viernes, 28 de septiembre de 2012

No puede estar bien

Cada vez que algo se sale de los cauces que podrían considerarse normales, surge una plataforma reivindicativa. Y ello, que en principio no es malo, se ha choteado de tal manera que ya de nada vale el que las manifestaciones cuenten con tantos o cuantos asistentes. Máxime cuando la disparidad en la evaluación de la masa humana es de tal calibre que raya el esperpento.
Eso, junto a la sentencia del incombustible Pepe Segura, acerca de que “es necesaria una reforma integral del sistema energético de nuestro país”, me ha conducido a redactar estas líneas. Que, a buen seguro, tendrán una incidencia que guardará proporcionalidad directa con los éxitos de tantas y tantas que se suceden en el solar patrio.
Estimo, pues, conveniente y oportuno abrir un debate en torno a la figura del presidente que en estos momentos habita en La Moncloa. El relacionado con su homólogo autonómico vendrá por añadidura, será una consecuencia del que ahora emprende su andadura y que estimo (por optimismo que no quede) que antes de finalizar el año habrá concluido para general regocijo tanto de los que salen a la calle como de los que no.
Ahí lo tienen ustedes en la foto al más puro estilo Groucho Marx. Y no lo expreso por lo del puro, ni siquiera por la inteligencia (del cómico), sino por las actitudes, o por las interpretaciones, que ya dudo de casi todo. Si cuando contemplábamos escenas de las películas protagonizadas por los célebres hermanos (más madera, que es la guerra), estimábamos que semejantes disparates no podrían ocurrir jamás en la vida real, deberemos colegir ahora en 2012 que estábamos completamente equivocados.
Y la propuesta que lanzo no es otra sino la de cuestionarse si este hombre (a la sazón, nuestro presidente; que lo sea también de los populares ya me importa menos) está bien, si es consciente de lo que dice, si los mensajes que nos envía son producto de sus asesores o una mera ocurrencia. Hemos alcanzado tal grado de enajenación (mental) que somos capaces de tragarnos el que nos diga este sujeto, el del puro, una cosa y cambiar de opinión a los cinco minutos sin ni siquiera inmutarnos. Y no puede ser eso normal. Aquí está ocurriendo algo raro. O él es el único cuerdo en la sociedad española y todos los demás (salvo el indefinido círculo de sus más allegados) estamos como cabras hartas de papeles (majaras perdidos, vamos), o al revés. Y como tal sentencia, la primera, es completamente inviable, no queda otra que pensar que es el tal Mariano quien no debe tener las tejas bien puestas. Yo creo que es producto del tinte, que le hace perder sensibilidad. Debe ser por lo que no se tiñe la barba, para que el regustito de las caladas (como los vasos de vino de Aznar) le siga produciendo orgasmos nicotínicos en su fuero interno.
Y no creo exagerar ni un tanto así, puesto que tras la quinta  o sexta chupada soltó la felicitación a todos los que no se manifestaron en los alrededores del Congreso. Porque, según su creencia, tal conglomerado comulgaba con sus tesis marxianas. Y entre los no aporreados (por cierto, vaya boutade; o sin rodeos, vaya mariconada la enhorabuena a la actuación de la policía) se hallaba un servidor, que por razones más que obvias de recortes y congelación no pudo ir a la Carrera de San Jerónimo. Y tal circunstancia, por lo visto, le ha hecho pensar al gallego que estoy con él. Intentaré hablar con Manolo (presidente insular) o Adolfo (presidente local) por si fueron ellos los que le remitieron telegrama al efecto. Oye, ahora que me acuerdo, qué diferentes pareceres y procederes a medida que están más cerca de los administrados. Por algún sitio hay gato encerrado, ¿no crees?
Primero voy a lanzar la idea desde el blog. Todos aquellos que no comenten nada, siguiendo la teoría esbozada en el párrafo anterior, coincidirán con mi argumento. Luego lo publicaré en Facebook y Twitter. Y quienes no sean amigos o seguidores, a saber, el 99,9999% de la población española, como no podrán rebatirme por no tener acceso al muro (pared, pizarra, libreta…), ídem de ídem. ¿Tú lo vas cogiendo, no? Grano a grano…
Et une merde. Si todo fuera tal y como sus eminencias estiman, esta bola que echo a rodar se iría incrementando hasta extremos insospechados. Tanto que en un par de semanas Rajoy –y su tropa– estaría con otros ‘registros’. De tal suerte, y por extensión, otros muchos se irían, asimismo a hacer… ganchillo.
Logrado lo cual, en la frasecita del otrora capitán, in pectore, del correíllo La Palma permutaremos el adjetivo ‘energético’ por el de ‘político’ y daremos comienzo a una nueva era.
Aquellos que dimos unos primeros pasos por los años setenta del siglo pasado, argumentábamos que íbamos a desterrar las perpetuidades políticas, en clara alusión a los dirigentes municipales de la época franquista. Debo, en lógica consecuencia, felicitar a los mediocres que han sido capaz de aguantarse en la etapa democrática, algunos desde el periodo constituyente. El fruto de sus capacidades y rendimientos a la vista está. Para volver a prestigiar la política es menester limpiar mucha morralla (en mi particular acepción significa mugre).
Feliz fin de semana. Y a los jubilados, un consejo: no se las prometan muy felices con respecto a la pensión: podemos cambiar de opinión en cualquier momento. Recuerden las películas del destape: eran exigencias del guión.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Falta de sincronización

El triste espectáculo surgido en torno a la natación sincronizada española me ha conducido a echar la vista atrás bastantes años. Porque la destitución de la seleccionadora Anna Tarrés y los posteriores comunicados, verbales y escritos, a favor o en contra, según sople el viento, me han refrescado ciertos momentos de cuando uno tuvo a bien dedicar unos años de su vida a ejercer de político. Que en aquel entonces se traducía en tributar muchas horas al servicio de los demás, alcanzar más de un ‘estampido’ a modo de ingratitudes y cobrar lo justo para seguir viviendo. Y como vislumbré cierto apellido entre las firmantes que ponen a caldo de gallina a quien hasta hace poco era una excelente entrenadora por mor de bastantes medallas, no me quedó más remedio que recordar cierta conversa de no ha mucho con uno de aquellos concejales que formaban el exiguo grupo opositor en la corporación municipal del entonces, y que en la actualidad ha vuelto al consistorio de la mano de otra formación política. Quien vino a reconocer que hubo ciertas meteduras de pata –mentémoslo así– en desafortunadas actuaciones durante el mandato. Como cierto espectáculo habido en el transcurso de una sesión plenaria y ofrecido, o deleitado, por un representante público que parecía no hallarse en las debidas condiciones físicas y mentales, amén de calificaciones a destiempo a una gestión que ni siquiera se había iniciado.
Por consiguiente, y sin que sirva de precedente, mis dudas más que razonables ante la misiva firmada por varias exnadadoras, entre las que figuran algunas canarias. Y como una exalumna ya me había contado con anterioridad los motivos que la indujeron a dejar el centro de alto rendimiento de San Cugat del Vallés, estoy con las que manifiestan que el deporte de elite (la RAE lo prefiere a élite) lleva aparejado muchos inconvenientes y nadie puede dejar de comprender que para alcanzar esos niveles, la capacidad de abnegación debe implicar enormes sacrificios. No quisiera, por ahora, pensar en lo que sucede en selecciones como la china o rusa en idéntica disciplina deportiva.
No cuestiono los métodos utilizados porque los desconozco, pero tampoco creo que nadie se sienta obligado a permanecer donde no quiere estar. Y que al no tratarse de una mera afición en la que me tiro a la piscina, me hago un par de largos y luego me piro, me traslada, igualmente, al tema que ayer inundó las redes sociales: las cargas policiales en las manifestaciones madrileñas. Respetando todas las opiniones, deduzco que hay mucho entendido –y sobrado– por esos mundos de la Internet. Ni quito ni doy razones, pero una acción de las fuerzas y cuerpos de seguridad no se conciben con un quítate de ahí porque te puedo lastimar. Demasiada falsedad en todos los lados. Y tan sectarios los unos como los otros. Con excesiva propensión al insulto fácil y al recordatorio de los familiares más directos, incluso por parte de quienes han formado parte de candidaturas en convocatorias electorales. Que con tremendas alegrías y escasas reflexiones se lanzan a la piscina (sin agua) y nadan que es un disgusto. Se destacó sobremanera uno bien cercano (si me lee alguien nuevo que sepa de mi procedencia realejera) que flaco favor está haciendo a su propia organización. Pero esto significaría volver al texto de cierto correo electrónico que envié a unos cuantos amigos, también ayer, acerca del contenido del post pertinente. Y que manifestaba: “Me pregunto con insistencia el porqué es tan difícil que los dirigentes socialistas, siquiera por una vez, hagan un examen de conciencia y escuchen, o lean, lo que opinan los que un día estuvieron –me incluyo– y ahora se hallan retirados, por diversos motivos, pero que no han jugado, como otros tantos, a nuevos experimentos y militancias. ¿Tan ciegos están que no son capaces de ver y palpar la realidad que les circunda?”.
Al final, ¿una concatenación de errores? Puede que no –no todo puede ser malo–, pero sí una reiteración de procedimientos que un altísimo porcentaje de la población ve como no adecuados. Y ese aislarse, ese vivir en una burbuja al margen de la ciudadanía, les lleva a reproducir un mismo esquema que creen inmutable. Por ejemplo, ante la inminencia de las elecciones gallegas hay que apartar al alcalde de Ourense por su imputación en el denominado caso Pokemon, con lo que, titular al canto, ‘el PSOE gallego ha dado toda una lección’. Mientras, aquí bien cerca, nos hallamos a cierto destacado dirigente de las juventudes (lo mismo tengo yo todavía cabida en ese gremio), retratado con uno de los aspirantes a la secretaría general insular, y que fue condenado por dedicarse al noble oficio de rayar coches ajenos. No sé si cuando los autos era ya asesor jurídico. Es una de las tantas incongruencias con las que nos hallamos un día sí y otro también y que yo comparo con la actitud del padre fumador que le indica a su hijo que tal acción es perjudicial. Como tampoco se tiene cuidado en revisar los textos de lo que ponemos en circulación, verbigracia, la carta de otro de los candidatos a sus compañeros de partido en la que, por dos veces, se cuela un “tenerife” (en minúsculo) que clama al espíritu del Santo Hermano Pedro.
Y concluyo con mi extrañeza a la manía de no saber deslindar los asuntos mundanos de los temas espirituales o del más allá. El ayuntamiento villero, siguiendo costumbre de allende los tiempos, destina 30.000 euros para la construcción de la iglesia de Benijos. Al tiempo, todos los alcaldes, y el de La Orotava no es la excepción, se quejan de los escasos recursos, de no poder atender todas las necesidades, de que hay gente que lo pasa mal… ¿Y si mañana vienen los ‘afiliados’ a otras confesiones religiosas y demandan un trato igualitario? Lo equiparo a las clases de religión católica en los colegios públicos. ¿Somos o no un estado aconfesional?
En fin, a perdonar el medio revoltillo. También me contagié de la falta de sincronización existente.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Facebook y la crisis socialista

