jueves, 31 de julio de 2014

Qué alegría

Redacto estas líneas en el momento que se da a conocer la sentencia condenatoria del TS por la que se inhabilita a Miguel Zerolo, titular de la administración especial de lotería que estuvo ubicada tiempo atrás en el edificio que alberga el ayuntamiento santacrucero. Aquellos que lo nombraron senador y le concedieron dulce retiro madrileño alegarán que no sabían nada y patatín y todo eso. No, no es por nada, pero ya se están desmarcando muchos.
Tenía pensado el titular por otros asuntos que después comentaré. Pero sí, siento tremenda alegría de que la justicia, a pesar de todos los pesares (lentitud, desesperación, sesgos políticos, ópticas y raseros dispares…), vaya limpiando toda la mugre que se ha ido adhiriendo en estos años de andadura democrática. El sujeto –me refiero al lotero– y el entonces concejal de urbanismo, Guillermo Núñez (¿Este no había sido socialista? ¿O sociolisto?), se pasaron la legislación y los reparos por el forro de sus mismísimos y acometieron obras sin concursos ni boberías. Esperaremos las aclaraciones de Rivero, Clavijo, Chaves y demás santa compaña.
No sé qué demonios pasa en este país que ha surgido un grupo de mujeres bobas. Y es difícil porque el género femenino le da cuatro vueltas y media al otro. En todo. También en inteligencia. A la nómina de las que no sabían nada se suma la hermana del muy honorable defraudador. No tenía ni las más remota idea de una herencia de su idéntico padre. Ni el segundo pajarito que vio Maduro en sus sueños podría creerse semejante patraña.
Dejemos, pues, actuar a la justicia. Ojalá la limpia sea efectiva. Para que volvamos a pensar que la política es un mal necesario. Y entender que aquellos que la ejercen no pueden ser diferentes del resto de los mortales. Que la ejemplaridad vuelva a brillar y sea norma, al tiempo que espejo. Que yo no tenga que alegrarme de haberlo dejado allá por 1987.
Y vamos a lo que íbamos. Qué alegría se destila en las redes sociales. Ayer mismo leí en un comentario (Facebook): Mucho talante y poco talento. La paisana de turno, probablemente doctora en ciencias ocultas, aludía a Pedro Sánchez Pérez-Castejón, recién elegido secretario general del PSOE. Ni siquiera permitan que camine un fisco. Pues yo, que fui pero que ahora no soy, ya lo felicité mediante un mensaje privado. Y lo invité a dar unas pateadas por La Gomera. Siempre que él pague, que cobrará más que un pensionista.
Para mí que la autora de la frasecita de marras podría ser militante de IU. Formación que se halla algo más que preocupada por el fenómeno Podemos. Según un estudio (qué aficionados somos a ellos, y a las encuestas, y a los pulsos, y a…) el 39% de su voto se ha ido con Pablo Iglesias (el que no cree en los líderes; que me lo explique). Y Cayo ha dictado las órdenes pertinentes. Que se resumen en un ataque despiadado hacia el PSOE, causa y motivo de todas sus desgracias. No hace falta que te ponga ejemplos porque tú sabes leer mucho más que yo. Y no hay que irse al pueblo de al lado. Ya es fijación, obsesión, prejuicio, obcecación. Chacho, van con el índice en el gatillo. Como trinquen un caballo…
Qué alegría la vislumbrada en la foto de Rajoy y Mas en La Moncloa. Uno miraba para Cataluña y el otro para Galicia. Tanto les preocupaba la consulta que comenzaron hablando de las vacaciones. Las de Arturo, me imagino, serán abonadas con cargo a los ingresos extras de Pujol (senior). Los de Mariano, ya nos encargamos los pensionistas.
Aunque hoy finiquitaremos el presente con otra entrega gomera, no pude resistirme en ubicar al principio ese esperpento filtrado. Ahí los tienen con un vaso vacío (vaya confianza en la tecnología alemana) brindando por todos los portuenses que las han pasado canutas con un servicio esencial como es el abastecimiento de agua potable. No te retires, Marcos, que aún quedan proyectos pendientes. ¿Tú menos que Paulino? ¿A cuenta de qué?

Y va ahora la presentación fotográfica del (pen)último recorrido gomero:

DE SILBOS, OTRA VEZ (VI)


miércoles, 30 de julio de 2014

Ensoñaciones paulinas

Nadie mejor que Paulino Rivero para hablar de reformas constitucionales. Porque el haber sido protagonista, testigo directo, de los avatares políticos desde 1978 (quizás antes), le lleva a sentenciar que es menester una segunda transición. De la que él, igualmente, será partícipe desde el cargo que el destino le tenga asignado para ese futuro inmediato. Bueno, sin exageraciones, porque mientras el cuerpo aguante, leña al mono que es de goma. Pactemos.
El país ya no es lo que era. Hay que adaptarse a las nuevas situaciones. Si el legislador me pusiera de modelo, estas disquisiciones sobre innovaciones, transformaciones y evoluciones (con dos…) no tendrían cabida en el discurso de la grey apoltronada. Es más, yo sería el candidato ideal (y quítense los Sánchez, los Iglesias, los Garzones –en todas sus versiones– y otros de mayor o menor porte) para liderar la ardua tarea de reflotar esta nave a la deriva.
Y valga Canarias (sin pasodobles ni arrorrós) de paradigma. Hemos sabido salir de la crisis antes que ninguna otra comunidad. Ya nos habíamos adelantado y hecha la pertinente previsión cuando el resto despilfarraba a mansalva. Lideramos la recuperación, nuestros hoteles están a reventar, la contratación de camareros y camareras alcanza límites de escándalo, los servicios de restauración han colapsado el mercado de productos autóctonos, las plataneras no dan abasto para cubrir las demandas, las papas deben ser recogidas un mes antes para saciar a tanto visitante…
Corren los millones, cual si de una banca suiza o andorrana se tratara, y la economía doméstica ha dado un vuelco radical, un giro de 180º (y si me apuran, el doble). Aquellos parados de larga duración que veíanse desesperados y abocados a la conmiseración ciudadana, entonan alegres los aires de nuestra querida y mejor estimada tierra para demostrar su general regocijo. Y de todo ello me siento culpable. Por lo que cada domingo, después de los kilómetros mañaneros, resto unos minutos de mi muy merecido descanso para alongarme al blog presidencial y lanzar la homilía que supla aquellas excelentes encíclicas wladimirianas.
Claro que el Senado es una cámara inútil. Si lo sabré yo. Su funcionamiento es completamente inadecuado y el gasto que acarrea no compensa. No, cuidado, no abogo por la supresión. Aquí no sobra nadie (discurso recurrente de todas y todos). Cambiemos su enfoque, permutemos sus competencias para que sea verdaderamente un órgano de representación territorial. Porque en política la veteranía es un grado. Y no conviene jubilar, como si de un vulgar oficio se argumentara, a tanto conocimiento acumulado, a tanto valor atesorado. Imagínate que Clavijo se empeñe en seguir pa´lante y me gane. ¿Me van a arrimar cuando soy un saco bien repleto de luces y discernimiento, andariego, transeúnte y ambulante? No, y mil veces no, me tomaré un bien justo y adecuado retiro en Madrid –qué mejor sitio– para mis penúltimas clases magistrales…
Tan en el papel de Rivero hallábame que casi me caigo del susto cuando sonó el teléfono. Era un amigo que demandaba mi parecer acerca del pacto que se ha firmado entre la Nueva Canarias de Román Rodríguez (médico él, de La Aldea, pero que no ejerce en ambos casos) con los escindidos del PP, los que se pelearon con Milagros en Santa Úrsula, y que ahora compraron otro chiringuito pero no saben explotarlo en solitario. Solo se me ocurrió espetarle: El susodicho ejercita lo que mucho ha practicado otro tahúr de la cosa pública, el tal Nacho González, más conocido por el hijo del papá que fue obsequiado en un cumple cualquiera con un juguete especial llamado CCN: nadar en la mierda y nutrirse de los desperdicios.

Y ahora otra remesa de mi adorada Gomera. Primera parte de una caminata que me llevó a un lugar encantador de Alajeró: Imada. En anteriores ocasiones de Tajaqué, ahora de Pajarito.

