martes, 30 de junio de 2015

Turismo

Ya vaticinan los de siempre un incremento en el número de turistas que nos visitarán en estas próximas semanas. Los sucesos acaecidos en la ciudad costera de Susa (Túnez) desviarán a Canarias una gran parte de aquellos clientes. La huida ante el temor de nuevos atentados supone para los ‘buitres’ una oportunidad de ocupar más camas y llenar hoteles.
Se necesita alcanzar niveles de perversión escandalosos para retozar con asuntos tan delicados. Complacerse del mal ajeno en un tema tan voluble, define a la perfección la catadura moral de estos personajes. Porque en unas islas cuya principal fuente de ingresos procede de este sector, el hecho de que en un momento dado se nos vire la tortilla y seamos nosotros los que suframos la consecuencias de los dictados de estos desalmados terroristas, a ver.
Al juego –cómo tildarlo de otra manera– se prestan algunos políticos en una alegría digna de enmarcar. Y no ha sido el todavía presidente del Gobierno de Canarias (cada vez más en funciones) un dechado de virtudes en este aspecto. Porque se ha vanagloriado cada vez que las estadísticas nos señalaban que seguíamos batiendo récords en los aeropuertos (por los puertos vamos los de casa). Sin analizar los efectos colaterales. Porque se entenderían cánticos de alabanza si el comportamiento de la tasa de desempleo corriera pareja. Y los datos demuestran que no es así.
Siempre he sostenido que cualquier mínimo detalle puede hacernos estallar la burbuja. Son tantas las variables que rodean esta casuística que bien haríamos en no ir lanzando las campanas al vuelo. Que si las piedras nos ruedan favorables, los mismo mañana vienen de vuelta. No juguemos con las cosas de comer ni brinquemos sobre una pata sola la danza de los enanos. Este mundo no tiene fronteras y no hay manicomios para tanto loco suelto. Seamos cautos en nuestros planteamientos y serios y rigurosos en nuestros procederes, que de cualquier mata salta un conejo.
Leía este pasado domingo:
Según los usuarios de Tripadvisor, la Playa de las Vistas (Arona), la Playa del Duque (Adeje) y la Playa de Benijo (La Orotava) son las tres playas con mejor puntuación en esta web de viajes, que a la vez sirve de multitudinaria red social en la que los usuarios vuelcan sus opiniones y millones de comentarios sobre los distintos destinos. Aquí tienes el enlace (por si crees que):
Ya sé que es un simple fallo el ubicar la playa de Anaga en la mismísima Villa de la Orotava. Como si la zona de medianías (Benijos), con excelentes tierras de cultivo, tuviese algo que ver con la costera de Santa Cruz. Pero el peligro de la distorsión, del equívoco y del malinterpretar está patente en un mundo interconectado. Cualquier hecho que acontezca en los confines del mundo lo tenemos en casa al instante. Y los miedos colectivos tienen difícil cura. La isla de El Hierro se vio envuelta en un fenómeno vulcanológico mal enfocado, desde todos los ámbitos (también el institucional), y lo que pudo haber sido un atractivo más se convirtió en un infierno económico que sumergió el tejido social en un gravísimo problema. Anduve por allí durante los movimientos sísmicos anteriores y la tónica general era la de apartamentos vacíos. Y coches sin alquilar. Y barcos vacíos…
Pero como nuestra memoria es flaca, no hace falta sino esperar un segundo a que entre el siguiente whatsaap. Ya no es que se corra un tupido velo. Es que derrapan las neuronas. El cerebro ya no guarda. La sustancia gris escasea. Queremos ir más deprisa que el más potente de los ordenadores. La actualidad impone un ritmo vertiginoso. Tanta avalancha de acontecimientos no ha servido para una preparación adecuada. Al contrario, vivimos tan al día que hemos amputado nuestra capacidad de raciocinio. Pero ante las desgracias seguimos siendo igual de ignorantes: echamos a correr. O lloramos con desconsuelo. O nos tiramos de los pelos. Y repartimos culpas a diestro y siniestro.
Dicen, por ejemplo, que existe un plan de evacuación en caso de que a nuestro Teide le dé por escupir. ¿Cuántos lo conocemos y somos capaces de seguir instrucciones? Me da la impresión de que las carreras –¿hacia dónde?– no van a poder compararse con las mejores de cualquier olimpiada. ¿Y si se produce un atentado en uno de los tantos eventos multitudinarios que nos brindan las fiestas en cualquier pueblo o ciudad del archipiélago?
Ya puestos, me imagino que más de uno se estará frotando las manos con el controvertido asunto griego. Menor dejarlo estar, ¿no?
Hasta mañana, que ya es julio. Espero que la panza de burro no nos olvide, porque estos calores me producen urticaria.

lunes, 29 de junio de 2015

Referéndum

Ayer estuve en La Rambla. La antigua Rambla de los Caballos. El Rosario, para los de fuera. Un lugar encantador del coqueto y bello pueblo norteño de San Juan de la Rambla. Justo en las lindes del Barranco de Ruiz, que marca la línea divisoria con el mío natal y en el que he vivido casi toda mi vida: Los Realejos. Al que deseo fervientemente una época de paz y sosiego tras unos años de continuos dimes y diretes. A ver si es posible un mandato municipal (hasta 2019) en el que las altisonancias no sean la comidilla diaria. Los primeros pasos nos indican que la normalidad puede ser posible.
Llevamos varios ‘junios’ celebrando allí el cumpleaños de uno de los nietos. En plural, que ya soy mayor. Y aunque las arrugas se notan y marcan diferencias en la piel (la región dorsal de las manos suele ser perfecto termómetro), preocupación más bien escasa ante el convencimiento de que el cerebro está bastante fruncido desde que nacemos.
Junto a las cuchipandas de rigor, las conversas que arreglan mil entuertos y los saludos entre aquellos que solo nos vemos de cuando en vez (a saber, eventos de obligada concurrencia), el paseo hacia Las Aguas para el debido acopio de brisa marina impregnada de yodo y sal. Todo bueno para los huesos, al dictado de la sabiduría popular. No subí a La Perejila (nombre que damos a unos pequeños huertos), pero vislumbré desde abajo que las hortalizas siguen los ritmos pertinentes.
El rumor de las olas da pie a la meditación. Y se me trasladó el magín a otro mar muy lejano que baña unas tierras marcadas por negros nubarrones de los avatares económicos que sucesivos gobiernos provocaron. Sí, Grecia, tan de moda. Para mal…
No es que entienda gran cosa de lo que acontece en el país helénico. Mejor, desconocimiento absoluto. Puede que tanto como el de los que la llevaron a este profundo pozo. En el que se hallan sumergidos varios centenares de millares de ciudadanos que sufren las consecuencias de nefastas políticas. Convencidos de la gravísima dificultad para atisbar un horizonte más esperanzador y hartos de comprobar cómo aquellos que los abocaron a tal estado no padecen idénticas consecuencias.
Tras varias semanas de negociación ante la poderosa Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), el primer ministro de aquel bello país, Alexis Tsipras, ha convocado un referéndum (5 de julio) para que sean los electores quienes decidan acerca de su futuro, de si las duras condiciones exigidas por la Unión Europea ante la deuda contraída son o no aceptables.
Y desde la ignorancia alegada unas líneas más arriba, me pregunto qué otra respuesta diferente al No puede contestar el ciudadano que se halla con la soga al cuello. ¿Va, acaso, a apretar un poco más el nudo para, salvando las distancias, emular a los 300 espartanos de la Batalla de las Termópilas? ¿No soportaron estoicamente los desatinos de anteriores gobernantes y apostaron con sus votos por otras salidas que les auguraban un futuro menos negro? ¿De celebrarse la consulta y ganar mayoritariamente, como es harto previsible, la negativa a someterse a más recortes, se hallaría en condiciones el actual pacto gubernamental de garantizar la estabilidad ante la más que probable salida de la zona euro y, por ende, del club europeo? ¿Van a someter a plebiscitos continuos cada medida de cierto calado que deban adoptar para escudarse en hombros ajenos? ¿Será un sistema asambleario el adecuado para que la nación deje la respiración asistida? ¿Se ha sopesado el tremendo maremágnun, también económico, que implica cada consulta de esta índole o calado? ¿No supone el gobernar asumir las responsabilidades contraídas con el resultado electoral?
No, yo no justifico a los que ahogan. Ni te vayas por las ramas ni recurras a planteamientos simplistas. Pero me da que estas evasivas no conducen a buen puerto. Me parecen recursos del bien quedar. Después, con el consiguiente aislamiento –¿o queda otra?–, en un mundo interconectado a interdependiente, ¿acuñamos dracmas con las piedras del Partenón ateniense en otro efecto o consecuencia de políticas populistas? No sé…
Sacudí la testa y respiré hondo. Miré de nuevo la mar. Deshice mis pasos y volví a la recoleta plaza. La algarabía de los chiquillos inundaba el paradisíaco entorno. Los no tanto seguían enfrascados en cómo arreglar el mundo. Pero este seguía dando vueltas.
Espero, pensé, que Fidela y su equipo tengan las ideas más claras. Y vuelvan a poner al pueblo en el lugar que se merece. Que suene su nombre muchas veces en los medios de comunicación por causas bien distintas a las que en estos últimos cuatro años se han escuchado.
Y así concluyó el día de San Pedro en San Juan (de la Rambla). Mañana acaba junio y arranca el periodo vacacional. Tengo una suerte. No me puedo quejar. Aunque no te lo creas, sigo desechando ofertas de trabajo. Me dijeron que Manolo está buscando una persona experimentada para coordinar las reuniones con sus concejales, las de 94 euros. Lo mismo recurre a Marrón para completarle el modesto sueldo que tiene asignado para hablar por el móvil. Pero este será otro capítulo.
Hasta mañana.