No me duelen prendas reconocer que tengo una tele en el cuarto (dormitorio, habitación, lecho conyugal…, méntalo como gustes). Lo que me posibilita, dada mi condición de clase pasiva, agarrar el mando (el del aparato electrónico, que el otro…) y echar la primera visual del día al avance informativo de Roberto en su ‘Buenos días, Canarias’. Lo mío, como me espeta mi hermano cada tres por dos, es masoquismo puro y duro. Y uno de los apartados del pograma es la consulta que se establece a través de Facebook, una pregunta de enjundia en una red social en la que la seriedad se traduce en la cantidad de ji, ji, ji, ja, ja, ja, ja (y otras que tú conoces mejor que yo) que se mencionen por centímetro cuadrado. ¿Pediría usted el rescate en la situación actual del país?, fue una de las últimas. Para tal menester surge por el costado derecho de la pantalla un sujeto enchaquetado, con unos papeles en la mano, que solemnemente proclama abierto el concurso y solicita que inicien el pintado del muro. Luego, y siempre me pasa lo mismo, llega mi mujer con el ‘agüita’ (no bebo cortado a horas tempraneras (de ocho y media a nueve), me ordena hacer la cama, voy al cuarto de baño, hago lo consabido, me quito las legañas… con lo que me pierdo el resultado y, además, me olvido, en el transcurso del día, de asomarme a la pared (muro ya lo puse antes) de la autonómica para salir de dudas con respecto a eso que los que no tienen nada que hacer estimaron conveniente plasmar. Pero me imagino esas propuestas y soluciones ante el calado de la cuestión planteada. De las que Paulino y Willy tomarán debida nota, que enviarán, ipso facto, a Mariano para que este transmita a Merkel cómo respira la población española, en general, y la canaria, en particular.
Ignoro si Julio Pérez, el dimitido, es asiduo, sufre adicción o está enganchado al feisbuc dichoso. Como si lo está, mero ejemplo, el vicepresidente cabildero, y otrora alcalde buenavistero, el amigo Yeyo (Aurelio, si la confianza es menor) Abreu. Parece el vocero oficial de las tesis de Rubalcaba y Valenciano, amén de tenernos al tanto de las dieciocho mil reuniones que celebra en la jornada. Dice Alfredo que él haría tal o cual cosa y, automáticamente, al presidente de la gestora insular socialista se le disparan los dedos para colgar la buena nueva. Lo malo es que los escépticos, me incluyo, dudamos, a estas alturas de la vida, muy mucho de lo que nos pueda ofrecer quien ha tenido décadas para hacerlo y parece que es ahora cuando se le enciende la bombilla. Y es que no están los del PSOE sobrados de nada. Ahí tienen el triste ejemplo santacrucero donde no aguarecen (hacía tiempo que no lo escuchaba de esta manera tan autóctona) un candidato ni con la encomienda de la Virgen de Candelaria (o la del Pino, que para mí tanto monta; ños, no utilices esa expresión en este caso).
Sostienen dilectas plumas (por supuesto, mucho mejor cortadas que la de un servidor), y entre ellas la del estimado Salvador García, que el desapego social hacia la política (y los políticos) es mucho más que preocupante. Da la impresión de que los unos van por un lado y los otros ni se sabe. Los datos que nos muestran las encuestas –instrumento no siempre fiable pero que puede servirnos, como mínimo, de indicador al respecto– nos señalan que la formación política de la abstención y el de la desgana y de la apatía (no sabe/no contesta) ganarían con una mayoría aplastante. Aquella confianza ciega en el PP, merced a los estrépitos del PSOE más que a méritos propios, se ha visto defraudada hasta los extremos de un bajón electoral sin precedentes en esta joven democracia. Pero lo ‘curioso’ es que nadie obtiene réditos, al menos significativos, de los vaivenes de una gestión errática y de promesas incumplidas. Y en este maremágnum, la tropa socialista sigue negando la mayor, no quiere ver más allá de sus narices y ni siquiera sabe qué dirección tomar. El alcalde de Ourense también ha querido aportar su granito de arena en el desaguisado.
Lo de la capital tinerfeña es un botón más para el amplísimo muestrario, una nueva carcajada que añadir en esta película de risa. Algunos, sobre todo escindidos por diversos motivos, persisten en el discurso de la unidad de la izquierda. Es para troncharse. Leí en algún medio que el PSOE en Santa Cruz jamás levantará cabeza. Y Jesús –a saber, yo– añade que solo flotan (sus siglas) en aquellos lugares en los que han contado con un alcalde que él solito ha sido capaz de salvar los muebles en esta riada. Pero cada vez hay menos mirlos blancos. Me los imagino qué contentos se pondrán cuando se hallan bregando en sus respectivos ayuntamientos y les llegan los mensajes y comentarios –vía FB, por supuesto– de los que siguen apoltronados cuando deberían estar batiéndose el cobre por salvar una nave que hace aguas por todas partes; vamos, que alegar lo de la proa pa´l marisco se queda corto.
Bueno, estimados, acabada la tarea de hoy, me voy a entretener un rato en las dos redes sociales a las que estoy ‘afiliado’. Aunque ustedes no se lo crean, en ellas se debaten temas de inmenso calado y las formaciones políticas exponen sus argumentos y nos indican, bien a las claras, que ya no trabajan ni por la mañana. Ya saben que la tarde es para descansar y la noche para dormir. Y te dejo con la última: parece ser que los militantes socialistas ya no participan en juegos de azar; deben predicar con el ejemplo y solo se atreven, muy de vez en cuando, con algún cupón de la ONCE.

martes, 25 de septiembre de 2012

Qué bien "prenuncian"

