lunes, 29 de febrero de 2016

En el aire

Ay, pena, penita, pena. Tampoco sabía nada. Como su mujer. Ñaki, sin sus gafas amarillas, fashion, fashion y de mucha pasta, apenas veía un palmo más allá de sus narices. Al igual que Cris. Qué familia. Cómo jugaba él a balonmano. Cómo metía goles sin ver puerta. Como introducía lo otro sin saber dónde estaba aquello. Cómo ella le ofrecía aquello a sabiendas de que los tiros del otro con lo otro podrían ser fallidos. ¿Al tiento? Cómo cumplían sus obligaciones escolares para con los retoños (fruto de las dianas casuales) si los dibujos aparecían tan difuminados como los billetes de las comisiones. No os conviene, entiendo, que se hagan más bobos de lo que realmente son. Con Castro no les funcionó. No vaya a resultar que estas magistradas…

Oye, Pedrín, ¿ya tienes algo cerrado? Cuando escuches este mensaje, dame un toque. O inclúyeme en tu grupo de Whatsapp. Estoy preocupado. ¿Tú no crees que la gente se está acostumbrando a vivir sin gobierno? A lo mejor piensa que le conviene. Pero a nosotros no. Ya hablé con Pablo y cavila como yo. Le ofrecí la vicepresidencia (de mentiritas, porque tú sabes que es para ti) y no le pareció mal. Anoche soñé que yo era tú. Y todos me pretendían. Cuántos novios. Cuando me desperté, me dio una rabia que estuve a punto de levantarme y dar una vuelta por el jardín, pero los de seguridad no me dejan. Mira, no le hagas caso al Hernando. Él también te quiere. Sí, hombre, ponte en mi lugar. Y ten cuidado con el Albertín, ese es un zorro. Y te lo dice un gallego…

Lo estás haciendo muy bien, Íñigo. Dudo que a cualquier otro le pueda salir siquiera parecido. Esa puesta en escena, fenomenal. Realza tu figura la masa humana que posa detrás de ti. Cómo me recuerda un capítulo de Pocoyó. Mensaje de hondo calado. Tú dale rosca a la tuerca que yo me encargo del resto. Oye, ¿no crees que Carolina debe explotar más lo del crío? Es que ya se escuchan comentarios de su pasado acomodado en Santiago y no interesa que nos relacionen con la gente bien. Aunque, por lo bajini, esto de la casta no es tan malo como sosteníamos cuando éramos asamblearios y con profundas raíces ideológicas. No podemos dar pábulo…

Cayo, Cayo, no me estés buscando las cosquillas que ya tengo bastante con el Anguita. Chiquito calvario este. Sigan así y lo mando todo para incierto lugar. No te pierdas, modérate. No van con tu perfil esos aspavientos. A nosotros Podemos no nos ha quitado nada. El auténtico perjudicado ha sido Pedro, el peor resultado de la historia. Mantenemos el tipo. Hemos doblado el número de diputados de Coalición Canaria. Si no fuera por la maldita ley electoral, otro gallo nos hubiese cantado…

Ana, modérate, no están los tiempos para comprarle voladores a los Toste. La gente se va a dar cuenta de que te subes a un taburete. Espera las resoluciones de nuestro comité nacional. Ños, qué bonito nos queda el adjetivo. Relájate, pasa más tiempo en tu piso madrileño que ahora no hay control rígido de asistencias. Tú actúa como cualquier cargo de confianza. No hay que obsesionarse con fichar. Date una vuelta por el Senado y pregunta por Rita…

Calladitos todos, no sea que por esta boquita suelte todo lo tragado hasta ahora. Tanto que miren cómo estoy. Si descargo todo mi peso, el partido se hará añicos. Yo no soy otra Esperanza que actúa a largo plazo. Yo soy de regate corto y disparo rápido. Si tuviera un par de años menos, ya querría Florentino tenerme entre sus filas, sería un fichaje sonado. ¿Corrupta yo? Si mi coche tiene doscientos años…

Si estuviera en tu pellejo, hablaría con el amigo popular piñero y me dedicaría a defender otras causas menores, por ejemplo, pleitos, deslindes vecinales, accidentes con alcantarillas, caídas de tendidos eléctricos y cosas así. Porque después de que te pusiste a ejercer como abogado solo acumulas sentencias nada favorables a los intereses defendidos. En resumen, eres un cenizo de tomo y lomo. A este paso, si no te retiras antes, habrá que derribar el mamotreto, el monumento a Franco, la cervecera y el estadio. Y, a lo peor, hasta el palacio de justicia. Quien te escucha en 13 (¿te recomendó, y eligió, Soria?), vaya acierto, va a pensar que…

Todo está en el aire. Como la bacteria que afecta los intestinos socialistas. Se alojó en el yeyuno, y ahí se halla muy contenta entre el duodeno y el íleon. Gorda como una vaca. Cuando yo era joven, ya ella tenía sus años. Aunque no se convierte en porquería. Eso sí, la transmite. Cada vez que hay un cambio de tiempo sale en estado gaseoso. Y se expande. Y se airea. Luego retorna y se enquista de nuevo hasta la próxima. El acuerdo con C´s resucita la división. ¿Hubiese sido diferente de haberlo hecho con Iglesias? Esperen unas semanas, que todo se andará. Cambien el Sí por el No y vuelta a empezar…

Lo dicho, hasta la próxima. Que ya será marzo y habrá comenzado el debate. ¿Qué debate?

viernes, 26 de febrero de 2016

Punto y seguido

Pensaba yo que nos habíamos acostumbrado al qué se le va a hacer, que se puede traducir por pasotismo, en las cuestiones que nos afectan al bolsillo. Pero tras echar una visual a las estadísticas que te indican las páginas visitadas al blog, compruebo que las décimas de ayer jueves tuvieron cierta aceptación. Lo que me lleva a pensar que no solo a este que suscribe, y a los concejales de la oposición (más alguno del equipo de gobierno que prefiere, por ahora, guardar el anonimato), le preocupa la dejadez, el pasotismo y la falta de compromiso, cuando no de honradez, que se vislumbra en nuestro alcalde. ¿O no lo es?
En la sesión plenaria de este pasado miércoles se le pregunta si existe algún tipo de control en el horario del personal de confianza. A lo que, con total desparpajo (por no manifestar que desprecio absoluto a los que debemos currar y justificar la presencia en el puesto de trabajo), se responde que es fiscalizado de igual manera que el suyo. Cuánto cinismo. A sabiendas de cómo se desenvuelve la gestión de quien ostenta la máxima responsabilidad en el organigrama corporativo. Que no solo hace caso omiso a las críticas por estar más ausente que presente dada su condición de consejero del cabildo y, sobre todo (por la ocupación de tiempos y espacios), en su faceta de presidente insular del PP, sino que, y a las redes sociales me remito, proclama a los cuatro vientos los encuentros, reuniones, ruedas de prensa y demás, con el aderezo fotográfico correspondiente. Intuyo que el personal ‘digital’, viendo que el jefe está más allá que acá, habrá optado por una agenda flexible. Y los realejeros, a pagar. Otros dos huevos duros.
Entre ellos se halla el director de seguridad, el sujeto mejor pagado de los contornos. A quien debemos reconocerle el mérito de haberse sabido situar en el lugar adecuado para obtener los mayores réditos posibles a cambio de copia y pega. Desde el ayuntamiento capitalino, de la mano de CC, hasta esta villa norteña, tras el fichaje en el equipo popular. Algunas andanzas de su dedicación al trabajo sabemos muchos de los que coincidimos en cierta pirámide lagunera. O antes en el Seminario. Ay, si yo contara (las mías -andanzas-, claro).
Como la plantilla de la policía municipal presenta notables carencias en el número de efectivos, que son suplidos por voluntarios (y que no pase nada grave), el ahora jefe disfruta de coche oficial para cuando lo crea oportuno y de varios agentes para sus necesidades más perentorias. Ir a desayunar, verbigracia. O hallarse en el consistorio victoriero durante la moción de censura para mostrar su apoyo a Leo en lo bien que se desenvuelve dando brincos. O séase, para servirle de ejemplo.
Creía que con lo de ayer en décimas era suficiente, pero mira tú que de cualquier mata salta un conejo. Menos mal que hay gentes con la escopeta preparada. Y sigan votando. Como se presume de estabilidad económica, paguemos generosamente. Aunque por detrás nos quejemos de que otras instituciones nos tratan muy mal. Y nos exigen poner unos cuantos miles de euros para unos planes de empleo. Con lo fácil que es ocuparse de otra manera. Y mejor retribuidos, sin necesidad de fichar ni rendir cuentas. Dos besitos, una metopa y feliz cumpleaños.
Voy a mandar la prensa a que duerma el sueño de los justos. Al menos hasta que tengamos nuevo presidente. Estoy hartito de los medios, y los cuartos, de comunicación. Cada cual vende la mercancía que le interesa. El acuerdo alcanzado entre PSOE y Ciudadanos ha causado más muertos que las cacerías, mayor o menor, que ejercita cierto mandatario cercano. Podemos, hasta ayer sin ideología porque eso ya no se llevaba, fueron, de repente, más de izquierdas que Carlos Marx. El Partido Popular puso a parir a quienes llama por la puerta de atrás para hacer un pacto a la alemana. Izquierda Unida, en vez de mirarse a un espejo y preguntarse qué les pasa (y no sigo porque en el ayuntamiento de mi pueblo están dando el callo), echan mano de la calculadora y ponen la vista más allá del cuatro o cinco de marzo, en la segunda ronda. Coalición Canaria… Ana, cállate un ratito. No te pongas nerviosa.
Eso sí, que continúen las vacaciones. Los viajes ya están abonados. Corre de nuestra cuenta. Tranquilos. El pluriempleado Quevedo, en Las Palmas. Rita, la senadora, preparándose para las fallas. Soria parece un electrón del fluido eléctrico. Los presidentes de las diputaciones, que nones. Eligio en sus 13. ¡Ah!, que el herreño no es del gremio actual…
Voy a descansar este fin de semana con más fundamento. Como este año es bisiesto, cuando nos encontremos el lunes seguiremos en febrero. Creo que es el cumpleaños de Pedro Sánchez. ¿Vas a empezar otra vez?
Sean felices. Y desconéctense. Qué necesidad tiene uno de estos agobios.

