lunes, 31 de octubre de 2011

Tríada

El Estatuto de Autonomí­a de Canarias (en su redacción reformada, aprobada por Ley Orgánica 4/1996, de 30 de diciembre (B.O.E. nº 315, de 31 de diciembre de 1996) en su Artí­culo 14.1 enuncia lo siguiente acerca del Diputado del Común:
El Diputado del Común es el alto comisionado del Parlamento de Canarias para la defensa de los Derechos Fundamentales y las Libertades Públicas y supervisará las actividades de las Administraciones. Será elegido por mayorí­a de tres quintas partes de los miembros del Parlamento de Canarias. El Diputado del Común coordinará sus funciones con las del Defensor del Pueblo. Una Ley del Parlamento de Canarias (la 7/2001, de 31 de julio: BOC nº 103, de 8 de agosto de 2001) regulará su organización y funcionamiento.
Lo anterior es parte minúscula de la teoría. Te recomiendo la lectura de la exposición de motivos (pincha en el enlace), que nos remonta nada más y nada menos que al año 1494 y a los Reyes Católicos. Pero en la práctica, leche cacharro. Otro gasto innecesario, otro invento descentralizador que ha ido a menos. La figura de Luis Cobiella ha quedado eclipsada con los episodios nada gratificantes últimamente habidos. El acomodo de Jerónimo Saavedra (como si no tuviera bastante con su amplio currículum para su retiro) está dando lugar a situaciones lamentables. Y en la discusión de cómo distribuir mejor los dornajos para aposentar viejos elefantes estábamos (otro ejemplo de calzador es la Audiencia de Cuentas, verbigracia, Juan Carlos Alemán), cuando llegó de las Europas el otrora fugado (Jotaflá) a cobrarse lo que Momo le había espetado tiempo atrás. Donde las dan, las toman. Como una causa de incompatibilidad es cualquier tipo de militancia activa, el exalcalde de Las Palmas guardará su carné socialista en la gaveta de la mesa de noche palmera y… Iba a escribir ‘cojan vergüenza’, pero con lo que están demostrando –todos–, ¿la tuvieron alguna vez?
Muchas voces se han elevado para protestar por el recorte en el área de Cultura del Gobierno de Canarias. Y bastante significativa la de Benito Cabrera, a quien nadie podrá restar sus indudables méritos en la faceta musical que bien domina. Pero no creo sea el más adecuado para poner gritos en el cielo. Porque en ese mundo, Benito, hay mucho chiringuito bien establecido (bien montado, para ser más explícito). Desde el ayuntamiento de Yaiza hasta el de La Laguna, pasando por Cabildos y otras organizaciones y entidades que con crisis y sin ella siempre se llevan casi toda la tarta en esos repartos. Y son bastantes –algo sabemos por este Norte tinerfeño– los que no reciben siquiera unas migajas. Coincido contigo en que son torpes los políticos. Nada nuevo bajo el sol, siempre lo han sido. También cuando la vaca daba bastante leche. Mas en unas épocas y en las otras, siempre son los mismos quienes jalan por la teta. Ignoro si atisbaste alguna oreja de lobo asomando para lanzarte a estas declaraciones. De ser así, y de ahí tu preocupación, fíjate bien lo que te digo: me alegro. Como no hay mal que por bien no venga, lo mismo aprendemos  a dividir con fundamento. Y al tiempo, recapacitar acerca de lo hasta aquí realizado a través de la cultura subvencionada por los papás gestores de los dineros públicos.
Cuando redacto estas líneas no se ha celebrado aún la manifestación para exigir la construcción del puerto deportivo, e instalaciones anexas, en la vecina ciudad portuense. Aunque viendo el volumen de firmas conseguidas, seguro que cuando este post vea la luz habrá sido un éxito rotundo. Del cual un servidor también se alegrará, aunque no haya compartido ciertos procedimientos de los voceros de tres al cuarto. Y mucho menos el de los políticos aprovechados que se han subido al carro sin el más mínimo rubor. Parece que la culpa de que Puerto de la Cruz se halle en el estado actual es de los dichosos agentes externos. Los gobiernos municipales habidos desde que el Puerto comenzó a languidecer no saben lo que es realizar un examen de conciencia.
Cuando observo cómo Ricardo Melchior y Antonio Alarcó (candidatos a ocupar un sofá en el Senado) se lanzan a la aventura de plasmar por escrito toda clase de cantos laudatorios para los organizadores, porque el turismo es el motor y tal y cual, se me revuelven las tripas. Aunque no se queda atrás el partido socialista que hace una pregunta en el Parlamento para que el consejero Berriel le responda en qué punto se halla el tema.
Todos sabemos las alianzas gubernamentales habidas en Canarias desde que se inventó el denominado estado de las autonomías. Y todos conocemos las extrañas componendas llevadas a cabo en el consistorio de El Penitente. Ahora mismo que gobierna Marcos (CC) con Ledesma (PP), como antes lo hizo Lola (PSOE) con la televisiva Eva Navarro (PP), y no sigo para detrás porque tengo todavía un fisco de decencia, acontece esta protesta por una situación que cayó del cielo cual maldición bíblica.
Tras el éxito de la algarabía, todos ganadores. Pero estamos en crisis. A los diez años previstos para concluir tan ambicioso proyecto, súmale al menos otros cinco. Habremos superado la mitad de la década de los años veinte de este siglo XXI y la panacea sin hacer acto de presencia. A esta paso, y para ese entonces, lo mismo surge un volcán que destruye El Lago y sus cenizas se depositarán en Playa Jardín y acabarán con la fauna del Loro Parque.
En el presente, con tirarse los trastos frente a la Plaza de Europa, misión cumplida. El Hierro se infla y el Puerto se hunde. Normal, el uno se liberó de un gran peso y el otro lo sigue soportando (ahora duplicado). Así funcionan las balanzas. Lo dicho, nos toman por imbéciles.