Mis escasos, pero –insisto– estimados y bien avenidos, lectores, saben perfectamente que no gozan de mi especial afecto los informativos de la tele canaria. Porque son reiterativos, machacones y tienen una propensión a dar coba al entorno de Paulino mucho más allá de lo que podría significar su consideración como presidente del ejecutivo. Tanto que se han erigido en los portavoces oficiales de los que el escribiente de turno ha tenido a bien plasmar en el blog del susodicho. Y que casi siempre se reduce a lo mal que gobierna Rajoy y a lo bien que lo hacemos en Canarias (y a los índices de paro y pobreza me remito). Mas no caeré en la tentación de presentar una querella al estilo del vilipendiador mayor de la nacionalidad, al estimar que mi honor ha sido puesto en tela de juicio por las sandeces de rigor. Basta, como es harto conocido, pulsar el botón rojo del mando para que la enfermedad deje de ser tal. Lo malo –mi mayor pecado– es que me empeño en obtener cuanta información me sea posible para     que cada día de la semana puedan disponer ustedes del comentario pertinente, del artículo de opinión que de lunes a viernes hallan en la versión I de Pepillo y Juanillo. Porque la II, también es público y notorio, queda reservada al aspecto gráfico de las realidades insulares (según sople el viento, que no Nadine, y los ahorros lo permitan).
Es probable que quien me lea en este mismo instante haya sido uno de los que sintonizó el medio audiovisual juguete de Willy en los tristes momentos en que los montes gomeros eran pasto de las llamas. Ya nos hemos manifestado acerca del amplio despliegue habido en aquel entonces y hemos dado nuestro parecer al respecto. Puedes volver a las entradas más antiguas si te asalta algún tipo de duda. Recuerda, no obstante, el autobombo posterior a los momentos álgidos del incendio: enorme cantidad de horas, cámaras, unidades móviles, directos, diferidos…
Ayer por la mañana, en el transcurso de la primera edición, con unas imágenes de Valle Gran Rey, el presentador nos deleitó en varias ocasiones con la alusión al Barranco de “Guada” (lo entrecomillo porque era mencionado el sustantivo propio como palabra llana). El mismo que hace unas semanas apenas escuchó hasta la saciedad que la tragedia se había cebado en el cañaveral de ese lugar gomero conocido por Guadá. Recuerdo, incluso, las intervenciones (bastantes emotivas, por cierto) de una corresponsal oriunda del entorno. Pero el teleprompter (también llamado autocue o cue por influencia del nombre de la principal empresa fabricante) debió jugarle una mala pasada a quien las muchas jornadas ante la cámara le han valido de bien poco para el reconocimiento de los topónimos isleños. Qué mala memoria en quienes deben ser valedores de un profundo conocimiento de esa realidad a la que se deben, o al menos eso alegan, o pretenden justificarse.
Pero no todo quedó en la ‘anécdota’ reseñada, porque inmediatamente después le tocó el turno al que nos lee los titulares de prensa, ejercicio preferido de todos los medios audiovisuales y que nos viene a demostrar que el concepto de inmediatez de la noticia ya no es el mismo que se aprendía en las facultades de periodismo. Allí estaba nuestro hombre para deleitarnos con un “Tasártico” que a más de un aldeano habrá dejado descolocado con tan esdrújulo proceder. Ni Tasarte ni Tasartico, de aquí en adelante rodamos un lugar la sílaba tónica, dado el buen hacer de estos profundos (des)conocedores que se jactan de echarle minutos radiotelevisivos y que a lo peor no van a La Aldea de San Nicolás porque se marean con las curvas. Lo mismo esperan sentados a que concluyan los túneles de El Risco.
Que estas cosas ocurran con las noticias que nos llegan de Madrid, donde confunden Güímar con Guimar, es, pues, hasta comprensible. Pero estos de aquí presumen de ser la radio (y la tele) nacional de Canarias (manda higos porretas). Puede que sus nóminas les permitan viajar para tierras de fuera, aunque desconozcan lo que tenemos en el patio de casa. Y a todas estas, la próxima semana habrá visita principesca a La Gomera. A estas alturas de mes, puede que ya le hayan remitido a Felipe y Leticia (¿o con z?) los discursos de rigor (en el nombre de mi padre y en el mío propio). Si yo hubiera sido monárquico, lo mismo me invita Casimiro. Le hubiese ahorrado la redacción de las palabras de la alocución. Tendré que fastidiarme y esperar a que se recupere la alcancía. El consejo consabido viene de la mano del lenguaje, y no silbado precisamente. Pónganles los acentos (y las tildes) en el lugar conveniente, no sea que los bajen (lo mismo le habilitan un transporte marítimo) a Gran Rey y se trabuquen más de lo que en la casa real es normal.
Bueno, por aquí no ha caído una gota. ¿Ustedes han visto algo?

lunes, 24 de septiembre de 2012

Las Palmas

Estuve la semana pasada en Las Palmas. Lo que ocurre es que los maestros, a pesar de la jubilación, seguiremos siendo previsores durante toda la vida. Y no somos capaces de abandonar la tarea encomendada, aunque el encargo sea una mera autoimposición para mantener las neuronas en activo y no nos entre una depresión por no hacer nada o tumbarnos a la bartola. Así que este blog quedó convenientemente atendido con unas reflexiones educativas rescatadas del baúl de los recuerdos.
Allá, en la otra (y gran) capital, nadie me llamó chicharrero y a nadie llamé canarión. Debe ser que tales calificativos son esgrimidos, única y exclusivamente, por un par de energúmenos que, a falta de tener algo en lo que entretenerse, disparan dardos dialécticos por si alguno se clava en el Roque Nublo o en el de Garachico.
Caminé por Las Canteras todos los días (tienes fotografías  en ambas versiones de Pepillo y Juanillo), aunque debí subir un par de kilos porque los kilómetros no compensaron los excesos alimenticios. Y me imagino que te habrás dado cuenta de que la crisis ha traído una consecuencia positiva: el abaratamiento de los menús. Y como en las grandes superficies comerciales abundan los espacios destinados al yantar, la sana competencia ha hecho posible que te pienses qué sale más rentable, si quedarte en casa o comer fuera (que se dice).
Las Palmas, como capital y como ciudad, le da muchísimas vueltas a la otra. Ese mirar permanente al mar, hacia la mar, ha permitido lo que Santa Cruz no ha sido capaz. Que ahora mismo, y a través de la plataforma ‘Tenerife se mueve’, se encuentra en la disyuntiva de tener que reivindicar lo que los políticos (todos) han dejado morir y demandan el apoyo ciudadano para la inclusión en la red transeuropea de transporte. Da la impresión de que los que dicen representarnos estaban mirándose el ombligo y presumiendo de auditorios y de poder disfrutar del pico más alto de España, sin percatarse de las repercusiones negativas que dicha exclusión supondría.
Allá no se firma, se hace. Por las dos orillas y por La Isleta, por Vegueta y por Mesa y López. Me pregunto si en los cónclaves ‘partidarios’ que se celebran en Las Palmas, los políticos tinerfeños no han circunvalado nunca. Porque a un servidor esa magna obra de ingeniería le sorprende cada vez que la transita. Pero a pesar de ese progreso evidente, las carreteras del interior siguen conservando ese encanto que aquí podamos de cuajo cuando hicimos desaparecer los ejemplares de eucaliptos (me acuerdo de la antigua C-820) porque suponían un grave peligro para la circulación. No atisbo una diferencia abismal, como debería ser previsible, con lo que acontece para subir a Santa Brígida, a Valleseco, a Teror y a otros tantos lugares de Gran Canaria.
Y ya que me fui a los pueblos, mi aplauso por tenerlos tan bellos, con calles plagadas de esculturas y con zonas de ocio que echamos en falta en demasiados lugares tinerfeños. Como botón de muestra, las fotografías aludidas.
Me llevé el portátil porque como mi religión me ha prohibido la compra de periódicos, el deseo de estar debidamente informado te obliga a la conexión oportuna. Menos mal que disponemos de cobertura inalámbrica (¿se puede decir así o debo expresar Wi-Fi, leído waifai?) hasta en el baño de la habitación del hotel (en serio, en el resto de la dependencia, nanai de la China). Así pude leer como Manolo, el alcalde de mi pueblo, hace comentarios inoportunos en feisbuc a cuenta de las obras de remodelación de la plaza de El Toscal. Y ello me lleva a pensar si es el propio edil el que cuelga dichos mensajes o tiene algún encargado para ese particular. Se lo preguntaré en cuantito lo vea. Y le aconsejaré que se dedique a gobernar y dejar las boberías para cuando el pueblo le dé la espalda.
Y acabo: estando por aquellos contornos orientales recibí una llamada telefónica (al móvil de mi mujer; todavía me resisto) en la que se me ofrecía la posibilidad de colaboración en un medio de comunicación impreso (ni te cuento las habidas en estos últimos años de otros audiovisuales). Creo que voy a contestar negativamente. Las tristes experiencias del pasado no me pintan un futuro muy halagüeño. Y ya uno está en edad de iniciar las selecciones y las encomiendas. Amén de evitar enfados innecesarios. Aparte de otras muchas ocupaciones (aunque ustedes puedan dudarlo dada mi situación laboral privilegiada), guardo a este blog tal cariño que le dedico un gran esmero, que se traduce en no pocas horas semanales. Y los nietos, y los viajes, y los pateos, y escribir más boberías… No menté las redes sociales porque esa es mera faceta lúdica. Y a tal menester, escaso proceder.
¿Saben algo nuevo de Nadine? Se ha disfrazado con tantos trajes que lo mismo la tengo en el patio de mi casa y yo sin darme (de) cuenta.

viernes, 21 de septiembre de 2012

En otro final de curso (y II)