viernes, 26 de junio de 2015

Viejas glorias

Asombrado estoy del resultado obtenido con las visitas de los estimados seguidores de este blog al post del pasado miércoles: Profesionalización. Cuando uno creía que a nadie le importaba la asignación de sueldos y otras prebendas que los grupos de gobierno recién constituidos en las instituciones públicas han estimado conveniente asignarse, viene a resultar que sí. Y mucho.
A pesar de que la ley regula los topes máximos que cada ayuntamiento, en función del número de habitantes del municipio, puede fijarse, siempre existe –y para tal menester los españolitos somos unos maestros– un agarradero para contentar a todos. No es que uno esté obsesionado con lo que va a cobrar mi alcalde, pero sí me preocupa el que se inventen ‘chiringuitos’ a porrillo para que todos den al menos un par de chupaditas en las tetas de las arcas oficiales.
Como a Manolo le pareció demasiado exagerado liberar a los trece que le acompañan (legalmente no puede), se sacó de la manga (a este paso ni el amigo Paulino le va a hacer sombra en el sugerente campo de la prestidigitación) diez reuniones mensuales con los cuatro ‘afortunados’, a razón de 94 euros cada una, a lo que debemos sumarle las asistencias a plenos y comisiones, más alguna que otra dieta, y por no tener competencia alguna se llevan a casa mil y pico euros. Lo que cualquier trabajador, currando como un petudo (y cállate por si acaso), a lo peor no alcanza ni de lejos. Y a estos trapicheos y componendas me niego rotundamente, porque ese dinero sale de mi bolsillo. Como maestro jubilado, me duele aún más. A ver si la economía se recupera y nos permite… Vete por ahí, Mariano.
Por eso, en el comentario antes citado (Profesionalización), ponía el grito en el cielo ante la cada vez más descarada manera de actuar (o de jugar) con muchos cientos de miles de euros. Ayer mismo leía que se había celebrado una reunión con cierto investigador vasco por las connotaciones realejeras con el apellido Gordejuela. Y presentes se hallaban el concejal de Promoción Cultural y la concejala de Cultura. Como no sea para viajar los dos cuando hagan el hermanamiento con Gordexola, me lo expliquen. Del PATRIMONIO escribiremos otro día. Oye, ¿habrán fijado la duración de las diez reuniones mensuales? Caraduras.
Harto sabido es que el cumplimiento del manual de instrucciones que el Partido Popular dicta a sus militantes, afiliados y cargos públicos se lleva a rajatabla. En estos días habrás escuchado hasta límites de cansancio lo de la radicalización (palabra que no existe, ni hecho que lo ratifique) del PSOE. Parecen clones. Desde el primero al último. No se apartan del guion ni bajo la amenaza de una buena tunda de palos.
Por contornos más cercanos parece estar ocurriendo tres cuartos de lo mismo. Ayer fue la segunda ocasión en que un votante popular se molestó con mis pareceres. Olvidamos con pasmosa facilidad el contenido del artículo 20 de la Constitución. No quisiera pensar que en su foro interno subyace el pensamiento de suprimirlo. Y recurrió a idéntica expresión a la que había utilizado unas semanas atrás otro disconforme: Habría que recordar lo que hicieron viejas glorias y el dinero que se ‘mamaron’ y repartieron entre sus amigotes.
Como no podemos contar al actual (joven, guapo y besitos para todas; quita, que no me he afeitado), tendremos que pensar en Santiago, José Vicente, Oswaldo y un servidor. Del primero y el último (ver fotos de los presidiarios) puedo responder con perfecto conocimiento de causa. En los mandatos de los restantes, andaba yo retirado a mis cuarteles de invierno, a saber, haciendo kilómetros en las aulas del colegio de La Longuera. Ños, me llevé hace unas horas tremenda alegría cuando me llamó un exalumno para intercambiar opiniones. Muchas gracias, Moisés.
Como me han incluido en el Libro Guinness por ser el que menos tiempo estuve (desde rebenque a darme dos patadas en el culo, me han dicho de todo), debo enorgullecerme por haber sido capaz en tan corto periodo de tiempo de hacerme rico con un patrimonio que ya bien quisiera el mismísimo Bárcenas, dejar colocada (sin dobles) a toda mi familia y amigos más cercanos… Listo que es uno.
Viejo, sí, para qué disimularlo. Pero todavía con cierta prestancia. ¿Gloria?, según se mire. Y ópticas, la tira. Todavía sigue en la plantilla del Consistorio quien ejerció de Secretario en los dos primeros mandatos de la etapa democrática. Los que disienten, y están en su derecho, harían bien en solicitarle al mencionado funcionario una comparativa. También en cobros, coches… y déjalo estar.
Feliz fin de semana. Estaré por La Rambla en el cumpleaños del segundo nieto. Él va por cuatro. Y yo, ni te cuento.