DE SILBOS, OTRA VEZ (V)


martes, 29 de julio de 2014

No le demos más vueltas

Se presentaron tres. Los militantes votaron. Ganó uno y perdieron dos. El elegido forma su equipo. No hay más. ¿Tampoco es esto democracia? Pues aviados vamos. A bastantes de profesión tertulianos, pónganles pesebre aparte. A determinados editorialistas, la bilis les puede. A feisbucianos de la provocación y el chanchullo, que se ahoguen en el mar de sus contradicciones. Y a otra cosa. Perdón, perdón: dejen las fotos para los que no tenemos nada que hacer y dedíquense a trabajar. Estoy de tanto selfie hasta allí.
Vaya con el muy honorable hijo de la gran banca suiza. ¿O andorrana? Cuídense, catalanes, de semejantes independentistas, porque acabarán pidiendo limosnas madrileñas. Qué ganado más selecto. Y la fiscalía (a cierto sitio la mayúscula) aún se plantea si solicitar que el prolífico progenitor (así cualquiera) debe prestar declaración por tamaña ocultación. En 34 años no tuvo tiempo el angelito de buscar un resquicio para regularizarse. Claro, entre tanto polvo que levantaba su actividad política, así le fue… a la parienta, diana de sus desahogos. Eso, llámame como te venga en gana. En este país para estar bien considerado hace falta mucho más que un buen bote de la Primitiva.
Canarias lidera la recuperación económica. El turismo es la locomotora de nuestra boyante economía. Lo que se traduce en una disminución de tal calibre en la lista de parados, que el domingo –como viene haciendo desde que era chiquito– pasado, y en el blog presidencial, se desbordaron las alegrías. Deduzco, pues, que los datos de la EPA están falsificados y que se trata de una estrategia popular (soriana) para poner en entredicho los magníficos mil cuatrocientos noventa y dos planes de empleo con los que un muchachito de El Sauzal le ha pegado tal cambio a las islas… ¡Ah!, lo mío es literatura. Pos vale.
Cuando se celebren las primarias –si las hubiera o hubiese– para elegir los candidatos socialistas en las convocatorias electorales que se avecinan, lo mismo me animo y participo. Siempre que la cuota exigida no exceda de los 50 céntimos mensuales que tengo estipulados para gastos superfluos. Cierta vez me dijeron que no sobraba nadie. Yo, y no creo que sea por llevar la contraria, sostengo que hacen falta muchísimos más de los que están fuera del círculo por múltiples y variopintas razones, y claro que sobran unos cuantos de los que están ahora mismo dentro de los límites que marca la circunferencia, que no suman, sino restan. Y que no disimulan apetencias. Esas vocaciones de (auto)servicio, qué quieres que te diga.
En mi pueblo, por lo que escucho, hay tres o cuatro aspirantes. Eso me soplan. Pero no me convencen. Más de lo mismo. Esperemos esos congresos que se vislumbran en el horizonte bien cercano. Y es que mayo no queda muy lejos.
Observarás que no puse al inicio foto que ilustrara este breve comentario. Lo dejé para el final. Una nueva entrega del pateo gomero, que hoy hace

DE SILBOS, OTRA VEZ (IV)


sábado, 26 de julio de 2014

De silbos, otra vez (III)

Hoy es sábado. Lo sé. Tocaba descanso. Pero apetece un tercer salto a La Gomera. Si me acompañas, te guío.
Pero antes, a permitir el inciso de rigor. Se informa en diferentes medios de comunicación que hay una señora, o señorita, que asegura conocer una cueva en la que se hallan no menos de 700 momias guanches. Y no entiendo el porqué lo mantiene en secreto, salvo que pretenda obtener algún tipo de beneficio. No creo disponga de espacio en su casa para darle cobijo a semejante tropa.
Le he dado unas dieciocho vueltas al particular y no encuentro mayor mérito al posible descubrimiento. Le apuesto los 50 céntimos de rigor a la investigadora que si me doy una vuelta por los parlamentos que tenemos en este país –y fíjense que no incluyo ayuntamientos, cabildos, diputaciones y otras instituciones públicas– me topo con muchas más momias. Algunas de ellas, guanches también. Y cuento con la ventaja de que las mías están ya identificadas, con nombres y apellidos. Me juego otros cincuenta a que no me aceptan el reto.
En fin, un garbeo de fin de semana por Hermigua (y el pescante que tanto servicios prestara otrora) y Agulo, cuyo Mirador de Abrante abrirá de manera inmediata. Fred Olsen ha optado por la explotación y parece que le echa el ojo, asimismo, al restaurante de La Laguna Grande. Si ello supone más puestos de trabajo…




viernes, 25 de julio de 2014

De silbos, otra vez (II)

Antes de irnos de gira, unas pinceladas apenas:
Se habla mucho, y se escribe más, del nuevo secretario general del PSOE. Buen síntoma.
Hay que renovar los móviles de sus señorías y mejorar el ADSL en sus casas. Qué menos para tan sufridos trabajadores.
Según datos de la EPA (Encuesta de Población Activa), Canarias es la única comunidad autónoma donde no baja el paro en el segundo trimestre del año. ¿Me lo explicas, Paulino? ¿Y tus ‘tropecientos’ planes de empleo?
¿Sabe alguien si ya pasó el efecto novelero de la inauguración y los ‘pasiantines curiosos’ dejaron de circular por el nuevo tramo de carretera, que no autovía? Chacho, fuerte montón de currantes bien trajeados en las fotos que inundaron la Internet. Y la delegada gubernamental, como siempre, de niña pija.
Por aquí, bien, a Repsol gracias.
Vámonos para La Gomera. Después de la primera noche de descanso, paz y sosiego (tranquilidad total), un paseo por el valle hermigüense.




jueves, 24 de julio de 2014

De silbos, otra vez (I)

Estoy yendo a La Gomera desde el lejano 1962. Allá me pierdo, camino y disparo (la cámara fotográfica) que es un disgusto. He observado cambios. Muchos. Si conservara las instantáneas que un disco duro se encargó de enviar vaya usted a saber dónde, bastantes miles formarían el catálogo de rigor. Lo malo, por aquello de las comparaciones, es que los formatos digitales son del otro día para acá.
Muchos fueron los años en que fijé mi ‘residencia’ en los mismos apartamentos (San Sebastián, en la villera Calle del Medio), cuyo responsable, el amigo Manolo, se estará preguntando si me dio un tontín (vocablo no incluido en el DRAE, pero que en canario viene a significar mareo, lipotimia o desvanecimiento). Pues no. Lo que ocurre es que a raíz de una invitación, en plan rico, al Hotel Tecina, decidí que en los años que me resten en este fugaz paso terreno iré a lugar diferente cada vez.
Le correspondió en la presente (debe estar próxima la cuarentena) al rincón que se publicita como el del mejor clima del mundo: Hermigua. Y me perdí por El Cedro, por el Raso de la Bruma, por Las Creces, Por Tajaqué y por El Morro de Agando. Observé, medité y mamé naturaleza. De todo ello quedó constancia que comparto contigo a través de estos personajillos. De cuyo enlace habrá concatenación en ese otro invento que son las denominadas redes sociales. Al menos Facebook y Twitter. Que uno, a pesar de tener el tiempo del jubilado, hay días que me acuesto con trabajos pendientes. Y no está el cuerpo ya para semejantes trotes.
Del 15 al 22 próximos pasados de este mismo mes de julio me alongué por rincones (y balcones, como el Mirador de Abrante) gomeros. Y ahora mismo, más de un compañero de la promoción de magisterio, amén de otros amigos y conocidos de aquellos lares, estará pensando que se ahorró un cortado por permanecer oculto durante esos ocho días.
En Santa Catalina me encontré con Ramón Fagundo, inspector de secundaria, con quien intercambié unos párrafos recordando viejas estancias docentes. Y en Chipude tuve una muy interesante conversa con Sonia, una joven ‘activista de la capital’. Sin olvidarme de José Luis, a quien conocí por motivo de tesis doctorales, y a quien saludé en el ayuntamiento de Alajeró. Y con el que sigue el café pendiente abajo en Santiago.
Bueno, van las primeras. Son del día 15 (martes). Yo no pongo el lugar, pero es muy fácil la deducción. No, Pilar, no me he olvidado de ti. Faltaría más. Te remitiré el enlace (por privado, que se dice) para que puedas acceder a los álbumes completos y disponer de ellos como mejor creas conveniente. Tengo otras de los que yo considero fallos. Pero esas las reservo. No obstante, un pequeño vertido de aguas residuales por la rotura de una tubería en Hermigua, me vino a señalar que la ubicación de las alcantarillas de la flamante travesía, como casi siempre y en todos los lugares, no es la que debería coincidir con la trayectoria del chorrito. Y en el Caserío del Cedro, al menos el día que yo pasé, mucha suciedad en un pequeño parque allí existente. Lo que constituye una imagen lamentable en espacio tan emblemático.
Disfruta con las imágenes. ¿Por mi pueblo? Ahí vamos, dando tumbos. Aunque los de Coalición Canaria parece que bailan el gorgojito.
En fin, la actividad está retomada. ¡Ah!, ya abrieron el tramo del anillo que llevaba reclamando. Gracias, Paulino. Ahora solo resta que no te presentes. Mi dicha sería completa.