…Así es que, en Lectura, Escritura, Gramática, Aritmética, Geografía y demás materias concernientes a la 1ª. Enseñanza no se traslucirá dentro de las tres primeras secciones mucha sabiduría por la discreparidad [sic] de ideas en los niños, cuya edad no les permite discernir a ciencia cierta, pero no deja de comprenderse que poseen en dichas asignaturas una suficiencia que podría servirles en lo sucesivo de norma, para dedicarse a estudios superiores, venciendo dificultades, que sin esta preparación darían ímprobo trabajo. Ahora lo que falta es tiempo para ver realizadas mis aspiraciones juntamente con la vuestra.
Paso ahora a reseñar los obstáculos y dificultades que ha tenido en su constante labor el que suscribe: En primer término, la poca asistencia e ineducación [sic] de muchos niños dificulta la marcha progresiva de la enseñanza en esta escuela, encontrándose muchas veces el que suscribe desorientado en el desempeño de su penosa tarea a pesar de sus esfuerzos, porque los padres de familia, que son los que deben velar directamente por la marcha correcta de los mismos, no atienden como debieran tan ineludibles deberes. Esta anormalidad que ocasiona un desastre a la enseñanza elemental de los pueblos sin poner en práctica la Ley de la Enseñanza Obligatoria, debe reprimirse sin contemplaciones de ningún género, porque de no ser así sería contravenir la pauta que siguen los países que aman la cultura con tendencias a civilizarse.
Muchos padres de familia no sólo no toman la iniciativa en estos dos puntos de vista indispensables, sino que con respecto a la asistencia escolar, aunque muchas veces no son árbitros de dicho descuido, ni siquiera procuran averiguar la pesquisa producto de la evasión de los niños para imponer con conocimiento de causa el correctivo necesario, cortando así de raíz un abuso de cierto modo insoportable. Dicha prodigalidad contribuye a desarrollar en los mismos una tendencia hacia el poseimiento [sic] y halago de mimosidad [sic], que por lo más insignificante faltan al respeto y obediencia de aquellos que les educan, secuestrando una ayuda que se hace necesaria en vista de los buenos hábitos que pueda traer consigo, para que se hagan estimulables a seguir la orientación más conveniente al modo de ser característico en dicha edad. Sobre todo se observa en el hogar, que los padres son árbitros en sus determinaciones, disponiendo de sus hijos para dedicarlos a trabajos impropios de la edad con prelación a la escuela, abuso que el que suscribe no ha podido desterrar, como ha sido su deseo, porque como para ello tiene que haber inteligencia entre su modesta acción y la autoridad paterna, cada vez que ha querido extirpar este defecto, las evasivas se multiplican para que la tolerancia tenga sus efectos, con lo cual no ha sido posible poner en práctica la defensa de la enseñanza que puede continuar sometida a la más triste postergación. De aquí se deduce que la escuela es considerada, salvo raras excepciones, como un centro de reunión, para que los niños vayan a ella a recibir una lección y a escribir una plana; y en este sentido apenas han entrado sin aprovechar, por falta de tiempo, las enseñanzas reglamentarias; ya vienen de las casas de familia con recados u otros requerimientos para distraer este pequeño personal en ocupaciones que, aunque necesarias, pudiera suplirse la deficiencia obligándoles allí al estudio, a fin de atender indirectamente los deberes de este sacerdocio.
Este mal ejemplo acarrea en los niños cierta confianza, que cuando quieren evadirse de la escuela, solicitan permiso no para ir a sus casas a algo que fuere necesario, sino para juntarse con otros chicos de las callejuelas, ajenos a la práctica de los buenos hábitos y a juegos que, aunque propios de la edad, resultan tan soeces y desazonados que no sólo se dañan a sí mismos, sino que molestando al vecindario ocasionan disgustos a los padres que tienen que resignarse de tales destemplanzas, por ser ellos la causa directa de estos desórdenes.
Muchas cosas pudiera decir sobre este particular puntualizando uno por uno los casos afectos al mismo, pero a fin de no molestar por más tiempo vuestra atención y la de la Ilustre Junta que tan dignamente preside, dejo a la consideración de la misma, los medios que son necesarios para corregir en lo sucesivo las deficiencias ya apuntadas, a fin de que la enseñanza primaria, base de la cultura en esta localidad, tenga el éxito que su importancia requiere.
Villa de la Orotava, 16 de julio de 1918. El maestro, Amaro Álvarez”.
Nota:  Con todo mi afecto y consideración a pedagogos, psicólogos, orientadores y a cuantos creen –¿creemos?– que con la LOGSE habíamos descubierto la cuadratura del círculo. El año 1918 es sólo una mera referencia, que puede remontarse todo el tiempo atrás que ustedes crean conveniente. Me atrevo a fijar fechas de 1860. Documentación al respecto, abundante.
Esta Memoria es un simple ejemplo de una escuela orotavense de niños (la de San Juan). Y las referencias me indican que no fue éste un maestro de los más ejemplares. Existen otras que incluso han circulado por ahí y se han difundido como modelos. No es ésa mi intención. Pero, si vale la ocasión, que sirva de reflexión. Al menos para fijar criterios o ponernos de acuerdo ante las boberías y disparates que decimos, insisto, decimos un día sí y el otro también.
Y hasta aquí llegó el repaso. La próxima semana, casi seguro, volveremos a hablar (escribir) del gobierno. ¿De cuál? Da lo mismo, las tijeras cortan igual. Y han entrado, incluso, en esos lugares que se creían vedados a su acción. También en la educación, por supuesto.

jueves, 20 de septiembre de 2012

En otro final de curso (I)

…Pues bien, durante el corto tiempo que regento esta Escuela, dada la deficiencia en que se encontraba, he tenido que desplegar un desvelo y celo grandes, para poner a los alumnos encomendados a mi cargo al corriente de los pocos conocimientos que en la actualidad poseen.
Mi trabajo en este punto ha sido concretado particularmente, no al beneficio excepcional que pudiera obtener el personal más adelantado ni al aventajamiento de unos cuantos alumnos que, por su situación de aptitud pudiera llevarles al amplio campo de otras enseñanzas, las que en mi obligación no me competen, sino que sin olvidar este personal, para mí de mucho interés, me he concretado con especialidad a sacar del deficiente todo el partido posible, para ponerlo a una altura que no tenga que envidiar mucho de los primeros, constituyendo un conjunto que apreciado no desdiga de la edad, ni de la circunstancia desigual en que se encuentra. Pues hecha excepción de unos pocos, como dejo ya mencionado, que habían recibido alguna instrucción muy abstracta en otros planteles de enseñanza, los demás estaban exentos de todo conocimiento elemental, situación que dado el desequilibrio que les afectaba, tuve que subsanar estableciendo los sistemas y métodos de enseñanza que la Moderna Pedagogía aconseja, con lo cual pude lograr una labor educativa algo satisfactoria y merecible [sic] de atención. Y en su virtud, en atención a la situación del personal, creí conveniente distribuirlo en cinco secciones, sin perjuicio de las modificaciones que en lo sucesivo pudieran introducirse.
La primera, sujeta al programa de todas las asignaturas que abarca la 1ª. Enseñanza, y la segunda a las mismas casi de referencia, pero con menos amplitud. Pues la tercera, hecha excepción de la cuarta y quinta que abarcan el estrecho círculo de la Cartilla y el Catón, como predominaba en ella la mala pronunciación y otros defectos en lectura y escritura, lo he empleado principalmente en pro de esta deficiencia. Hoy tengo la satisfacción de ver que la sección de referencia se ha puesto en condiciones de recibir instrucción en Religión, Gramática, Aritmética y Geografía, con prácticas en general de otros conocimientos correspondientes al plan general de Primera Enseñanza. En el desarrollo de las asignaturas que dejo apuntadas he procurado armonizar la falta de recursos materiales con lo que la Pedagogía aconseja para que resulte una enseñanza verdadera, que forme de los niños de hoy ciudadanos en el porvenir, instruidos, amantes de la Patria y de su familia.
Así he podido obtener en el curso que precede un resultado que no será, Sr. Presidente, el suficiente a dejarle complacido, pero sí en lo que cabe, no deja de comprenderse que mis esfuerzos han sido el objeto primordial de mi labor, cumpliendo así un deber que la Sociedad reclama, como funcionario que soy de la Educación e Instrucción de la niñez de este Pueblo.
Para el desarrollo de las materias del programa escolar de 1ª. Enseñanza, he procurado establecer con mis alumnos el sistema oral de viva voz, que por edad y otras circunstancias están en condición de aprestarse a ello, sistema que, con alguna repetición y la debida uniformidad en las explicaciones, resulta de algún provecho, aliviando en parte el trabajo intelectual que habría que emplear muchas veces, excesivo cuando no se alterna con otros procedimientos que en lugar de hostigar, son un poderoso auxiliar para el ejercicio de tan preciosa facultad.
Procuro también huir de la enseñanza memorística, que pocas ventajas puede traer a la enseñanza cuando no es racional y se basa en la rutina, ocasionando un trabajo impertinente y de variados resultados, en que las ideas a la larga se disipan por la poca comprensión que en esta edad despiertan los niños, y lo poco estimulables que son cuando se trata de poseer lo de alguna utilidad que no halaga y suele ser de fastidio, particularmente en la infancia. Sin embargo, como esta facultad aparece desde los primeros años con antelación a las demás, no conviene prescindir totalmente de ella, sino cultivarla en lo que cabe, a fin de que pueda servir de auxilio a la inteligencia en el recuerdo de los conocimientos adquiridos. Sobre todo, como la percepción, la atención y el instinto de curiosidad deben marchar inseparablemente y juegan un papel importante en la enseñanza de la escuela. Dentro de esta base, escojo de lo teórico lo que tenga más atractivo y de práctico lo de utilidad que esté al alcance de los educandos, a fin de que las ideas que adquieran sean de solidez y de suficiente provecho.
De esta forma he podido conseguir que las cinco secciones de referencia, dado el grado de suficiencia que les caracteriza, hayan progresado proporcionalmente y que las más adelantadas con alguna disciplina puedan transmitir alguna ayuda a las de menor tiempo organizadas, sin que la edad del personal implique perjuicio alguno en estos ensayos, en atención a que durante estos ejercicios mi vigilancia es escrupulosa para evitar de un modo directo lo que sea indiscreto y de perjuicio dentro de la colectividad correspondiente…
(concluiremos mañana)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

En un final de curso (y II)