jueves, 25 de febrero de 2016

Una estafa manifiesta

No, no, y mil veces no. Me declaro en rebeldía y seguiré denunciando hasta mayo de 2019 que ‘mi’ alcalde cobra el sueldo más alto que la ley permite para ejercer de presidente insular del PP. Continúan los decretos para delegar en el sobrecargo y se multiplican las presencias de Domínguez en actos partidarios a la hora que tendría que estar currando en el ayuntamiento de mi pueblo. Y no se recata lo más mínimo. Diría que hace gala del despropósito. Y no me da la realísima gana de seguirle pagando un euro. Que apoquinen güimareros, victorieros, portuenses y todos los que procedan la parte proporcional correspondiente. Luego me vienen los abogados defensores a señalarme que está resolviendo asuntos para traer dinero al pueblo. Claro, y los resultados saltan a la vista. Por ejemplo, en las listas del paro. Menos mal que ya se elevan voces críticas en el seno popular. Porque no todos son iguales. Afortunadamente.
Hoy le voy a mandar el recado en décimas. Qué raro. Puede que alguien de su entorno le traslade mi parecer. Porque él, directamente, no tiene tiempo que perder en boberías. Debe revisar las propuestas que le elevan los aduladores vía redes sociales. Las denuncias por el mal funcionamiento del alumbrado público no las ve. De lógica total. En fin. A los concejales de la oposición les recomiendo que hagan un seguimiento mensual de las ausencias y anuncios del BOP. Para recordarlo en cada sesión plenaria. Eso sí, como haya que sacarse una foto, sale disparado. Y es capaz de explicarle a mi amigo “el camión” cómo funciona la nueva máquina (otro camión) de Icod el Alto. Mientras, de la zona de los cuarteles tiene diez mil sugerencias sin que haya prestado el más mínimo caso. Y dos huevos duros.
Vamos allá. Yo creo que se entienden perfectamente. Espero que las cace el destinatario:

Si mi alcalde no es consciente
de lo mucho que nos cuesta,
es que debe estar de fiesta
vacilando de la gente.
Me tiene medio caliente
su abandono laboral,
y olvida que el capital
lo apoquina el realejero,
no para andar de viajero
cual señorito feudal.

Sigue usted del tingo al tango
en asuntos populares,
si navega en otros mares,
yo no abono su fandango.
Como ocupa alto rango,
búsquese otro pagador,
y si no haga el favor
de cumplir el compromiso
que en mayo pasado hizo
al engañado elector.

Y todavía se atreve
a proclamar que dedica
más tiempo que la botica
de guardia de nueve a nueve.
Espero que sea leve
su estado de desmemoria,
o va a pasar a la historia
como el alcalde ambulante,
medio echadito pa´lante,
emulando al señor Soria.

Con tantas ocupaciones,
no olvide que en la cocina,
al que el oficio declina,
se le queman los fogones.
Sujétese los calzones
y atienda bien aquí el cargo,
del que presume de largo,
pero que ejerce muy poco,
para hacerse siempre el loco
dejando a Adolfo el encargo.

Si de un marrón disponemos,
no nos venga usted con otro,
si un huevo nos cuesta un potro
para el par ya no podemos.
Los realejeros debemos
exigir dedicación
a quien tiene obligación,
por el voto ciudadano,
de dar cuanto esté en su mano
y no andando de excursión.

Espero que un asesor
le haga llegar la rima,
y si usted a bien lo estima
se porte un fisco mejor.
Se lo dice quien fue actor
en tiempos de sentar bases,
déjese ya de trasvases
y a su pueblo al cien por cien,
de no parecerle bien,
persista con sus disfraces.

Hasta mañana, estimados lectores. Espero haber cumplido una vez más. Si atisbaste enfado en las líneas anteriores, no te voy a quitar la razón. Sean felices.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Apolo 10

Se hace público que en la misión del Apolo 10, una especie de ensayo general para el posterior alunizaje de julio de 1969, los astronautas de aquel viaje, Tom Stafford, John Young y Eugene Cernan, pudieron escuchar, y grabado está, un enigmático silbido, se supone que procedente del espacio exterior, cuando sobrevolaban a unos 15.000 metros la cara oculta de la Luna.
Durante esa hora que permanecieron ‘escondidos’ tras el satélite no dispusieron de contacto alguno con la Tierra. Parece ser que durante esa desconexión los tripulantes del que se nos antoja ahora viejo cacharro mostraron su perplejidad ante el insólito hecho y la discusión acerca de la rareza del extraño ruido y sobre si debían o no informar a la NASA de lo que aconteció en la vuelta trasera por los confines lunares.
Superadas ampliamente las cuatro décadas de aquel suceso, aún no están claros los posibles orígenes de la música y las explicaciones difieren bastante. Aunque muchos sostienen que pudieron ser las interferencias entre los módulos (de mando y lunar) la causa de tan sorprendente enigma.
Y ahora entro yo en acción. De misterio, nada de nada. Cuando leí que lo que se percibía era una especie de silbo, me puse a indagar. Recorrí La Gomera de cabo a rabo. Subí a Garajonay y me aislé en lo más recóndito de Puntallana. Pasé quincenas oculto en la niebla de Chipude y escuché cómo los vientos peleaban en Igualero. Atisbé el horizonte desde Abrante y analicé el sonido de las corujas en la playa de Chinguarime. Anoté pacientemente cada movimiento de la bruma del alisio alongado al Morro de Agando y dormí varias jornadas al raso en el Jardín de las Creces. Un trabajo de campo a conciencia.
Fue un largo periodo de tres tristes trimestres. Bajé unos doce kilos, pues solo me alimentaba de las hierbas que cogía. Los sabios somos así, pobres y míseros. En definitiva, obtuve millones de datos que hube de procesar durante unas doscientas semanas con apenas media docena de descansos para que el ordenador cogiera algo de resuello. Pero, poco a poco, se fueron encendiendo las bombillas de bajo consumo. Y la luz fue haciendo acto de presencia en medio de tanta tiniebla. Comenzaba a vislumbrar la salida del túnel (de La Carbonera).
Vino a resultar que unos meses antes de que Casiveo (a pesar de nombre tan poco afortunado, ya apuntaba hombre de más amplias miras) concluyera los estudios de bachillerato (ya tenía en mente su traslado a una isla capitalina para iniciar alguna carrera con la que profundizar pensamientos y tratados del saber), junto a su inseparable amigo Tino, más conocido por el frontispicio, llevaban semanas indagando en las páginas revolucionarias de la hermosa Iballa, no tanto por las hazañas del apuesto Hautacuperche cuanto por las apetencias nada desdeñables del malvado Peraza. Rejo se columbraba.
Desde la Degollada, el uno, y desde el barranco de La Laja, el otro, ensayaban tarde tras tarde, a eso del oscurecer, las improvisadas lecciones que habían recibido hacía tres veranos en un campamento de El Cedro. Perfeccionaban sin desmayo cómo debían colocar lengua y dedos para que el sonido emitido fuera nítido, transparente. Capaz de cruzar lomas y quebradas sin el más mínimo tropiezo. El oído, al tiempo, adquiría mimbres. Los tímpanos, tan hechos a los graves de las chácaras, flexibilizaban registros para captar los agudos cual linces al acecho. O conejo en la madriguera.
Fueron, casi sin darse cuenta, ampliando sus dominios. De tal suerte, y merced a unas contraseñas que se inventaron para casos de emergencia, los saltos inalámbricos eran cada vez más portentosos. De Tajaqué a La Fortaleza, de Tagaragunche a Tejiade… Y señalaban con hitos los avances para marcar huella. Como cualquier sabueso al uso.
Pasó el tiempo y debieron separarse. Nada se sabe si en privado continuaron con las prácticas. Solos o acompañados de terceros. O terceras. No obstante, cuenta la leyenda urbana que la ausencia produjo en la isla un silencio de tal calibre que daba miedo, y mucho, asomar el hocico en las noches de luna nueva y en las últimas del cuarto menguante.
Si en aquel entonces (mayo de 1969) hubiésemos dispuesto de las potentes cámaras fotográficas de la actualidad, al enfocar hacia la parte no iluminada nos habríamos percatado de la existencia de una especie de tienda de campaña. En la que se dibuja un original logo con un lagarto, unos órganos de basalto y un sujeto subido a una palmera con un cacharro en la mano. Con el dedo índice de la otra hace un raro movimiento, como si pretendiera darse a notar.
Estoy convencido de que debió acontecer el día 22, Santa Rita, lo que se da no se quita. Premonición de andanzas institucionales. Y que los silbidos no provenían de allende los espacios sino del mismo solar que los intrépidos viajeros tenían bajo sus pies. O encima, por lo de las ópticas. Sigo sin resolver cómo llegó. Pero llegó. Constatado. Es más, regresó. Y se halla entre nosotros. El del silbido. El de la tienda. En suma, el de la miel de palma.
Armstrong no fue el primero. Ya había sido hollada. Ni Vernes ni ocho cuartos. Pero los poderes fácticos de la comunicación estadounidense así nos lo hicieron ver. Nos engañaron. Sus estrellas y banderines eclipsaron la otra aventura. Algo parecido a lo que aconteció siglos atrás con el señor Colón. Que en pos de una Bobadilla casquivana hubo de recalar en la dársena de La Villa y darse un salto a la Torre del Conde. ¿Presagio? Lo más seguro.
La publicación de la noticia ha venido bien. Ha servido de revulsivo. Las conciencias aletargadas han despertado súbitamente. Se piensa recurrir a Teobaldo Power para el pertinente anexo a sus Cantos Canarios: Silbata a manos llenas en SOL M al Apolo 10 en tono burlesco, alegre, familiar y disimulado. Lo más sostenido posible. Que no relamido.
Voy a tocar algo, si mi mujer me deja. Hasta mañana.