sábado, 29 de octubre de 2011

Sodero

Anoche se presentó el susodicho. Estoy a la espera de que cualquier alma caritativa me remita alguna fotografía. ¡Ah!, mi reconocimiento a Radio Arena por su presencia informativa. Y allí, en la Casa de la Cultura de la Villa de Los Realejos, tuvimos la oportunidad de decir lo siguiente:
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: "Amor, Amor", y que deberían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky (padre de la revolución rusa mucho más que Lenin), estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía:
"¡Envíenme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!"
Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
El 19 de mayo de 1929, en un banquete ofrecido por sus paisanos fuenterinos con motivo del exitoso estreno en Granada de 'Mariana Pineda', Federico García Lorca lanzó la propuesta de crear en Fuente Vaqueros una biblioteca popular; Rafael Sánchez, panadero, organizador del acto, recogió esta iniciativa ofreciendo trescientos volúmenes de su propiedad.
Poco después, el 30 de mayo, la propuesta sugerida por el poeta sería llevada al Ayuntamiento para su aprobación, siendo Federico el encargado de inaugurar oficialmente la Biblioteca pública en septiembre de 1931, durante la Feria del pueblo.
961 meses después, es decir, ahora mismo, tal vez con algún granadino –o granadina– en la sala, aquí estamos, afortunadamente, presentando una nueva criatura literaria. Puede que aún resuenen en no muy recónditos lugares las sentencias de Lorca leídas al inicio de mi intervención. Máxime cuando la crisis, no solo culpable sino también escapatoria y disculpa, unida a los odiosos mercados y a la no menos insaciable y perversa prima de riesgo, es bandera que se esgrime incluso por los que parodian a conveniencia a otro inmortal, Cervantes, cuando en La Gitanilla nos señala: “Y así granizaron sobre ella cuartos, que la vieja no se daba manos a cogerlos. Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó Preciosa sus sonajas”.
Pero Jesús, es decir yo, no puede quejarse demasiado. Aunque el trecho recorrido hasta esta meta que hoy nos concita no haya sido un camino de rosas, debemos ser capaces de arrinconar los malos tragos, las incomprensiones, los sinsabores y justipreciar esta resultante.
Nace Sodero con el único objetivo de rendir público homenaje al verso tradicional, a la estrofa clásica, a esa que aprendimos en nuestra época de estudiantes y que escandíamos gozosos en lúdicos ejercicios. Que está incompleto, porque faltan redondillas, cuartetas, quintillas y puede que alguna estrofa manriqueña o coplas de pie quebrado. Es, obviamente, otro envite que estoy lanzando a quienes, aun en situaciones comprometidas, son capaces de apostar por atrevidos y por atrevimientos. Ahí estará esa segunda compilación, si ellos, los patrocinadores quieren, y ustedes, mis cómplices, prestan su conformidad.
En esta aventura no me acompañó proyecto editorial alguno, mejor, no me dirigí a empresas editoras que pusieran el nombre, mientras un servidor, al igual que he hecho en solitario, debía rastrear en y a la búsqueda de almas caritativas. Y no me quiero extender para no poner en compromisos y apuros a quienes anhelan abrirse camino. Si me ahogo no recuperando el dinero aportado para cubrir los gastos de la edición que no se pudo alcanzar con las cooperaciones que seguidamente diré, me alegraré de haberme tragado los buches a conciencia, con plena lucidez y en el uso cabal de las escasas facultades o neuronas disponibles.
Por ello, gracias a los ayuntamientos de Los Realejos, La Orotava y Santiago del Teide por su apuesta y comprensión. Espero no haberles defraudado con los renglones del libro y manifestar el deseo de que la colaboración siga siendo una realidad en el futuro.
A las tres empresas que se subieron a este carro, mi reconocimiento y afecto por la osadía. A Isidro, Pedro y Juanjo, cabezas visibles de La Estación El Mirador, Pesegur y Serper, mis felicitaciones por el apoyo. Cuando distribuyan los ejemplares que les han correspondido, indiquen a los destinatarios que los coloquen en cualquier estantería con la contraportada hacia la vista para que se vislumbren bien los logos, algo que hemos querido destacar de manera significativa. A Marianella y a mí no nos va a importar, porque sabemos que cuando les pique la curiosidad les darán la vuelta y entonces los sorprenderemos.
Al personal que trabaja en este edificio que hoy nos acoge también mi gratitud, máxime cuando, tras el periplo perdomero, retornamos, cual hijo pródigo de la parábola, a esta Casa en la que me siento como en la mía propia, y no es porque la placa de su entrada dé a entender que puedo estar pagando yo el Impuesto de Bienes Inmuebles, sino porque me honro con su amistad de ha bastante. Algo que hago extensivo a los Gabinetes de Prensa y Protocolo del Consistorio realejero.
A la empresa familiar Tipografía García, del núcleo villero de La Perdoma, otra de las patrias chicas de quien suscribe, y de la cual debo ser ya socio numerario y confianzudo de honor, mi aprecio más sincero por el trato recibido.
Para Marianella Aguirre, que se embarca ya cual tripulante aguerrida y avezada en esta tercera singladura –y las que quedan–, que me contesta afirmativamente sin saber si la puedo compensar con un euro para el cortado, reiterarle mi amistad en la esperanza de que tiempos vendrán mejores, porque sé que tiene en mente muchas ideas que ojalá se hagan pronto realidad y podamos todos disfrutar de sus artes plásticas.
Álvaro Hernández Díaz, compañero y amigo de muchos gremios, tuvo a bien no solo prologar, y presentar, al recién nacido, sino corregir pacientemente los muchos errores que uno comete, fruto de la pérdida de parte de la sustancia gris y de la envidiable rapidez del método mecanográfico utilizado y que se corresponde con el de quienes hemos llegado tarde a un montón de cosas, entre ellas, la informática, por lo que recurrimos al tecleo con los dedos índices de cada mano, porque, sencillamente, no sabemos dónde demonios meter los ocho restantes. Gracias, Álvaro, por abrir la ventana por la que espero se asomen muchos fisgoneadores.
Cristina Coronado –y Álvarez, por parte de la madre–, joven, guapa y sobradamente preparada, sabe manejar muchas teclas, tantas como las de ese piano que tenemos aquí. Y las combina maravillosamente, las sostiene entre sus dedos echándole muchos bemoles y no fue capaz de negarse a mi solicitud cuando, como contrapartida, le prometí únicamente que le regalaría un libro. Dedicado, eso sí. Con amistades así –gracias, Cristina–, lo mismo estoy dándole la lata a Adolfo dentro de unos meses, con los presupuestos municipales recién salidos del horno.
A partir de hoy podrán hallar el libro en diferentes establecimientos. Porque el que lo haya adquirido esta noche le trasladará al amigo que en aquella décima que apareció en el programa de fiestas se nombra al abuelo del cuñado de aquel pariente lejano del tío político, y que ahora vive en el Sur… Y querrá adquirirlo, claro. Pues puede hacerlo en Tigaiga (las dos, Avenida de Los Remedios y Avenida de Canarias), Yasmín (La Cascabela), Arlequín (San Agustín), Ébano (La Cruz Santa), Internacional (El Toscal), Reyes (Icod el Alto), La Educación (La Orotava, El Puente), La Punta (La Perdoma), Librería Sari (La Guancha) y Calita, en Tamaimo.
¡Ah!, de todas las personas que se mentan en el poemario, permítanme que haga la excepción de rigor para simbolizar esta manía de juntar palabras en la figura de un ser entrañable, optimista, simpático, campechano, en suma, un realejero de honor como lo fue Manolo ‘El marqués’.
Concluyo, que ya he dicho bastante, solicitando mil disculpas por si he dejado a alguien en el tintero. Por ello, a los presentes, a los ausentes con justificación, a los que me llamaron o me enviaron un correo electrónico, a los que he saludado hace un ratito y a los que no, un millón de gracias por hacer posible actos como este. Ojalá nos veamos pronto. Por mí que no quede. Muchísimas gracias.

Y me llegaron unas fotografías de los amigos Carricondo y Peraza. Gracias.



viernes, 28 de octubre de 2011

Hoy toca


Sí, hoy toca. Llegó el día. Esta tarde-noche, a eso de las ocho (que mentan algunos), o próximo a las ocho (que diría mi madre), ponle tú a las ocho en punto, corresponde presentar en sociedad la criatura cuyas portada, contraportada y solapas (todo de un tirón) puedes contemplar en la ilustración. La hemos engendrado (criatura), o lo hemos pergeñado (libro) aquí bien cerca, en la perdomera Tipografía García. Porque nos pareció adecuado no recurrir al auxilio de empresa editorial alguna, aunque contamos con la inestimable colaboración de los ayuntamientos de Los Realejos, La Orotava y Santiago del Teide, amén de las empresas Estación El Mirador, Pesegur y Serper. Ahí tienes los respectivos logos que dan fe de su aportación, lo que agradecemos infinitamente, porque sin ellos, a buen seguro, el proyecto estaría aún durmiendo en cualquier gaveta (método anticuado), o en una carpeta de cualquiera de los discos duros de todo ordenador que se precie.
Sodero es la persona que vende y reparte soda. Y da la pista de una compilación de sonetos, décimas y romances. Porque se pretende recuperar metros y esquemas fijos. ¿Quién no se acuerda de aquellos divertidos ejercicios de medir versos teniendo cuidado con las sinalefas y observar con detenimiento la última palabra por si era aguda o esdrújula? Por ello, me ha parecido oportuno y conveniente rendir público homenaje a esa estrofa clásica, que responde a un esquema prefijado y a tales cánones me sujeté. Cuando la composición “De gira y de jira”, tres sonetos dedicados a la localidad soriana de Burgo de Osma, fue premiada en 2009, y, además, el relato “Familia turroneras” fue distinguido como el mejor romance del XXXII Concurso Alhóndiga 2009, de la ciudad de Tacoronte, algo habrán visto ambos jurados para tales distinciones.
Álvaro Hernández Díaz fue su prologuista. Y del mismo rescatamos:
La lectura del poemario nos recuerda lo que se atribuye a cierto poeta latino: “Cualquier cosa que intentaba decir, se le volvía verso”. A Jesús le debe de ocurrir otro tanto y por este motivo alterna la prosa y el verso para transmitirnos sus observaciones en el blogspot “Pepillo y Juanillo”. Lo poemas quedan en “El rincón de las letras menudas”, soñando, quizá, en trasladarse a un libro de papel. Como ahora, que les ha llegado el turno a muchos de ellos y forman un conjunto donde no faltan humor, crítica, historia… y otros muchos temas, ilustrados magníficamente por Marianella Aguirre o acompañados de excelentes fotografías.
Y a él corresponderá ser el padrino en la ceremonia de esta noche. En la que espero tu comparecencia. Para que lo compres, que también. Pues el autor, amén del agradecimiento a los patrocinadores arriba mentados, pretende, qué osadía, recuperar aquellos euros que él debió apoquinar para que el anteproyecto dejara de serlo. Y que conste en acta que está todo en regla, con los papeles al día. Tiene sus respectivas identificaciones a través de su DL (depósito legal) e ISBN (International Standard Book Number). Las cosas, claras; y el chocolate, espeso. Pero te saldrá barato, ya lo comprobarás. Son las ventajas de no trabajar con intermediarios.
Cristina Coronado pondrá el colofón con unas perras de buena música. Puede que hayas tenido la oportunidad de haberla escuchado con anterioridad, pues ya celebró, entre otros, dos conciertos en este mismo salón de actos de la Casa Municipal de la Cultura (Los Realejos). Mas, de no ser así, no pierdas esta excelente oportunidad para que compruebes (in situ, que se dice) cómo maneja los tiempos, los intervalos y los silencios, los sostenidos y los bemoles, los clústers y las armaduras (que no armaderos)…; en fin, todas las claves.
Nos vemos en un rato porque hoy toca.
Un momento: una posdata. A punto de colgar el post (ño, cómo progreso), me encuentro con esto:  http://garciaenblog.blogspot.com/2011/10/espuma-de-sodero.html. Gracias, maestro.

