivel de la hucha. Y de periodismo con un estudiante de la cosa. Hasta el amigo Humberto tuvo su huequito.
Como alguno siempre reprocha ausencias de ediciones anteriores, vaya en mi descargo que solo ocurre ello cuando me hallo fuera de la isla. Porque el cuerpo a veces se pone bobo y pide viajes. Y yo me limito a complacerlo. Y este puente, o acueducto, se presta. Lo positivo es que ya uno se encuentra en el periodo de poder elegir los días que te convengan. Y, normalmente, huye de aquellas fechas en que las salidas son masivas. Como ha sido ahora, sin duda.
Para los ‘celebrantes’, los versos de rigor, junto al deseo de que continúen en la brecha. Los tiempos son difíciles y las actuaciones brillan por su ausencia. Pero que la constancia supere todas las adversidades. ¡Ah!, asimismo hablamos (poco, la verdad) del Festival Arautápala. Y hasta aquí puedo leer.

Estuve de Convivencia
en La Perdoma con Higa,
un grupo de gente amiga
que con tesón y paciencia
acumulan experiencia
en el mundo del folclor;
permítanme que en su honor,
con la décima presente,
el humilde verso aliente
un futuro de esplendor.
Hasta mañana.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Convenios

La Casa de La Gorvorana pasó a ser propiedad municipal mediante un convenio urbanístico. Ya lo hemos comentado muchas veces. Era alcalde José Vicente González. Tuvo a bien comunicármelo tras la firma. Y le dije si tenía un saco de guano, de los de 100 kilos, preparado y lleno hasta arriba con billetes de 500 euros. Debió ser por 2001. Saldrá, me comentó con la ayuda de otras administraciones. ¿Otro convenio? Sí, es la figura de moda.
En 2003 ganó CC. Y Oswaldo Amaro gobernó en pacto con el PP de Manuel Domínguez, ocupando este una concejalía fundamental: Hacienda. Y su compañero Sebastián Ledesma la de Urbanismo. Ahí es nada.
En 2007, CC repitió éxito electoral y volvió a ser elegido alcalde Oswaldo, quien gobernó con el PSOE de Vicente Quintero hasta que se pelearon, eso dicen, por las puñaladas traperas a la responsable de Urbanismo. Y el detonante, el desmantelamiento del “Monumento al Coño”, que fue a dormir, precisamente, a La Gorvorana. Hoy se halla repuesto en el Polígono de La Gañanía.
Desde 2011 gobierna el PP. Observen que cambio el diseño porque en el pueblo se entiende que el alcalde es Adolfo. Al que le concedo el beneficio de la duda respecto a una cualidad humana que podríamos denominar sensibilidad.
Pero entre todos la mataron y ella sola se murió. La foto es de hace unos años. Ya quedan pocos techos. Y como siguen entrando como Pedro por su casa, una extensa balconada de madera fue el último objetivo vandálico. Y cuando la Universidad Europea (privada) entregue el estudio de viabilidad, próximo a la siguiente convocatoria electoral, lo guardaremos bajo llave porque los millones necesarios no van a aparecer por arte de magia. Salvo que las amistades madrileñas nos concedan la parte del tesoro del galeón que pueda tocarle a España.
Los ayuntamientos (el de Los Realejos no es una excepción), en su afán de incrementar patrimonios, siguen empeñados en que la lista de propiedades tienda al infinito. En el momento de estampar firmas olvidan la cantinela de no tenemos dinero. Que la sueltan cada dos por tres y a las primeras de cambio. Sin percatarse de que ambos (dominios y presupuestos) son incompatibles.
A Manolo parece seguirle el idilio con Alonso. Y le propone que le ceda las competencias de gestión en el Paraje Natural de Rambla de Castro. Porque a la corporación insular le queda lejos (y con cuatro consejeros del pueblo). Algo así como lo que ha hecho el Gobierno de Canarias con el Parque Nacional de El Teide. Ahora bien, las perras que las siga poniendo el Cabildo.
Tengo la impresión de que oscuro vislumbro el particular. Porque Rambla de Castro, el paraje, no es la Casona y el palmeral. Pienso que más de un concejal ignora cuáles son los límites del mismo. Y quizás haya que incluir otras edificaciones bien cargadas de historia. O charcos emblemáticos, hoy convertidos en basureros. O la Cueva del Mármol, de la que nadie me hace el más mínimo caso. Lo del mayor y mejor palmeral, una pasada de muchos pueblos con adelantamiento por la derecha. Que el Cabildo no ha actuado, mejor no menearlo. Porque son tantos los dineros sembrados (entullados) en el paraje, que dragos, palmeras y otros tipos de vegetación nos lo podrían echar en cara. Cuidado, pues, con lo que se manifiesta, porque las hemerotecas, por ejemplo, son tozudas. Den un repaso por los muchos números editados del Boletín Informativo Municipal (La Voz de Los Realejos), sumen euros, declaraciones, intenciones, proyectos y amplio etcétera, y hagan una mesa redonda en lo alto del Roque Chico, o en La Pata, por si hay vértigo (¿será este contorno más oriental también parte del Paraje?), y obténganse conclusiones.