…La cuarta, para los padres de nuestros alumnos, que, por más cercanos, deberían entender mejor nuestros problemas:
Que la ignorancia es la fatal consejera de lo absurdo, lo anómalo y hasta lo criminal con desconsoladora frecuencia, nadie lo desconoce, así como tampoco nadie pone en duda que el desarrollo de todos los intereses del país depende del fomento de la instrucción. El Maestro de escuela, modestísimo funcionario que, á pesar de ser con dolorosa frecuencia el blanco donde ejercitan los que estiman agudezas de ingenio para mortificarle y escarnecerle, muchos seres extraviados por las nieblas de la perversión y el embrutecimiento, prepara el porvenir de las futuras generaciones, y necesita, por lo tanto, que le envuelva el público prestigio, que le rodeen las consideraciones de sus conciudadanos para que, auxiliado de la confianza que inspire en el seno de las familias, donde de tanto valor pueden ser sus saludables consejos, germinen y fructifiquen las semillas que deposite en el tierno corazón de la infancia... (16-octubre-1886, número 2)
A los actuales responsables de la Consejería, la quinta:
No podemos menos que levantar nuestra humilde y desautorizada voz, para inclinar el ánimo de los encargados de vigilar el desarrollo de la primera enseñanza pública, á fin de que desplieguen ese celo, esa actividad, ese vigorismo tan necesarios y precisos, para que desaparezcan de una vez y para siempre jamás, señalados e injustificables abusos que tanto dañan aún á la instrucción primaria... (16-septiembre-1887, número 35)
Cierro los ojos y medito profundamente si el hurgar en papeles viejos ha valido la pena. Cuando concluyo que hace 140 años se luchaba por las mismas nobles causas, creo más firmemente en la enorme responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros. Y la losa del tiempo no puede, en manera alguna, hacernos variar los planteamientos de siempre. Porque perderíamos el norte, nuestro norte. El 26 de noviembre de 1888, un artículo, también de El Auxiliar, titulado ‘Las escuelas de adultos’, indicaba: La primera enseñanza debe ser esencialmente educativa, debe tener un carácter integral. Y no había LOGSE. Ni siquiera ministerio propio, que como tal se constituyó en 1900.
Por último, y para no cansarles, deseándoles, cómo no, unas muy felices vacaciones, una recarga total de espíritu, a la par que el agradecimiento del equipo directivo por la colaboración prestada y la solicitud personal de, como mínimo, la misma consideración y aprecio para con Ángel que la habida conmigo, esta sexta cita para ustedes, miembros del Claustro de este Centro, al que, como uno más, me honro en pertenecer:
El Maestro ha de ser dulce en sus modales, y cuando hable con sus discípulos deberá usar el lenguaje y tomar el aire, no de autoridad severa, sino de quien ruega o persuade. Pero en el fondo ha de sentirse fuerte para sostener sus determinaciones, o no hará nada con buen éxito, especialmente si pretende ganarse el corazón de sus alumnos. (16-marzo-1887, número 17)
Manifestaba el 9 de septiembre pasado, al tiempo que intentaba infundir los ánimos pertinentes, que cuando acabase ese día, quedarían nueve menos para acabar el curso. Sirva esta interrogante a modo de reflexión: ¿Tenía o no razón?”.
En el colegio público Toscal-Longuera hubo un equipo humano altamente comprometido. Y está feo, mucho, que yo lo diga (escriba), pero lo digo (escribo). Y en aquellos primeros años de funcionamiento (me refiero al centro actual, que fue abierto en el curso 1986-1987) la dirección se alternaba con la condición de que el equipo permaneciera (se cambiaban los cargos, con lo que el conocimiento de ‘todos’ los temas era bastante fructífero). En la actualidad, con los adelantos, permutas y cambalaches, hay que presentar proyectos. La visión que el tiempo transcurrido, y vivido, me ubica en lugar de privilegio, me señala que no siempre hemos acertado. Y al propio centro señalado me remito.
Y en otro final de curso, nuevas y breves consideraciones con una introducción que, a modo de orientación, recomendaba seguir las directrices de la memoria elaborada por un maestro villero allá por 1918, siquiera para poner de manifiesto lo repetitivos que nos ponemos a veces en el sector educativo.
Consejos para redactar la Memoria, la evaluación de la práctica docente, para establecer grupos flexibles, para determinar objetivos en los programas de apoyo, acerca de cómo poner un progresa adecuadamente, del modo que los padres se preocupan por la educación, de la asistencia a clase, de las fugas, de las tareas y para distribuir una clase en espacios y condiciones peores a las que sufrimos en Toscal-Longuera.
“Sr. Presidente:
El artículo 22 del Real Decreto de 7 de febrero de 1907, organizando las Juntas locales de 1ª. Enseñanza preceptúa que el maestro, terminado el curso anual, lea una concisa Memoria dando cuenta de los trabajos escolares realizados durante el año, de los resultados obtenidos y de los obstáculos que hayan dificultado su labor…
(seguiremos mañana)

martes, 18 de septiembre de 2012

En un final de curso (I)

…Con toda seguridad, si cumplimos nuestros compromisos para con ellos y para con la sociedad en general, algo habremos adelantado. Pero sin caer en la simpleza. El candor no puede alcanzar este extremo: El funcionamiento de las escuelas nacionales de este pueblo ha ido mejorando notablemente. A los colegios de ambos sexos acude un crecido número de alumnos, promediando una asistencia diaria bastante numerosa (La Comarca, Icod de los Vinos, 19-noviembre-1922, número 189, página 2 [Informaciones telefónicas de los pueblos-La Guancha]). Lean varias veces, si preciso fuere, y comprobarán que nada dice.
Reconfórtense, no obstante, carguen las pilas, como el inicio indiqué, y consuélense con este anónimo caldeo, que data del año 2.000 a.C. (ahí es nada):
Nuestra juventud es decadente e indisciplinada. Los hijos no escuchan ya los consejos de los mayores. El fin de los tiempos está próximo.
Mis más cordiales y afectuosos saludos, un feliz descanso y un reencuentro placentero. Atentamente, El Director”.
Continuando con el repaso didáctico-docente en el que me sumergí la presente semana de este mes de septiembre, ese en el que se da pistoletazo de salida a las bregas en escuelas, colegios y demás, nos trasladamos a un final de ese ciclo, allá por el 30 de junio, cuando tiene lugar el preceptivo claustro con el que finiquita el curso.
Y, precisamente, con tal motivo, estas líneas:
“En un final de curso.
[A modo de aclaración previa: Como siempre, la consabida reserva que me caracteriza, ha hecho que el contenido de estas líneas no fuese conocido ni siquiera por el resto de cargos. Al igual que al comienzo. Son, han sido, los dos únicos instantes en que he decidido motu proprio. De resto, y han sido muchos los avatares, hemos funcionado como tal. Y espero no haberles defraudado. Ni a ustedes, claro.]
No sé si recordarán que en el primer claustro celebrado en este curso, decía:
Esta mañana, al despertar de un sueño interrumpido por las múltiples preocupaciones que embargan mi mente adulta, lo primero que apareció en el escenario de mis recuerdos fue unos jazmines que había en el patio de la escuela de mi pueblo.
Era un fragmento del artículo ‘Los jazmines de una escuela’, publicado por Tinguaro, seudónimo que utilizó el maestro, con y sin título, tacorontero Manuel García Pérez en EL TEIDE, Puerto de la Cruz, 9-septiembre-1908, año I, número 2, página 1. Se cumplían, exactamente, 91 años de su aparición.
Ahora, en la última reunión claustral, me van a permitir que les cite otras líneas. Extraídas todas ellas de un periódico profesional, que se subtitulaba ‘Periódico de Instrucción primaria’. Era El Auxiliar y estuvo dirigido por D. Juan de la Puerta Canseco. Su primer número vio la luz el 12 de octubre de 1860. Fue periódico decenal, constaba de 8 páginas y pervivió, en tres épocas diferentes, hasta su número 455 (20 de mayo de 1899), es decir, casi cuarenta años. Y que la osadía de quien hoy cesa en su cargo para pasar a ocupar otra responsabilidad, le ha indicado que debe dedicarlos.
Esta primera, con todo mi afecto, al exconsejero, el ínclito Mendoza:
Para que la Instrucción primaria adquiera en Canarias la importancia que merece, es necesario que se presente á sus encargados un porvenir menos sombrío que el que hoy columbran; que no se les deprima con humillantes comparaciones, que, en fin, garantizándoles el esclusivo ejercicio de su ministerio, encuentren una justa remuneración á su trabajo y á sus desembolsos. (22-noviembre-1860, número 3)
La segunda, como no, a Grette Mollo, jefa de todas las AMPAs:
Intimamente ligada la educacion del hogar con la Instrucción dada en la Escuela, no queda duda alguna de que los Padres deben ser los mas eficaces auxiliares de los Profesores de Instrucción primaria. Esta es una verdad tan conocida, que no debieramos ocuparnos de ella, si la esperiencia no nos demostrara que no siempre los jefes de familia están de acuerdo con los profesores. Por el contrario, á veces destruye el uno lo que el otro edifica á fuerza de cuidado y de perseverancia... (22-noviembre-1861, número 3, año II)
La tercera, a la segunda de a bordo, Pura Toste, que se cansó en nuestra demanda de otro profesor:
No nos cansaremos de repetirlo, el dia en que todos los padres comprendan la conveniencia que hay de visitar con asiduidad las aulas, y guardar al Profesor todas las consideraciones que se merece, ese dia la enseñanza pública habrá dado un gran paso y se habrá desterrado ese indiferentismo que mata toda buena aspiración y todo estímulo... (2-enero-1862, número 7)…
(seguiremos mañana)