martes, 23 de febrero de 2016

La nieve

Vámoloslos todos pa´rriba que yo conozco un atajo… Y partieron las excursiones. Y los excursionistas. Bien surtidos de provisiones (tortillas, croquetas, el termo con el café con leche, la botellita de anís el mono…), bien enfundados en cuanta prenda había en el armario (incluso aquellas que las guardamos por si…), los guantes de punto cruz…
–¿Tú pusiste los plásticos que guardamos en el garaje del año pasado? Ños, ponle las botas al niño y quítale esos tenis que se va a enfangar todo. Chacha, dile a tu madre que se ande, siempre lo mismo, coño, que si la nivea, la braga, el protector de los bezos, a dónde vas con los duraznos en almíbar…
–¿Y si nos quedamos bloqueados, qué? Hay que ser precavidos. ¿Tú le miraste las gomas al coche? ¿Y llenaste el depósito? ¿Cogiste la linterna? ¿Comprobaste si la radio tenía pilas?
No pretendo parodiar a Manolo Vieira, pero casi. No es gira a las playas del sur, pero casi. Por todos los canales habidos y por haber, avisos de que los accesos están cortados. Las instituciones competentes ya no saben qué hacer para contener avalanchas. A lo peor el paro tiene la culpa. Los medios de comunicación fomentan e incitan a la novelería. La televisión autonómica moviliza a las intrépidas reporteras y no escatima recursos. Ni materiales ni humanos. El gabinete de prensa del ayuntamiento villero cuelga decenas de fotografías en las redes sociales para poner los dientes largos a la población al tiempo que los anima a salir de la casa y largarse para los altos. Vayan las prohibiciones a tomar viento fresco. Arrullémonos todos. Y a los que se quedan atrapados, una palmadita en la espalda, chocolate con churros… y una buena sanción, carajo, por hacer el oso polar.
A los políticos profesionales –de los otros, los de los verdaderos actos de servicio y sentido de la responsabilidad, ya van quedando pocos– les encanta fomentar estas romerías. Pueblo entretenido no busca follones, ni ve baches, ni se percata de farolas fundidas y escaso alumbrado… Pan y circo.
Ayer caminé un rato por la mañana. Tuve que bajar a La Longuera a resolver un asunto bancario. Adiós, esteee. Luego me fui a echarle una visual al charco del final de La Gallera, debajo de la autopista. Los ingenieros saben mucho de canalizar cables de alta tensión, pero muy poco de aguas pluviales. Seguro que los vecinos no le mandaron la queja al concejal de servicios, formulario de incidencias por Internet. Para que este se lo comunicara al gerente de la empresa. Y este, a su vez, le pasara el recado al encargado. Quien debería contactar, vía móvil, con Marrón. Personaje (más controvertido que el Rascayú) que transmitiría a uno de los policías que tiene a su disposición (y fuera de servicio, con lo que la plantilla ‘activa’ es similar a la que existía cuando yo era político a la antigua usanza) la incidencia. Que la elevaría al jefe teórico del cuerpo en cuestión para que averiguara dónde se podrían conseguir unas vallas…
Por La Higuerita me encontré con un amigo, también docente jubilado. Intercambiamos cuatro frases. Me preguntó por el blog y me insinuó que debería meterme más con las cosas del Puerto. Para qué si de eso ya se encarga el nuevo alcalde. Que es el mío y el de los victorieros. El que va a arreglar la piscina para evitar las tristes y lamentables escenas de ver al equipo de natación sincronizada entrenando en el muelle. Ni Alonso ni Abreu. Yo, yo y mis circunstancias. Lope está contento de que Manolo se inmiscuya y traspase las lindes del Burgado. Un comino se le importa el que lo estén poniendo a la altura del betún. Eso se olvida a final de mes. Y como lo columbré cierta vez, y me lo ratifican indeterminados espías, parece que se observa demasiado movimiento desde El Penitente a un despacho ubicado en La Ranilla. Vivan las dedicaciones exclusivas. A pares. O a tríos. Qué cosas.
Pues sí, amigos, el cabildo tinerfeño, a la hora de redactar estas líneas, mantenía el cierre a Las Cañadas para garantizar la seguridad de las personas. ¿De cuáles? Porque las verbenas que atisbo en Facebook no desmerecen de los mogollones carnavaleros. Mejor haríamos en poner los carteles en inglés. Idioma en el que Rajoy comunicó a Cameron que habría nuevas elecciones en junio. Los progresos son evidentes. El PP valenciano le ha pagado los cursos del profesor Maurer (El inglés en mil palabras). Y todavía hay un digital que lleva unos días con esta interrogación: ¿Es Rajoy un gafe? Vaya pregunta más tonta.
Y acabo con una cuestión que de blanca (por lo de la nieve) solo tiene las canas de los dos personajes: Julio Anguita y yo. El segundo es el que opina. Sagrado derecho que me reconoce la Constitución. Ese apartado no se halla en la agenda del cambio. Y el primero, el iluminado, se debe creer un dios. Aparte de un califa. Él no se equivoca jamás. Los demás son escoria. Y siempre acaba sus disertaciones con la tonadilla de la pensión. Por lo visto es el único español que ha ocupado cargos, volvió a su profesión y ahora vive de su jubilación. Mire usted, don Julio, no presuma tanto de su buen hacer y entienda que somos muchos, antes que su eminencia, los que nos echamos a un lado y retornamos a los quehaceres que aportaban los garbanzos. Insisto, muchos. Y como creo que nada tiene que enseñarme en ese camino, baje del pedestal, sea más modesto y reconozca que en la política actual también hay gente honrada. Décadas atrás, ni le cuento. Su inquina socialista es directamente proporcional a su admiración por el ‘comunista’ Iglesias, el que lo ha hecho todo a su imagen y semejanza. Y dos huevos duros. Solo le falta resucitar la pinza. Mándese una papa. Tranquilo, corre de mi cuenta.
Hasta mañana.

lunes, 22 de febrero de 2016

¿De qué va hoy?

Un pateo después de las abundantes lluvias (El Castillo-San Nicolás), un cacho de papel en el bolsillo y el medio lápiz que suele acompañarme igualmente. Tras casi dos meses de sequía rimada, dos a la ida y cuatro a la vuelta (una vez cogida carrerilla…) constituyen el bagaje suficiente –eso espero– para surtir un día más a mis estimados chicos. Los del blog (Pepillo y Juanillo) y ustedes, los que están al otro lado. Si por un casual el retorno decimal no ha sido afortunado, a pasar página. Y caigan sobre el osado todas las maldiciones en forma de granizo. ¿Ya abrieron la veda por esos altos? Vamos allá:

Escribir sin ton ni son
no me parece oportuno,
si no surge tema alguno,
vendrá mejor ocasión.
En tal caso, es de cajón,
recurrir al verseado,
ejercicio abandonado
desde el diciembre postrero,
mas si debo ser sincero,
no ando muy preocupado.

Con un ligero repaso
la neurona se enjareta,
y poco a poco concreta
la espinela paso a paso.
El verso, como el abrazo,
va enlazando sentimientos,
las rimas son los alientos
que vencen el desafío,
con tesón y mucho brío,
tranquilo, sin aspavientos.

Para inspirarte motivos
seguro vas a encontrar,
aunque debas desechar
los que guarden tus archivos.
Cuando son repetitivos
puedes cansar al lector,
de tal suerte, a lo mejor,
te espetarán algún día:
No sigas con la manía
que vas de culo a peor.

Original poco resta
y es menester cavilar,
por lo que debes pensar
que un esfuerzo siempre cuesta.
Mas planteada la apuesta,
a tirar pa´lante ufano,
pues puedo jurar, mi hermano:
Quien con cariño labora,
ni el curro le marca hora
ni se le va de la mano.

Sin mayores ambiciones
la quinta ya va marchando,
y es que el magín va dictando
sin pausas ni retenciones.
Si te brindan ocasiones
no dejes pasar el tren,
saca pecho y siempre obtén
el máximo rendimiento,
no es bueno vivir del cuento
y da de ti el cien por cien.

Ya concluye un novelero
el retorno decimal,
como ven no me fue mal
el paseo dominguero.
No sé si fui buen obrero
pero aré lo que yo pude,
si la cosecha no acude
los surcos habrá cambado,
espero ser perdonado,
la providencia me ayude.