lunes, 14 de julio de 2014

Hotel en El Lance


Ayer tuve la oportunidad de saludar a bastantes amigos en San Agustín tras la presentación del libro Memorias realejeras. Por la tarde, y después de echarle una visual, me senté ante el ordenador y comprobé que se me habían quitado las ganas de escribir. Decidí tomarme unos días de descanso y poner en orden ideas y mil atrabancos (arritrancos a arretrancos, dicen otros) que andan revueltos en gavetas y carpetas (también de las modernas informáticas). Pero no me podía abandonar (momentáneamente) y dejar a los chicos (Pepillo y Juanillo) que se fueran a Los Roques a darse unos baños (que bien merecidos se los tienen), sin que ustedes no tuvieran conocimiento del particular.
Y recurrí a un cronista de antaño, don Sabas Pérez Correa, maestro de los de antes y colaborador en varios periódicos. Que incluso sirvió de corresponsal durante el tiempo de su estancia cubana. Hombre de izquierdas –echen una visual a las ilustraciones (La Prensa, 30 de octubre de 1933, página 8)–, del que ya he ubicado alguna que otra reseña en Facebook y del que di norte, asimismo, en mi libro 75 años en la historia de un barrio (El Casino de Las Dehesas) al haber formado parte de su junta directiva en varias ocasiones, así como miembro destacado en las actividades culturales en los festejos de aquel núcleo portuense.
Transcribo este artículo de opinión del citado dehesero, datado en Icod el Alto y que nos traslada al inicio de la década de los treinta del pasado siglo y en la que demanda a las autoridades locales de los dos pueblos (que él aboga por su unificación) la construcción de un hotel en El Lance. Se publicó en La Prensa, el 22 de enero de 1930, páginas 1 y 2. Bastante interesante, entiendo:
“De los pueblos: Icod el Alto
Hace seis u ocho meses lanzó el cronista, desde estas mismas columnas de LA PRENSA, la idea de constituir una sociedad para la edificación de un gran hotel sobre el incomparable lugar denominado El Lance. Brindaba la iniciativa a los habitantes del famoso valle de la Orotava, especialmente a los dos Realejos, y particularmente a sus dignas autoridades. Pues bien, a pesar del tiempo pasado (que ya ha llovido) salvo alguna que otra tarjeta de felicitación y algún apretón de manos, más o menos sincero, lo cierto del caso es que a lo práctico no se ha llevado nada del proyecto.
Hoy, con motivo de la reciente visita que hizo a esta isla el delegado del Patronato Nacional de Turismo y últimamente el ingeniero del mismo, don Luis Peipoch, se cree este humilde cronista rural en la obligación de insistir sobre su idea, máxime si se tiene en cuenta el propósito que existe por parte de aquel organismo, de emplazar dos grandes hoteles en Tenerife, uno en Santa Cruz y otro en el valle de la Orotava.
Lo hemos dicho en diversas ocasiones y lo repetimos una vez más: El Lance es el sitio de la isla que más bella vista panorámica puede ofrecer a quien nos visite. Desde él se divisa, desde los Roques de Anaga hasta la Punta de Teno, desde el majestuoso Teide hasta las negras rocas y preciosas playas de nuestro hermoso mar...
El delicioso y poético Valle de Taoro, tendido a sus plantas, cual artística alfombra matizada de flores, confeccionada al centro de una calle y contemplada desde un balcón. ¡Oh, Lance no deberías llamarte así, sino Atalaya de Tenerife!
Si en este sitio se hiciera un hotel, no cabe duda que sería el preferido, no solo ya del turista, sino de todas las familias pudientes de la isla que lo tomarían como refugio de verano, pues aparte de que, construida su carretera, estaría a diez minutos del valle, por la altura en que se halla (unos setecientos metros sobre el nivel del mar) se disfruta un clima tan saludable y […] para no envidiar el resto del mundo. Hablando de esto días pasados con el reputado doctor don Domingo Hernández González, nos decía: Icod el Alto, es uno de los pueblos más felices de Tenerife, porque es un Sanatorio natural.
Como según nos dicen, es un hecho que este año serán acometidas por el Municipio, en colaboración con el Cabildo Insular los obras de una pista que ponga en comunicación este rico y bello rincón de Nivaria, de nuevo nos permitimos llamar la atención a quien corresponda, sobre nuestra humilde, pero sincera y patriótica idea.
Se nos dice que muy en breve, seremos de nuevo honrados con la visita de nuestro amadísimo e ilustre prelado y como el Excmo. señor Gobernador civil también nos ofreció honrarnos con una visita, por mediación de una Comisión de vecinos de este pueblo que le visitó en meses pasados, nos vamos a permitir rogarle a nuestro dignísimo alcalde municipal invite al Excelentísimo señor gobernador, al Presidente del Cabildo y otras distinguidas personalidades, por si todos unidos pudieran visitarnos y así contemplar el señalado sitio del Lance, convenciéndonos de una vez, si es o no el más indicado para el emplazamiento de dicho hotel.
Por demás está decir que Icod el Alto pone a la orden de tan distinguidas personalidades las mejores caballerías de que dispone, para transportarlos desde Tigaiga. a este pueblo, solo con avisar un día antes.
Sería la primera ocasión que aquí llegara la primera autoridad de la provincia y así es de suponer con el júbilo que sería acogida. Tendría oportunidad el señor gobernador para personalmente percatarse de la importancia y riqueza de este apartado e incomunicado pueblo, que a pesar de tener más de dos mil habitantes, no cuenta ni con un simple teléfono. Podría ver estas extensas llanuras y quizá, corroborando con el parecer del cronista, las hallaría magníficas, caso de que se acordara aquí el emplazamiento del hotel, para la construcción de campos de deportes, como tennis, golf, etc., y cuya propiedad puede ser adquirida aquí a mucho más bajo precio que lo que costaría en los terrenos del valle.
Y termino hoy, como en mi primer artículo, encomendando el asunto a los dignos alcaldes de ambos Realejos, por creer que dichas personalidades son las llamadas a emprender la iniciativa y porque entendemos que ambos pueblos serían beneficiados, si el hotel que piensa hacer el Patronato nacional del Turismo, llega a edificarse sobre El Lance.
El Realejo-Alto, no debe mirar si El Lance pertenece al Realejo-Bajo y este a su vez, no debe tener en cuenta si la proyectada pista debe salir o no del Realejo-Alto. Nosotros, que no somos localistas, entendemos que por sobre de todo debe imperar el patriotismo, única forma de llegar al éxito, que en este caso no sería solo para Icod el Alto, sino para esos dos pueblos, que aun no comprendemos porque siguen siendo dos (y se trata de hacer otro más, según hemos leído) y se siguen llamando Realejos y no Villa de los Realejos del Rey.
Sabas P. Correa. Icod el Alto, enero de 1930”.
Varias decenas de sus artículos han sido rescatados de la hemeroteca digital (Jable) de la Universidad de Las Palmas. Que junto a tantos y tantos de otros ‘maestros’ (debe ser que la profesión tira) duermen plácidamente a la espera de tiempos mejores…