lunes, 17 de septiembre de 2012

Reflexión

En cierta ocasión –uno era más joven y ocupaba cierto cargo directivo en eso tan controvertido llamado docencia– se me ocurrió remitir a los componentes del claustro de profesores la siguiente misiva:
“Al profesorado del centro:
Urge profunda reflexión. Entiendo. Y estos próximos días de asueto pueden valer de disculpa. Se me ocurre. Porque la Semana Santa, tanto para creyentes como para los que no lo son tanto, debe ser el punto de inflexión. Para los unos, porque el recogimiento deberá hacerlos recapacitar acerca de la labor realizada. Para los otros, porque el solaz y divertimento del período vacacional será la necesaria recarga para acometer la última etapa del curso.
En ambos casos, porque la nave es única, todos estaremos abocados a alcanzar una meta en el mejor estado posible. Pero es menester la implicación del conjunto. Y se notan despreocupaciones y dejadeces. Por lo que me corresponde realizar la sana advertencia. Que no deseo sea tomada como correctivo ante la posible desgana y cansancio. ¡Líbreme Dios de tamaña osadía! Es –quisiera pensar que así sea– la palmada de ánimo del amigo que tiende la mano desinteresada a los que se crean que su estado requiere quien lo reconforte. Y que yo me sienta capaz.
He escuchado en estos últimos días que los alumnos se hallan alterados. Como en toda víspera de relax. Que creemos, desde nuestra óptica de adultos, que sólo a ellos afecta. ¡Cuán equivocados estamos! E, inconscientemente, bajamos la guardia. Con lo que la profunda psicología de los chavales entra en franca ebullición y entablan feroz lucha competitiva por ver quién puede más. Y no es malo, al contrario, que él sepa cuáles son sus derechos. ¡Faltaría más! Pero que no olvide que existe un principio de autoridad que recae en los nuestros. Que son tan válidos como los otros. Sin que se produzca la colisión entre ambos. Si ello así fuese, algo estaría fallando. Y en este caso, la culpa no cabría echársela a él. Al menos.
Cuando se producen frecuentes altercados en el rato de recreo, cuando permanecen chicos recorriendo los pasillos y fumándose un pitillo en el cuarto de baño, cuando se sale a los servicios en los cambios de clase sin autorización alguna, cuando la suciedad impera por todos los rincones del Centro, cuando regresan de la clase de Educación Física botando las pelotas por los pasillos, cuando suben las escaleras al más puro estilo manada desbocada..., añadan, si les parece oportuno, ese etcétera más o menos largo que rondará nuestras mentes al leer estas líneas y concluyamos, sin escudarnos en milongas de tres al cuarto, en dónde habremos de bregar.
¿No será que el pequeño analista ha sido capaz de rebobinar secuencias antes que nuestra prodigiosa mentalidad debida a largos años de experiencia? ¿Se habrá percatado el susodicho de que flaqueamos con velocidad de crucero, lento pero sin pausa, mientras su ‘maquinita pensante’ lo hace a la de una canoa de alta competición?
Son escasos los que inciden en la recogida de papeles del suelo, amparados, muchas veces, incluso, en el ‘no me hacen caso’ o ‘son de tal o cual nivel’, que no puede tener, de ninguna manera, justificación alguna. Son varios los ‘vigilantes’ que se pasan el turno platicando de asuntos varios, mientras los ‘vigilados’ campan a sus anchas, o por sus respetos, tanto monta.
La labor de tutoría se me antoja fundamental. Porque no es normal que bajen a Dirección o Jefatura de Estudios más díscolos de los que pudiera considerarse normal. O que entrase dentro de los baremos considerados como tales. Y no les cuento los movimientos habidos, porque les podría fastidiar esta maravillosa semana.
Recuerdo haber manifestado en la primera reunión de Claustro del presente curso, allá por el ya lejano mes de septiembre, que restaba un día menos para el 30 de junio. No neguemos, pues, lo obvio y pretendamos demostrar la cuadratura del círculo. Hace más bien poco, cuando los condicionantes educativos iban por otros derroteros, exclamábamos: ¡Señor, otro curso que se acaba! Ahora, que tenemos superado el temor a pasar a formar parte de los clubes de la tercera o cuarta edad y deseamos una jubilación a toda costa, insistimos en aquello de que lleguen cuanto antes las vacaciones caniculares.
Ni el equipo directivo es la panacea que resuelve todas y cada una de las anomalías, ni ayudan los padres en las más de las ocasiones. Pero estamos todos condenados a entendernos. Y bueno sería que en este último trimestre –por llamarlo de alguna manera– fijemos como norte el capítulo de las obligaciones, de los deberes. De todos. Pero ello exige que vean en nosotros un modelo…
(seguiremos mañana)

viernes, 14 de septiembre de 2012

Algo más de la crisis

Los jueves (o los martes, según me cuadre o el fotingo lo demande) suelo acudir a satisfacer las necesidades más perentorias del coche (que también las tiene, no te vayas a creer). Y entre ellas, el requerimiento del combustible que le permita (y me permita) trasladarse (trasladarme) por las pinas cuestas realejeras.
Y después de tanto paréntesis en el párrafo introductorio, creo haberte contado en ocasión anterior (claro, no iba a ser posterior) que uno anda ya al acecho de dónde puede hallarse el susodicho algo más barato, porque esto de la crisis ha sido ocasión propicia para que los aprovechados de turno hagan su particular agosto. Tanto que nuestro estimado ministro canario, ese que tiene las competencias de la ‘industria del turismo’, se fue a platicar con los responsables de las compañías petroleras para que intentaran ser algo más comedidos en los precios de gasolinas y gasóleos. Y estos le contestaron que escaso margen les queda (pobrecitos), pues como la mitad de lo que tú pagas son impuestos puros y duros, si le sumamos el precio del barril, la transformación, distribución (y un coj…ón), apenas les resta un margen de 1 o 2 céntimos por litro vendido. O algo así entendí. Que me corrijan los doctos.
Aquí alguien miente, nos engaña o ambas cosas a la vez. No sé si es la vicepresidenta Soraya cuando nos deleita con: “Saldremos antes de la crisis si vamos todos los españoles juntos”. Le faltó aclarar el destino, porque lo mismo se trata de un desfiladero por el que tirarnos de cabeza. Y siendo menos tocamos a más. O quizás se trate del Cabildo de Tenerife, necesitado de pasta para emprender sus proyectos ferroviarios. Organismo, recordemos, que tiene de vicepresidente al asiduo de feisbuc Aurelio Abreu. Que como norteño no ha querido decantarse por Manuel González, sino que apoya incondicionalmente a otro Abreu (Javier), con lo que se suma, sin ambages, a la política del ostracismo del Norte, o de Guamasa pa´llá, migajas. O de Rivero, siempre amenazante y lanzado lindezas de manera permanente, no tanto como desahogo sino más bien como arte del disimulo: “Si Rajoy no cumple, subiré la exigencia”. Y temblaron los cimientos de La Moncloa. Y el PSOE canario, estacón que sostiene el gobierno platanero, señala que “a exigir lo justo no se le puede llamar llorar”, que es la antítesis de lo que dijeron cuando el pacto en Canarias era el de CC con el PP.
Chacho, casi me pierdo. Retomo el hilo argumental del inicio. Suelo, como te señala, repostar en esos días porque hay unas gasolineras que la ponen de oferta. Solo tienes que tirar por la autovía hacia Icod y hallarás una en Los Realejos (cerca de su linde por el oeste, Barranco Ruiz), otra en San Juan de la Rambla (en las inmediaciones de la entrada hacia Las Aguas) y otra en La Guancha (Santa Catalina). Fue esta última la que empezó con los descuentos hace bastantes meses. Primero un día a la semana y luego, cuando comprobaron que la medida funcionaba, ampliaron a los dos indicados. Se formaban colas. Pasó un tiempo y otras se resintieron. Tanto que se entabló la oportuna competencia. Y en la actualidad, la ubicada en mi pueblo ha sabido ‘mirar’ más alto y se está llevando el gato al agua.
Ayer, itero, y aunque todavía tenía medio depósito –inconvenientes de tener un carro con un bidón enorme (75 litros)–, me trasladé a la susodicha y estaba el gasoil a 1,008 euros/litro. Redondeando –ejercicio tan de moda–, a 1 euro. En el resto de gasolineras de Los Realejos, de mi pueblo, no hallé una en que bajara de 1,12 euros; en alguna, más cara aún. Y eso es una diferencia bastante considerable. Doce céntimos en litro supone la nada despreciable cantidad de 20 pesetas. E imagínate que voy con la luz de la reserva encendida y si llenarlo puede ser 70 litros, multipliquen y nos sale 1400 pesetas de ahorro en una sola visita. Ya tales menesteres son palabras mayores. 
Por tal motivo, si alguno de mis amables lectores fuera capaz de explicarme qué demonios pasa en este negocio, que lo haga ipso facto. ¿Cómo puede callarse José Manuel Soria ante la respuesta de Repsol, BP, Cepsa y otras? ¿O es que acaso su interés por las prospecciones en aguas bien cercanas a estas peñas ocultan oscuros y turbios asuntos que no vienen al caso (nuestro, que sí suyo)? ¿Cómo es posible que estas estaciones aludidas puedan realizar estas bajas (¿temerarias?) y salir airosas del trance?
Un servidor, estimados míos, a poder que pueda se trasladará los pocos kilómetros que hay de su domicilio hasta El Terrero (El Mirador) porque allí, salvo que el surtidor esté trucado, ahora mismo me hace ahorrar. Y con ello pienso compensar los ajustes de Merkel. Si no, lo mismo no me va a quedar la opción de ir más que sea a La Gomera.
Algo parecido, entiendo, es lo que han hecho determinados restaurantes (o casas de comida) con menús económicos (de currantes, lo mentan en uno de por aquí bien cercano). ¿Significa ello que antes nos estábamos todos pasando de la rosca? Es probable.
¡Ah!, y en días normales (no martes ni jueves), también está más barata (la gasolina, claro). ¿Propaganda? No, dejar de ser bobo. Mis acciones en tales establecimientos está más secas que cuando el depósito de combustible me dice que tiene sed.
Feliz fin de semana. Me encontré unas cosillas por ahí de cuando uno estaba en activo. No sé, lo mismo me valen para la próxima. Hasta entonces.