Y ya está. Mañana más. Sean felices. Si van a la nieve, no se vuelvan locos.

viernes, 19 de febrero de 2016

Agüita

Rogando al cielo lluvia y miel… Agüita, agüita, que la rama está sequita… Así cantan Olga Cerpa y Mestisay. Y la rogativa surtió efecto. Tarde, pero llegó el invierno. Aquí está… Agüita.
Podé mis hortensias el pasado 2 de febrero (cuarto menguante). Ayer bien temprano subí a Las Abiertas para comprobar cómo iba el negocio. Casi ni me bajo del coche, pues a eso de las nueve (o próximo a las nueve, que decía mi madre) comenzó a llover. Ya el horizonte me iba indicando por el camino la que se avecinaba. El hecho es que a las nueve y media ya estaba de regreso. Si el agua que ‘circulaba’ por la vía, pongamos que hasta El Amparo, fuera recogida en balsas, estanques, presas u otros depósitos de suficiente porte, seguro que tendríamos líquido elemento para una buena temporada. Qué manera de correr pendiente abajo. Los chorros pasaban por encima de las alcantarillas a tal velocidad, que cuando las rejas iban a decirle adiós, el fuerte caudal de sus buenas pipas (medida de capacidad que equivale a 480 litros) ya se hallaba saltando el espacio de la siguiente. Me dijo una vez un técnico que arrastraban muchos restos de combustibles, aceites y demás. No creo que los adelantos tecnológicos no hayan posibilitado sistemas adecuados para la pertinente adecuación. Agüita.
Es curioso el arrebato que nos entra cuando caen cuatro gotas. Porque inviernos ha habido desde que el mundo es mundo. Aquí y en la Cochinchina. Pero como el móvil forma parte de la anatomía humana, las fotos (algunas del año de la pera, pero todo cuela) invaden ese sugerente campo de las redes sociales. Y vuelve a surgir la manía de “este agua”. Que siempre me recuerda un equipo de fútbol: el Steaua de Bucarest.  Pues sigan diciéndolo, y escribiéndolo, como les venga en gana porque ya agoté el cupo de clases gratis. Agüita.
Como viví en varias de las casas de medianeros que había en la finca de La Gorvorana (incluida la Casona, la que va a restaurar el ayuntamiento mediante un proyecto de la Universidad Europea… ¡Se acabó!), son muchas las ocasiones que me pregunto cómo demonios llegué (llegamos) a estas alturas de la vida. Cae una posma apenas y hacemos unos dramas que para qué contarte. Aquellas edificaciones de piedra muerta (tosca) y una cubierta de teja mantenida con unas cuantas piedras aguantaron temporales de los que ya no abundan. Que nos hemos vuelto mimosos. Agüita.
Eso sí, ayer nos dio tiempo de ver la suciedad de los cristales. Porque todos los que no tenemos nada que hacer, me incluyo, nos pasamos horas detrás de ellos. ¡Qué bonito es ver llover! ¡Qué bello el discurrir de esa gota que te deja anonadado con el descenso increíble a través de la pulida superficie! Ya se me puso ‘semental’. Agüita.
El desprendimiento de un buen trozo de carretera en los aledaños del IES Alfonso Fernández García, en La Victoria, habrá servido a la corporación surgida de la moción de censura para arremeter contra el saliente mandatario Fermín Correa, culpable de todas las desgracias habidas desde el Renacimiento a esta parte. Al autocensurado Leo García le habrá correspondido dirigir el tráfico, canalizar las escorrentías, evaluar los daños, elaborar el proyecto de acondicionamiento, buscar la financiación, comprar el cemento, ir a buscar el revuelto, conducir el coche oficial porque Haroldo va muy deprisa y lo multan… Sí, señor, los siete liberados. En un pueblo que cuenta con cuatro policías. Solo falta que Domínguez les envíe otro Marrón. De película. Agüita.
Una representación de pescadores de El Hierro se fueron a Madrid de la mano de Narvay Quintero, consejero de algo en el gobierno canario y portavoz aunque no se le entiende muy bien cuando habla, a entrevistarse con… Ana Oramas. Manda Restingas. Agüita (la que les falta a todos los excursionistas).
Una media de 388 euros gastaba Rita Barberá cada vez que entraba en un restaurante. Normal. ¿Ustedes la han visto bien? ¿A que no te dio con un repaso y tuviste que volver a empezar? Agüita.
El ayuntamiento de mi pueblo compró 20 contenedores amarillos. Y la información brindó la oportunidad para dar a conocer las excelencias del alcalde y los tremendos sacrificios para mejorar vehículos, herramientas y el trabajo de todo el equipo humano, la empresa de servicios, la explanada del mercado municipal, cometidos de la concejalía de servicios (que los lleva un gerente y los diferentes encargados), la de medio ambiente... Y esta vez en la foto solo salieron los contenedores y un disco de prohibido aparcar. No hay derecho. Ni una reseña del plan de seguridad, con lo expuestos que están a las acciones vandálicas… ¿Cómo? ¡Ah!, vale: marrón, canelo, basuras, recogida selectiva, mierda… Lo que los portugueses denominan imprensa marrom. Agüita.
Ya estoy vislumbrando unas clareas en el cielo. Como redacto estas líneas el jueves por la tarde, bien tarde, lo mismo preparo los plásticos para irme el domingo a Las Cañadas y me mando unas arrulladitas. Y cuando retornemos con unos tanganazos de más… qué bien lo pasemos. Agüita.

jueves, 18 de febrero de 2016

Casimiro, un cínico

En el Estatuto de Autonomía de Canarias, aprobado en el ya lejano 1982, se estableció la denominada triple paridad, a saber, representación equitativa en el número de diputados entre ambas provincias, entre islas mayores e islas menores y entre la isla mayor de una provincia y las menores  de ella, mediante la siguiente distribución: Gran Canaria y Tenerife, 15; Lanzarote y La Palma, 8; Fuerteventura, 7; La Gomera, 4 y El Hierro, 3. Se pretendía garantizar, por escrito, que las inversiones presupuestarias  no dejaran de lado a las que por tener una menor densidad demográfica se tendiera a su marginación en los repartos.
Desde hace un tiempo se ha venido hablando de la necesidad de una reforma. Mejor, en cada convocatoria electoral (cada cuatro años) surge idéntico estribillo. Y las propuestas han pasado por un incremento en el número de diputados o la más peregrina de convertir el actual parlamento en dos cámaras. Fíjense que en ambas casuísticas lo único meritorio es el indudable beneficio para los partidos políticos que verían mejor surtidas sus arcas. Y el aumento de ordeñadores de la teta pública. Bien de leche da la condenada.
Treinta y cuatro años después, que se dice pronto y se escribe rápido, el sistema hace aguas por todos lados. La diferencia de habitantes entre islas que eligen el mismo número de diputados (por ejemplo, La Palma y Lanzarote), el abismal desfase entre la población de las islas capitalinas y el resto señalan que ya no somos todos iguales ante la ley. A Casimiro le parecerá bien que mi voto valga cinco, ocho o diez veces menos que el de él mismo, sin buscar a terceros. Y a Belén Allende, tres cuartos de lo mismo.
Viajo con la frecuencia que mi pensión permite por las islas. Ya me gustaría poseer el patrimonio del gomero, un sueldo semejante y un bono para moverme sin pagar un euro, con lo que, te lo juro solemnemente, apenas estaría en casa. Y cada vez que lo hago compruebo, por ejemplo, que las carreteras de Tenerife, y de mi pueblo, son una auténtica mierda al lado de las que me tropiezo en La Gomera, sin ir más lejos.
Era lógico que en aquellos lejanos tiempos se buscara una fórmula de consenso para echar a caminar. Pero, insisto, ya no tiene razón de ser. Porque la supuesta democracia que el pluriempleado Casimiro, cínico hasta decir basta, se sustenta en el poder de las estructuras partidarias. Los que en la mayoría de las ocasiones se pasan por el forro lo que sus propias bases (de militantes o afiliados) les exigen, imagínense lo que les importa la voluntad de los ciudadanos. Nos sonará aquello de la disciplina de voto, ¿o no? Están buenos los empleados para discutir órdenes de la jefatura.
Sí ya sé, Casimiro, que tú ahora vas por libre, de gomero en estado puro. Ya se intuía cuando silbaste con Paulino. Él se aparcó, o lo aparcaron, pero tú erre que erre. Y corriste tupido velo a tus andanzas pretéritas. En las que no tuviste tiempo para solucionar la carestía de la cesta de la compra o de que los combustibles tuvieran precios similares a los de Tenerife. Estabas ocupado en otras cuestiones más mundanas. Te sentaste en los cómodos sillones del Senado durante largos periodos en lo que no moviste un dedo para escribir tres líneas y presentar una moción o elevar una pregunta. Has circulado por todas las instituciones y es en la actualidad cuando se te ha encendido la bombilla. Cuídate, no sea que se te fundan los filamentos. Mira que eres cínico.
Hablas de equilibrio regional, justicia social y la importancia de las personas. Tú no defiendes lo de un ciudadano, un voto. No, tú deseas que el voto de un villano, un chalanguero o un pantanero se siga multiplicando por una docena de lo que significa el de un realejero. Y si persistes en la cantinela de siempre con la marginación, la carestía, el abandono y todas esas cuestiones que tanto resultado te han dado, ¿de qué ha valido esta dichosa triple paridad si en más de tres décadas todo sigue igual? Salvo lo tuyo, claro. Cuando tengas un minuto, publica el montante de dinero despilfarrado. Podrías empezar por la fallida embotelladora de Taguluche.
¿Importancia de las personas? No, rotundamente no, utilización de las mismas para otros lucros. A la vista están. Y en los juzgados, parece, también. “Se juega con los números, pero los ciudadanos son personas, no estadísticas y no viven en el aire, ni en los papeles, sino en su tierra, su isla, y todas deben tener las mismas posibilidades de progreso y desarrollo”. Demagogia barata desde el pedestal de tu ático. El equilibrio territorial que tanto te llena la boca se consigue con acciones e iniciativas políticas. Te emperras en utilizar argumentos que tuvieron su razón de ser en los albores de la democracia. Pero ahora solo demuestran la ineficacia de unos representantes, como tú, más preocupados en componendas, dimes y diretes. Desde el día que te expulsaron del PSOE te ha entrado tal frenesí que has llegado a olvidar que sigues siendo el Casimiro de siempre. El que tenía que haber arreglado esos desfases en sanidad, en educación, en servicios tan deteriorados y que yo no atisbo cuando recorro esos idílicos paisajes. Y cuanto más demandes, más te hundes en el lodazal. Echa la vista atrás y recapitula. Que no llegaste ayer a esto. Serán recientes las siglas de tu agrupación (bueno, no tanto), pero los tripulantes de la nave llevan más años de servicio que el Benchijigua. Tú no puedes ser ya adalid de nada. Eres un más de lo mismo. Has dejado de dar más de sí y te limitas a dar más de no. Es lo que hay.
“No permitiremos que el privilegio de los que son más se impongan a los que menos tienen y más padecen”. Ya es el colmo. Quítate de delante (Arure, que quiero ver a Chipude), te espetaría Diógenes. Porque cínico es el que actúa con falsedad o desvergüenza descaradas. Y cinismo es el colmo de la imprudencia, una obscenidad insolente. Puedes seguir jugando las cartas de tus tres diputados (conseguidos gracias a la triple paridad que tantos réditos te han dado políticamente, pero que de tan poco han servido para que La Gomera salga del ostracismo, y a tus propias sentencias me remito), pero no lo hagas con la inteligencia de un pueblo, de ese que dices representar, al menos en los entierros. Aprovechamiento hasta el último instante. Descansa en paz.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Blanqueo