jueves, 25 de junio de 2015

Reformas

La lectura de “Si asfixian a las islas menores, estas desaparecerán” (Apyme, El Hierro) me dio pie a la pertinente reflexión. Que me conduce, inexorablemente, a las reiteradas solicitudes de reformas en los previos y postrimerías de cualquier elección que se precie.
Desde que yo era joven (sigo siéndolo, pero menos), escucho y leo que se debe cambiar la ley electoral canaria. Cada formación que, debido a los topes establecidos, no accede a los sillones de Teobaldo Power, pone el grito en Jinama porque no hay derecho a que el sufragio de un herreño valga una mezquindad, mientras en Tenerife y Gran Canaria hay que hacer una recolección bastante abundante. Y ello ocurre, siempre, quince segundos después de la proclamación definitiva de resultados.
El que no se ha quejado es Casimiro, amo y señor de la isla colombina (a tenor de los resultados), pues con sus tres diputados se halla en condiciones de jugar en cualquier puesto que le ofrezcan. Le va lo de delantero centro. Remata que da gusto verlo. Si un madrileño, por ejemplo, compara el número de votos obtenidos por su Agrupación (Aserejé, la mentan algunos) con los alcanzados por Ciudadanos, se llevaría las manos a la cabeza.
Pero en este territorio fragmentado, donde la doble insularidad (todo ha de pasar por las capitalinas) cuesta mucho más que el consabido testículo de la sabiduría popular, aquel arbitraje inicial (triple paridad) para compensar las diferencias abismales funcionó mientras la tarta era repartida entre escasos comensales. Ahora que se han incrementado las apetencias y la golosina parece tentar a demasiados, se comprueba que es necesario una revisión.
Si todos estamos de acuerdo en que a un gomero, herreño o conejero (incluyan palmeros y majoreros, para que no se sienta nadie ofendido) la cesta de la compra le sale un fisco más cara que a uno de Gran Canaria o Tenerife, antes de lanzarnos a aventuras de mayor porte, sería cuestión de que pensemos, al tiempo, si no sería conveniente bajar los impuestos de aquellos que tienen un acceso más difícil a los servicios. Los ejemplos en los sectores educativo y sanitario son bien patentes.
Todo lo que he escuchado al respecto pasa por aumentar el número de los sesenta diputados actuales. Lo que conllevaría más gastos en la ampliación de las instalaciones (o expropiar otro edificio), más despachos, más sillones, más pasajes, más sueldos, más dietas… Puede que a peor la mejoría. Como en política casi todo funciona a base de las odiosas comparaciones, y en otras comunidades parece haber más parlamentarios, arreglar disfunciones con el incremento de los fichajes, no sé, me da que no. Óptica que puede ser compartida por los que estamos fuera. Pero ya se sabe que los que están dentro tiene las pupilas más dilatadas. Y sostienen ver más y mejor.
Lo mismo la solución estaría en una circunscripción única pero con el compromiso de que cada candidatura estuviera compuesta por electores de cada isla en la proporción que se estimara adecuada. Eso sí, reglada por la pertinente norma, para que cada gallo no hiciera en su gallinero lo que le saliera de… Y ya me entendiste, aunque tales ‘utensilios’ los lleven las gallinas.
A nivel nacional, como se acerca otra convocatoria electoral, suenan campanas de atracción de votos. Los sufridos y vilipendiados funcionarios constituyen importante vivero. Se les enamora con los cantos de sirena de manual. Restituirles todo aquello que le fue cercenado por mor de la crisis. Los gratificaremos con los euros que Grecia nos va a devolver. Puede que, incluso, subamos sus sueldos. Porque es hora de reconocer el enorme sacrificio al que fueron sometidos para que los políticos pudieran seguir cobrando a final de mes. Sin recortes.
Esta foto de hoy es bastante significativa. ¿A quién se dirige la señora ministra? ¿Quiénes escuchan a la señora ministra? Y se trata de un cargo importante en el panorama estatal. ¿Te imaginas la intervención del portavoz de un grupo minoritario? ¿Se puede, con esta seriedad y compromiso, pensar que nuestros representantes se preocupan por nuestros problemas?
Ansioso estoy por comprobar los andares de los nuevos inquilinos en las diferentes instituciones. Los que alegan que van a cambiar procederes anquilosados. Pero que en sus primeras declaraciones, cuando aún no han pulsado botón alguno, me recuerdan pasajes de años idos. Los que disputan pactos al más puro estilo oeste americano. No sé. Deja ver.
Hasta mañana.

miércoles, 24 de junio de 2015

Profesionalización

Decíamos (escribíamos) ayer que nos ocuparíamos de la distribución de competencias en los ayuntamientos y de la movida económica que tal hecho conlleva. Porque cuando la política deja de ser un acto de servicio voluntario, generoso y desprendido, para convertirse en un ejercicio de enchufismo puro y duro, el alejamiento (tradúcelo por abstención, según la opinión del amigo Salvador García en su blog) de la ciudadanía se torna oscuro panorama. Y el desafecto, desapego o desinterés a la hora de acudir a la urna adquiere tintes alarmantes.
Cuando uno observa atónito cómo se regula la generosa concesión de sueldos, cómo se distribuyen los chiringuitos o parcelas de poder, cómo se estira el organigrama para que todos tengan cabida y cómo se colocan hasta los que no han sido elegidos, debe colegir, sin remisión alguna, que el amor al prójimo, máxima que se repite hasta la saciedad en las campañas electorales, ha pasado a dormir el sueño de los justos. Prima el interés y el amiguismo. Ya nadie forma parte de una candidatura porque entiende que puede aportar unas milésimas de cordura al entramado social. Parece que las buenas intenciones quedan diluidas ante la suculenta tentación del orden del día de la primera sesión plenaria tras la constitución de los ayuntamientos.
Ya no se entiende la política como un ejercicio de colaboración, de sacrificio, de brindar mi tiempo libre a nobles causas. Se ha convertido en una profesión bien remunerada y golosa. Debemos cobrar dignamente, en consonancia con el cargo que ostentamos, sostienen. Y se olvidan, adrede, de que junto a su salario van adheridos otros privilegios que bien quisiera el resto de mortales: coches oficiales, traslados, viajes, dietas… Con lo que el importe neto, el que entra en la cuenta corriente cada mes, no está sujeto a los gastos perentorios que los otros trabajadores sufrimos: gasolina, las ruedas del coche, averías, comidas…
La nota de prensa que el consistorio villero remitió a los medios de comunicación (y estos se limitan al copia y pego) señalaba que el grupo de gobierno orotavense contaría solo con cinco concejales liberados con dedicación plena. Tan sesgada la información como el interés del órgano de procedencia (gabinete de prensa) en mantener la franquicia de personal de confianza.
Deja fuera el comunicado al señor alcalde, tan concejal como el resto. Ya suman seis. Añadan todos aquellos que se suben al carro de la dedicación parcial (¿cómo se medirá el quehacer compartido?), adjunten a los allegados de protocolo, gestores, secretarios y otros apéndices, y, en definitiva, acomodo para todos. La vaca sigue dando leche suficiente. Las protestas se olvidarán en un abrir y cerrar de ojos. El incremento de varias decenas de miles de euros que en cada mandato se produce quedará obviado con la vista gorda, mero ejemplo, ante la súbita aparición de un supuesto cuarto de lavar. Que jamás llevará lavadora o tanquilla.
En Puerto de la Cruz o Los Realejos, tres cuartos de lo mismo. Las filigranas distributivas para que cada componente gubernamental posea una parcelita donde sembrar sus lechugas raya el despropósito. Cualquier resquicio es válido para asignar el entretenimiento que le pueda suponer el complemento retributivo de final de mes.
Es curioso el planteamiento de diversificación para el encuadre de todo el personal, de ese conglomerado que yo llamo ayuntamiento paralelo, el que trae a mal vivir al funcionariado, abocándolo, en las más de las ocasiones, a la desmotivación, apatía y desgana.
En La Villa parece que Linares no se fía de la tropa y sigue con Educación y Cultura. Que no haya uno capaz, ya mosquea un ratito. Y si el propio alcalde se siente tan competente, razón de más para no tener que pagar 1500 euros a ediles con responsabilidades en supuestas áreas en las que los ayuntamientos no tienen competencia alguna. Por ejemplo, empleo. Y no es que lo diga yo, lo dicen ellos cuando vas a pedirle trabajo. O playas, cuando no son capaces de arreglar ni siquiera los accesos. Pero eso será cuestión del de obras. Y así.
En Los Realejos, la concentración de actividades (es un decir) en determinados tenientes de alcalde no hace más que ratificarme en mi propuesta de tres, cuatro a lo sumo, grandes bloques. Porque ‘liberar’ a un concejal para que dirija lo que tiene asignado el gerente de las empresas municipales es tanto como ponerle un marrón a la policía municipal en vez de incrementar la plantilla en varias unidades. Tampoco entiendo la asignación del urbanismo a una persona, mientras se deriva el PGOU a otra. ¿O es una simple tapadera para disimular la pronta marcha a la empresa privada de este último? Bueno, lo de empresa privada es por escribir algo. Que al final el cruce de intereses es bestial. El desgaje de cultura y promoción cultural, de juzgado de guardia. Lo de Patrimonio a uno y Patrimonio Histórico a otro, de risa. Tanto como las carcajadas de viejas casonas. ¿Relaciones Institucionales y Grandes Proyectos? Manda trillos. Un concejal delegado de Radio Realejos (otra empresa municipal), sin mayor criterio en temática tan dispar, para aliviar los agobios del que ‘dirige’ Aquare y Realserv, es otro ruido informativo; para que incierto individuo siga campando a sus anchas. Total, como de jugar con los dineros públicos se trata, qué importa otra raya para el tigre.
Cuatro acciones de empichado, besos en duelos y cumpleaños, intromisiones y fotos en participaciones ciudadanas, metopas, utilización ignominiosa de menores, viejos y discapacitados… y tupido velo al dispendioso capítulo. Añadan puestos de libre designación. Menos mal que Manolo iba a echar mano de personal de plantilla para esos menesteres. Durante estos cuatro años (después volará, si antes no lo hace su partido; aunque también da el perfil para Ciudadanos) más cargos caerán, porque hay mucho aspirante que no desea el paso del tren sin darse ‘más que sea’ una vueltita.
Por si te pareciera poco, en muchos lugares, plenos por la mañana. Que supone, ¿o no?, escaqueos de su dedicación exclusiva. Amén de cerrar puertas a opositores y vecinos. Cómo se nota que lo de estar disponibles las 24 horas durante los 365 días (uno más en los bisiestos) es otra falacia.
Hasta mañana.