viernes, 11 de julio de 2014

Permutas

Dudé buen rato en qué título poner al presente post. Porque lo de renovar, que también me pasó por la mente, me parece que ya fue utilizado  en anterior ocasión. Claro, presumo de tantos artículos de opinión que lo mismo me contratan como sesudo columnista en vete a saber tú qué periódico de empaque y fama universal. Tengo unos nervios. Lo malo es que no me promociono. Tendré que buscar unos asesores para tales menesteres. Oh, pasaron los tres candidatos a la secretaría general del PSOE y no me saqué una mísera foto con ellos. Así me va, triste y abandonado.
Ños, bien les gusta a algunos un retrato. Y como va esto del necesario remozamiento que urge en la política de todos los niveles, el consabido consejo a la juventud: la implicación supone algo más. Aprovecho para recordar que en el último Informe Pisa se indica que uno de cada seis alumnos españoles no sabe interpretar una factura. Pues yo no atisbo mayor inconveniente. Por dos razones fundamentales:
Primera: Si no tenemos dinero para pagarlas, ¿para qué tanta disquisición? Si yo no tengo móvil (a ver quién puede presumir de lo mismo), ¿qué necesidad la de aprenderme el funcionamiento de tantas y tantas aplicaciones que traen semejantes artilugios en la actualidad? Además, como hemos creado la Agencia Tributaria Canaria y aprobado una Ley de Educación, canaria también, ya disponemos de los recursos que implementen (vaya con el verbo, lo usamos hasta para hacer una ensalada) tales labores. Los sistemas educativos ahora son así. No hay que suministrar conocimientos sino indicar lugares donde hallar la información. Entonces, ¿cuál es el problema? Que el gandulismo se ha adueñado de los espíritus flojos que adornan bellos cuerpos (gimnasios incluidos). Y cerebro desengrasado, individuo apocado.
Vamos al meollo que casi me pierdo. Desde hace algunas décadas vengo escuchando el argumento político de querer continuar –si el partido me propone– para concluir o culminar los proyectos iniciados. Hecho que posibilita la perpetuidad por razones más que obvias. Te pongo dos ejemplos:
En Icod, como en otros tantos lugares incluyendo mi pueblo, CC está con la proa para el marisco. O para San Marcos. Y una tal Coromoto Yanes se ha postulado para la candidatura a la alcaldía de la Ciudad del Drago. Y nos la presentan por su lozanía o frescura (nacida en el 78) como el espíritu que necesita aquella población. Impulso reconstituyente, transformador. Este arrebato habrá descolado a Linares, quien hace poco ya había anunciado otro aspirante al sillón que ahora ocupa el socialista Cheo. Pero lo que a mí me causa hilaridad es que esta joven, que ya fue concejala en aquel consistorio, amén de ocupar cargos orgánicos, lleva dos mandatos (desde 2007) como consejera del Cabildo. Es decir que a sus 36 años ya llevará un mínimo de 16 cuando mayo de 2015 toque en nuestras puertas. Eso, estimado amigos, no es innovación. En todo caso será más de lo mismo: apoltronamiento. Aunque si se lo refutas, lo mismo te espetan que ellos, como mi alcalde Manolo, que va por idéntico camino,  abogan por dos mandatos, pero en el mismo cargo. Son más listos que bonitos. Lo que significa que sin incumplir tal intención, pueden ir dando saltos hasta que tengan ochenta o noventa años.
Como Rivero. Que ya se sumó a la teoría argumentada y ha venido a soltar otras de sus lindezas: Cómo lo voy a dejar si la economía se recupera y a partir de este momento Canarias volverá a ser un paraíso. Si yo me he chascado estos años difíciles, no permitiré que Clavijo venga de niño bonito y se mame un periodo de bonanza y tranquilidad. No le arrienda las ganancias a nadie y seguirá. Que ya va siendo hora de que amaine la mar arbolada y la apacible travesía con mar plana haga acto de presencia.
Todo este tinglado se adereza un fisco y ya tenemos –hasta Rajoy lo sostiene– un proceso ejemplar en marcha. Y no es nadie el actual presidente (dos legislaturas, y va a por la tercera, uno de Tenerife) para estirar el cogote. Como gallo de pelea, tú. Vino Susana Díaz a devolverle la visita –espero que en Lanzarote no se aloje en un hotel ilegal– y me sigue haciendo mucha gracia el cómo se coloca nuestro hombre para darle el beso de cortesía, sobre todo si la invitada es algo mayor que él. Nada improbable, de otra parte.
En fin, mis incondicionales, toca transformación. Que consiste en cambiar de lugar para seguir aupado. Qué triste es la soledad del soldado raso. Me maravillo cada vez que me miro al espejo y me digo cómo demonios he podido subsistir desde 1987. Con el sueldo de maestro de escuela. El mismo al que renunció Paulino un par de meses después de haber sacado las oposiciones. ¿O no fue así?
Renovémonos para que todo siga igual. ¿Ya salió Lorenzo? Vaya guineo en Facebook. Yo me entiendo. Y más de un lector, también. Raya la obsesión. O el prejuicio. Aunque hay más por este Norte. No se turren que la piel es delicada. Y tiene memoria. No es como los políticos. Que se olvidan de todo, en especial de sus promesas.
Feliz fin de semana.

jueves, 10 de julio de 2014

Cuando me levanto...

Asombro al mundo. Algo intuía, pero no creía que fuera para tanto. Montoro, ese señor feo de la foto, me ha disipado cualquier duda al respecto. Pero no solo en mi noble pueblo realejero. Ni siquiera en la isla del majestuoso Teide. Tampoco en Canarias, islas de mis amores. Más lejos aún que ese territorio llamado España. Ya lo plasmé al inicio: asombro al mundo. Y gracias a unos cuantos más, que dedicamos esfuerzo, ganas, tesón, trabajo, lucha y, por qué no, terquedad, hemos hecho posible el milagro. No solo salimos de la crisis sino que somos capaces de reformar –eso sí es un paquete– un montón de leyes en un rato apenas. En este tiempo que nos resta hasta la convocatoria de elecciones generales, vamos a ser capaces de girar sin ton ni son. Seremos un círculo virtuoso.
Cuando don Cristóbal subió a la tribuna de oradores para hablarnos del objetivo de estabilidad presupuestaria, el cámara de la televisión se equivocó y enfocó para donde no debía. Y se nos mostró un hemiciclo más vacío que un campo de fútbol en un partido de regionales. Que digo, menos, porque en las crónicas deportivas se mantiene, casi invariablemente, unos ciento cincuenta espectadores. Bien distinto que cuando controlamos a Rajoy. Oye, fíjate en la bancada detrás de los azules (el gobierno). Hay unos incondicionales que ni la torcida (¿se escribe así?) brasileña (¿o brasileira?). Chacho, parecía yo un teutón más la otra noche. Casi llamo a Eduardo para que me preparara unas papas con carne en La Despensa Canaria.
Pues sí, amigos y fisgoneadores míos. Ignoraba cuando decidí abrir este blog que mi fama trascendiera tanto. Y ello que cabalgo solo, y la mayoría de políticos, o cargos públicos, no me promocionan. Una tesis recientemente leída (o defendida) en la universidad lagunera sostiene que la crisis ha precarizado la profesión periodística. Uno, que de ello solo presume de título, mantiene que este trance económico coyuntural ha venido a ser la excusa de la dirigencia empresarial. Que amparada en la proliferación de gabinetes de prensa en todos los organismos ha restringido plantillas hasta el extremo de mantener unos cuantos obreros, los imprescindibles, del corte, copia y pego. Y no le demos más vueltas. Aquellos que tenían padrinos, titulados o no, se pegaron como lapas a los puestos de libre designación y los que no encontraron acomodo son los que pasaron a formar parte de las conclusiones de la tesis aludida.
De haber continuado enviando colaboraciones a alguno de los periódicos isleños, y suponiendo que me publicaran una por semana, las 1421 entradas de Pepillo y Juanillo se traducirían en 27 años y cuatro meses. Como tampoco tengo muy seguro que los lectores se incrementasen en ese supuesto, mejor sigo como estoy y llevo entretenimiento para rato.
Y ya que menté el solaz y el divertimento, al igual que me paso el tiempo con el cubo de Rubik y la tabla periódica de los elementos, otros, como Pedro Lasso, experto en sistemas electorales (eso leo), se dedican a extrapolar resultados de procesos electivos. Y en tales estudios siempre se establece la dificultad del ejercicio, la problemática surgida con ese tipo de comparaciones porque el electorado no se comporta igual en cada convocatoria. Y me pregunto para qué pierden el tiempo, entonces, en hacerlo. De qué demonios nos vale afirmar que los votos del 25M darían 13 escaños regionales a IUC, Podemos y UPyD si ello no va a ser factible jamás. Aunque hayan brincado buen rato sobre una pata sola.
La recuperación del PSOE –y en la dinámica de elección del próximo secretario general presiento mayores dosis de ilusión, de un lado, y nerviosismo de los que abogan por la unión de la izquierda (algún subconsciente juega la mala pasada de la unión de las izquierdas), del otro; paradojas de la vida– va a dar más de un cachetón a quienes se frotaban las manos con la debacle. Los comentarios en las redes sociales y la proliferación de artículos de opinión (alguno con cruces de acusaciones, estilo subasta y marca blanca) vienen a confirmar que las flores de un día y los dondiegos de noche lo van a seguir siendo. Qué fácil intentar manejar corrales ajenos.
¿Por mi pueblo? Bien, vamos escapando. Las fiestas son nuestra principal fuente de riqueza. Los fotógrafos y fotógrafas, verbigracia, no dejan de disparar. Y menos mal que ya no tenemos que llevar el rollo a revelar. Ya apoquiné el recibo de la contribución (IBI). Cada vez más caro. Hay que contribuir a los trajes de concejales y concejalas para que acudan bien guapos y guapas a todos los actos. Y yo creía, iluso de mí, que pagaba la Virgen del Carmen. Qué va, abonamos todos y todas. Cuando leo o escucho estas variantes en el lenguaje me cabreo casi tanto como lo hacía don Fernando Lázaro Carreter.
Compañeros y compañeras, afiliados y afiliadas, militantes y militantas, amigos y amigas, fisgoneadores y fisgoneadoras, mirones y mironas, fulanos y fulanas, socios y socias, tíos y tías… Ya empezamos. Nada tuve que ver con la elaboración del diccionario. ¿O diccionaria?
Cuando me levanto por la mañana, miro por la ventana y me entran ganas de pensar. Pongo la cafetera mientras me afeito, el café se quema y mi cabeza también se quema de tanto pensar… (Kiko Veneno).
Hasta mañana.