jueves, 27 de octubre de 2011

De euros y cacas

La Mesa del Parlamento canario, que así se menta, ha decidido trasladarse a El Hierro. No es que se haya roto la que servía de apoyo a las reuniones del Pevolca, ni que el ayuntamiento de El Pinar haya solicitado le repongan la del salón de plenos. Ojalá hubiera sido solo eso, porque con meterla en un barco, asunto concluido. Pero es que la Mesa es un ente abstracto que, como otros tantos, no sirve para nada y nos cuesta un ojo de la cara y parte importante del otro. La forman los señores Antonio Castro (palmero), Julio Cruz (gomero), Manuel Fernández (herreño), José Miguel González (tinerfeño) y Águeda Montelongo (majorera). Y allá se fueron sus señorías para predicar con el ejemplo. Se mandaron unos pescaditos en La Restinga, unas quesadillas en Valverde y el cortadito (con bastante leche y leche, casi tanta como la que ellos tienen) en San Andrés (que los trincaba de paso). Fueron, obviamente, a nada, porque esta institución no pinta un carajo en esta crisis sísmica. Bueno, no pinta en nada, pero en esto menos. Y estando Paulino, quítense los subalternos. Para cualquier novelería no hay debate que valga. A la voz de vamoloslos, arrancan la caña y que se mueran los feos. Que paguen los bobos de siempre.
Ya que mencioné el parlamento, fue en Teobaldo Power donde nuestro querido y estimado (sobre todo por El Día) presidente manifestó que hay por lo menos dos mil médicos que cobran más que él. Vaya mérito tiene eso. Yo juraría que no hay un médico –ni político– que cobre menos que yo. Eso sí que es un logro. Para mí que Rivero piensa que nadie labora más que él. Cree que por estar del tingo al tango todo el santo día, ya es motivo suficiente para que le concedan la medalla al mérito en el trabajo. Chacho, modérate en tus declaraciones públicas (en privado realiza las que te venga en gana). Como dicen los chicos, yo mismo te apuesto un par de sueldos que trabajo mucho más que tú estando jubilado. ¿Te atreves? Espero el envite. De igual a igual, sin asesores, ni secretarias, ni coches, ni escoltas, ni helicópteros. Eso sí, tú pones sobre la mesa tu salario y yo el mío. No te rías antes de empezar, que si no, no juego. Si quieres añadimos los de las mujeres. ¿Cómo, te pasas? Entonces no es una caña ni voy de farol.
Domingo González Arroyo, ese majorero que va y viene, viene y va, parece que lo de no tener papas en la boca le perjudica en más de una ocasión. Está tan acostumbrado a visitar los juzgados que un buen día debe trasladar su despacho. Hace unos días tuvo el enésimo tropiezo con la justicia por unos supuestos malos tratos. No se distingue nuestro hombre por ser gentil y educado con el otro sexo. Tengo la sospecha de que su pensamiento de la mujer es supuestamente similar –intuyo, recelo, entreveo– al de los que la consideran mera máquina de hacer cosas (pon la relación que pasa ahora por tu imaginación), para general solaz y disfrute del macho de turno. Unos dicen que es genético. Otros más barriobajeros, que es cuestión de escrotos. Vale, pues manda eso.
Ayer por la tarde me di una vuelta –hacía muchísimo tiempo que no iba– por el sendero de la costa. Observé que en la zona aledaña a la playa de Los Roques (lo que fue la finca de La Fuente) han procedido a una buena siembra de plantas autóctonas. Y las están regando. Me alegro. Pero no se cansen. Bastantes abandonos ha habido en la parte occidental del Paraje Natural de Rambla de Castro. Lo que me disgustó sobremanera es el lamentable estado del tramo entre ambas Románticas. Ya no es que sean notoriamente visibles las cacas de cuanto animal (racional o no) transita por aquellos lares. La pestilencia es insoportable. Y me temo que si la colonia extranjera de los alrededores no eleva el tono de sus quejas, deberá ser porque los chuchos cagones les deben ser conocidos. Lo malo es que no atisbé en todos los montones de mierda la posible nacionalidad de los excrementos. Pero el hedor lo tuve varias horas adherido a las pituitarias. Cochinos, coño, que son unos cerdos. Mucho más los que sostienen la correa. ¿No me crees? Pues ve y huele tú. ¡Ah!, ten cuidado donde pones los tenis.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Siete estrellas verdes

Me asalta terrible duda. Y no es que esté confundido con si el azul es, o debe ser, más o menos celeste; o si el verde representa el color aparente de ese mar que nos baña (por lo del volcán herreño) o si tiene que ver con ‘la esperanza me mantiene’.
La incertidumbre no guarda relación con los colores, ni el tamaño de la tela, ni la forma, ni siquiera el diseño. Es el número de estrellas lo que me tiene confundido. Y es algo que me deberán aclarar los entendidos, a ser posible antes que después, porque la independencia está a la vuelta de la esquina (lo leí en un periódico) y la propia Coalición Canaria está que si sí, que si no; que si me subo, que si me bajo; que si me apunto, que si me borro; que si la adopto…
Cada vez está más extendido el parecer de que ya no somos siete sobre el mismo mar. Hasta Benito Cabrera se halla por la labor del cambio oportuno en la letra navideña. Los habitantes de La Graciosa permanecen en un prudente silencio pero se palpa en el ambiente la tensión contenida. Y de estallar el conflicto, no creo que tardemos demasiado en que alguien se arrogue la representación de los peñascos del Archipiélago Chinijo, creyéndose en idénticos derechos que el resto de rocas atlánticas ultraperiféricas. No les costará demasiado que cualquier juzgado les dé la razón. Bastaría con mostrar a su señoría la sarta de boberías que se han escrito y/o dicho con respecto a lo acontecido a pocas millas de La Restinga.
Recordé que podríamos obviar el siete (7), que es el número natural que sigue al seis y precede al ocho (En algunas religiones el siete es un número sagrado al igual que el ocho. El siete representa lo bueno y el ocho lo malo. Siete son los días de la semana, las notas musicales, los colores del arco iris, los pecados capitales…), al estilo de lo que hemos hecho con la bandera de la Unión Europea, que, al contrario de la creencia popular, el número de estrellas no tiene nada que ver con el número de Estados miembros. Hay doce estrellas porque el número doce es tradicionalmente el símbolo de la perfección, lo completo y la unidad. Por lo tanto la bandera no cambia con las ampliaciones de la UE.
Entiendo que es bastante factible (aunque el que ustedes y yo conocemos exigirá que una de ellas sea mucho más grande), porque las dotes de convicción de Paulino no dejan margen de error. Les pongo un simple ejemplo: cuando gobernaba con el PP pactó lo de la policía y tele autonómicas (recuerden que el PSOE puso el grito en el cielo y montó el cirio correspondiente) y ahora los socialistas no se atreven a abrir la boca (el silencio de los corderos). Por lo que no tiene nada de raro el que pacten con estos últimos el asunto de la bandera, que ya cuando rompa este matrimonio (de conveniencia) y se junte de nuevo con Soria, con hacerle un hueco en el mástil de Las Palmas, zanjado el particular.
Me voy con una décima:
Con las siete estrellas verdes
muy contentos viviremos,
y juntitos cantaremos
–acuerdes lo que tú acuerdes,
y no ladres que no muerdes–,
el inmortal arrorró.
Por eso estimo yo,
que con gusto ondearemos,
y junto a ella estaremos…
¡qué bien lo pasemos, ño!
Hasta mañana.