Lo mío es de juzgado de guardia. Tengo unas ocurrencias. En el día que la justicia arremete contra Vitaldent, se me ocurrió ir al dentista. Pero a otra clínica diferente. Menos mal, que si no me hubiese quedado blanco a sabiendas de que mi dinero se podía ir al extranjero. En negro. Y ya saben que mis cuatro euros, más el incremento de la pensión, lo más lejos ha sido a Cataluña.
Podría ir este comentario por la polvacera de la semana pasada en las calles de la capital palmera. Aunque ya no estoy para semejantes trotes. Me asfixio con tanto polvo. Y como mi presencia en el centro odontológico se debe a un problema de encías, vaya la posible relación. Van disminuyendo, me dijo en términos sencillos el galeno. Para que se le entendiera. Y yo le contesté que si fuera lo único. Creo que esbozó una ligera sonrisa. Oye que cuando uno llega a cierta edad, los retrocesos son más que evidentes. Así que para no dar en el blanco (por lo de los polvos), mejor me quedo en casa. Ya estuve un año allá y no salí de Puerto Naos. Quita.
Uno debe mostrar ciertos reparos por la situación que se puede plantear en los múltiples franquiciados de la empresa indagada. Porque la investigación ha puesto de manifiesto que se han visto obligados a pagar parte del dinero que deben abonar por el canon pertinente en negro. Que luego era desviado a otros países e ‘invertido’ en la adquisición de coches de alta gama, fincas y hasta un avión valorado en apenas un millón de euros.
El protésico uruguayo Ernesto Colman (Montevideo, 1961) llegó a España en 1989. Salió de Argentina, asolada en aquel entonces por una terrible inflación, y al poco tiempo ya tenía montando en Chamberí su primer centro. Luego creó franquicias y comenzó su expansión mundial.
Sabido es que la avaricia rompe el saco y todos queremos más. Además, son tantos los adelantos habidos que en esta aldea global estamos interconectados para todo: lo bueno y lo no tan aparente. Diría que más para esta última faceta. Y así le va, verbigracia, al PP. Por mucho que aleguen que no hay situaciones equiparables y que las decisiones de las unas nos son extrapolables a los otros. O a las otras, que hay fallas para rato.
Por lo que ha visto la luz, a Vitaldent se le atribuye delitos contra la Hacienda Pública (fraude), estafa a los franquiciados y blanqueo. De cómo actuaba el entramado tienen ustedes cumplida información en los medios de comunicación. Lo que a un servidor extraña y llama poderosamente la atención es que se haya dejado transcurrir tanto tiempo para percatarse de que existía evidente y notorio blanqueo en sus actuaciones. Basta un repaso a la abundante publicidad, con tintes de engañosa en muchos casos, para percatarnos de que esa acción saltaba a la vista con una simple revisión a los dientes. Como debieron haber hecho con los ejemplares de caballos purasangres que formaban parte del paquete empresarial y que se repartían entre las diversas fincas rústicas.
A la hora de las cuantificaciones, las estimaciones ascienden a decenas de millones de euros. Hecho que te deja con la boca abierta. Como cuando acudiste a la consulta y te dieron ellos la chascada a ti. Sacaste de donde no había por intentar seguir masticando con fundamento. No es que te fuera a quedar la dentadura tipo actriz de cine, pero al menos sostener el tipo.
Y mantuviste a los tipejos. En este país no se van a terminar las sorpresas. Cuando no es Juana, es la hermana. Te roban a manos llenas. Y tú no puedes incluir esas facturas para que te desgraven algo y pagues menos cuando toque retratarse. Te cuesta la broma un testículo completo y la yema del otro. Sin embargo, estos bergantes se lo llevan limpito. Directo a cualquier paraíso fiscal. Después, mucho después, cuando el ministro del ramo se dé cuanta de que no hay dinero para pagarse sus sueldos, entre otras menudencias varias, se inventa un nuevo sablazo. Que te cuesta, ahora, un canino. Cuando no la muela del juicio.
Para mayor desgracia, si decidimos no acudir a estos establecimientos estaremos hundiendo en la miseria a miles de profesionales que han actuado de buena fe. Vamos, los dejaremos sin blanca. Los responsables no pisarán la cárcel porque podrán pagar cualquier fianza que se les imponga y de haber juicio, hablando se entiende la gente.
Mientras tanto seguimos pensando en la eventualidad de otras elecciones. En dar la posibilidad de que Mariano vuelva por sus fueros. Con las consecuencias monetarias que ello supone. Y a estas alturas, ya sin dientes, ni blancos ni negros, que nos den. Sí, nosotros hemos permitido que la justicia trabaje con independencia. Que si hubiésemos querido… Postizas intercambiables. Dos gotas de zotal o lejía en un vaso de agua y una por matrimonio jubilado. Y hagan el favor de no morder con tanta fuerza.
Con el miedo que da escuchar el ruido del taladro (qué exagerado) cuando estás en la sala de espera, añade la cagalera de pensar que has contribuido, asimismo, a que te cortaran el pelo. De raíz. Sí, tómalo a broma. La brecha entre pudientes y rebenques se acrecienta. Dentro de poco, la falla de San Andrés. Voy a lavarme los dientes. A ver si escapo. País.

martes, 16 de febrero de 2016

Voces discordantes

Creo que ha comenzado el toque a rebato. De manera solapada, quizás, pero con evidentes y ostensibles signos de cabreo, pasados los primeros instantes de sorpresa, de incredulidad. La táctica del avestruz, que tantos réditos brindó a Rajoy en los años anteriores, se ha tornado en una pesada losa que lo aplasta irremisiblemente. Algunos se alejan sin tapujos del manual de instrucciones. Lo de Esperanza Aguirre este pasado domingo no es mera cuestión de simple puesta en escena de mujer contrita. Es algo más que un escueto aviso a navegantes. La fotografía lo dice todo: qué mal trago.
No dejó la condesa madrileña que el gallego saboreara las proclamas murcianas con la reivindicación de su victoria electoral y el derecho a gobernar el país. Decires aplaudidos a rabiar por los presentes –también estaba la tele– cuando la mitad más uno cuestiona su cobardía ante el Jefe del Estado y su recule para no aceptar el encargo que en buena lid le  correspondía. El no tengo apoyos se transmuta, inexorablemente, en un evidente no me quieren ni los míos.
El paso de la presidenta madrileña está estudiado al milímetro. Yo me voy pero tú me acompañas. Mis responsabilidades políticas se quedan cortas ante las tuyas. Si mi caldero me chamuscó, los tuyos te aplastarán (quemado y amortizado ya lo estás) antes de las próximas fallas valencianas. Te caerá el peso de Rita, mucho más contundente que el de la ley, y el caloret de la mascletá te dejará más frito que una tosta de arenque con berenjena. Y dispone Aguirre de otro as bajo su manga. Podrá retornar, si su enfermedad se lo permite, en un futuro no tan lejano, en nuevo acto de generosidad infinita, mientras otros se ahogan en el mar de las incomprensiones notariales.
Se ha roto la ley del silencio. El gánigo de la paz era más frágil de lo que se presentía. Y Mariano será sacrificado por su propia manada. Por los que Miguel Cabrera, tiempo atrás, llamó estómagos agradecidos, sin que Soria, Antona o Domínguez tomaran nota. El mismo que hace menos le espetó al presidente insular de esta isla picuda que el PP daba pena, ahogado por el factótum oriental. A lo que el alcalde de cada vez más pueblos de este norte respondió que culpables somos todos, en ese sui géneris sistema asambleario de repartir los cachetones.
Se abre la veda y se inicia la caza, más que búsqueda, del sustituto. Aquella operación cosmética de los cuatro vicesecretarios jóvenes, guapos y transgresores, no ha dispuesto del tiempo suficiente para que puedan cuajar las expectativas. Habrá que recurrir a una maniobra de resguardo nacional por derroteros más tradicionales. A dedo, claro, para que no se soliviante aún más el gallinero. Con un lavado de cara a modo de gestora para salvar los muebles de Génova.
En tal sentido, otro díscolo aparente, Benicio Alonso, al tiempo que ha reclamado una buena limpia, ha tomado la delantera y remitido atenta comunicación a Núñez Feijóo, otro gallego, que se ha retratado con gentes de dudosos procederes, en la convicción de que es en la actualidad el único capaz de reflotar el barco. Tengo mis razonables dudas. Cuando se ha extendido la sombra de las sospechas, en extremo complicado atisbo el futuro con alguien que pueda tirar la primera piedra libre de toda desconfianza.
Los papeles, el corsé, el plasma, las huidas por la puerta de atrás y ese largo etcétera que define a un líder apático, sin carisma, lo han sepultado. Y con él, su partido. Como siempre ha habido aprovechados, jugaron otras cartas peligrosas los que ocupaban escalones más bajos y proliferó la corrupción. Corrieron por debajo de la mesa caudales de porquería. Se ejercitaron en dobles contabilidades y creyeron ciegamente en la impunidad total y absoluta. Felices días de vino y rosas. Tanto que entendieron normal la recepción de sobres sin indagar procedencias. El contenido bien valía un silencio.
Vivieron radiantes. Nadaron en la abundancia. Pero hasta los personajes grises le salen granos en el mismísimo trasero. Cuando no un incordio divieso. Y el del presidente en funciones ha crecido más de la cuenta. Se rasca, pero no surte efecto. Ahora sí toca, Mariano, el sálvese quien pueda. Sé fuerte.
Y para concluir las perorata (escrita) de hoy, bajo a Puerto de la Cruz para preguntar a su alcalde (A Marrero va a ser que no), o al que actúa como tal (desde más o menos por donde vivo yo) por su carácter reivindicativo, o al que lo rehabilita desde el Cabildo, o al propietario de Loro Parque, o al mismísimo sursuncorda:
Si la calle Tegueste (Punta Brava) sigue cerrada a cal y canto, ¿cómo es posible que se permita la concurrencia de personas que se echan tranquilamente el cigarrito y que acceden a la misma desde un restaurante aledaño? ¿Privilegios? ¿Caradura? ¿Falta de ignorancia?
Te apuesto 60 céntimos a que no me van a contestar y otros 60 (qué generoso estoy) a que ningún concejal de la oposición va a trasladar esta cuestión hasta el edificio de El Penitente.
Hasta mañana, mis incondicionales.