miércoles, 9 de julio de 2014

Una crónica viajera

Tengo la manía de anotar, a remedo de diario, aquellos aspectos que considero de interés. Hay regadas por gavetas y estantes libretas, cuadernillos y folios mecanografiados. Ayer tarde, en una de esas revisiones que solemos hacer en época veraniega, me tropecé con las “Memorias de un viaje a La Palma”. Fue el primero de los dos que llevó a cabo un grupo de amigos del barrio, todos ellos jóvenes, que adoptaron el nombre de Oropesa, por lo que luego te contaré. Establecieron en aquel entonces una cuota de 25 pesetas semanales, con lo que recaudaban, grosso modo, unas mil pesetas por cabeza (éramos seis), que complementábamos con alguna rifa (clandestina) que nos permitía un pequeño suplemento.
Y del 29 de julio al 6 de agosto de 1967 nos fuimos a la Isla Bonita. Y del recuerdo extraigo:
Sábado 29. Concentración y salida desde El Toscal a las 6 de la tarde en dirección al Puerto de la Cruz. Cogimos allí otra guagua hacia Santa Cruz. Compramos allá unos rollos fotográficos  (chiquitos inventos aquellas Kodak último modelo) y nos fuimos al muelle. Allí estaba pescando un tío de (uno de nosotros) que tenía un sargo.
Embarcamos en el Santa María de la Caridad a las diez de la noche. Barco muy ligero y movible (sic), con camarotes separados de tres butacas, malísimos. Vimos el norte de la isla, sobre todo la costa de El Sauzal y Tacoronte y el Valle de La Orotava. Bueno, algunos lo vimos; otros estaban muriéndose abajo, como uno que me pidió una bolsa de mareo y cuando se la fui a dar estaba con bastante cantidad de ‘aquello’ en las manos.
Domingo 30. Llegamos sin novedad a La Palma a las 6 de la mañana. Desembarcamos y dijo el de los recados: Espérenme aquí que yo voy un momento a Barlovento a llevarle este paquete a Pepe. Y Barlovento está por lo menos a 40 kilómetros de la ciudad, como dicen allá. Y a las 8 salimos en una guagua todos juntos. Son, efectivamente, 40 kilómetros y nos costó 25 pesetas por cabeza. Pasamos por Puntallana y San Andrés y Sauces. Fuimos hasta arriba, hasta el mismo pueblo. Se pasan dos túneles, uno de ellos bastante largo. Asimismo, el Barranco de La Galga, profundo a más no poder.
Luego tuvimos que bajar unos cuantos kilómetros, pues íbamos a casa de Pepote y era más abajo. Por la carretera, y en una venta que encontramos, compramos unos panes de 3 pesetas. Después cogimos unos higos que estaban colgando hacia el camino. Más bien diría que fueron robados. Pero había tantos.
Camina que te camina llegamos a la finca de los Cullen, en Oropesa, por el camino (no existían aún sinónimos como vía, calle, travesía…) que baja al Faro de Punta Cumplida. Se llevaron una gran alegría y nos trataron como marqueses. Almorzamos papas blancas con un mojito delicioso y una sardinas cojonudas. Estuvimos recorriendo la finca, comiendo fruta y viendo el litoral. Descansamos en un montón de pinocho: la gloria. Nos mandaron a coger unas piñas de millo que nos sirvieron de cena, junto con un buen pedazo de tortilla y un vaso de leche. Al más pequeño de la expedición, don Pepe decía: Come más, muchachito. Y su hijo, el aludido Pepote, le corregía: No comas mucho que te va a hacer daño. Cuando nos íbamos a acostar al montón de pinocho que ya teníamos acomodado, nos llevaron a la casa del médico y dueño de la finca y en aquella mansión, en unas camas que envidiamos para nuestras casas, dormimos como benditos.
Lunes 31. Nos despertamos temprano y ya nos tenían preparado el desayuno. Recogimos todo y salimos en un micro para Los Sauces y seguidamente una guagua hasta Santa Cruz. Estuvimos un rato en la playa. Después compramos unos panes y comimos algo de lo que trajimos de Tenerife. Fuimos a la estación y cogimos la guagua de Los Llanos. Son 52 kilómetros y cuesta 30,50 pesetas a cada pasajero. Pasamos por Breña Baja, Breña Alta, Mazo, donde se está haciendo el nuevo aeropuerto, Fuencaliente, que tiene muchas montañas de arena negra, El Paso y, por fin, llegamos a Los Llanos. Una ciudad bonita y llena de plataneras. El terreno bastante verde, con frutales y pinos.
Al bajarnos de la guagua lo primero que hicimos fue ir a saludar a Nélida; le sacamos una foto con los chicos y luego compramos algo de comida.
La gente nos había dicho que el camino para La Caldera era malo y ya era muy tarde (las seis), pero nos echamos a caminar por un terreno siempre pendiente y luego entramos por un canal de un metro, más o menos, con una borda de un cuarto de metro, o menos. A la entrada del mismo nos encontramos con unos chicos que salían y nos indicaron que era como una hora y cuarto de camino. Un guarda que venía con ellos nos pidió el nombre. El canal va bordeando el barranco que sale de La Caldera y llega al mar por el Puerto de Tazacorte. Tiene desfiladeros preciosos, por la atura, lo que hace que mucha gente no se atreva a pasar por el vértigo. Lo atravesamos deprisa pues estaba oscureciendo. Nos paramos en un lugar llamado Dos aguas y en una casita de un guarda acampamos. Por fuera, claro. Freímos unas papas y un poco de carne…
Éramos gente sana. ¿O no? Qué recuerdos. No había tiendas. Solo una manta y al raso. Y después de eso, en cada viaje siempre hay unos apuntes. Claro que es una rareza. Pero agradable. Del presente no conservo las notas de los gastos, pero del siguiente sí. Qué barato todo en aquellos años. En los que conseguir un duro era harto complicado. En fin, tiempos idos, de ilusión.