martes, 25 de octubre de 2011

Hospital del Norte

El presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, anunció este lunes que confía en que el Hospital del norte de la isla tenga abiertas sus puertas en marzo de 2012, según explicó a los medios durante una visita al complejo sanitario y sociosanitario, ubicado en Icod de los Vinos. No iba solo, por supuesto. Dada la crisis galopante que padecemos, y como el tren aún no llega a la Ciudad del Drago, cogieron una guagüita desde la estación de Los Realejos y se acomodaron con él la consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Brígida Mendoza; el vicepresidente segundo y consejero de Bienestar, Sanidad y Dependencia, Aurelio Abreu; la consejera delegada del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria, Margarita Pena (apellido muy en consonancia con la labor encomendada); el acalde de Icod de los Vinos, Juan José Dorta; la directora del Servicio Canario de Salud, Juana María Reyes; y representantes de la empresa constructora (Fomento, Construcciones y Contrata). Algo apretados llegaron, pero llegaron. En el último tramo, el que coincide con los accesos desde la autovía, acabaron por ubicar el culo adecuadamente porque el conductor, como disponía del correspondiente carné de ambulancias, cogió las curvas ‘pitando’ y se mandó unas derrapadas… ¡Agüita! Cheo abanaba que era un disgusto.
En mayo pasado, a saber, hace unos días, el entonces candidato Aurelio Abreu realizó unas enjundiosas declaraciones en las que los ‘malvados’ de CC merecían un castigo ejemplar en las urnas. Celebráronse las susodichas y entrole una amnesia tal, que cuando va para su Buenavista, sube a La Guancha y se desvía por La Florida y Redondo para evitar este duro trance de Buen Paso (a quién se le habrá ocurrido bautizarlo así). Lo malo es que esta vez no le quedó más remedio. Menos mal que ya había aspirinas, porque la próxima será la segunda inauguración. Sí, no me preguntes el porqué, pero allí ya funciona una parte desde las pasadas elecciones. Y ahora, como se aproximan otras, los candidatos a senadores (¿estaría también Alarcó?) estimaron oportuno mandarse otro garbeo, aprovechando que el tiempo acompañaba; antes de que llueva, por si acaso presenta goteras o, más técnicamente, vicios ocultos.
Con toda solemnidad Melchior destacó que “el edificio del hospital, junto con el del centro sociosanitario, ha venido a cubrir una demanda importante de la zona norte y del resto de la isla”. Lo del resto no lo entendí muy bien. Y añadió que “todo ello es fruto del esfuerzo del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Tenerife y supone un avance importantísimo en atención al ciudadano y en acercar y favorecer la prestación de servicios de todos”. Eligió el momento en que Abreu fue al baño, pues le había surgido una necesidad imperiosa (coño, no te lo voy a explicar con todo lujo de detalles), evitando así que se pusiera colorado si le venían a la mente aquellas frases nada laudatorias comentadas en el párrafo anterior. Lo que hace una cama hospitalaria en el Palacio Insular. Ni bisturí, ni cirugía, ni disección; nada como una buena siesta en mullido colchón. Te levantas fresquito que da gusto. Y lo mejor, que te olvidaste de lo que dijiste cinco minutos antes.
La consejera Mendoza volvió a inventar la pólvora al espetar al respetable que “se ha tenido muy en cuenta, además de a los pacientes, al público que va de visita”. Y ningún periodista presente, temiendo perder la invitación al tentempié posterior, fue capaz de ponerle como ejemplo (ahí están las fotografías aéreas) la estupenda montaña rusa con que nos encontramos antes de llegar a la puerta de entrada. ¿Falta mucho, má?, preguntan los chicos inquietos y bailongos en sus alzadores o sillas, mientras ponen a prueba la elasticidad de los cinturones. Falta de ignorancia.
Hay que dignificar la política, escuchamos en demasiadas ocasiones. ¡Ay, Hipócrates, cuán largo nos lo fiais!
Bueno, hasta mañana. Y ya queda menos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Dos asuntillos preelectorales

Comenzamos la semana con dos asuntillos que, en mayor o menor medida, guardan relación con estas próximas elecciones del 20-N. Porque, quiérase o no, a partir de ahora y hasta muchos días después de la cita con las urnas, cualquier aspecto deberá medirse en clave electoral, que se dice. Y vamos con el primero:
La Conferencia Episcopal, órgano de los obispos en este país, no se ha recatado jamás en postularse como un ‘cuarto poder’ (que para eso tienen sus propios medios), pretendiendo influir en las decisiones políticas, como si los valores terrenales debieran estar supeditados a los dictados religiosos de turno por mandato divino. Ha iniciado su enésima campaña de apoyo al voto popular, en la esperanza de que este partido acabe de una vez con todas las ‘mariconadas’ que los socialistas engloban en eso denominado ‘igualdad’. Verbigracia, el matrimonio homosexual.
Y me pregunto yo qué me pretenden demostrar aquellos que voluntariamente –es un decir– han estimado conveniente “casarse con Dios” (cuidadito con lo que estás pensando, que lo dijo Tertuliano) y vivir en un círculo formado por hombres exclusivamente. Por aquello de la “paternidad espiritual” (Eusebio de Cesarea). Mejor sería que no mezclaran las cosas, pues los conocidos abusos a menores (siempre niños) y que los medios de comunicación (algunos) han sacado a la palestra, solo vienen a ratificar las sospechas de lo vacuo de sus manifestaciones cara a la galería.
El cura de Alella, en el Maresme catalán, ha venido a poner la guinda de semejante pastel con el veto a una muestra de fotos sobre el cáncer de mama que se iba a celebrar en el salón parroquial. Tras haber dado su consentimiento y alquilar el local (sí, gratis te lo iba a dejar), puso la marcha atrás porque consideró que el cartel que adjuntamos a este comentario era pecaminoso para los niños que iban a catequesis. Porque era reprobable el que contemplasen el instrumento que les dio de mamar cuando bebés, y que ahora se potencia por prescripción facultativa. ¿Contradicciones entre lo que predican y practican? No, retrógrados en estado puro. Y duro.
El segundo tiene que ver con un panfleto que me dieron este fin de semana pasado en La Orotava. Y que también reproduzco. En la primera sección del tríptico, CC nos señala, como siempre, que ni PP ni PSOE, pues “un grupo nacionalista fuerte en Madrid nos garantizará que Canarias esté en lo más alto de la agenda del Gobierno del Estado”. Tiemblen autonomías del norte español, nos vamos para arriba, cambiamos El Teide por El Aneto. Y extenderemos nuestros dominios hasta los Picos de Europa. Echaremos a Covadonga y ubicaremos a nuestra morena Candela.
En la parte central (del tríptico), la explicación del porqué de ‘nuestro apoyo’ a los unos o a los otros (los criticados en el párrafo anterior) por razones meramente estratégicas (de dinero), dejando a un lado las diferencias ideológicas (ay, qué risa). Y volvemos al aterrizaje forzoso, pues nos aparece una “canarias” en minúscula (ver flechas) que deja por los suelos todos esos magníficos logros alcanzados, entre los que se encuentra un Centro Polivalente en La Villa, sin que en mi pueblo, Los Realejos, caiga una mísera breva, a pesar de que trajimos a doña Ana Oramas a pregonar en nuestras fiestas. Malagradecida, sigue así y te pasará lo que a Oswaldo. Menos mal que también va Milagros, y como tiene una hermana en Los Barros, lo mismo nos consigue una entrada al pueblo tal y como estaba proyectada con sus puentes y todo.
¡Ah!, me regalaron, asimismo, una banderita, de esas de las de ondear en plan abanico. Pero no tiene estrellas. Y estoy confundido, que no estrellado.
Con lo que no estoy muy de acuerdo es con la manifestación de que los diputados de PP y PSOE se hallan diluidos en sus respectivos grupos. Y no comulgo con tal aseveración pues me parece que disolver a Pepe Segura va a ser tarea harto complicada. Ese hueso tan maduro debe ser duro de roer.
Bueno, me voy a reflexionar.

sábado, 22 de octubre de 2011

Destellos

No hemos tardado demasiado en buscar todos los peros posibles al comunicado emitido por la banda terrorista ETA. Uno puede –y debe– ponerse en el pellejo de los familiares de los que han sufrido las consecuencias de sus atentados, de sus chantajes, de sus extorsiones. Pero flaco favor están haciendo los medios de comunicación (aquellos que constitucionalmente están obligados a difundir informaciones veraces). Tanto que me avergüenzo confesar no saber a qué demonios juegan. Y más se me revuelven las tripas con los políticos que no esperaron diez minutos para el lanzamiento de las diatribas de rigor. Como no podíamos ser menos en estas Canarias nuestras, el ínclito bocazas, arribista, aprovechado, trepador y más y más llamado Javier Abreu, secretario de algo indeterminado en una de las tantas ejecutivas del partido socialista, arremete contra el partido popular en una soflama que no hay por donde cogerla, sin que el vicepresidente del Gobierno haya sido capaz de llamarlo a capítulo. Como él (Javier) accedió de rebote al ayuntamiento lagunero, aupándose nada más y nada menos que a la primera tenencia de alcaldía, cree por (de)méritos propios hallarse legitimado para impartir lecciones. Deleznable su comportamiento.
Y con el apoyo del PSOE, la televisión autonómica (atinómica, según López Aguilar) sigue erre que erre con sus planteamientos informativos. Dado que el volcán herreño se ha gufiado (lo expliqué ayer), ahora cogieron la cantinela de cantar las excelencias de haber sido los primeros en todo (y más). Y te lo explican con imágenes en un helicóptero, en una avioneta, en un barco o con varios unidades móviles distribuidas por diferentes puntos de la minúscula isla. Manifesté lo del apoyo del PSOE, porque si este partido no ejerciera tareas de gobierno y, por ejemplo, Juan Carlos Alemán no estuviera enchufado en la Audiencia de Cuentas y Gloria Gutiérrez no fuera directora general, a buen seguro que las declaraciones por el despilfarro hubiesen sido la tónica dominante. Estas veleidades en los procederes políticos son los que reafirman la imbecilidad de los que los soportamos.
Mientras los dispendios del párrafo anterior se suceden, los recortes hospitalarios han alcanzado tales extremos que hace unos días nos espetaron unos datos bastante significativos: más de la mitad de los que vivimos en Tenerife no hemos nacido aquí. Me apunto a la teoría de Morgan, dibujada en Canarias7. Ahí la tienes.
Está la Sgae en una campaña informativa tremenda. Raro es el día que no reciba un comunicado en el que me señalan lo mucho que están haciendo ahora. Me indican que tenemos un nuevo local en Las Palmas, en el que parece van a ubicar a Caco Senante. ¡Ah!, y parece que se jactan de la eficacia habida en la recaudación y en el reparto. Como ustedes, estimados ojeadores, saben de mi reclamación (batallita) por cierta grabación de un grupo folclórico, que incluye varios temas del menda, a la que no han prestado el más mínimo caso, proclamo solemnemente que debe ser cierta la agilidad para recaudar, pero no parecen ser tan efectivos para distribuir o repartir lo que corresponde a los asociados. Debo, pues, creer en la justicia y hacer mías las sospechas de los jueces acerca de los tejemanejes de Bautista y compañía.
Bastante rentable le salió a cierto periodista el que lo echaran de la Cadena Ser (Radio Club Tenerife). Parece la caja del turrón. Antes sabía de todo. Ahora, ni te cuento. Está las “24 horas” del tingo al tango. Como uno ya está algo mayor, y dejó atrás la etapa de los alimentos benjamines, deduce que la leche debe estar cara. Más explícito no puedo ser. Tú obligación no es solamente la de echar una visual a Pepillo y Juanillo. Tienes, además, que leer una docena de periódicos, escuchar tres o cuatro emisoras de radio y analizar en profundidad, como mínimo, media decena de telediarios (en sus tres –o cuatro– sesiones). No hacerlo significa, llana y simplemente, no estar legitimado para emitir opiniones. ¿Tú no ves Telecinco o qué?
Feliz fin de semana.