lunes, 15 de febrero de 2016

Gatuperio

Podía haber titulado este post, simplemente, como ‘Moción de censura’. Por la enésima, esta vez en La Victoria. La noble patria chica de mi buen amigo Manuel Afonso Carricondo. Quien deberá hallarse avergonzado del circo vivido en el salón de plenos del ayuntamiento. Cuyo desarrollo se convirtió en una matanza. Para honor y gloria de otro amigo, Ignacio Rodríguez Jorge, alcalde (que en verdad debía haber escrito con enormes mayúsculas) de la población vecina. Chiquita diferencia.
No tengo el gusto de conocer ni a los censurados ni a los censores. Y a tenor de lo leído y visto a través de las redes, ni falta que me hace. Porque, todos, incluidos medios de comunicación, se sumaron a una fiesta que, a mi modo de entender, solo fue el postre o el colofón de lo que se venía fraguando bajo el auspicio y beneplácito de otros actores. Los presentes en la sesión del pasado viernes eran meras marionetas. Y perdóneseme la vena titiritera. Los que manejaron los hilos, también presentes, ocupaban otros asientos y otras posiciones.
Indicarles a estas alturas que yo me limito a emitir por escrito opiniones no tiene sentido alguno. Y estas (las opiniones) son libres como el viento. Pero los hechos son sagrados. Algo tan elemental y que, parece mentira, olvidan algunos periodistas cuando agarran una alcachofa o se sientan ante un teclado a elaborar una crónica del ‘suceso’.
Se lucieron Diario de Avisos y La Opinión, en sus versiones digitales, cuando incluyeron a Fermín Correa en el fichero socialista. Ni adrede la coincidencia de ambos periódicos. Luego, tras la pertinente ampliación, que se supone deba corregir los posibles errores de las prisas, más juicios de valor que no deberían tener cabida en el hecho que se narra y que requiere una descripción aséptica de la noticia.
¿Vergüenza democrática? ¿La política llegó a extremos intolerables? No, dejen tales sentencias para otros foros. En La Victoria no hubo más que la constatación de una realidad social. El bello pueblo se convirtió en el espejo de los trafullos cotidianos. Y lo de Fermín, el colofón a un periodo de caza. El hombre quiso morir matando. Pero jugaba en notoria desventaja. Debía batirse con los expertos tiradores de mira telescópica que abundan en mi tierra (canaria), más concretamente, en mi norte (tinerfeño).
El abordaje del consejero (Clavijo sabrá de qué) Haroldo se fraguó mucho más allá de las lindes victorieras. Fruto de muchos chanchullos tamizados bajo un marcado compromiso católico y sin barnices pornográficos. No, que no estoy espeso. Hoy me dio por escribir para aquellos que leen líneas, entre líneas y por arriba de las líneas.
Quizás te pueda ayudar con mi visita-consulta a los que más saben. Acepciones de chanchullo: manejo ilícito para conseguir un fin, y especialmente para lucrarse (DRAE). Y otros: acción de una persona o acuerdo secreto entre varias personas para, de forma poco clara, conseguir un beneficio sobre un asunto en perjuicio de otros; negocio ilícito, tejemaneje para obtener alguna ganancia. Los instigadores, por acción o por omisión, la tendrán (la ganancia), a buen seguro. Aunque deban, por segunda vez, renunciar a ciertos principios intocables (salvo cuando hay pasta; blanca, negra o marrón, que para casa nada pesa), incluidos los pornográficos antes aludidos. Porque, y vuelta al chivato, pornografía es un tratado acerca de la prostitución (acción y efecto de prostituir, también el reflexivo): Deshonrar o degradar algo o a alguien abusando con bajeza de ellos para obtener un beneficio. ¡Ay!, Federico, eres un alma en pena, un pobre diablo. Claro, al lado de. Odiosas comparaciones.
Las ambiciones desmedidas implican estas consecuencias. Siempre habrá quien salga impoluto, el guapo de la película, la mano que mece la cuna, y a otros les corresponde el trabajo sucio, estilo Harry. De la conjunción fue víctima el anterior pacto, el de la escalera.
Se abre un nuevo horizonte en el que se prestará especial atención a los vecinos (¿?), la formación continua (¿¿??) y poner en marcha acciones para generar empleo (¿¿¿???). Pues hasta ahora solo ha habido desgobierno, parálisis, incapacidad. Vamos a ver si nos aclaramos, Haroldo: ¿No estuvo contigo Fermín en el mandato 2011-2015 en un pacto para desbancar al PSOE, que fue el más votado (2720 votos, 6 concejales)? ¿Cómo argumentas ahora lo contrario? Te pareces a José Manuel Soria en tus planteamientos. ¡Ah!, los contactos con Domínguez te van inoculando el gusanillo. Vale.
Y Leo es, qué paradoja, un valiente que ha salvado al pueblo. ¿Al pueblo o a ti? Si aplicamos tus mismos criterios habremos de convenir que es, igualmente, un incapaz paralítico. Mira, yo añado más, es un aprovechado. Y no necesito recurrir a citas bíblicas ni a platos de lentejas. Para eso están los chanchulleros.
No solo es ya inepto sino que serás generoso al asignarle competencias. Un rayo divino lo iluminó y se va a bastar para… aparentar justificarse un sueldo. ¿O no? “Me han llegado a desear un cáncer”. ¿Y no te frotabas las manos cuando era tu superior, hace ocho meses, la diana de lenguas viperinas? Te salvó tu disciplina, porque esta pasada semana volviste a ser el chico dócil por mor de un nuevo milagro. Sigue obedeciendo y tendrás el futuro asegurado. Un consejo, no obstante: Imita al nuevo alcalde en todo lo que puedas y una día llegarás a ser asesor como él.
Tantos lodos y sin llover. Como caigan cuatro gotas. Un diluvio es lo que haría falta para que limpie toda esta porquería. Vaya manera de emponzoñar la política.
Má, ese hombre es malo y me está diciendo cosas. Ya no me junto. Haces bien, mi niño; ¿ya te lavaste y te pusiste los calzoncillos limpios? Vaya con esta nacionalidad ultraperiférica.