martes, 8 de julio de 2014

Dos importantes retrasos

Quisiera hoy centrarme en dos asuntos que llevan bastante tiempo en el candelero (que no candelabro, que dijera cierto paisano metido en corrales ajenos) sin que los organismos públicos competentes (en los presentes tengo mis serias dudas) se vuelvan algo más menesterosos para su pronta, qué digo, inmediata resolución.
De una parte, el engorroso trámite del certificado de residencia. Tema que no capto sea de mucha preocupación para el gobierno canario. Que deberá ser, me imagino, la institución que se “pelee” con el de la nación para que los residentes en las islas puedan disfrutar, sin tanto agobio, de los descuentos en los viajes que legalmente tenemos reconocidos.
Do José Manuel Soria, ministro de Turismo, entre otras facetas, por su indisimulada lucha, y a la viceversa, con don Paulino Rivero, presidente de esta Comunidad Autónoma, se ha olvidado de su procedencia y nos da la impresión de que su misión es fastidiarnos. No toca ahora inmiscuirnos en los vericuetos petrolíferos, pero sí que, de común acuerdo con la ministra Pastor, ya ha tenido sobrado tiempo para agilizar los trámites.
En plena época de fiebre informática, es inconcebible que debamos acudir a nuestro ayuntamiento para demostrar que los datos que se expresan en nuestro documento identificativo son ciertos. Te ponen una multa de tráfico y no vale hacerte el loco porque ya Hacienda se encarga de cobrarte la pertinente sanción. Pero en este particular que nos concita, el acceso de las compañías transportistas a los ficheros del Ministerio del Interior no van por los derroteros adecuados. Y ya está bien.
Son muchos meses de espera. Y en el blog presidencial, fuente informativa por excelencia para los telediarios de ‘La Nuestra’ (chiquita falta de ignorancia), se ha corrido tupido velo. Los que no disponemos de los medios que algunos privilegiados esgrimen, estamos cansados de contemplar luchas intestinas por cuestiones de mucha menor enjundia, mientras se pasa olímpicamente en estos otros. Al alcalde de mi pueblo no le he escuchado una palabra al respecto. Pueda que haya recibido órdenes para que permanezca en silencio. Pero si tanto se les llena la boca para proclamar que por arriba de todo están los vecinos y su bienestar, ya va siendo hora de que lo demuestren con hechos.
Se habla de septiembre como la fecha tope para solventar la molestia. Aunque las dilaciones habidas en el segundo de los aspectos a tratar, no hace presagiar un horizonte diáfano. Y vamos con el mismo.
La apertura del tramo de autovía (TF-5) entre Buen Paso (linde guanchera e icodense) y El Tanque. Ya la pasarela de Los Moriscos está colocada. La señalización, lista para ser interpretada. La burocracia desespera, creo (aquí coincido con Manolo, mi alcalde). De continuar los retrasos, la hierba crecerá en las rotondas, el asfalto se deteriorará, algún gracioso pintará las señales, la carretera de entrada a Icod seguirá pareciendo un campo de minas, en la subida hacia El Amparo tendremos calvario para rato… Qué suerte tienen los que pueden ver los problemas desde lo alto. Y soslayan los inconvenientes que debe seguir sufriendo el resto de mortales.
Si yo fuera –hipotético caso– alcalde de la Ciudad del Drago, me habría plantado hace rato. Pero no lo soy. Con la diferencia añadida de que Jesús no se debe. Cheo, casi seguro de que sí. Echo en falta decisiones valientes, de calado. Porque los vecinos estamos hartos de incompetencias, cuando no de negligencias. No me imagino que esto hubiera pasado en tiempos de Carmelo. Y no es remembranza de que cualquier tiempo pasado y tal y cual. Hombre, qué podemos pensar. Demasiados apoltronamientos. La buena vida, los mejores sueldos y un exceso de asesores y aduladores, han posibilitado que la despachitis aguda sea enfermedad de muy difícil curación.
A lo peor es que Rivero y Berriel buscan un hueco en su muy complicada agenda para darse un salto –en helicóptero, por supuesto–, cortar la cinta y darse un paseo (en coche oficial, por supuesto).
¿Dará norte de esta denuncia el director de informativos de la cadena pública regional en las noticias de mañana, tarde y noche, como acontece con el paulinorivero.com? ¿Y por qué es mejor el de él que el mío? El contenido de este lo escribo yo. ¿Son capaces otros de mantener idéntica afirmación?
Hasta luego. Me voy para esas medianías.

lunes, 7 de julio de 2014

Y no echar gota

El que la presente firma y rubrica fue al urólogo, por vez primera, tras una ecografía rutinaria realizada por cierto dolor abdominal. No sé la fecha exacta, pero puede rondar por quince años atrás. El galeno de turno observó que la próstata presentaba un tamaño desproporcionado y me dio el pertinente consejo. Efectivamente, el especialista me indicó que existía una hiperplasia y se me realizó una biopsia para descartar consecuencias indeseadas. Como con la misma no se detectó nada anormal (malo), y dado que un servidor seguía meando relativamente bien, pasaron años con una revisión cada semestre.
Los índices de PSA (antígeno prostático específico), tanto el libre como el total, siguieron presentando valores que excedían los considerados normales, aunque la relación entre ellos, en términos de porcentaje, siempre se mostraron dentro de los baremos establecidos, lo que indicaba que los incrementos de los mentados valores se debía al excesivo crecimiento del órgano glandular ubicado debajo de la vejiga.
No obstante, en cada visita (Hospiten Rambla) al ya amigo Pablo Sánchez Clavero (la confianza da asco), me indicaba que la tranquilidad se podía ver truncada en el momento más inesperado (y no te avisa) con el cierre total del grifo. De ahí, vuelvo al titular, lo de no echar gota. Expresión que es utilizada con demasiada alegría y harta frecuencia por aquellos gilipollas, me imagino, que no han tenido la desgracia que le ocurrió a un servidor. Pero, asimismo, a miles y miles. De los que la inmensa mayoría callan porque les da vergüenza.
Alguno de mis incondicionales se habrán percatado a estas alturas del escrito que no es la primera vez que abordo esta temática sanitaria. De la que, como protagonista, me considero ya medio perito. De la que, incluso, hay unas décimas compuestas por tal motivo y en las que doy una visión ‘entretenida’ del mal trago sufrido. Cuando tenga dinero las editaré. Y retomo la cuestión, insisto, para que los sandungueros de marras hagan el favor de no estar jugando con las cosas de… mear. Que si jodido es pasar hambre, por ejemplo, más lo es el agarrarte el colgajo y comprobar que está más seco que un estropajo. Y me salió otra rima.
Como te iba contando, tal y como preveía (intuía, presentía, vaticinaba, anunciaba, profetizaba) el versado doctor, llegó el fatídico día del 8 de febrero de 2012 (miércoles). Y me hallaba en Santa Cruz gestionando los preparativos de una inminente publicación. Como los trámites me absorbieron más de la cuenta sin poder ir al baño (craso error), cuando por fin lo hice… ¡más nunca!
Vuelta a casa en el pensamiento, iluso, de que aquello mejoraría y, debido al dolor insoportable, cada vez más doblado. Urgencias en Bellevue, una espera que se me antojó de siglos y, por fin, una sonda vesical (ya te puedes suponer el agujero por la que se introduce; cosa desagradable, por San Telmo y su pasarela) y vaciado de un litro. Tú no puedes siquiera conjeturar la sensación de liviandad que se percibe en los bajos en ese instante glorioso en que el líquido transita libremente hacia la bolsa. Casi se rebosa.
Pero le siguen semanas de incertidumbre, de darle vueltas al coco hasta extremos insospechados, de molestias, de tropiezos, de no poder dormir con fundamento, de sentirte inútil. Y así, minuto tras minuto, hora tras hora hasta el 20 de abril. Día en el que se me somete a una adenomectomía retropúbica tipo Millin en uno de los quirófanos del hospital ya reseñado. Te lo explico con idéntica terminología a la que utilizó el médico: la próstata es como una naranja. Y esta operación consiste en quitarle los gajos (gomos en canario) y dejar solo la cáscara. No en extirpar la glándula, como algunos piensan. Que sí se realiza cuando se detecta un tumor maligno en la misma en un estado tal que otro tratamiento no puede atajar. Y como en este último caso se afecta, asimismo, lo que para el hombre es sinónimo de virilidad (la sexualidad), de ahí la fatídica relación que se establece. Y no entro más en detalles para no caer en la tentación de recurrir al dicho de la cosa dura mientras dura dura. Va esto último para los de no echar gota. Para que se callen, que están más guapos. Gilipollas. Sí, otra vez.
La semana de hospitalización del postoperatorio, para salir del recinto sin sondas, sin puntos de sutura y haciéndolo por tus propios medios, es molesta –qué quieres que te diga– sobre todo los primeros días. Lleno de “cables” por todos lados, apenas te puedes mover. Y te dan unos espasmos más desagradables que una noche de truenos. Aunque todo pasa. Y sales para tu casa más contento que un menudo el Día de Reyes. Con una cicatriz en la barriga como la de un parto con cesárea. Pero con la alegría de ponerte de pie delante de la taza (receptáculo del retrete) y volver a sentirte como cuando salías de la escuela de don Andrés en La Longuera, corriendo a todo meter, hasta la pared de zahorra en la que cada uno teníamos nuestro hueco (y hasta aquí puedo escribir).
Podría contarte más entresijos, pero con lo expuesto se puede hacer cada cual la composición de lugar pertinente. Ahora ponte en mi lugar y cuéntame cómo se te quedaría el cuerpo si en Facebook, verbigracia, lees una y otra vez al payaso que hace chiste fácil del hecho, triste y lamentable de ir a mear y no echar gota. Ojalá tengas que pagar por la lengua, cachanchán. Y para tal acontecer no es preciso que hayas alcanzado la senectud, lancha rápida.
Tenía preparada una disertación de la bajada de impuestos que don Mariano ha estimado que ya tocaba (la simultaneidad con año electoral es pura coincidencia), y mira por donde. Hasta mañana.