martes, 23 de junio de 2015

Radicalizar

Ayer lunes se preveía el fin del universo. Al menos en el sector europeo. Pero hubo una prórroga. Y el mundo heleno sigue en pie. Deteriorado y ruinoso, pero aún se levanta sobre sus cimientos. Tanto fue el drama que se pensó en el dracma. Dicen los entendidos que la solución, o la desgracia, llegará en esta semana. Es un parto, más que pacto, complicado.
Mientras el PSOE se está radicalizando hasta extremos jamás conocidos (penúltimo punto del manual de estilo del PP), debe haberse firmado el pacto por el que gobernará con CC la Comunidad Autónoma durante estos próximos cuatro años. Sería la segunda ocasión. Y si un tratado se cumple durante todo el plazo estipulado, habremos de convenir que se han debido alcanzar las metas programadas. O, sensu contrario, que el cúmulo de intereses ha sido de tal calibre que la unión permaneció sellada por arriba de roces y otras menudencias varias.
Hasta hoy, martes 23, desconozco cómo va a quedar el panorama de La Laguna y si en el Cabildo de Tenerife Alonso y Aurelio limarán las asperezas que Valido debe estar tensando. Porque la villera se ha dado cuenta de que el vivero de votos del IASS es caramelo demasiado goloso para dejarlo en manos socialistas durante otro mandato. Lo que no entendí muy bien es que el PSOE haya renunciado a la Consejería de Educación (Gobierno de Canarias) para embarcarse en una aventura sanitaria que doña Brígida dejó manga por hombro. Lo mismo la conjunción de estas dos consejerías (insular y regional) hacen posible el avance que la isla necesita.
Vuelvo un momento al inicio para señalar a eminencias y sesudos analistas que la palabra radicalización (supuestamente un sustantivo derivado del verbo radicalizar) no la encuentro en diccionario alguno. Por lo que sería conveniente sugerir a los académicos que vayan al ritmo que la política dicta. Y dado que los dirigentes populares son capaces de repetir hasta la saciedad, cual cotorras del Loro Parque, todo aquello que se les dicte desde la superioridad, las incorporaciones léxicas deberían realizarse cada seis meses y no esperar tan largos periodos de tiempo como ahora mismo.
Mariano ha creído conveniente que la modernización popular pasa por el nombramiento de cuatro cargos con acentuada impronta juvenil. Para intentar demostrar que también pueden adecuar su vocabulario a las movidas y botellones. Con retratos de quienes no han sido capaces de dar un palo al agua más allá de los linderos del partido, al que accedieron cuando aún no se habían destetado (siguen en pañales). Y son estos los que proclaman la entrega a la izquierda radical y al independentismo de Pedro Sánchez. Quien osa, además, manchar el sagrado símbolo de la enseña nacional… Firmes.
En esto de la simbología tengo un cacao mental elevado a la enésima. Si de mí dependiera, para lo estrictamente necesario. Que debería consistir en actos de acentuado carácter militar. Hasta que nuevos escenarios nos conduzcan hacia la posibilidad de supresión total. También del estamento castrense. Porque necesidades más perentorias reclaman toda nuestra atención.
Lo malo es aunar voluntades. Porque me da grima el contemplar escenas de ofrendas futbolísticas a la virgen tal o cual en pantomimas y ridiculeces. El interés religioso de profesionales del balón al desfilar por delante de Candelaria o Pino raya la diarrea mental. Escenas que son aplaudidas por forofos que en otros contextos reniegan de estandartes, himnos y desfiles. Cada cual ve la película según su óptica le prescriba. Algo similar a cuando en la festividad del Corpus se interpreta el Himno Nacional. ¿A santo de qué? Las convicciones que van más allá del encuadre racional deben quedar en la más juiciosa intimidad. Que nadie va aireando sus cuitas familiares en las romerías.
Por la salud democrática de este país, bienvenida sea la supuesta radicalidad socialista (sigue en tus trece, Rajoy) congratulémonos de los ataques al PSOE y a su líder, porque es muestra inequívoca de una recuperación que ya se antojaba necesaria. En un teatro en el que las mayorías absolutas comienzan a ser historia y en el que se impone la capacidad de diálogo como fórmula de acercar posturas, se incrementan los porcentajes de errores. Pero son los tropiezos el acicate para el progreso y el fortalecimiento.
Dedicaremos un día de estos a comentar la distribución de áreas que se viene produciendo en los ayuntamientos de los contornos para dar cabida a todos los concejales que olvidaron sus profesiones (algunos las tenían) para enchufarse al ordeñador automático. Aquí, en mi pueblo, uno de ellos lleva la responsabilidad de las empresas públicas. Que viva el gerente, los encargados de los diferentes servicios y el mismísimo Santo Marrón. Y mientras otro edil lleva lo de Promoción Cultural, una edila asume Cultura. En La Orotava se presume de tener solo cinco concejales con dedicación exclusiva. Miedo le tengo a los de dedicación parcial. Me recuerdan a los que matan cáncamos por ahí.
Hasta mañana, si a bien lo tienen.