viernes, 12 de febrero de 2016

Sordos

Hablaba hace unos días con unas gentes de San Juan de la Rambla. Y como jamás en mis conversas puede faltar el trasfondo político, surgió el tema estrella de toda charla que se precie: la gestión municipal. Sabido es que en cualquier acontecimiento lúdico-festivo se arreglan los asuntos pendientes a velocidad pasmosa, sin necesidad de apertura previa de los oportunos expedientes, sin la preceptiva redacción de proyecto alguno y, además, por adjudicación directa, que eso de pedir ofertas, nombrar una mesa de contratación y demás, dilata demasiado la obra.
Yo argumenté que el actual equipo de gobierno lo estaba haciendo bien. Y que a pesar de su minoría mayoritaria en el consistorio, va sacando adelante las cuestiones más perentorias del pueblo. Me extrañó sobremanera el desconocimiento total y absoluto de algunos de mis interlocutores acerca del actual organigrama corporativo, pues me espetaron que el montante de los honorarios de la alcaldesa y concejales era superior al que hubo en la segunda parte del mandato anterior (Tomás y Marco o Marco y Tomás). Y ya, en el colmo de todos los despropósitos posibles, tuve que soportar el vacuo argumento de que carecían de la preparación suficiente para ostentar sus cargos.
Fue duro, pero la vena de maestro no se me ha olvidado, explicarles que Fidela cobra su sueldo de jubilada, que aparte de su condición de profesora de matemáticas posee una riqueza intelectual que ya bien quisiera el resto de la grey política. Que Cayetano, el primer teniente de alcalde, sigue dando clases en un instituto de Puerto de la Cruz, trabajo por el que percibe una remuneración… Simplemente, no lo sabían, lo ignoraban. Pero cobrarán por otros conceptos, me argumentaban cuando veían destruido su castillo de naipes. Puede que por asistencias a las sesiones de los órganos pertinentes, pero no por ello se van a hacer ricos ni alcanzan por asomo un porcentaje equivalente al que poseían los siete que les precedieron.
Ustedes voten, concluí, por quienes estimen conveniente, por amistad, por familiaridad, por ir a echarse juntos los vasos de vino o por pura conveniencia, pero infórmense antes de soltar lindezas de tal calibre, porque la ignorancia se cura con algo tan simple como ir por el ayuntamiento y pedir todas las aclaraciones a cuantas dudas se les planteen. Las actas de las sesiones plenarias, verbigracia, son documentos públicos, al alcance de cualquier interesado.
Si no hay peor ciego que el no desea ver, no existe mayor sordo que el que no quiere oír. Sentencia que me viene como anillo al dedo para dedicar unas líneas a otra de las iniciativas del ayuntamiento ramblero: la celebración de bodas mediante el lenguaje de signos. Y será Cayetano Silva (a quien solo conozco de vista, que se dice, con el que he intercambiado cuatro frases en dos o tres encuentros casuales, pero como debe ser familiar de una exalumna –Águeda– quedan aseguradas la máxima garantía y la plena confianza) el que celebre tales ceremonias. Desconocía yo que se había especializado en esta modalidad comunicativa por mor de su profesión docente. Hecho que le confiere un plus añadido en una labor tan encomiable como vocacional.
El responsable de la Hacienda y el Patrimonio (mi admiración y reconocimiento por demostrar que en cuestiones de tiempo querer es poder) ha sido felicitado por la Fundación Canaria para el Sordo (Funcasor) y por la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Canarias  (Fasican). Porque, entienden, el no depender de la ‘traducción’ de un intérprete crea una relación más directa, un trato más cercano, un modo tangible de interactuar.
Sé que los amigos de la charla no me leen. Ni están por la labor. Mi pasado socialista en el ayuntamiento realejero pesa como una losa y constituye un asidero para los que carecen de argumentos. También deberé pagar, a tenor de lo visto, por los posibles deslices de Zapatero. Sin concederme el beneficio de participar con la cuota mínima en los aciertos. El que sabe, sabe; y el que no, para maestro de escuela. Pero cuando tenga constancia de la primera celebración, pienso darme un salto a San José. Lo más seguro es que no me los encuentre, porque estos hitos serán tildados de boberías por los que añoran otras formas, otros procederes.
Felicidades, Cayetano. Mi enhorabuena al pueblo de San Juan de la Rambla por ser pionero en una faceta que ojalá se expanda hasta constituirse en un hecho normal y cotidiano. A lo peor no consigo atraer el voto de los susodichos, que eran socialistas de toda la vida. ¿O no lo hemos escuchado? Aunque viene bien que te hayas especializado en la cuestión que se deja comentada, porque lo mismo, a través de dicha particularidad, logramos destupirlos. Y a buen entendedor…
Hasta la próxima.

jueves, 11 de febrero de 2016

Otra menestra

He escuchado en diversas ocasiones pareceres de lo que debe enseñarse en la escuela. Son opiniones emitidas por los que jamás han tenido la oportunidad de ostentar la sagrada misión de sacar adelante un grupo de alumnos, pero que se erigen en pedagogos de la teoría del bien quedar. Creen algunos que el maestro es sustituto de todo, y de todos. En especial, de los progenitores. No hay asignatura que indique a los niños cuáles son los alimentos adecuados para una perfecta nutrición, es lo último que llegó a mis oídos. Ni otra, añado, que me asesore de cómo se colocan los pañales. Menos parirlos, debemos estar al loro en todas aquellas facetas que uno presupone al hogar de procedencia. Pero no, como no se ha exigido aún el carné de “padre-madre”, ahí deben estar los docentes al quite. Y así, en breve tiempo, van a escasear los adjetivos para calificar la labor de la ‘seño’. ¿No tiene comedor? ¿Y actividades extraescolares? Es que yo antes de las siete de la tarde no puedo recogerlo. Pues pónganse un tapón ‘ambos dos’, papá y mamá, en ciertos lugares de sus anatomías. Coño (mil perdones), que ya está bien.
Casimiro Curbelo está ahora de un activo desconocido. Tanto que ha encargado a ‘su’ senadora (la que insiste en tener un helicóptero) que proponga en Madrid todo aquello que él no tuvo tiempo en sus largos años de estancia en la capital porque otras ocupaciones podrían haberlo tenido entretenido. Y la disciplinada joven no se aparta un ápice del guión. Otra cantinela: “Todos los canarios debemos ser iguales”. Vale, presidente, pero matiza: ¿Iguales a quién? ¿A ti, por ejemplo? ¿En sueldo, propiedades, privilegios de los cargos? Después de no sé cuántas décadas de atesorar amplitud de miras para el descanso eterno, te vienes a enterar en 2016 de que la cesta de la compra, el combustible, la embotelladora de Taguluche, el acceso a Los Aceviños… Vamos, hombre.
Un funcionario del ayuntamiento de Cádiz estuvo seis años sin ir al curro pero no dejó de percibir un euro por al supuesto trabajo que tenía asignado. Viva La Pepa. El hecho me recuerda cierta anécdota. Una tarde fue un señor ya muy mayor al Consistorio de Puerto de la Cruz. Como lo vio cerrado se dirigió a un policía que había en los alrededores y le preguntó si no trabajaban en aquella franja horaria. El agente, de aquellos mayores que aún quedaban en la plantilla, socarrón en grado superlativo, le contestó que cuando no trabajaban era por la mañana, que por la tarde no iban. Es lo que hay.
Ni una más, hasta aquí hemos llegado, bramó Mariano. Lo malo era que el resto de la tropa jugaba en esos instantes al Candy Crush. El presidente en funciones, el que le dijo al rey que con él no contara pero que aconseja aún lo que debe hacerse para el bienestar y progreso de la madre patria, da por hecho con la proclama que de aquí para atrás sí que ha habido tela que cortar. Y mucha, para ejemplo de una acción política en la que todos debemos mirarnos. Sabido es que honradez y política son términos incompatibles. Como plasma y negociación. Qué poco te queda.
UPyD se apaga. Rosa Díez medita su reingreso en el PSOE. Me equivoqué, no volverá a ocurrir. Ha encargado al último que apague la luz. Al accionar el interruptor, habrá pasado a la historia un sueño de grandeza. Otra quimera rota. Se abre un paréntesis. A sus casi 64 años, es probable que no se incorpore como auxiliar administrativo en la Diputación Foral de Vizcaya. En sus extensos y variados cargos habrá consolidado suficientes complementos como para jubilarse anticipadamente sin mayores quebrantos económicos. Y me pasa por el magín: ¿Pidió Paulino Rivero el reingreso en la escuela de Ravelo?
Estuve hablando con un amigo hace unos días en el IES Los Naranjeros. De lo divino y de lo humano. Y colegimos que bastante debemos estar haciendo mal para que muchos de los que fueron nuestros alumnos hayan desviado sus caminos hacia la política. No, claro que no es malo per se. Pero abandonar los estudios universitarios, si es que acaso pasaron la prueba pertinente, por la golosina de un cargo público, me da –nos da– que la caza y captura de la papa fácil puede más que los atractivos de la preparación. Y lo que es todavía peor, comprobar cómo se arrastran (iba a escribir babean) con los ediles en cualquier evento (ya salió el palabro) para que los tengan presentes en sus oraciones, patético.
Como lo es, asimismo, la reseña que atisbo en Facebook con la duda del Partido Popular de Candelaria acerca de la viabilidad del parking de la Basílica. Y en la foto que ilustra la información, don Manuel Domínguez, presidente insular de dicho partido y alcalde mi pueblo en sus ratos libres o cuando intuye que pueden haber retratistas por los alrededores. Se viene destacando la agrupación local candelariera por sus quejas reiteradas ante la mala praxis, según ellos, de aquel grupo de gobierno en el consistorio de la Villa Mariana. Me parece bien, es su papel de oposición, pero poner por bandera a Manolo para un asunto de aparcamientos, manda narices. Y que este se preste a lucir palmito en la plaza  de los guanches, cuando aquí de gestionar instalaciones de ese tipo sabemos la tira con los dos mamotretos existentes, manda narices de nuevo. Aunque lo mismo el PP de mi pueblo le echa la culpa a Oswaldo y se queda tan ancho.
Hasta mañana.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Inflar, o hinchar, el perro