“Para evitar esta bicefalia en las responsabilidades y echar culpas”, requiere Domínguez que sea el ayuntamiento el que se haga cargo de forma directa. El propósito es bueno, nadie lo discute. Pero desde que se deje de ingresar cualquier cantidad, comenzarán los disparos. Y si como consecuencia del resultado de las elecciones generales del 20 de este mes sigue el pacto actual, conflictos tendremos hasta en la sopa. Porque la mayoría absoluta en el Consistorio ha vuelto prepotente al equipo de gobierno. Si lo hago yo, excelente; si me lo señalan los demás, quítate que me tiznas. Será esa característica, tiempo al tiempo, el inicio de la debacle.
Me parece estupendo que haya preocupación por el estado del palmeral. Pero algunos olvidan fácilmente que llevan cuatro mandatos en la cosa pública. Y una planta no se seca o marchita de un día para otro. Justificar iniciativas loables con veleidades del tres al cuarto, no. Y en campaña todo se contamina. La búsqueda del rédito pesa como una losa.
¿Y las cabras? Como nadie las ha obligado para que vayan a la escuela, siguen analfabetas perdidas y sin acceso a los bandos. Los cabreros alegan que los animales no son de ellos. Transitan por donde les venga en gana, ya que las posibles multas no serán abonadas. Si me llevan a juicio, me declararán insolvente. Y si tengo que regalar un par de quesos, dalo por hecho.
¿Y a cuanto de qué el párrafo anterior? Date una vuelta por la zona próxima a Gordejuela, o por los terrenos aledaños al sendero comprendidos entre ambas Románticas, QUE SON PARAJE, y… ¿qué, hacemos otra mesa redonda? Este asunto se trató hace unos días en el salón parroquial. El inconveniente es que gobernar con mando a distancia se antoja siempre complicado.
Hasta la próxima.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Último

De esta semana. Aunque cada vez son más los malos pensamientos de tomarme un tiempo para descansar. ¿Pero si estás jubilado? Deberá ser por eso. La edad y las incomprensiones me cansan en demasía.
En realidad hago referencia al último barómetro electoral del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Del que ustedes ayer tuvieron conocimiento (hasta la sopa, que se dice) en todos los medios de comunicación. Hace el estudio número 3117 y el siguiente no hace falta que me lo cocine nadie porque el 21 (o quizás el 20 muy a última hora) ya sabré el resultado de la encuesta definitiva, la verdadera.
Para demostrarle a un exalumno, con el que parece que perdí el tiempo, que algo de matemáticas sé (al menos sumar), me sumergí ayer tarde en el PDF que contenía el mamotreto y le di buen repaso. ¿Qué me llamó la atención? Vamos allá:
Procedimiento de muestreo: Polietápico, estratificado por conglomerados, con selección de las unidades primarias de muestreo (municipios) y de las unidades secundarias (secciones) de forma aleatoria proporcional, y de las unidades últimas (individuos) por rutas aleatorias y cuotas de sexo y edad.
¿Cómo se te quedó el cuerpo? Tranquilo, ese vocabulario es para impresionar. Se resume en que un tío toca en tu casa y te hace unas preguntas. A las que tú respondes en serio o de cachondeo, según la temperatura ambiente.
Error muestral: Para un nivel de confianza del 95,5% (dos sigmas) y P = Q, el error real es de ±0,76% para el conjunto de la muestra y en el supuesto de muestreo aleatorio simple.
En este apartado tendremos que preguntarle a Santiago Luis, porque yo me quedé en la regla de tres compuesta. Y cuando alcancé las desviaciones típicas y la regla de Cramer, me pasé a Letras.
Y ahora, la letra menuda, la que no debe pasar por los fogones. Sí, tú has oído, al igual que yo, que todas las encuestas se cocinan para que gane el que la encarga y paga.
Pregunta 1. La política le interesa… Poco (34,3%), Nada (26,9%), No contesta (0,3%). Sumamos: 61,5%. Es decir, a este elevadísimo porcentaje de encuestados, la cosa pública se le importa más bien un pimiento. Pero contestaron. Y los sociólogos le dan el mismo crédito que a los que respondieron bastante o mucho. Intuyo que ese es un error de la muestra no contemplado en el párrafo expresado antes en cursiva. Ahí hay un cimiento con aluminosis.