lunes, 22 de junio de 2015

Cambios

Llevo un tiempo de reflexión. Un viaje y la espera por las negociaciones y posibilidades de pactos han causado un cierto relajo en la dedicación bloguera. Como ayer se ha iniciado el verano, retomo una de las temáticas estrella en esta ya larga trayectoria: la política.
De lo mejor que he leído en estos últimos días acerca de la tan cacareada renovación orgánica del Partido Popular, te da buena idea la ilustración que acompaña el comentario de hoy lunes. Comprobarán que se trata de una reforma muy profunda. Otra más de las que nos tiene mal acostumbrados su ilustrísimo presidente. Del que existen múltiples instantáneas gráficas circulando por este vasto territorio virtual y a las que estuve tentado por recurrir a más de una harto significativa. Porque la cara, eso dicen, siempre es el espejo de un algo interior que parece mover el organismo a su dictado. Aunque, a fuer de sincero, en Rajoy es mucho más habitual que en cualquier otro humano a semejante.
Si los que Mariano va a acometer en el seno de su gobierno son de características similares, deberá esperar sentado a que surtan los efectos pretendidos. Si entiende que sustituir algunos caretos por unos rostros sin arrugas aparentes y adornados con marchamo de modernismo en comportamientos, hablares y decires, aviados están. Como si cambiar la carrocería del coche, sin tocar sus destartalado motor, fuese el agua milagrosa que les brinde andares placenteros. Meros recauchutados y lavados de imagen que a nada conducen.
Mientras el conductor, de los de la antigua usanza o escuela, siga empeñado en cambiar de marchas con un embrague en pésimas condiciones (incluso con el motor gripado, parodiando a uno de sus recientes fichajes), me temo que al vehículo no lo salva ni… Iba a escribir Fernando Alonso, pero me arrepentí. Y a los hechos me remito.
Como este pasado sábado estuve en la casa de un buen amigo echándonos unos vasos de vino y unos excelentes condumios y allí se contaron, como en toda reunión al uso, unos buenos chistes, me acordé de uno para reforzar el contenido de este primer mensaje veraniego.
Fue una señora, elegante y bien dispuesta, a confesarse. Tras los prolegómenos rituales, inició su perorata.
–No sé lo que me ocurre, Padre, cuando paso por un hombre de buen ver. Se me ‘enciende’ el organismo, me sube la temperatura y siento enormes deseos de cometer un gravísimo pecado mortal. Me pueden los deseos de manera irresistible. ¿Me salvaré, Padre?
Al otro lado de la rejilla del confesionario, apenas el susurro de una respiración que se antojaba normal. Pero no hubo respuesta alguna.
–Ayer mismo, Padre, cuando el panadero procedía a dejarme la barra de siempre, se agolparon tantos pensamientos libidinosos que el cerebro parecía un caldero en ebullición. Y es muy difícil, luego, que esos calores se disipen. ¿Me salvaré, Padre?
Ante la nueva callada por respuesta, creyó la moza que la respiración de su interlocutor comenzaba una ligera perturbación.
–Ante la duda, Padre, de venir a contárselo a usted, el cura de mi parroquia, le confieso que pasé antes por la otra iglesia y al ver la elegancia del nuevo sacerdote, tan joven, tan apuesto, con esos ojos que parecen atravesar lugares prohibidos, percibí, una vez más, esa rara sensación de sofoco que… ¿Me salvaré, Padre?
Esta vez sí. No se trataba de mera suposición. Era una realidad como la copa de un pino. Por los minúsculos rombos (muchos más que aquellos dos que indicaban la peligrosidad de la película emitida) se captaba nítidamente un resuello incontrolado. No se atisbaba la presencia de humo, pero casi.
–¿Está usted ahí, Padre? ¿Me ha escuchado? ¿Me salvaré, Padre?
Una especie de jadeo insatisfactorio proveniente de aquellas tenebrosas interioridades del receptáculo acompañó la sentencia:
–Te salvas porque son las seis y veinticinco y tengo misa a las seis y media, que si no…
Y con unos pasos precipitados, amén de unos ininteligibles sonidos, que señalaban el abandono del incómodo asiento, se dio por concluido el acto de la supuesta penitencia que no tuvo siquiera la purga de unos avemarías.
Mariano no va a tener, entiendo, la misma suerte que la protagonista del cuento. No lo salvará la campana porque ya se ha excedido su periodo de amortización. Los espejismos de mayorías en algunas instituciones, más debidas a campañas engañosas de publicidad y coyunturas estructurales que de valías personales, acabarán, asimismo, por desmoronarse. El cambio no pasa por mudar de aires sino por mandarse a mudar. Idéntico panorama hay en Canarias, donde un ambicioso alcalde sigue tejiendo su trama.
Hasta mañana.

lunes, 15 de junio de 2015

Tenerife Gráfico (I)

Como esta semana tengo otros compromisos más perentorios, me van a permitir la licencia del escaqueo parcial. Te dejo con unas amenas lecturas de 1952, es decir, de hace 63 años. Aunque, si te digo la verdad, cuesta mucho más elaborar esta documentación que escribir cualquier bobería. Pero el que nace barrigón… Ya lo decía mi padre.
Tenerife Gráfico fue una revista editada en Santa Cruz por los periodistas Ángel Acosta y Juan González, según pueden ustedes comprobar en las primeras ilustraciones. De la figura y quehacer del primero de ellos versa la tesis doctoral del amigo Rafael Yanes.
He recurrido a Jable, archivo de prensa digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y, en concreto, al número 34, que data del 1 de septiembre de 1952. Esta revista tuvo muchos altibajos y aunque nació con la intención de publicarse mensualmente, solo pudo cumplir el compromiso con los tres primeros números (marzo, abril y mayo de 1944). Luego hay un salto hasta diciembre de ese mismo año, para desaparecer durante 1945. En octubre de 1946 vuelve a editarse y con notorias fluctuaciones (desde mayo de 1947 hasta abril de 1949 no se publica) continúa hasta este ejemplar que me ha valido de soporte para entresacar unas páginas que guardan relación con nuestro entorno inmediato.
Lee con interés porque la redacción de aquel entonces le da unas cuantas vueltas al ajetreo actual. Y para no cansarte, te dejaré libre martes y jueves. A disfrutar.