viernes, 21 de octubre de 2011

Pregón perdomero 2011

Tanto debate, tanta publicidad, tantas horas de repeticiones en la Autonómica, tantas comparecencias de Paulino, tantas ‘sonrisas etruscas’ del señor Santana, y el volcán estallado a la carcajada limpia. Un barco con los últimos adelantos vigilando los incendios de Galicia. Otro que llegó a duras penas desde Gran Canaria y salió ‘por aletas’ a las primeras de cambio. Bueno, para qué seguir, en resumen, una película de bastante risa, ni las del Gordo y el Flaco. No sé si mañana me levantaré con alguna sorpresa, pero en el instante en que redacto estas líneas (jueves por la noche), el volcán está “gufiado”. En mi pueblo decimos que un volador (y de eso sabemos bastante) se ha “gufiado” cuando alcanza la altura para la que se fabricó, pero en el momento supremo de su extinción no explosiona sino que se queda en algo así como un “fuuuuuu…”. ¿Te diste cuenta como la u se iba “gufiando” toda? Pues eso.
Espero que me disculpe José Manuel Ramos, pregonero en las Fiestas de la Perdoma de este año 2011, por este arranque demasiado gaseoso –la actualidad manda–, pero como el símil utilizado era el de un fuego de artificio, bien nos vale para los festejos del Pago de Higa. Que en octubre de cada año, y en honor a sus Santos Patronos, San Jerónimo y la Virgen del Rosario, se celebran en este populoso núcleo villero. Y al que uno también se siente ligado desde hace bastantes años.
Como ayer llegó a mis manos lo que el inquieto José Manuel tuvo a bien elaborar para tal menester, tras su detenida lectura, pensé que, aparte de la lógica felicitación por su bien hilvanada secuencia cronológica a través de su entorno vital (Callejón del Pino), sería conveniente entresacar determinados pasajes de su relato. Porque, a buen seguro, coincidirán con los de otros tantos lugares que hace apenas unas décadas carecían casi por completo de los servicios que hoy pueden considerarse normales: abastecimiento de agua, alumbrado eléctrico, escolarización, asistencia sanitaria, instalaciones deportivas y de ocio, transporte público…
Un servidor, mientras procedía a leerlo, recordaba, y hacía suyos, muchos de los instantes que el pregonero iba magníficamente retratando con una descripción amena, entretenida y ligera, dejando a un lado las posibles florituras en beneficio de la atención de los espectadores. Los unos, los mayores, por sentirse identificados con lo que en el relato vivencial, y los otros, los no tan viejos, por estimar que las posibles batallitas que cuenta el abuelo no son meros cuentos surgidos de mente calenturienta.
Este blog lleva en su título –Pepillo y Juanillo– la bandera de los tiempos que José Manuel rescató de su baúl de los recuerdos, porque se corresponde, asimismo, con el de un libro que posee un argumento similar. Y a través de él, con todas las limitaciones habidas y por haber, quisiera trasladar a sus posibles lectores unas líneas del Pregón de Higa 2011. Entiendo que bien merece la pena alongarse un fisco a El Pino: mi vida en un camino, un camino en mi vida.
Son acotaciones, párrafos incompletos, someras pinceladas, pero fiel reflejo de una época diferente, de la que salimos y buena prueba de ello es que aquí estamos, mucho más curtidos que los ejemplares apolíneos de las nuevas generaciones vitalíneas.
De la vivienda: La casa donde vivía era de este último modelo, una sola planta, tejado a cuatro aguas, forrado de sacos y partida por dentro con sacos o cortinas, para separar la parte donde dormían mis padres de donde nos quedábamos los hermanos. Una pequeña cocina adosada, con un poyo de cemento, cortinas de vichy a cuadros azules, y en la  que destacaban el locero, la talla con sus jarros de hojalata, los calderos de diferentes tamaños, la plancha de hierro y la cocinilla de petróleo con su  fuelle.
De la comida: Muchas peleas se originaban a la hora de comer, la mayoría de las veces porque uno de los comensales no respetaba la porción de lebrillo que le correspondía, siendo muy común la expresión: “come a plomo, come a plomo”.  
De los acontecimientos sociales: Dos cortejos destacaban sobre los demás por su importancia en la vida social: los entierros y las bodas. El primero, con los dolidos cargando a hombros el féretro, seguidos de los acompañantes, generalmente hombres, en su  camino hacia la iglesia y posterior traslado hasta el cementerio de La Orotava. Oportunidad que, antes y después del entierro, aprovechaban los hombres para echarse las consabidas perras de vino en las ventas o bodegas de Teodosio, Esteban o Ventura El Cartero. Hay una copla que a mi entender, explica muy bien lo comentado: “Ayer vine yo a saber, que los muertos se enterraban, para mí que los llevaban a una taberna a  beber”. En cuanto a las bodas, las puertas de las casas se abrían para ver pasar a la novia, admirar su traje y comprobar que vecinos eran los afortunados invitados.
La piscina del entonces: A veces, uno de nosotros se quedaba en la borda, armado de una caña, pescando a los que pasaban apuros, después de bajar y subir varias veces y con unos cuantos “quince” de agua verde y apestosa en el estómago.
Descanso obligatorio: Cuando llegaba la Semana Santa, el vuelo de la gometa era, juntamente con la lotería,  las actividades más frecuentes,  dado que  no se permitía realizar ningún tipo de trabajo físico durante esos días. Unos meses antes preparábamos las cañas, el hilo acarreto, la tela para la cola y el papel cebolla para confeccionarlas, normalmente con la ayuda de nuestros mayores. El cielo se llenaba de un precioso arcoíris multicolor, formado por las cientos de gometas, que  a veces en no muy justa competición, luchaban por ser la que más  alto volaba o más tiempo se mantenía en el aire.
El cine de La Perdoma: En el descanso acudíamos al carrito de Candelario, para adquirir los famosos pirulines y paragüitas, duros como piedras, pero bastante entretenidos, ya que te pasabas media película intentando quitarles el papel que los envolvía  para comértelos posteriormente.
A que más de uno, con edad aproximada a los “taytantos”, esbozó una sonrisa. Pero sobrevivimos, ¿no? Gracias, José Manuel, y reitero mi enhorabuena.