viernes, 4 de julio de 2014

Problemas con soluciones

El exalcalde de Valle Gran Rey ingresa en prisión. Unos medios, tras haberse dictado orden de búsqueda y captura (no lo entiendo, pues él alega que estaba en la casa y podían haberlo llamado por teléfono), sostienen que de forma voluntaria; otros, que detenido por la Guanchancha. No entro en detalles de la condena porque ya ustedes están al tanto. Me permito, a pesar de que no lo conozco, darle un consejo: cambie de abogado. Ese que tiene ahora y que es, junto a Felipe Campos, de los que más saben de leyes y enredos, tiene en su haber más juicios perdidos que ganados. Sigo sus andanzas desde 1983 y jamás se me ocurriría encomendarle causa alguna.
Cardona, alcalde de una de las capitales canarias, derribaría antes los hoteles ilegales (creo que habló de unos cuarenta) de Lanzarote que la Biblioteca Pública. La que le dejó en herencia, aunque él era concejal en aquel entonces, su jefe Soria. Y se me ocurre preguntarle que de llevar a cabo su propuesta, ¿dónde piensa mandar de vacaciones al ministro de Industria?
Rajoy ha mordido en dos años más de 24 millones de euros a la denominada hucha de las pensiones. Algo que me afecta directamente y que había jurado solemnemente no tocar. Nada menos que un 36% de su capacidad. La de la alcancía. La suya, ni se la presupongo. Como uno de sus delfines locales, mi alcalde y presidente insular tinerfeño de la congregación popular, presume continuamente de los ahorros de su cochinito de oro, tardando está en hacer los madriles –nada nuevo para él– para comunicarle al comandante cómo la Virgen del Carmen es la causa de tales milagros, gracias a que en la década de los ochenta del pasado siglo alguien la nombró alcaldesa honoraria y “perpetua” a cambio de que se hiciera cargo de la economía municipal. Qué flaca memoria tenemos.
Antes comíamos de todo (el hambre hacía milagros) y no nos pasaba nada. Íbamos a El Socorro, La Fajana o Los Roques y bebíamos con deleite el agua que manaba por cualquier risco y no teníamos piedras en el riñón. Era la época en la que las plataneras llegaban a la orilla del mar. Y los sacos de nitro (¿no te acuerdas de aquellos carteles publicitarios de nitrato de Chile?) se repartían generosos por las pocetas. Ahora hay nitratos y se prohíbe el consumo en los pueblos. También por flúor. Para mí que cuando se inventaron los yogures y abandonamos las escudillas de leche con gofio, nos volvimos flojos y enclenques.
Debo contarles, y aprovecho este medio, que estoy satisfecho por el proceso de renovación que observo en el PSOE. Y me alegra que otras formaciones tiendan a copiarse, aunque ellos lo disimulen bajo otras fórmulas. Hasta doña Esperanza Aguirre está por la labor. Y habla de regeneración democrática. Ella, que se fue pero no se ha ido. Que es como aquel Guadiana que me enseñaron en la escuela con sus enigmáticos Ojos. Y las Lagunas de Ruidera, que no me he olvidado. Lo curioso es que cada cual ve la película con gafas bien diferentes. Y en el PP, el rediseño vendrá cuando Mariano ‘designe’ a los candidatos. Luego presumen de ser el partido con mayor militancia del territorio nacional. Pues que sigan pagando las cuotas. Aunque ni falta que hace. En la caja B pensaste tú ahora mismo. Y no me lo niegues.
El Barça negocia el fichaje de Luis Suárez por unos 88 millones euros. Y no quiere que le pase como con Neymar y es su intención realizar los trámites con total transparencia. Y se debate si incluir en la cantidad reseñada el precio del bozal que deberá llevar el jugador (recuerden que prometió no volver a morder) o si tratarlo en un capítulo aparte.
Si un político no declara con pelos y señales sus ingresos, lo ponemos a caer de un burro. Pero si lo hace y manifiesta en su declaración hasta el último euro, y los conceptos por los que son percibidos, lo tachamos de rico. Las redes sociales también hierven en los periodos preelectorales. Que son casi siempre. Ya le están sacando punta a los tres candidatos a la secretaria general socialista. Y muchos de los jugosos comentarios que leo son de propios afilados al partido. Al menos así se reconocen. El enemigo en casa, claro.
El concejal Corrales publica un artículo (aquí tienes el enlace por si deseas profundizar en su contenido: http://www.sanborondon.info/content/view/62316/1/) en el que alude a que No Se Puede ser concejal subastero siendo edil que se dice de izquierdas en el consistorio santacrucero. Si te ha picado la curiosidad y has echado una visual al comentario te habrás percatado de que Sí Se Puede alcanzar la tan cacareada confluencia cañota. Máxime con estos ejemplos tan edificantes y con estos navajazos a degüello.
El gobierno valenciano concedió 265 millones de euros (calderilla) a la Ciudad de la Luz (estudios cinematográficos). De manera ilegal, según se ha dictaminado allá donde dan las perras (Europa). No brillan con luz propia las estrellas levantinas. Son tantas la irregularidades habidas en aquel sector del naciente español que uno no es capaz de comprender cómo es posible que estos políticos, cagados de mierda hasta el mismísimo cogote, si no más arriba, siguen ganando elecciones y obteniendo la confianza de los ciudadanos. Ni imputados, ni condenados, ni aquellas cosas en vinagre. Que venga el nuevo Papa. Y la Fórmula I.
Willy Meyer ignoraba que había que declarar el famoso plan de pensiones europeo. Del que también desconocía que estuviera gestionado por una sicav. ¿Me lo creo? Pues no, qué quieres que te diga.
Y el último, también de la ejemplaridad zurda. Pablo Iglesias donará las tres cuartas partes de su sueldo como europarlamentario al programa La Tuerka (de Tele-K, canal local por Internet del barrio madrileño de Vallecas) y producido por CMI (Con Mano Izquierda). El director de contenidos y creatividad de la mencionada productora es… ¡don Pablo Iglesias! Tengo unas ganas de tener mucho dinero para concederme algo. De mi mano derecha para mi mano izquierda.
Si los propios políticos reconocen la necesidad de legislar para regular sus comportamientos, qué podemos esperar. No son capaces, qué triste, ni de fiarse de ellos mismos. Espero que en esa normativa estipulen que si no cumplen lo que prometen… No te rías.
Feliz fin de semana.