viernes, 12 de junio de 2015

Catáfora

Fue estrella de la PAU la palabreja catáfora. Para los que estábamos fuera, porque los estudiantes examinados manifiestan que el vocablo quedaba controlado en el temario empollado. Pero como los periódicos pasan por momentos complicados y deben vender a toda costa, o habrá que venderlos, qué mejor que lanzar uno de esos titulares llamativos y tener entretenido al personal durante unas horas.
De uno de esos medios de comunicación impresos extraigo: La catáfora, que algunos confundieron ayer con anáfora, es una figura literaria que se utiliza para anticipar parte del discurso que aún no se ha enunciado o mencionado, como en los casos de “a 'quien' yo vi primero fue a Luis” o “Le enseñó 'algo' que le asustó: un frasco de veneno”. La cita de ‘anáfora’, seguro, es un recurso del periodista para demostrar su exquisita ilustración en el particular. O para regocijarse, como yo, de que somos capaces de consultar diccionarios y enciclopedias. Por ello:
catáfora. (Del gr. καταφορ, que lleva hacia abajo).
1. f. Ling. Tipo de deixis que desempeñan algunas palabras, como los pronombres, para anticipar el significado de una parte del discurso que va a ser emitida a continuación; p. ej., esto en lo que dijo es esto: que renunciaba.
Que nos remite a:
deixis o deíxis. (Del gr. δεξις).
1. f. Ling. Señalamiento que se realiza mediante ciertos elementos lingüísticos que muestran, como este, esa; que indican una persona, como yo, vosotros; o un lugar, como allí, arriba; o un tiempo, como ayer, ahora. El señalamiento puede referirse a otros elementos del discurso o presentes solo en la memoria. Invité a tus hermanos y a tus primos, pero estos no aceptaron. Aquellos días fueron magníficos.
2. f. Mostración que se realiza mediante un gesto, acompañando o no a un deíctico gramatical.
~ anafórica.
1. f. Ling. deixis que se produce mediante anáfora.
~ catafórica.
1. f. Ling. deixis que se produce mediante catáfora.
Y para que nada quede al albur:
anáfora. (Del lat. anaphŏra, y este del gr. ναφορ; literalmente 'repetición').
1. f. En las liturgias griega y orientales, parte de la misa que corresponde al prefacio y al canon en la liturgia romana, y cuya parte esencial es la consagración.
2. f. Ling. Tipo de deixis que desempeñan ciertas palabras para recoger el significado de una parte del discurso ya emitida; p. ej., lo en dijo que había estado, pero no me lo creí.
Hasta aquí la teoría, la explicación. Como con la catáfora se anticipa lo que va a ser emitido luego, van los ejemplos prácticos:
“Cinco detenidos por desnudarse en una montaña sagrada y perturbar a los dioses”. Como si las divinidades fueran de palo. También sienten y padecen. Y se perturban. Ve a saber otras cuestiones de sus intimidades. Máxime cuando se le brindan espectáculos eróticos.
“Cierre de camas en los hospitales cada vez que llega el verano”. Normal. La predicción del buen tiempo conlleva la curación de la mayoría de enfermedades. Ve a un centro médico un lunes para una simple analítica. Está a rebosar. Casi se agotan los recipientes receptores. ¿Has probado acudir un viernes o sábado por la mañana? ¿Sí? Seguro que no hiciste cola ni tuviste que esperar demasiado. Por poco te lanzan la aguja extractora nada más alongarte a la puerta de la entrada.
“Silbidos a Piqué en León”. ¿Y qué otra cosa podía esperar el angelito? ¿Que la bailara Shakira la danza del vientre? Se veía venir, ¿no? Catáfora total.
“Cristina Tavío renuncia al acta de concejal en Santa Cruz de Tenerife”. No sé si se podrá encuadrar este estado catafórico dentro de los cánones reglamentarios, pero si no fuera también diputada regional (toma doblete Maribel) lo de “doy el paso convencida de que es lo mejor para dar estabilidad, seguridad jurídica, confianza y un nuevo impulso a una capital que realmente lo necesita”… ¿Tú anunciaste cambios, José Manuel?
“Alonso afirma que la ley del aborto aprobará pronto”. Que sí, así mismo venía en el periódico. Lo mismo se presentó (la ley) al examen de la PAU. Y debió someterse al comentario sobre la prostitución. Menudo dilema. Capítulos interesantes a desarrollar tenía por delante.
Mañana se constituyen los ayuntamientos. Las nuevas corporaciones arrancan eligiendo al señor alcalde. Que no primer edil. En el pueblo seguirá el mismo. Sin tomar posesión ya empezó a discriminar en las invitaciones a los actos institucionales, como los homenajes a entidades deportivas. Menos mal que es su último mandato (dos por cargo, sentenció tiempo atrás). Como va a gobernar con dos mil votos que le prestó CC (tres concejales más), le recomiendo moderación y tacto. No piense que al ser Los Realejos uno de los últimos feudos, tiene patente de corso. Y de los besos se puede pasar al aborrecimiento con una facilidad pasmosa. Por una simple halitosis, mero ejemplo.
Hasta la próxima, si a bien lo tienen.

jueves, 11 de junio de 2015

Axiomas

El chivato (DRAE) me sopla: Axioma (Del lat. axiōma, y este del gr. ξωμα).
1. m. Proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración.
2. m. Mat. Cada uno de los principios fundamentales e indemostrables sobre los que se construye una teoría.
¿Te acuerdas de aquello de que el orden de los factores no altera el producto? Por ahí van los tiros. Yo no sé si el álgebra está molesta con la lógica. Pero mi lógica me indica que el orden de las palabras sí altera el mensaje (producto).
Llevo décadas insistiendo (machacando en hierro frío) en que si al decreto que regulaba los derechos y deberes del alumnado (todavía existirá con las modificaciones de rigor) se le hubiese conmutado el enunciado ubicando en primer lugar las obligaciones, lo mismo habría tenido la película un final diferente. Porque no hay peor remedio que suministrar la medicina sin existir contagio de por medio. Desde el instante en que declaramos solemnemente que el discente se merecía todos los respetos y lo ahogamos con ‘sus derechos’, a la par que obviamos unas contrapartidas, que respondían al nombre de deberes, a un tercer o cuarto plano, reinó el caos, la falta de respeto y la desconfianza. La autoridad del maestro cayó a límites de la mínima expresión, al tiempo que se maximizó el papel del estudiante (y de los que no lo eran), rompiendo el equilibrio que debe mantenerse en todo proceso educativo que se precie. Ocurrió tres cuartos de lo mismo cuando generaciones de progenitores quisieron (creo que aún persisten en el error) dar a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron en sus años mozos. Tanto cedieron ante sus cada vez mayores pretensiones, que le concedieron el beneficio de la amistad (se pasó a ser colega) en lugar del que les correspondía (padres). Pero como don Emilio Calatayud sabe mucho más que yo al respecto, busca información (también hay muchos vídeos, por si te cansa la lectura) y luego hacemos la mesa redonda o puesta en común.
Acabo de ver este titular en un periódico: “Los alumnos canarios acaban el curso el 19 de junio y comienzan el 9 de septiembre”. Por estos días, cada año, los medios de comunicación lanzan esta noticia. Como si madres y padres no estuvieran debidamente informados de la distribución de los días lectivos. Como si la Programación General Anual no contemplara todos estos aspectos. Como si en el Consejo Escolar no estuvieran representados todos los sectores. Da la impresión de que se pone la nota en el aspecto vacacional. Porque la generalización es lo que prima, con lo que los 'tres' meses de descanso, que se hacen extensivos al personal docente, es etiqueta de potente adhesivo. Parece haber un contubernio para que la labor de escuelas, colegios e institutos siga encontrando chinas en el camino. Máxime cuando se han convertido en guarderías, comedores asistenciales, botiquines de urgencia, gabinetes psicológicos, bibliotecas, salas de estudio y agencias de viaje. Por si eran pocos los ‘enemigos’, se suben al carro los periodistas. A lo peor es que tampoco lo son.
Menos mal que siempre hay una compensación. Para aliviar el peregrinaje de los que ejercen tan sagrada labor, de los que tienen tan importante encomienda. A los que, a pesar de la jubilación, sigo admirando por tan abnegada entrega. Y la declaración del Macizo de Anaga como Reserva de la Biosfera de la Unesco, consigue aliviar hondos penares. Permítanme parodiar la canción de si tienes un hondo penar, piensa en mí. Aunque la manía de ir siempre un poco más allá, me hace considerar lo mucho que resta acometer en aquellos caseríos sumergidos en el bello paisaje tinerfeño. Red de saneamiento, por ejemplo. Que deberá guardar el pertinente equilibrio ecológico. Vamos, piensa este ignorante redomado.
Acabo con dos pinceladas políticas. Que las tengo medio abandonadas También axiomáticas, por supuesto, y para no desentonar con el titular.
Mucho tendrían que esforzarse los dirigentes del PP tinerfeño para que lográsemos comprender cómo es posible que se les haya colado como candidato a concejal de cierto ayuntamiento un personaje condenado en julio de 2013 por violencia de género, al quedar demostrado que vejaba y humillaba a su pareja. Menos mal que a su presidente insular, que también fue engañado por su amigo arafero, le queda el reducto realejero, donde besos, abrazos y metopas le están proporcionando pingües beneficios. Y como el préstamo de la debacle de CC le valió de postre improvisado, por lo menos hasta la convocatoria de elecciones generales (¿apostamos a que se va?) tendremos aduladores en cada vuelta de la esquina. Como algunos cuya obsesión es la foto empalagosa, tirando a babosería. Puede que a la caza y captura de un puesto remunerado, cuando lo ideal sería una buena academia.
¿Cómo van los pactos? ¡Ah! Hasta mañana, entonces.