jueves, 13 de septiembre de 2012

De paseo por las haciendas realejeras

Este próximo sábado, 15 de septiembre, a las 10 de la mañana, se dará inicio a una ruta temática que partiendo desde la Montaña recorrerá las haciendas y casas solariegas existentes en el trayecto comprendido entre tal lugar y San Agustín, pasando por El Jardín y La Carrera. Esta iniciativa se halla incluida en el programa ‘Actúa verde’, promovida por la concejalía de Medio Ambiente del ayuntamiento realejero y se enmarca en la denominada Semana Europea de la Movilidad. Será el investigador local Germán Rodríguez Cabrera el encargado de informar a los que se apunten a la caminata de los pormenores de los lugares a visitar, su patrimonio arquitectónico, las transformaciones habidas con el paso de los años, así como sus usos y costumbres.
Interesante la actividad y loable el empeño de que conozcamos nuestros rincones y el devenir de todos esos inmuebles que han marcado un hito en la historia del municipio. Y como me consta la preocupación de Germán en esos menesteres,  a buen seguro que todos aquellos que participen acabarán con buen sabor de boca. Y a los responsables municipales, nuestro aplauso por la programación de estas marchas culturales.
Sé que a estas alturas del tercer párrafo están ustedes, estimados lectores, esperando por el pero de rigor. Y la bombilla me la encendió el responsable del blog de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, de Toscal-Longuera, que se hace la pregunta de ¿Y La Gorvorana?
Jesús, asimismo, se cuestiona idéntico planteamiento. Y mucho más por motivos sentimentales que históricos. Que también, por supuesto. Y puede que posea esta una carga –histórica– mucho más potente y poderosa que la de otros casos. Sin desmerecer ninguno, faltaría más.
Germán ha estudiado en profundidad el tema de la Casona de La Gorvorana. Tanto que sus anteriores propietarios están dispuestos a financiar una publicación al respecto. Pero la casa, la ermita y otros terrenos aledaños (incluyan la mínima expresión que resta de lo que fue El Bosque) son, en la actualidad, propiedad municipal. Que como todas las administraciones públicas se halla bajo mínimos y que no dispone de un euro para comenzar la tan ansiada recuperación. Pero sería buen momento para que allí se realizara igualmente una visita guiada. Y que todos los asistentes comprobaran de primera mano cuál es su estado, que comprendieran la importancia que esta hacienda tuvo en el contexto inmediatamente posterior a la conquista. Aquellos que en algún momento de nuestra existencia tuvimos la oportunidad de habitar en sus dependencias, no tendríamos inconveniente en contar vivencias de años idos. Anécdotas y travesuras en épocas de ingenuidad en medio de inmensas plataneras que conformaban un paisaje que el tiempo ha cambiado radicalmente. Cuyos dos únicos vestigios, amén de la consabida casona, son las edificaciones existentes en el costado sur de la finca, en sus linderos con la otrora autovía, o más antigua C-820, allá arriba donde estaba ubicado el pesador que controlaba las aguas de la dula que había de entrar en el estanque, allá arriba donde accedían los primeros turistas que nos visitaban procedentes de la vecina ciudad portuense, allá donde Bonnín buscaba parajes que trasladar a sus pinturas… En fin, remembranzas de un ayer.
Pero me temo que no va a ser posible lo que sugiero. Porque, y empiezo de bien alto, lean esto: “Mi intención es mantener la partida de pensiones en los próximos presupuestos”. Se trata de un nuevo descarte que hace Rajoy, quien lo dijo en la entrevista (preparada y a su medida) que le hicieron hace unos días en TVE. Y como muy bien saben ustedes, pasado muy poco tiempo siempre acaba por hacer lo contrario. Así que si también se atreve con eso, díganme si van a quedar euros para restaurar La Gorvorana.
Claro, que si luego te enteras de que desde la década de los ochenta, Europa ha inyectado 15.000 millones de euros (pásenlo ustedes a pesetas porque a mi me da algo) en estas islas, ¿no hubiera sido mejor, y más práctico, que nos hubiesen dado a cada canario (dos millones ahora) la cantidad que nos corresponde tras la oportuna división? ¿A ti te tocó algo? Yo no he visto un céntimo, así que algo falla. Como cuando escuchas que existen ayudas para la agricultura, para importar mercancías y otras menudencias. Y todo cada vez más caro. ¿Tú lo entiendes? Yo tampoco.
Como ayer comenté la lección inaugural en la universidad lagunera, hoy finiquitamos con una aseveración de su rector en dicho acto: “Ningún sistema educativo ha mejorado reduciendo la financiación”. Lo malo es que nuestros dirigentes (vaya eufemismo) no piensan igual, no son normales. “Y no podemos gastar lo que no tenemos”, estribillo con el que nos deleita el gallego, gaita incluida, desde noviembre pasado. Pero él no sabía nada. Ni los Aguirre, Camps, Gallardón, Feijóo, Valcárcel… le habían soplado al oído o pasado una chuleta.
Me temo, Gorvorana, que va a ser por mucho tiempo. Aguanta e intenta no desmoronarte. No vas a servir ni para patio de recreo de las aulas de infantil cercanas. Cuando pases por El Jardín, Germán, transmite estos sentimientos a los participantes en el paseo. Ya lo sé, siempre he sido un iluso, tirando a utópico, y no tengo remedio ni solución. Pero me duele, puesto que la Casona de La Gorvorana es cultura, historia, patrimonio.
Hasta la próxima.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