Pregunta 2. Habla de política… De vez en cuando (34,3%), Rara vez (21,8%), Nunca(19,8%), NC (0,2%). Hacemos otra suma y 76,1%. Si no hablas de política sino cuando hay un ‘evento’ familiar (entierro, boda, bautizo…), ¿cómo puedo dar crédito a lo que desembuchas? Más de las tres cuartas partes de los entrevistados reconocen escasez de alumbrado. Manda tantos por ciento.
Pregunta 3. Cómo ve la situación política… Regular (25,5%), Mala (37,1%), Muy mala (31,4%), No Sabe (1,6%), NC (0,3%). ¿Sumo yo o ya lo hiciste mientras leías? Efectivamente, el 95,9% entiende que el camino no es de rosas; vamos, que la cosa está chunga. Interrogante ingenuo: ¿Algún culpable?
Pregunta 5. Calificación de la gestión del gobierno del PP… Regular (28,2%), Mala (28,7%), Muy mala (27,2%), NS (2,1), NC (0,5). ¿Te animas? Vale, el 86,7%. Juntemos este porcentaje con el de la pregunta 3 y… sorpresa, sorpresa: Gana el PP. De acuerdo, es posible. Entonces somos necios a la enésima (el DRAE los menta como gilipollas).
Las preguntas 6 y 7 son de mala uva: ¿Cómo cree que lo hubiese hecho el PSOE? Califique la labor del PSOE en la oposición. Yo no entiendo de elaboración de cuestionarios, pero algo sé de puro sentido común. ¿A qué viene estas preguntas en unos momentos en que el bipartidismo parece hacer aguas y nuevos partidos han entrado a jugar con grandes expectativas y significadas posibilidades? ¿Un cable al que ha perdido una legislatura incumpliendo promesas? No lo sé, simplemente pregunto. ¿Miedo a reconocer que el partido de gobierno puede no ser la primera fuerza?
Pregunta 10. ¿Tiene decidido su voto? El 41,6% aún no. No contesta el 0,7%. Si el 42,3% de la población española con derecho a voto (por extensión; digo yo que las encuestas se hagan para ese supuesto) no se manifiesta acerca de lo que va a meter en la urna el 20-D, el vuelco de cualquier vaticinio podría ser de órdago. Imagínense que todo ese montante vote nulo al Senado. Chiquito espectáculo.
Pregunta 11. Intención directa de voto… PP (16,2%), PSOE (14,9%), Cs (11,6%), Podemos (6,9%). Estos porcentajes, mediante un proceso que desconozco, se transforman al final del estudio en la estimación del voto según el CIS, a saber, PP (28,6%, de 120 a 128 diputados), PSOE (20,8%, entre 77 y 89), Cs (19%, de 63 a 66), Podemos (9,1%, entre 23 y 25). Tendré que acudir de nuevo a las aulas para intentar captar el porqué el PP pasa de 16,2 a 28,6 y el PSOE de 14,9 a 20,8. O con las otras dos formaciones, da lo mismo. Mi duda es matemática, no política. Tampoco capto que haya horquillas con saltos abismales.
Y las cuatro últimas que llamaron mi atención (el tocho completo lo puedes hallar en cualquier periódico):
Pregunta 12. Con qué partido se siente más identificado… PP (16,7%), PSOE (18,9%), Cs (11,9%), Podemos (6,8%).
Pregunta 13. Independientemente de que ejerza o no el voto, qué partido cree que va a ganar las elecciones…  PP (52,4%), PSOE (13,5%), Cs (4,9%), Podemos (2%).
Pregunta 14. Qué partido le gustaría que ganase… PP (18%), PSOE (18,9%), Cs (13,6%), Podemos (13,1%).
Pregunta 17. Valoración líderes… Rajoy (3,31), Sánchez (4,59), Rivera (4,98), Iglesias (3,87).
Consideraciones (muy) personales a esta tanda: Mucho, o casi todo, no me cuadra. ¿Sigue habiendo demasiado borreguismo, cuando no analfabetismo? Dicen que el 13 (pregunta) da mala suerte. Somos masoquistas. Yo me quedaré con una pensión reducida a la mínima expresión, pero tú que vienes detrás vas a tener que sumar fracciones de distinto denominador a punta pala para llegar a final de mes, merced a los que van a ganar.
Sé que Garzón tuvo una alta valoración, pero los otros datos no me eran representativos para este planteamiento que dejo esbozado.
A día de hoy (4 de diciembre, y ya estamos en campaña) solo una cosa tengo clara: Yo no voy a votar PP. Tampoco me entrevistaron. ¿Hasta cuándo me dijiste que se iban a seguir publicando encuestas? Chacho, no me des ese disgusto.
Se aproxima un acueducto. Lo mismo me pierdo. Hasta la vuelta. Y cuídense.
Nota aclaratoria final: El ministro canario al que se refirió Pedro Sánchez en Las Palmas no era José Miguel Pérez sino un servidor. Desde que vamos de incógnito a patear La Gomera, somos como de la familia.