miércoles, 10 de junio de 2015

Volcanes y turismo

“Dejo programada esta entrada unos minutos antes de marcharme para acudir a una interesante conferencia del Dr. Javier Dóniz Páez (Volcanes y Turismo), a celebrar en la Casa del Pueblo realejera. Hace unos dos mil años (un suspiro si lo comparamos con las edades geológicas) que no entro allí. Me portaré bien. Lo mismo mañana les cuento algo. Hasta entonces”.
Así fue el final del post de ayer. Y ya que me dio por empezar al revés, les cuento que me supo. Javier no solo sabe (la tira), sino que lo comunica con una naturalidad digna de los mayores elogios. Tanto que sus palabras te conducen al enamoramiento de su gran devoción: los volcanes. Tan temidos por leyendas y mitos que nos conducen a la creencia de ser asociados a desolación, muerte y a su identificación con las profundidades del Averno donde habitan seres malignos. Pero tan ignorados en una tierra, la nuestra, que se sustenta en sucesivas coladas y en la que solemos obviar los aspectos positivos derivados de toda erupción. De ahí el atractivo y sugerente título de la conferencia. Porque no es necesario ser un experto en la materia para poder disfrutar de los encantos que un volcán ofrece, tanto si se halla en fase activa como si, por el contrario, duerme plácidamente.
Javier, otro realejero universal (a pesar de su corta edad), nos condujo por senderos y rutas que atraviesan parajes y paisajes excepcionales, nos empapó de cultura en deliciosas charcas de agua caliente, fuimos partícipes de los efectos beneficiosos de las fuentes termales, amén de un atracón de historia plasmada en diversas facetas (arqueología, antropología, espeleología, deportes, ocio…). La fascinación y la belleza de una erupción volcánica no tiene parangón. Máxime si la planificación y estudio previos conlleva el añadido de la seguridad, ese adhesivo que te permitirá dormir más tranquilo. Y caminar relajado al lado de un río incandescente.
Desde el Fuji japonés hasta nuestro recientísimo ‘restingolero’, disfrutamos, en la tarde-noche de esta pasado lunes, de un ameno paseo guiado bajo la atenta mirada de un paisano de las medianías, con el que vimos con otros ojos una realidad que por cercana puede que la tengamos marginada. Aquello de no valorar lo inmediato tiene cabida una vez más en este fascinante campo. Otro potencial que añadir a un territorio que depende, muy mucho, del sector turístico. Y del que seguimos comiendo.
Javier es fiel retrato de una juventud sobradamente preparada. Un orgullo para los que sentimos el pueblo que nos vio nacer. Supo congregar en la Casa del Pueblo (denominación histórica de las sedes socialistas) un nutrido grupo que siguió con suma atención e interés la charla programada por la agrupación con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.
Allí se dio cita una pléyade de viejas glorias. En perfecta comunión con una oleada de promesas que ya toman el testigo. Buen presagio. Me sentí a gusto.
Felicidades, Javier. Y mil gracias por la sencillez en la exposición de tan enjundioso contenido. Así vale la pena alongarse a cualquier cráter.
Como tuve conocimiento de tu quehacer a través de una entrevista en la Revista Tangentes (1 de octubre de 2009), parece oportuno reproducirla de nuevo. Y aquí va. Hasta mañana.

martes, 9 de junio de 2015

Comida

El pasado sábado tocó en Casa Basilio (La Matanza). Hago publicidad pues se come bien y hay buen vino. No cobro comisión. Es fácil: entras por la Casa del Miedo, doblas a la derecha y a escasos cincuenta metros ya estarás en el lugar. Insisto, no cobro comisión alguna. Ni le voy a pedir a Ignacio que me nombre asesor de nada.
Pues sí, la promoción de Magisterio (con mayúscula) celebraba otro año más la obligada cita. El primer sábado de cada mes de junio acudimos al encuentro. Buena parranda de veteranos que quemaron pestañas en aulas de viejas escuelas. Al principio. Luego todo fue cambiando. A mejor. Los edificios, porque los chicos, con el paso del tiempo, se fueron volviendo más díscolos. Se empeñaban en que demostráramos el aplomo adquirido con el cumplimiento de trienios. Y que, a tenor de los saludos espontáneos de los más rebeldes cuando ahora, en estado jubiloso, te los encuentras por la calle con barba y bigote, amén de tatuajes y piercings, parece que supimos salir airosos de los complejos trances.
Noto que cada vez rememoramos menos aquellos lances gloriosos. A lo peor creemos que ya nos van quedando lejos. Porque el tema estrella ha pasado a ser la agricultura. Y en la presente ocasión correspondió disertar acerca de los productos existentes en el mercado para exterminar plagas y bichos raros. Como carezco de terreno donde llevar a cabo esas prácticas, debo permanecer de oyente. En mis tiempos mozos ‘gorvoraneros’ solo existía el fosferno, compuesto que exterminaba cuanto insecto osara meter sus narices en la platanera. Lo que me maravilla es cómo pudimos escapar de su acción sin carteles de aviso y dando debida cuenta de la fruta que se maduraba en las piñas.
Que yo sepa quedan dos compañeros en activo. Ambos, gomeros. Carlos, que no acudió en esta oportunidad, sigue de inspector educativo en su isla. Humberto, con el que siempre intercambiamos pareceres periodísticos, cuando no lingüísticos, en La Pirámide, donde, tiempo ha, hicimos nuestros pinitos tras una larga estancia en el Seminario Diocesano. ¿O no me ves la cara de cura que se me quedó?
Nombrarlos a todos se me antoja complicado. El olvido de cualquiera podría ser imperdonable. Pero justo es reconocer la presencia de Pino y Cándido, palmera y conejero, respectivamente, que no se pierden una. Mañana ya me llamará alguien para reprocharme que no le haya hecho mención.
Tuvimos un percance. Gravísimo. Al fotógrafo oficial, don Manuel Afonso Carricondo, victoriero de pro y Teniente Coronel en jefe de la compañía, se le estropeó la tarjeta de la cámara fotográfica. Todavía no se le ha quitado el cabreo. No es para menos. Como hay gente precavida, a las últimas convocatorias acude presto el amigo Juan Jesús (Ringo para los más allegados), especialista en tomas de flora y fauna (de su huerta), amén de excelente piloto y amante o forofo de los coches clásicos, quien se convierte en afortunada alternativa. A él le debemos estas con las que ilustro las líneas del post de hoy martes.
Pasan los años y seguimos sin entender el porqué la Consejería de Educación no aprovecha tanta experiencia acumulada y, a cambio de unas generosas dietas, nos nombra profesores eméritos para ir impartiendo amenas charlas por esos colegios a fin de que los actuales docentes comprueben cómo es posible continuar tan campante tras cuatro décadas poniendo orden en tantos manicomios. A lo peor no interesamos por saber algo del tema. Si fuéramos ignorantes, lo mismo directores generales.
Dado que algunos preguntaban por las fotos del pasado año en Casa Yeye, dejo estos dos enlaces para que no se me pierdan buscando en el blog:
Dejo programada esta entrada unos minutos antes de marcharme para acudir a una interesante conferencia del Dr. Javier Dóniz Páez (Volcanes y Turismo), a celebrar en la Casa del Pueblo realejera. Hace unos dos mil años (un suspiro si lo comparamos con las edades geológicas) que no entro allí. Me portaré bien. Lo mismo mañana les cuento algo. Hasta entonces.