jueves, 20 de octubre de 2011

La centralita

La centralita de don José debe ser, como mínimo, tan vetusta como él mismo. Un modelo tan anticuado que está colapsada permanentemente. Y en estos tiempos en los que los adelantos tecnológicos llevan una velocidad de vértigo, no parece ser esta una buena táctica empresarial. Raro es el día (y valga la rebuznancia) que no hallemos cosas parecidas a estas (obtenidas sin orden ni concierto):
“Una vez más la centralita se ha colapsado con las llamadas de apoyo a la defensa que hacemos del pueblo tinerfeño y canario en general”.
“Nuestra centralita se colapsa de tantas llamadas de apoyo y abunda la correspondencia, tanto la convencional como la electrónica, alentándonos a seguir en una línea que no es otra que la defensa de los intereses del pueblo canario”.
“Se sigue colapsando la centralita de nuestra Casa con llamadas de apoyo debido al despótico atropello cometido contra nosotros por quien aspira a ser presidente del Gobierno de Canarias”.
“Ayer se bloqueó la centralita de nuestro periódico ante el elevado número de llamadas de apoyo a nuestro editorial”.
“Sabemos, por las numerosísimas cartas que nos llegan y las no menos numerosas llamadas que algunos días colapsan nuestra centralita telefónica, que cada vez son más los canarios convencidos de que España nos esclaviza”.
“Las llamadas de felicitación por haber incluido en nuestra primera página de ayer el pajarito canario, el cuadro de los guanches, la bandera de las siete estrellas verdes y la oración para que Canarias vuelva a ser de los canarios, colapsaron ayer la centralita telefónica”.
Este prehistórico e inútil aparatejo debe ser el que asimismo utiliza una prima de mi mujer, pues siempre la escuchamos con idéntica cantinela: “Tengo una mamada perdida”.
Hemos, pues, de remontarnos al último tercio del siglo XIX para situar el nacimiento de ese flamante aparato que posee el diario de la Avenida de Buenos Aires (debe ser como aquellos primeros ordenadores que ocupaban una habitación entera), pues, de lo contrario, no se explica el porqué de tanto colapso. Puede que el filtro se haya tupido con la obsesión de poner freno a los que intentan colarse, al igual que ocurre con los comentarios vía Internet (fíjate bien –cuidado que se te parte el ojo– y tienes premio si encuentras uno, solo uno, que contradiga los pensamientos y diatribas del independentista supremo).
Me culturizo un fisco y me entero de que la primera central telefónica fue inventada en 1877 por el húngaro Theodore Puskás, que trabajaba con Thomas Alva Edison quien patentó el teléfono, invento de Antonio Meucci. Y este modelo fue el que heredó el actual propietario del medio de comunicación impreso, sito en la isla más guay del Paraguay (como el anuncio de Renault y su vieja camioneta). Como aquella, y yo no soy tan viejo, que estaba en San Agustín y desde la que Elenita nos ponía en contacto con el gas. Sí, ni número ni nada, simplemente bastaba con “pásame con el gas”. Dicho y hecho, clavija al canto y ya podías solicitar que te trajeran la bombona. Y en la Casona de La Gorvorana estaba el modelo de pared, aún sin disco de marcación y con timbre de campana (chiquito escándalo que armaba). Era el 11, si mal no recuerdo. Y cuando Consuelo (el aparato se hallaba en el corredor) estaba ocupada, teníamos que cogerlo nosotros. Y un buen día tuvo que utilizarlo Siña Frasca, quien ajena a tanto invento moderno lo agarró de tal manera que se ubicó el auricular delante de la boca y el micrófono en la oreja con lo que se hinchó de gritar y la ‘central’, según ella, no la escuchaba. Normal, se le colapsó.
Algo semejante parece estar ocurriendo en cierto local santacrucero. Creyendo poseer un Retro con Bluetooth, lo deben estar trincando por lugar equivocado y, claro, también se les colapsa. Es como el lagarto (o cocodrilo) de ciertas prendas de vestir. Se ve al susodicho con la boca abierta en pose de sufrimiento reiterado. Normal, comenzaron a coserlo por ciertas partes dolorosas de su anatomía.
Como vamos hoy de mayores y de cosas viejas, me acordé, salvando las prudentes distancias, que Elfidio Alonso (exalcalde) e Isaac Valencia (alcalde) ‘presumen’ de no saber nada de ordenadores, que llegaron tarde. Mi amigo Salvador (exalcalde) y un servidor (ídem) navegamos cual avezados marinos. Por lo que es normal el que hallemos anuncios de esta guisa: “¿Su centralita ha quedado obsoleta o muestra fallos y averías? Adquiera la centralita telefónica más adecuada para su empresa, y mejore notablemente su sistema de comunicaciones”.
Existen momentos en la vida en los que uno tiene que ser capaz de dar un buen corte de mangas. No, tirar la casa por la ventana, no; pero actualizarse, sí. Y nunca es tarde si la dicha es buena. O el resto de variantes que torno a dicha sentencia existe.
Hasta mañana. Me están llamado por teléfono y salgo pitando no sea que se me astrinja.

miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Lechones o cochinos?

Ignoro la fecha exacta del comienzo de este culebrón. Pero debió ser en el periodo del último mandato de José Vicente González. Porque en la invitación que me cursa el ayuntamiento, y que puedes ampliar pinchando en la imagen, se hace referencia al presidente de la Comisión de Fiestas de Icod el Alto del año 2001. Algo ha llovido desde entonces. Y los lechones han debido crecer una barbaridad. Allí estaremos para comprobar si las raposas han aguantado bien.
De este tema ya hemos manifestado nuestra opinión en anteriores entregas. Pero aparte de las mil vueltas que se le ha dado a su posible ubicación y a la indefinición y apatía durante los dos mandatos anteriores de Coalición Canaria en el consistorio realejero, quisiera comentarles algo que no salió a la luz. Porque tanto a Paco Palmero como a un servidor la prensa hizo caso omiso ante la ‘protesta’ formulada por la aparición de un escrito de cierto colaborador tinerfeño, pero afincado en territorios peninsulares, que de atrevido e ignorante se metió a formular reparos y pareceres a un reportaje que Diario de Avisos realizó en el año 2007. Tienes una copia por si te apetece entrar en más detalles.
Pues bien, don José María Segovia Cabrera (Madrid) publicó un artículo de opinión (Diario de Avisos, 12-10-07), tras reconocer haber leído –que no entendido– el reportaje anteriormente citado y que venía firmado por Ubay García. Escribía el señor Segovia:
La ciudad de Icod tiene pendiente dónde colocar este monumento de un cochinero en su mula, obra del escultor realejero Pedro Palmero, conjunto escultórico con una altura de algo más de dos metros del que el periódico insertaba una foto con el escultor al lado de su obra. Pero lo que me asombra es que podía ser un monumento de cualquier otra cosa, ya que no hay nada, o al menos yo no he acertado a encontrarlo, que haga pensar que se trata de un cochinero. Si estos personajes recorrían los caminos con los cochinos a rastras, imagino que lo menos que habría que haber incluido es alguna muestra del animalito que daba nombre a la profesión de su negociador, que de lo contrario lo mismo podía ser un labrador que un carbonero.
Y también:
Una ubicación adecuada sería en un lugar algo elevado en la proximidad de la carretera, y así los que pasen en coche sabrán a ciencia cierta que es un cochinero el personaje representado en la obra escultórica.
Eso argumentaba, parodiando a Senante (no en sus tejemanejes “esgaísticos” –lo de ‘Caco’, ni pintado–, sino  en lo de gaviota en Madrid), don José María, personaje de larguísima trayectoria vital que presume de saber muchísimo, merced a su poderosa memoria, de sus queridas ínsulas (a sus escritos me remito). Creo que con los textos en cursiva transcritos tenemos pruebas más que suficientes para que el globo se desinfle. Por ello surgió la respuesta. De la que, en justa correspondencia, rescato asimismo unas líneas que el propio periódico debió pasar, sin más, de la bandeja de entrada a la papelera de reciclaje:
Te diré, querido Pepe, que los cochineros de Icod el Alto, municipio de Los Realejos, no llevaban arrastrando los cochinos; los transportaban cómodamente en unas cestas de varas de castaño que, sujetas a la albarda en posición horizontal, denominaban raposas. Raposas que abriéndose por su parte anterior, dejaban ver los hermosos hocicos de esos animales que tú quieres arrastrar. Quiero entender que estás demasiado lejos para verlos. Distancia que te desautoriza para opinar sobre su colocación y que a la vez te contradice. No necesariamente un lugar elevado en la proximidad de la carretera, como indicas, Segovia Cabrera, informaría a ciencia cierta la profesión del que monta la mula (normalmente, mulo capado).
Es la lejanía lo que no se merece esta obra escultórica y muchos menos para ti que no has visto los porcinos en una fotografía de plano medio.
Que el espectador no sólo pase en coche, sino que se pare, lo observe y muy posiblemente, casi lo acaricie. Y vea, siendo más afortunado que tú, esos agraciados hocicos (en canario, jocico). Y, por qué no, tomarse un buen plato de carne de cabra y un buen vaso de vino.
Si hubiéramos tenido la “suerte” de que esto hubiese caído en mano de otro medio de comunicación impreso, ahora mismo estaríamos siendo felicitados, y citados cada tres por dos, por nuestro acendrado amor a lo canario, a nuestra tierra, a lo autóctono.
Bueno, alegrémonos porque otra seña de identidad adquiere protagonismo. Y felicidades a Paco (que no Pedro), pues otra obra suya pasará a formar parte del patrimonio artístico realejero. Y para los ignorantes urbanos –me incluyo–, una presentación de fotos escaneadas del libro Los cochineros de Icod el Alto, compendio de un trabajo de investigación coordinado por Manuel J. Lorenzo Perera y que mereció el Premio Viera y Clavijo en el año 1982.