jueves, 3 de julio de 2014

No al derribo

El Tribunal Supremo lo ha confirmado: hay que proceder al derribo del edificio que alberga la Biblioteca Pública de Las Palmas de Gran Canaria. Y todo ello porque el alcalde de aquella época, el currito y echado pa´lante (nadie lo expresa con meridiana claridad pero yo no tengo inconveniente porque nada debo) don José Manuel Soria, decidió, obviando advertencias y reparos, saltarse a la torera la legislación vigente y meterle mano a la construcción puesto que él era la autoridad. Ahora también, aunque en otras facetas. Porque harto sabido es que el que vale, vale, y el que no, pa´ maestro escuela.
Estos cargos públicos, dominados por la soberbia y el aquí estoy yo (a ver quién es el guapo que me toca la oreja), entienden que la lentitud de la justicia en este país juega a su favor de manera arbitraria. Tal que cuando se dicte la pertinente sentencia, por muy condenatoria que sea, se creará una tan complicada situación que difícilmente se podrá acatar en todos sus justos términos. Ahí tenemos, a modo de ejemplo, varios establecimientos hoteleros en Lanzarote –edificados con la aquiescencia de los organismos que dicen velar por nuestros intereses y que, en definitiva, bordaron filigranas y confeccionaron entramados para llevar a cabo sus fechorías, ganancias incluidas– que llevan años con órdenes de demolición y, vuelvo a insistir, aquí no ha pasado nada.
El señor Soria, lo cortés no quita lo valiente, –a pesar de haberse quitado el bigote, Aznar también– demanda respeto a las resoluciones del alto tribunal. Para el afer de las prospecciones, por supuesto. Porque para este particular tiene a Cardona, y otros acólitos, como salvapantallas. La parte ancha para él, que ya el resto pasará por el gollete.
Todos sostienen, y yo comparto esa idea, que no sería una buena táctica cumplir a rajatabla lo que los magistrados han firmado y rubricado. Y no me planteo, con ello, la disyuntiva de hacer caso omiso a lo que varias instancias judiciales han considerado como un flagrante delito de incumplimiento de la normativa urbanística. No, lo que habría que hacer es sancionar de manera ejemplar a quien ha ocasionado un quebranto a las arcas públicas de nada más y nada menos que seis millones de euros. Que se dirá pronto, pero que se digiere lentamente.
Los ciudadanos de Las Palmas no pueden ser los sufridores de los desatinos de quien va por la vida en plan pescador de salmones. Ni apechugar, por si fuera poco, con el coste añadido del derrumbe. Bastante desmoronados estamos ya como para que nos claven otro par de puñales. Los miles de usuarios de aquellas instalaciones no deben pagar las consecuencias del arrogante y altanero (como el caballo de Mary Sánchez) que, aun sabiendo que esta causa tenía todas las de perder (y valga el lenguaje coloquial como sustituto de la ortodoxia jurídica), entendió, y de ello se jactó, que jamás sería tumbado. Farruco, presumido y fanfarrón.
Ahora bien, ¿posee la justicia los medios necesarios para determinar la exigencia de responsabilidades? Me temo que no. Los que legislan, los aforados, no están por la labor de una limpieza profunda. Mucho menos cuando de su cortijo se trata. Los vericuetos, las artimañas, las componendas, los amaños… que ‘disfrutan’ estos negligentes los recubre de una coraza que rayan la iniquidad y el despotismo. Y como, desgraciadamente, proliferan estos turbios asuntos, nos queda la impresión de que junto a su impunidad han adherido la etiqueta de la inmunidad.
Mientras Cardona señala que habrá recurso ante el Constitucional, el actual concejal de urbanismo declara (ayer mismo) que se está haciendo un drama con esta cuestión. Para este último, qué falta de ignorancia. Para el señor alcalde, una minucia (y corríjanme los entendidos):
El Tribunal Constitucional está para salvaguardar posibles derechos conculcados. Que en todo el proceso, se deduce, han sido los de los demandantes (vecinos de la zona). Y así, machaconamente, las sucesivas sentencias han precisado. El tratarse de una biblioteca, loable iniciativa, no exime del cumplimiento de la ley. El fin no justifica los medios. Ahora, en este casi final, existe un atropello que me atrevo a calificar de mayor: la enorme cantidad de perjudicados en el supuesto de que haya que mandar pa´l carajo (con perdón) todo el inmueble.
Claro que no se derribará. Como no se ha podido en los mencionados hoteles conejeros. Porque la Justicia no tiene recursos para hacer cumplir sus sentencias. Algo que no le corresponde, por otra parte. Y ya se sabe lo que le ocurre a los jueces que se ponen bravos. Como las últimas instancias del poder judicial están politizadas desde el nombramiento de sus componentes, si te mueves no sales en la foto. Cuidado o te separo.
Otra guinda para el muestrario. Y con estas sensaciones el cuerpo se nos va quedando muermo, ido (esvaido, como decía cierta parienta). Porque estos quebrantos en la hacienda pública bien merecen un castigo cabal. Don José Manuel Soria López, como otros tantos anteriormente, acabará felizmente jubilado en el consejo de administración de cualquier multinacional petrolera, se paseará de vez en cuando por la biblioteca de marras (a observar la placa en su honor), que ya nosotros contribuiremos al relleno de otro cochinito (de oro).
Del respectivo, ¿tienen algo que declarar Antona, Domínguez, Navarro, Fernández o el autor del exabrupto el cojito de la ETA? ¿No? ¿Que lo están sondeando? Me lo temía.
Hasta mañana.

miércoles, 2 de julio de 2014

No nos moverán

El general en jefe, y simultáneamente mariscal Rivero, oteaba el horizonte desde su privilegiado puesto de mando situado en lo más alto de La Garañona. El vigía Barragán, eficiente observador, criado y ensolerado en las mismísimas dunas de Corralejo al socaire de los vientos de sotavento, le había comunicado diez segundos antes que la calma chicha era la tónica dominante. Llevaba al pie del cañón cincuenta días con sus respectivas noches. Había sido elegido para tan alta misión por su rara habilidad de no pegar ojo cuando un superior le encargaba una tarea de tal calibre. Ni una mísera plataforma petrolífera en estos mares del Norte.
El general, en su laberinto, creía que podría ser señal inequívoca de que las tropas enemigas, al mando del pérfido Soria, habían dado un paso más. Es decir, si se llegaban a atisbar por el sector septentrional, habría significado la hecatombe meridional. La base logística instalada en el flamante puerto deportivo, comercial, turístico y ahora reconvertido en base naval, en los aledaños del Castillo de San Felipe, presentaba un inusitado movimiento militar. A pesar de la tranquilidad y monotonía existentes allá en los confines de la mar océana, se había desplegado la guanchancha, con todos sus efectivos y dotados de los más amplios recursos materiales en la desembocadura del barranco. Prestos para embarcarse en el más alto operativo jamás pensado. Y mucho menos contado.
Al menos dos veces al día se sucedían los desfiles hasta los dominios de la depuradora, en la linde con El Realejo, villa paradigmática de la resistencia guanche y de los menceyes suicidas, con una demostración castrense sin parangón y a los acordes de la banda (militar, por supuesto) que interpreta de manera magistral el no nos moverán, que popularizaran los personajes amigos de Chanquete en aquel verano azul. Mejor, tropecientos estíos cerúleos. Y que la mayoría de la tropa en plaza había visionado en sus cuarteles de procedencia en aquellas sobremesas de aquellas calurosas tardes de aquellos ardientes y reivindicativos meses.
El mariscal Rivero arengaba a los suyos con machacona insistencia a través de las ondas con el inestimable auxilio del teniente coronel García. Aunque no desdeñaba, como buen estratega, cualquier otro medio a su alcance para adormecer a las masas (Jorge Marichal dixit, a la sazón comandante repsoliano y heredero de vastas propiedades relacionadas con los sectores hotelero y de la construcción, a saber de casta le viene al galgo, totufos incluidos). El blog, manu militari, era martillo pilón cada domingo y lectura obligada antes del toque de retreta. Los imaginarias de las compañías movilizadas veíanse desbordados por los noctámbulos que salían al patio en calzoncillos a entonar cantos patrióticos. Canarios, como los de Teobaldo Power.
Perdimos una batalla, bramó impertérrito el general (deshaciendo la madeja para intentar salir de su laberinto), pero la guerra continúa. Removeremos tierra, mar y aire. Con este nuevo agravio pretenden socavar nuestra moral. Vana pretensión, Canarias no se va a rendir, que nadie piense, y menos los Tribunales de Justicia españoles (vendidos, que son unos vendidos), que nos vamos a quedar de brazos cruzados. Nos rearmaremos y pasaremos al contraataque. Fortificaremos nuestras líneas y nos defenderemos con uñas y dientes de este colonialismo pestilente. Abusadores. Y no me toques la oreja…
Rivero hizo un alto y meditó profundamente. En tal estado de embelesamiento, creyó soñar con don José. Y se vio llevando a la práctica los postulados del fallecido editor. Quién me iba a decir a mí… Sacudió la cabeza y dio por concluida la filípica del día. Cuando iniciaba la retirada (entiéndase en sentido figurado) hacia sus aposentos, el ayudante de cámara le entregó una nota informativa del tenor literal siguiente:
“Marcos Brito se ha pasado por los mismísimos las instrucciones petroleras y, junto con sus socios del PP, ha desestimado una moción socialista en el consistorio portuense, ubicado a la diestra (mirando hacia la marea) del amplio despliegue”.
A punto estuvo de estallar. El viejo sargento reenganchado lo traicionaba una vez más. Si no llega a ser por los consejos de su plana mayor, hubiese ordenado dirigir el par de metralletas que celosamente protegían El Peñón hacia el balcón de El Penitente. Porque ya estaba bien. Le hicieron ver que, con toda probabilidad, el alcalde estuviese en los brazos de Morfeo cuando él dictó las órdenes tajantes. Máxime cuando el precepto se dio a las cuatro de la tarde, momento en que la sangre se baja al estómago para facilitar el proceso digestivo. Y la cabeza se queda ida.
Si el viejo este se hubiese mandado a mudar con Isaac y Ricardo...
Mi general, el hijo de papá (referíase a Marichal) nos va a seguir tocando las narices (manera educada de expresar otros términos del léxico cuartelero). Y acaba de proclamar a los cuatro vientos desde la punta del Faro de Maspalomas que vendrá más turismo si los pinchazos se llevan a cabo. Que bastará algo de arena rubia…
Y cuando Paulino se despertó, Coalición Canaria seguía en el gobierno. En un nuevo pacto con el Partido Popular y abogando por más prospecciones porque las anteriores habían resultado fallidas. El cuento no especifica si el dinosaurio se había jubilado. Lógico, es de final abierto. Aunque previsible.