lunes, 8 de junio de 2015

Lirio

Me quedé sorprendido ante la consulta que realicé para saber cuántas razas de perros existían en el mundo. Cuando vislumbré aquellos dos centenares largos, ni me atreví a meterme con los gatos. Del resto de animales domésticos, borrado del pensamiento ipso facto.
Cuando uno era menudo –hace de eso unas seis décadas, aunque ya había nacido el grupo Los Sabandeños– solo hallábamos una raza, o dos, a lo sumo: chuchos o perros callejeros. Pero como no teníamos calles sino caminos, casi todos estaban al amparo de cualquier casa. Como yo viví entre plataneras hasta que me hice un hombre, recuerdo que siempre había animales en el domicilio. Aparte de la familia, claro.
Cuando relaté las andanzas de Pepillo y Juanillo, contaba en realidad las correrías de cualquier chiquillo en las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado en un entorno rural. Uno habitaba en una propiedad del dueño de la finca. Y en la misma, bastantes medianeros. Que era un decir, porque a medias no iba nadie. Y no se te ocurriera sembrar un surco de papas o unos pies de millo en las orillas de cualquier huerta. Pecado mortal que implicaba la ira del jefe. Al que, tanto mis padres como los inquilinos de las otras dependencias familiares esparcidas por el vasto terreno, se le tenía miedo más que respeto. Hombre, el panorama se fue despejando con el tiempo, pero yo recuerdo permanecer encerrado, sin asomar el jocico, hasta que el coche arrancara y se perdiera de la vista. Y si te cuento que llegué a revivir aquellos tiempos ya lejanos y casi olvidados por mor de cierta moto que sigue en el garaje, lo mismo lloramos los dos.
Dicen, yo no me acuerdo, que nací en la Casona de La Gorvorana. La casa grande era en aquel entonces. Y de allí me llevaron (tampoco me acuerdo) a otra que estaba en el costado norte de la enorme platanera, casi lindando con lo que antes era El Toscal. Me contaba mi madre, en paz descanse esté, que me caí dentro de la tanquilla de lavar y casi me ahogo. Luego nos fuimos para una de las dos casas que aún resisten en El Bosque. La que se quemó hace poco. Atalaya perfecta para cuando venía mal tiempo. Cuántos vientos y aguaceros soportamos mientras mirábamos cómo se cimbreaban las palmeras del estanque. En uno de aquellos huracanes que azotaron este Norte en el cincuenta y tantos, casi desaparece el tejado. Tuvimos que guarecernos toda la noche en el chaplón de la puerta de entrada, porque la parte alta del muro contenía una madera de bastante consistencia.
Como de animales iba el asunto de hoy, cogiéndole de comer a las cabras estaba un buen día cuando llega mi padre y me dice que debemos irnos para la escuela puesto que ya el maestro había dado el visto bueno para que iniciara mis andanzas por el amplio mundo del saber. Yo iba preparado en ciencias naturales y conocimiento del medio, pero poco bagaje más a mis seis años largos. A esa edad, un chico de hoy lleva una experiencia de al menos tres cursos académicos. Y Jesús, ni la o por un canuto.
Por aquel entonces había en casa un perro negro azabache, de pelo liso y medio atravesado como toda la gente de campo que se precie, llamado Lirio. No era muy amigo del trabajo y se hacía el rácano la mayoría de las veces. Para que te acompañara a realizar las labores propias de atendimiento a los animales (al resto), había que insistir varias veces. Lo mismo temía que fuera obligado a cargar con el sustento de las vacas que el abuelo tenía en una gañanía cercana. Pero una vez dado el primer paso, allí permanecía a tu lado echando una cabezadita de vez en cuando.
En cierta ocasión no debió convencerle a mi abuelo cómo cargaba con las bellotas en aquel cesto que ya vacío me pesaba un montón, que me dio un variscazo con un ganchillo en las patas que me dejó escaldando para más de una semana. A Lirio no pareció gustarle la acción porque se le reviró al viejo (antes se era a partir de los cuarenta, a pesar de que saltaba atarjeas con una agilidad pasmosa) de mala manera. Yo creo que es la única vez que un perro se ha puesto de mi parte. Después de eso, “más nunca”. Oh, hace poco iba caminando por las aceras de cierta urbanización y salió disparado hacia la puerta (menos mal que estaba cerrada) un animal casi tan grande como yo, y me lanzó tal ladrido que del susto me hallé en medio de la calle si saber cómo demonios pegué tal brinco. Menos mal que no pasaba coche alguno en ese instante.
Lirio se enfermó. Mi padre nos dijo que tenía la rabia. Y se volvió más arisco que de costumbre. Soltaba espumarajos por la boca y no te podías acercar. Daba miedo. Pero aquello duró poco, porque apenas unos días después desapareció. Nos dijeron que se había muerto. Aunque las sospechas siempre quedaron patentes. Antes, en el campo, las molestias de los animales se cortaban por lo sano. Y las pocetas de las plataneras se constituyeron en improvisados cementerios. Abono, quizás.
Fui hace un rato a la wikipedia y analicé lo que indicaba de esa enfermedad. Pensé cuánto hemos adelantado en tan poco tiempo. Es tal la información encontrada que me parece mentira la comparación con los hechos del otro día mismo. Cierras los ojos, recapitulas y crees haber vivido varios siglos.
A los gatos, sin embargo, no se les solía ‘bautizar’. Como aquel que se ponía a dormir plácidamente en la ventana del corredor de la aludida casa de La Gorvorana (donde se hallaban –en pasado– los frescos de Bonnín) y bajaba en el día una altura de más de tres metros empujado por cualquier mano inocente con el único objetivo de comprobar si caía de pie. Pero era bobo, tremendamente idiota, porque volvía a colocarse en el mismo sitio. Fue un precursor del vuelo sin motor. O de la caída libre.
Bueno, nos vemos mañana. ¿Ya acabó el partido del Barcelona? ¿Que sigue en el descanso? Vale.