martes, 18 de octubre de 2011

Dignificar la política

La erupción volcánica de El Hierro está alcanzado elevadas cotas al más puro estilo esperpento carpetovetónico. A los celos y enfrentamientos entre los científicos le suceden las ‘arrancadas’ de los políticos. No obstante, y a pesar de ello, a un servidor le llama más la atención el tratamiento informativo de la posible aparición, frente a Tacorón, de otro peñasco. Para unos, la Octava Isla. Y para los otros, según se elija entre los dieciocho mil concursos abiertos para su bautizo. Seguidamente surgen las preguntas: ¿Qué es ahora Venezuela? ¿Qué son La Graciosa (bastante habitada, por cierto), Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este, Roque del Oeste, Lobos, Los Roques de Anaga, el de Garachico, los de mi pueblo y un sinfín de rocas emergentes que contemplamos según levantamos las patas del suelo un fisco apenas? Debe ser la seriedad del periodismo de investigación y/o científico.
Cavilando estaba en tal menester cuando leo: “Tenemos que dignificar la política con acciones”. Autor: Aurelio Abreu, candidato socialista por Tenerife al Senado, que también se ha subido al carro de los colaboradores periodísticos esporádicos, entiéndase en épocas electorales, siguiendo las directrices del gran maestro Pepe Segura, y en el que confía a pie juntillas una tal Patricia Hernández, que cuando alcance su edad (la de Pepe, y no Benavente) le doblará en el número de años de abnegado sacrificio paseando por las calles madrileñas. ¿Son esas las acciones que propones, Yeyo? ¿Perpetuarse?
No voy a esperar hasta el 21 de noviembre (el día después) para contestar a un par de militantes socialistas realejeros ante su demanda de que les diera mi parecer de lo que está ocurriendo. Y lo hago hoy porque aprovecho el que ayer recibí una atenta comunicación de la agrupación local en la que se informa del cambio de dirección en la Comisión Ejecutiva de las Juventudes.
En la foto que ilustra esta entrada de martes (ni te cases ni te embarques, todo lo contrario de lo que hago) puedes observar a los dos jóvenes secretarios generales. Y tanto en una Ejecutiva (la grande) como en la otra (iba a poner la filial, pero me arrepentí porque me señalarán lo de la autonomía y esas cosas), hay muchas personas de las que conformaron la candidatura en las elecciones de mayo de este año.
Te voy a intentar explicar, Aurelio, qué significa para mí eso de las acciones que tú propones. Aunque la diferencia consiste en que lo tuyo, y parece que en muchos más sitios, se queda en simple amago. Un significativo avance hubiese sido el de un paso al lado. Pero ustedes (pon tú los nombres) solo se arriman para atravesarle el cango a los que pretenden avanzar. Eso acaece en el PSOE desde el retorno de la democracia a este país. Ha funcionado a la perfección lo de cerrar puertas y saber blindarse los acomodados. Parece mentira que yo, un simple maestro jubilado, deba recordártelo.
Hace unos meses manifesté a través de este vehículo que dada la situación actual en la que el descontento y la desazón campan a sus anchas, procede una profunda renovación. Lo otro solo es un retoque, un maquillaje. Y, desgraciadamente, esta enfermedad ya no tiene cura con meros parches, se precisa una extirpación completa del tumor que se ha ido extendiendo. Ustedes no lo ven, pero nosotros, los electores, lo tenemos más que diagnosticado. La ceguera de los apoltronados es tanta que ni siquiera son capaces de reflexionar ante unos resultados (los pasados, no pretendo jugar de adivino ante lo que se avecina) de ignominia. Además, como merced a componendas extrañas alcanzaron cotas de poder en diferentes gobiernos, ya no es que estén tuertos (que en el país de los ciegos serían reyes), es que han perdido la visión por completo. Y en más de las ocasiones también el juicio. Bueno, hasta López Aguilar, el huidizo, quien bien situado en Bruselas se permite el lujo de venir de vez en cuando a darnos lecciones y mostrar cogote.
Dije, escribí (y me voy a un ejemplo cercano, aunque como en aquella ocasión van a seguir sin comprenderme) que procede ipso facto dejar expedito el camino a esta juventud que valientemente ha tomado las riendas del partido. Porque, insisto, vuelvan a echar una visual a la candidatura anterior y a partir del número cinco están las ejecutivas anteriormente reseñadas. Precisamente ese número aludido (el cinco) corresponde al actual secretario general, Miguel Agustín García Rodríguez. Y la alternativa (perdón por el símil taurino) no puede llegar en los primeros meses de 2015. Lo de Mariano Rajoy, perdedor de dos elecciones y a la tercera, parece, la vencida, no es un fenómeno que se dé todos los días.
Dejen paso ya (difícil lo vislumbro pues ya escuché a uno del trío manifestar en cierta emisora que no le importaría ser el próximo número 1 sin añadir la coletilla de si el partido me lo pide), entre otras cosas para que pueda cumplirse este párrafo que extraigo de la nota de prensa remitida: Con un claro afán de renovación se constituyó la nueva ejecutiva con Aarón González a su cabeza quien recalcó “la intención de ofrecer a la juventud realejera una alternativa y un sostén para revitalizar el potencial que el colectivo juvenil de nuestro municipio tiene y necesita mostrar”.
Otro consejo de viejo, que no de sabio:
El pueblo dio su parecer en mayo próximo pasado. Los resultados a la vista están. El PSOE abusó de fotos y de ‘feisbuc’ durante los meses previos a la campaña y en el transcurso de la misma. Y siguen cometiendo idéntico pecado. Pero no quieren reconocerlo, mientras lo atisban en lomos ajenos, a tenor de esto que leo: El Sr. Alcalde ha buscado, durante este verano, los días más importantes de nuestros barrios, aquellos señalados por su especial vinculación a fiestas y jolgorio, para sentir el calor de la gente en una especie de pose narcisista (con ovación incluida). No, por favor, no lo escriban más, porque eso es exactamente lo que está retratado en otros foros. Hay que aprender a mirar(se) en el espejo. Si yo pretendo ser imparcial y me percato, los contrincantes políticos te lo van a restregar en los bezos. No me pidan que sea más claro. Que uno ya ha vivido unas cuantas.
Hoy me pasé otra vez. En extensión, creo que no en contenido. Mas si el mismo llega hasta la pantalla del ordenador de algún militante socialista (por favor, no pasen el enlace), quedará automáticamente soslayado porque la reacción será la de “qué sabrá el bobo tieso ese de la dinámica interna de las agrupaciones y tal y cual”, con lo que se cumplirá por enésima la máxima de al servicio de nosotros y nuestra cicatriz redonda que queda en medio del vientre, después de romperse y secarse el cordón umbilical. Adiós, soy el rival más débil y debo abandonar. Pero aún voto, tú.