De Gutenberg a Rivero

Ayer disfruté de la oportunidad de echar una visual a la lección inaugural del curso en la universidad lagunera y que estuvo a cargo del catedrático de periodismo José Manuel de Pablos, quien fuera en su día presidente del tribunal que pacientemente escuchó, y evaluó, la defensa de una tesis doctoral que llevó por título ‘Prensa y Educación en el Norte de Tenerife entre la I y la II Repúblicas (1873-1931)’. Y a fe que me enganchó sobremanera, a pesar de que uno, un mago del Realejo, es enemigo de los actos protocolarios y huye de los mismos tanto que ni siquiera acudió en su momento a que le ‘encasquetaran’ el birrete de rigor. Ya lo decía mi padre: el que nace barrigón, ni aunque lo fajen chiquito.
Fue tremendamente valiente el doctor de Pablos en un discurso bien hilvanado y del que, entiendo, su mejor calificación sería la aplicación del viejo aforismo de poner los puntos sobre las íes. En el lugar adecuado, ante el público adecuado y frente al destinatario adecuado (lo pongo en singular, ya que si estaba el presidente, que se quite el consejero; aunque aprovechando la coyuntura, que se dice, guárdame un cachorro). Yo, con su permiso, y creo que contando con su anuencia, me atrevería a redefinirlo –rebautizarlo– de esta guisa: “De Gutenberg a Rivero”. Y que cada cual le ponga los actos que estime menester (José Manuel lo hizo en tres, a la usanza clásica).
Son bastantes, y muy interesantes, los aspectos que se abordaron en la lectura. Desde el exceso de amarillismo en la prensa española hasta la desdicha (desgracia, infortunio, desventura, adversidad…) de esas hornadas de periodistas que se ven abocados a entrar por el aro de los dictados de la empresa de turno. Lo constatamos con dos pinceladas. En la primera, las dobles caras; en la segunda, iba a expresar ‘es una pena’, pero, mejor, qué sinvergonzonería.
Hay una prensa en España con demasiado amarillo. Amarillo es lo que hacen en España los diarios que ensucian sus páginas dando cobijo al negocio publicitado de la prostitución. Mientras los proxenetas y los tratantes de mujeres operan con la prensa a la luz del día, la autoridad mira hacia otro lado y tolera esa forma de esclavitud. Sucede porque se confunde el concepto ‘libertad de prensa’ con el de ‘libertad de empresa’. Es una situación que solamente sucede en prensa española, un auténtico oprobio para nuestra sociedad. Un basural que no se da fuera de España.
Serán capaces de hacerlo. Si les dejan. Si les permiten ejercerlo en libertad profesional. Ellas y ellos portan las dosis necesarias de ética para garantizar la calidad en su trabajo. Están capacitados para hacer el mejor Periodismo: el Periodismo donde el empresario de prensa es concebido como un servidor de la sociedad. Son esas chicas y esos chicos de hoy quienes podrán hacer la regeneración que pide, a veces en silencio, a veces a gritos, nuestra asustada sociedad actual.
En mi comentario de ayer aludí, y no es la primera vez, a los editoriales de cierta prensa. Esa misma que puede ser el prototipo y modelo que se retrata en los párrafos precedentes. Ambos. Pero que no es la excepción. Desgraciadamente.
Y a ese que publicita, sin recato ni pudor (si alguna vez los tuvo), el blog de Paulino Rivero en cuanto informativo (?) autonómico vea la luz (los socialistas son los aludidos en el primer párrafo en cursiva como los que miran a otro lado porque les basta con el acomodo), y en presencia de su mentor, esta guinda:
Que los mercaderes de la televisión de saldo se froten las manos. Es estupendo que suba la audiencia, sobre todo cuando se tiene a las cadenas emisoras al servicio no de los intereses de la sociedad sino de sus dirigentes, del poder o del pequeño jerarca que no duda en poner al frente de un servicio público de tanto peso y responsabilidad social a un licenciado en la “universidad de la vida”. El incompetente sólo sabe crecerse despreciando a la universidad sin adjetivos.
Leí que este año, en esta apertura de curso, no habían pitado a las autoridades (la del rector, obvia manifestarlo al tratarse de un acto académico; la del presidente del gobierno no la atisbo con nitidez). Puede que la comunidad (educativa) haya creído que no fuera necesario, porque los mensajes (informativos) pueden circular por otros cauces. Me temo, no obstante, que no lo haya entendido. ¿Tú lo leíste despacito, José Manuel? Lo mismo ya Paulino se jubiló (fue maestro en sus tiempos). Y puede que sea el que ostente el récord de alcanzar tal condición, habiendo pisado un aula en contadísimas ocasiones.
Uno, que sigue siendo un simple maestro, que no maestro simple, que no alcanzó alumbrados de carretera y hubo de quedarse con los de cruce, se congratula por la plena coincidencia con el siguiente extracto. Debo haberlo escrito, a mi manera, con humildad y restricciones, en unas tropecientas ocasiones, pero cuando topé con las líneas que a continuación inserto, me alegré de haberme marchado hace más de 25 años de ese grupo de alelados y escasos de razón (definición de imbéciles), pero entristecido al comprobar que aquellas retiradas permitieron el avance de una mediocridad que es la deshonra de todo el mundo mundial:
Estamos en la era de la imbecilidad devenida en política profesionalizada, en la época del cinismo institucional, ejercido por fatalidades que han de odiar hemerotecas y videotecas, ese mundo de la prensa y del audiovisual con sus huellas visuales y esas redes sociales donde siguen saliendo sus fotos y sus declaraciones públicas negando hace tan poco lo que sin rubor hacen hoy, con una contundencia metida de lleno en la imbecilidad.
Puede que los asesores de Rajoy, y es mero ejemplo, más preocupados en potenciar discursos vacuos y respuestas que nada aclaran, no tengan acceso a estas verdades como puños, ni a esos vídeos recordatorios que tú mencionas, pero es que tanto recorte nos ha imposibilitado el recurrir a las clases de apoyo o aulas de pedagogía terapéutica para que alcancen, al menos, el nivel de la normalidad. No se pretenden esfuerzos mayores, pueden ser contraproducentes.
De Pablos concluyó así:
Les pido a todos un compromiso con el esfuerzo, con el combate abierto contra la pereza, la pereza que destruye lectores, que arruina talentos, que esquilma la crítica, que no quiere la calidad. La pereza que fomenta ignorancia y despeja el camino a los abusos del poder. La pereza de políticos profesionales que nos quieren llevar de regreso al pasado.
Les pido a todos –y ya acabo– un compromiso con la crítica, con la resistencia creativa. Una ciudadanía cultivada no consentirá dejarse gobernar por decisiones indignas. Cuanto más exigente seamos los ciudadanos, más improbable será ser gobernante y necio al mismo tiempo.
Hay mucho en juego. La sociedad lo sabe. No lo saben los divorciados de la sociedad, que adoptan la política como profesión y usan y regalan bolígrafos de resina negra sustraídos con dinero público.
Desafiemos al miedo.
Al tiempo de felicitarte por ‘hablar clarito’, me asalta la duda de si ‘las autoridades’ lograron captar el encargo. Reitero que un servidor no se hallaba presente. Me soplan que los aplausos no se prodigaron de la parte directamente aludida. Ello es buen síntoma: algo entendieron; puede que poco, pero grano a grano, ya se sabe.
Odiosa es toda comparación, mas volviendo al titular de este post: De Gutenberg a Rivero, de culo y sin frenos. Qué expresiones para el tema que nos concita. Los de pueblo somos así. Tú no, Paulino; tú eres un aparte; yo, un punto pelado.

martes, 11 de septiembre de 2012

Unidad

Leí ayer lunes en Twitter: No sé qué mierda están fumando en El Día, pero tiene que ser de primera. Y añado yo que los desvaríos rayan el esperpento por su parte inferior, que por la de arriba se rompe la escala. Y como no concibo a su provecto director, editor y propietario mandándose sus buenas caladitas, pienso que alguien, bajo los potentes efectos de unas inhalaciones profundas, debe estar echándole una mano en la redacción de sus editoriales y comentarios. Lo de pienso es una manera generosa de no mentar a los dilectos amanuenses que ustedes muy bien conocen, siquiera por la retambufa. Aunque tampoco descarto las posibles influencias de algún guanche ensolerado en el Cubo de la Galga, o, mejor, en el Cubillo de Buen Paso.
Tras las intensas campañas de los despojos y favoritismos, tras las diatribas independentistas (al margen de la de los cuatro secarrales), el pasado domingo debió acontecer una confluencia interplanetaria, estilo Leire Pajín, que provocó un exceso de magnetismo terrestre tal que ubicó el polo norte en las inmediaciones de la avenida santacrucera de Buenos Aires sin que la aguja declinara lo más mínimo. Se desconoce aún cuál fue el cuerpo imanado (o imantado, ¿no?) que indujo la perturbación, pero el paleomagnetismo impregnó las paredes de los edificios colindantes y en uno de ellos los ordenadores sufrieron tal schock (choque), que el trastorno desembocó en una inusitado llamamiento a la unidad, hecho no recordado por aquellos lares desde los tiempos de don Leoncio.
Editorial del diario: Queremos una Canarias unida, libre y sin hegemonías insulares.
Antonio Alarcó (PP): Una Canarias unida y viable.
Ricardo Melchior (CC): Unidos por un mismo fin.
Tras unos sollozos incontrolados que me duraron unos cincuenta y nueve segundos (luego se me secaron los lagrimales y no hubo manera de soltar una gota más), pensé qué bonito hubiese sido el que Paulino Rivero nos pusiera un link (enlace) en su blog y poder acceder desde la sección de Sucesos a guindas como esta: Otra de las certezas es la solidaridad de los canarios, un sentimiento de unidad que se ha propagado más rápido incluso que las llamas.
La unidad, qué bonito vocablo, qué maravilloso término, qué evocadora estampa de una comida campestre a la sombra del Bentayga. Qué unidad, diantres (por no escribir carajo, respetuoso que es uno): ¿La propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere?, ¿Unidad de acción?, ¿Unidades coherentes? ¿Unidad de cuidados intensivos?
Y hablando de unidad estábamos cuando surge la figura de Manuel Marcos, todavía secretario general del PSOE en La Palma, quien suelta esta perla: No tengo ningún temor a que el partido se divida. Yo lo entiendo como que se le importa un rábano el que su partido, como su propio nombre indica, se fraccione otro fisco más. Después de los tristes ejemplos habidos en la isla picuda, el hecho de que se presenten dos candidatos palmeros para sucederle en el cargo ya debieron hacerle pensar otro tipo de respuesta, porque da la impresión de que ‘pocos y mal avenidos’ parece ser la máxima que impera en el seno de los socialistas canarios. Y los escasos, todos colocados. Así, cualquiera.
Aunque no es modelo a imitar, Braulio, el afincado en Miami, le dio buen toque al que había acusado a los ‘canariones’ de ser los incendiarios de los montes gomeros, en el transcurso de la gala celebrada en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas el pasado domingo. En la que, por cierto, Antonia San Juan estuvo más sosa que todos los editoriales de El Día desde el mismo instante en que Paulino no le concedió la licencia radiofónica.
Ya que me di un salto hasta la isla de enfrente, aplausos para el cura de Teror (se llama Manuel Reyes, como el ex ramblero) quien le enmendó la plana al oportunista del presidente cabildero, Bravo de Laguna (senior), espetándole que es mucho más perentorio atender a las familias necesitadas que donar un manto para la Virgen del Pino (que ya lo predica, y bien, el cura de Toscal-Longuera, en mi pueblo). Parece que la debilidad de la máxima institución insular es cortar mucha tela. Comenzó Soria con la bandera de 50 metros y acabarán en La Aldea poniéndole una lona al charco o un pijama (londinense, a ser posible) al Roque Nublo.
Concluyo con la unidad –ya se vislumbra más de una entalladura– en el Partido Popular. El final de la Vuelta nos mostró una alcaldesa madrileña más sola que la una. La señora Botella tuvo que lidiar con silbidos y gritos de más de un ‘recortado’ de los que fueron a aplaudir al pinteño Contador. Tan aficionado que es al ciclismo nuestro estimado presidente y no se dignó hacer acto de presencia en tan solemne momento. Debió pensar como Aguirre y se quedó en casa ‘tendiendo una lavadora’ (no me digas que tú no has escuchado esta expresión, aunque yo le he dicho a mi mujer que un día las vergas se van a partir).
Y lo de Santa Úrsula, ¿cómo va? ¿Se han vuelto a ‘rejuntar’?