Lo que tú lees hoy, yo lo escribí ayer. Y siempre así. Por lo que un repaso ligero a la prensa, por ejemplo, te da norte de bastantes circunstancias opinables. O si no, el simple paseo diario –ahora me ha dado por pasarlo a las mañanas– te invita a rellenar renglones. Y si por un casual no existiera material suficiente, a inflar o hinchar el perro, viejo aforismo periodístico de cuando a las redacciones no llegaban las avalanchas de los actuales gabinetes de prensa.
Algo parecido a este último aspecto es lo que debió acontecerle al que hubo de redactar unas líneas para informar de la visita política a la Unidad de Trabajo Social (UTS) de La Longuera, ubicada en la zona de La Puntilla. Como estuve varios cursos por aquellos contornos, y algo conozco –no mucho, pero vamos escapando–, y dado que me llamó la atención la tardanza de la reapertura (para una inversión de apenas 26.000 euros, cantidad que no alcanza el valor de medio concejal liberado), por qué no dedicar unos minutos a este hecho.
Aunque también pude enrollarme con la cantidad de polvos que se echaron este pasado lunes. No contentos con irnos a La Palma, ya podemos encontrar sucedáneos en La Gomera y Gran Canaria. O con el sesgo más que intencionado en la posibilidad de que Trinidad Jiménez se vaya a ‘trabajar’ a Telefónica. Que no a formar parte de su Consejo de Administración. Hecho en el que no debemos, ni podemos, caer los periodistas. Aviso a navegantes.
Pero vamos a lo nuestro. Lo de que la UTS se ubica en la antigua escuela unitaria de La Puntilla no sé de dónde salió. La que se califica como concejala del barrio debió estudiar en un colegio privado, porque de lo público muestra escaso conocimiento. Quizás un repaso por cualquier red social en la que los chicos de aquella época cuelgan fotografías de las escuelas de don Andrés y doña Lola bien podría refrescarle la memoria. Van estas muestras, mal escaneadas, del libro de Carmen Machado que lleva por título “Del mirlo y el tabobo al negocio inmobiliario”.
Y de cómo se debió proceder a su derribo. Y de la posterior construcción de dos aulas, más una prefabricada, como una extensión de la que fuera Agrupación Escolar Mixta. Mas ya se sabe que lo importante es la foto. Me alegro de que se haya podido solucionar la dotación de telecomunicaciones pendientes. En cualquier otra situación, habríamos dicho que nos pusieron un teléfono.
Claro, cuando el particular no da para más, hay que ampliar. Y como parecía exagerado hacerlo con la fotografía porque el importe de la obra no daba para tanto, te ruego encarecidamente leas con atención los siguientes cuatro párrafos que he extraído de la nota que publica Radio Realejos en su blog. Por cierto, ¿en qué habrá quedado aquel debate de la repetición de contenidos entre el medio indicado y la web municipal? Fue asunto tratado en sesión plenaria. Más a mi favor en lo de hinchar el perro.
“El consistorio realejero invirtió más de 26.000 euros en la puesta a punto de estas renovadas oficinas, siguiendo así con su apuesta por el refuerzo de los servicios sociales desde la atención en el propio Ayuntamiento, así como en la descentralización de los mismos a través de las UTS de zona con una mayor y mejor dotación cercana y directa al ciudadano”, expone el alcalde.
La atención del área de Bienestar Social de Los Realejos se lleva a cabo desde el propio Ayuntamiento, así como en las oficinas habilitadas en los entornos de Icod el Alto, Palo Blanco, La Montaña, La Cruz Santa y Toscal Longuera, además de las correspondientes visitas a los propios hogares que dispensan las trabajadoras sociales cuando así se requieren.
Según Olga Jorge, “las nuevas dependencias cuentan con aseos, sala de espera y dos oficinas para la atención de la trabajadora social y del educador de menores que se alterna en las diferentes UTS, mejorando así el servicio que anteriormente, en la sede de la Asociación de Vecinos La Barca, se desarrollaba en un entorno menos accesible y funcional”.
Una sala de espera, así como dos oficinas dan cabida al servicio de la trabajadora social de zona, así como del educador del área de Menores para el trabajo de prevención en esta materia, que tendrá horarios específicos para alternar la atención con otros puntos del municipio. Hasta ahora, la UTS de Toscal Longuera se ubicaba en la sede de la Asociación de Vecinos La Barca con un espacio más reducido y menos funcional.
¿Notaste repetición? Yo, por si acaso, te dejo el siguiente enlace, no sea que me acusen de ser el culpable y dedicar mi apreciado tiempo al copia y pega, ejercicio al que tan acostumbrados nos tiene Marrón en su bien pagado plan de seguridad y emergencias: (http://radiorealejos.blogspot.com/2016/02/ya-se-encuentra-en-funcionamiento-la.html).
Como el PSOE (sigo siendo fiel) me va a ofrecer el puesto número 21 en la candidatura de 2019, y vamos a ganar (pactaremos con Jonás), entre Juan Borges y un servidor, dedicados en cuerpo y espíritu (lo de alma no lo tenemos demasiado asumido), daremos un vuelco a la información local e invertiremos nuestra experiencia en soltar amarras con unos procederes encorsetados, para dar rienda suelta a otros modos más ágiles, en los que prime el interés general antes que las poses del bien quedar. Porque los dineros procedentes de los impuestos ciudadanos merecen la atención y el respeto que estos modernismos fotográficos han marginado. Menos figurar y más hechos tangibles. Más hacer y menos decir. Seremos, en suma, notarios de un quehacer que marcará diferencias. Que no solo de polvos y otras volatilidades vamos a vivir. He dicho.
Hasta mañana.

martes, 9 de febrero de 2016

Qué pene

Puede que te haya causado sorpresa el titular. Quizás estés pensando que me equivoqué y cambié una a por una e: Qué pena. Pero no, has leído bien. Y te lo intentaré explicar:
Ayer por la mañana, antes de que Manolo me llamara ignorante cuando leyó la propuesta para buscar los 140.000 euros que debe aportar el ayuntamiento al denominado plan de empleo, y después de caminar un rato (poco, la verdad, de mi casa a La Montaña y regreso), me sorprendió determinada información (curiosidad, eco de sociedad, suceso, gilipollez –qué mala leche– o vaya usted a saber) que por razones evidentes de edad me dejó patinando, como los coches que resbalan en los pasos de peatones a causa de la pintura barata que compran los ayuntamientos. No, qué va, a ti no te ha pasado. Te deslizas hasta después de borrado. O no habrás pasado por Los Barros.
Menos mal que uno se ha modernizado y tiene a doña Internet para salir de estos casos de dudas más que razonables. Y sin haber accedido a los cursos de formación de cualquier fundación bancaria. Uno solito, a base de equivocaciones y errores, cargándote ficheros y carpetas pero levantándote después de cada tropiezo. Lo de levantar, aposta.
Parece ser –qué ignorantón sexual estoy hecho, no pasé de las cuatro reglas (qué mala leche otra vez)– que pululan tantos entretenimientos en esta faceta del placer, que algunos excesos pueden causar malas pasadas en lugares que duelen un montón si los tratas al estacazo. Vamos, como cuando te dan un balonazo en las protuberancias y te quedas más encogido que un higo pasado. No digamos nada cuando te cogen… Sigue tú.
En no sé qué estado de excitación se encontraba cierto individuo lituano que tuvo la infeliz ocurrencia de colocarse en el órgano humano masculino bautizado como miembro viril nada menos que cuatro anillos… de acero. Y aquello se le inflamó. Todavía más, claro. El duro metal no dilató lo suficiente con el calor del volcán en erupción y lo aprisionó hasta extremos insospechados. Que si es por el cogote, para entendernos, se asfixia el pobre hombre.
Al no disponer el equipo médico en el hospital de Denia (Alicante) del instrumental adecuado, tuvieron que llamar a los bomberos para sofocar aquel fuego inguinal. Te puedes imaginar la escena. Por muy acostumbrados que estén en urgencias a las sirenas y luces de las ambulancias, lo del camión (incluidas escalera y manguera –fuerte mala leche por tercera vez–) tuvo que ser un espectáculo de órdago. Cómo desfiló esa tropa de galenos improvisados, máquina dremel de precisión en ristre, con paso marcial a través del quirófano. Dos por el costado izquierdo y otro para por el derecho. Pues tuvieron que cortar por ambos lados. No había manera de doblar el acero. Y extraérselos al tirón… quita, quita.
Como la temperatura seguía ascendiendo con la delicada intervención, y el paciente gritaba sin saberse a ciencia cierta si eran orgasmos de dolor o de placer, hubo que rociar de manera casi permanente la zona en conflicto con suero fisiológico ante el peligro evidente de una emisión en toda regla. A punto estuvieron de llamar al amigo Javier Dóniz para que controlara el nivel de magma y las corrientes de convección.
Todo acabó felizmente. Cuando nuestro hombre se vio liberado de los malditos anillos, se prometió que jamás volvería a emular a Saturno. Se conformaría con Mercurio, más pequeño pero más caliente (por su cercanía al Sol, por supuesto). Y firmó un acta de reconciliación para, en futuras ocasiones, seguir el manual de instrucciones al pie de la letra y dejarse de experimentos raros que pudieran poner en peligro sus ‘compromisos’.
Si hubiese actuado en consecuencia con las directrices emanadas de las tiendas especializadas (mi visita a Internet, como antes te señalé, fue muy fructífera; por si… ja, ja, ja, iluso), el susodicho habría escogido el material y modelo adecuados a las características físicas (medida, tamaño, grosor) de la pieza objeto del repentino disfrute. Intuyo, además, que debió olvidar, en el arrebato de locura, el llevar a cabo la división entre 3,14, algo fundamental, para obtener el diámetro (del aparato), que debería ser unos milímetros menor que el del otro (aparato) para que la holgura permita la libre circulación de lo que tenga que transitar. Responde todo ello a la lógica más elemental y a las normas de tráfico más comunes. Chiquita lección hubiese impartido mi primo Juan Antonio. Y de atascos sabemos mucho en esta isla. En Alicante, y a los hechos me remito, de turrones. De los duros.
Habrás comprobado que no dejo entrever pena alguna en las líneas redactadas. Ya se sabe que sarna con gusto no pica. No se me ocurre darle consejo alguno al lituano porque se presta a la rima fácil. Y la décima con mano y ‘trasero’… Quieto.
Hasta mañana.