lunes, 17 de octubre de 2011

Aventuras editoriales

Pues sí, estimados amigos, es un camino con demasiados obstáculos. No me extraña lo más mínimo que muchos desistan y abandonen tan noble quehacer. Cierto es que existen editoriales que, aparentemente, abren puertas y facilitan los accesos al mundo de las publicaciones. Incluso en Internet hallas portales que te invitan –seducen– con mensajes engañosos –esos que proclaman “edita tu libro por tan solo 395 euros”– que obvian, como un mal contrato al uso, la letra menuda. Efectivamente, te sumerges en los detalles y con ese módico precio te hacen una tirada de 100 ejemplares. Con lo que lo de la distribución en grandes superficies y librerías de reconocido prestigio, amén de, y es aún más sangrante, que te corresponde un centenar de libros (me lo expliquen), no te cuadra ni con panda ni pega con la gotita. Y es que cuando entras en el meollo de la cuestión y lees entre líneas, te dan ganas de coger tu ‘ilusionante proyecto’ y mandarlo para cierto sitio, por no plasmar lo de arrojarlo a la basura.
En Canarias tenemos unas cuantas. Basta un buen buscador o las páginas amarillas. Pero todas, absolutamente todas, te indican, de entrada y sin anestesia, si tienes alguien que te pueda echar una mano. Sí, sí, a ti. Ellos solo pasaban por allí. Te lo traduzco: busca un ayuntamiento (si son dos o tres, mejor) y un par de empresas (no ponemos mala cara si consigues trío o cuarteto) que, a ser posible, apoquinen el capital a que ascenderá la factura de la tipografía (en Península, que abaratamos costes), y te damos un trato preferente, asciendes un montón de puestos en la cola de rigor. Si no, ya veremos. Imagínate el negro porvenir para el que accede por vez primera a enfrentarse con la dura realidad, con el único equipaje que supone una maleta vacía pero repleta de ilusiones.
Y no siendo un servidor demasiado novato en lides tales, ni teniendo grandes motivos para arrojar la toalla, sí quisiera sacar a la luz algunas consideraciones que han aflorado en esta última aventura.
Ya les he adelantado que el próximo 28 tenemos una cita en la Casa de la Cultura realejera para presentar una primera entrega (compilación I) en forma de poemario y que hemos titulado Sodero. Y en estos últimos días he tenido la oportunidad de visitar varias librerías a fin de ponerlo a la venta con el lícito propósito de intentar recuperar los euros invertidos, ya que el patrocinio habido no ha cubierto el total de los gastos ocasionados. En las conversas sostenidas con los responsables de tales establecimientos me ha sorprendido, agradablemente, el nivel de conocimiento, y de ventas, de los editados el año 2010, sobre todo Pepillo y Juanillo. En esos minutos de intercambio de pareceres es cuando acabas de convencerte de hasta qué punto has sido engañado por la editorial pertinente y te alegras de haberte embarcado en solitario en una nueva singladura. Que podrá salirte mal, pero te ahogarás con gusto. El próximo año, cuando la editorial que me publicó los dos libros presentados en La Perdoma (abril y septiembre) me comunique las ventas habidas, me indicará, con toda probabilidad –ya lo hizo en este–, que se han vendido cuatro, con lo que ese espléndido porcentaje estipulado en el contrato –del que renuncié voluntariamente a cierto tanto por ciento porque no querían abonarle un céntimo a la ilustradora– ascenderá a unos diez euros netos. Claro que me quedará la opción de reclamar, porque se habrán olvidado de incluir los ejemplares que yo tuve que ir a comprarles de ambas publicaciones (10 y 10) para el regalo de rigor cuando te presentas a una empresa solicitando su colaboración para la siguiente aventura; para que te conozcan, en suma. Eso sí, debo reconocerles el que me hayan hecho idéntico descuento al que le hacen al librero. Generosidad absoluta, aunque tuviera que ir yo a recogerlos en la capital tinerfeña. Debe ser el sistema de distribución a la carta.
Hace unas semanas se puso en contacto conmigo una exalumna para que la orientara, pues quería ver publicada su primera iniciativa. Casi lloramos los dos. Más un servidor que osó, tiempo ha, recomendarle que siguiera escribiendo pues le auguraba un prometedor futuro. Qué duro es todo esto, María.
Como no me apetece, al menos en la presente oportunidad, dejar aspectos turbios, te explico lo de los cuatro libros, no sea que alguno de ustedes, con toda la razón, pueda pensar que voy de farol. En septiembre de 2010 se presentó Potajito de cuentos en la sala Francisco Álvarez Abrante, el antiguo cine perdomero. Antes de finalizar el acto, los representantes de la editorial encargados de la venta de ejemplares se mandaron a mudar. La explicación, al día siguiente y tras mi llamada telefónica, fue que cuando le quedaban solo 2 libros de los setenta que trajeron hicieron mutis por el foro dejando a bastantes asistentes con tres palmos de narices y sin poder adquirirlo. Incluso un protagonista de uno de los cuentos del Potajito tuvo que echarme la bulla ante el desaire. Solo me quedaba la salida de recomendarles que fueran a cualquier librería. Y acudieron, me consta, pues el “dedícamelo” sigue funcionando. Pero prosigamos. Cuando concluía el mes de marzo de este año, y tras el conveniente recordatorio al administrador de que la cláusula 11 del contrato los obligaba a comunicarme en el primer trimestre del año el montante de las ventas habidas en el ejercicio económico saliente, me pasan el desglose en el que se indicaba que habían vendido 72 libros. Si le restamos los 68 distribuidos en el cine durante la presentación, significa –de Perogrullo– que entre los depositados en todas las librerías, solo 4 despistados lo habían comprado. Uno, con algo más de tiempo libre tras las gozosa jubilación, recorre las librerías realejeras (me bastó con las del pueblo) y pregunta… El resto ya te lo puedes imaginar.
¿Entiendes ahora el porqué este próximo (a presentar) lo he editado yo solito? Que ya uno está viejo para que le tomen el pelo de manera tan descarada y miserable. En este, que venderemos por un precio mucho más módico (hay menos intermediarios y apetencias), observaremos que los logos de ayuntamientos y empresas que han colaborado aparecen más destacados. Porque, y esa es otra, en los anteriores, aparte de todo lo ya comentado, a los patrocinadores no se les trató en el diseño de la contraportada de la manera que debía haberles correspondido, máxime cuando aportaron el importe total de la edición. ¿Y la editorial? Vendió y cobró. Qué bueno, ¿no?
En fin, los espero el 28. Allí, en la Casa de la Cultura, te contaré el resto. Por la ilustración que acompaña este post podrás colegir que, a pesar de los pesares, no soy uno de los que se puede quejar demasiado. Sin embargo me siento en la obligación moral de alzar la voz por aquellos que están aún en el camino de ida, y tienen ante sí mucho que ganar, porque yo, en el de vuelta, bien poco tengo que perder.
Si me ayudas a difundir esta entrada, puede que algún aludido guarde un poco más de consideración con quienes expresan pareceres juntando letras. Porque no a todos nos brindan la oportunidad de las tertulias en los medios ni de poner a nuestra disposición generosos espacios en los mismos para, sobre todo en época electoral, decir boberías  (teles y radios) e imprimir lo que un ‘negro’ le escribió (periódicos). Dicho y escrito queda.

sábado, 15 de octubre de 2011

Otras variables para el fin de semana

¿Qué les parece recrear la vista al tiempo que recapacitamos? Son cuatro vídeos de gran interés. El primero, por los acontecimientos actuales en la isla de El Hierro. El segundo, para nosotros los docentes, una joya que debemos recomendar a muchos dirigentes políticos. El tercero, en fin, califícalo tú. Y en el cuarto, qué difícil lo hacemos a veces los adultos. Espero haber acertado en la selección. Disfrutemos y aprendamos.





















viernes, 14 de octubre de 2011

La Casona de La Gorvorana

En un periódico de estas ínsulas se publicó en el día de ayer un artículo del primer teniente de alcalde y concejal delegado de Patrimonio Histórico de Los Realejos (Adolfo González Pérez-Siverio) que me hizo recordar cierta conversa, acaecida hace más de una década, con el entonces alcalde la villa norteña José Vicente González y en la que intercambiamos pareceres acerca de la reciente adquisición, mediante convenio urbanístico, de la Casona de La Gorvorana. Y que, gráfica y escuetamente, lo resumo así: Tú (ayuntamiento) me declaras suelo urbano toda la finca (otrora de platanera) y yo te cedo, amén de los reglamentarios viales, la Casona (incluyo un parque en su trasera), la ermita, un solar de equipamiento docente y me queda la duda de cómo se halla ahora mismo lo que era El Bosque y las dos casas (de medianeros) que allí existen. Lo preguntaré.
Que la urbanización se llevó a cabo es una realidad, que se ha construido (y vendido), no requiere –como decía la abuela– espejuelos, que El Bosque desapareció casi por completo con el trazado de la ‘variante’, no me lo recuerdes que me echo a llorar, y… Decíale yo a José Vicente que si el Consistorio era consciente de que le harían falta unos sacos de pita (de los que traían el guano para la finca y que pesaban un quintal) bien repletos de billetes de quinientos euros. Porque yo solo veía beneficios para los promotores, dado que el estado del inmueble, en el que viví bastantes años junto a otras familias, podía comprobarse a simple vista que era algo más que ruinoso. Y a pesar de atravesarse una época de vacas más gordas que las actuales, la realidad –tozuda a más no poder– es retratada magníficamente por Adolfo cuando manifiesta:
Rehabilitar a modo de parches o comprar inmuebles que no podrán ser rehabilitados con fondos públicos por cuestiones económicas no son la solución, aunque hasta el momento sí que han sido las únicas alternativas que se han puesto sobre la mesa.
Se dejó pasar el tiempo por razones o motivos que ignoro pero que tampoco vienen al caso, no se movió un papel en esos últimos años de gobierno socialista, continuó otro periodo de dos mandatos con alcalde de Coalición Canaria y aunque un servidor no compartía los usos que a La Casona se le siguieron dando (empaquetado de plátanos, con la eliminación de significados elementos de su estructura original), debo reconocer que al menos el resto de la edificación se ‘mantenía’, que no era poco.
Cuando los antiguos propietarios la dejaron en manos del ayuntamiento ocurrió el desmadre más completo. La golfería campó a sus anchas, máxime cuando desde el propio entorno del gobierno municipal se creyó conveniente convertirlo en un basurero, que no punto limpio. Mucho se ha escrito del particular y la imagen que ilustra este post, obtenida del blog de la parroquia, es harto significativa. Y de los fragmentos troceados de la escultura que Oswaldo no quería, mejor no menearlo.
Argumenta Adolfo en su misiva:
Desde el nuevo gobierno realejero hemos dado los primeros pasos, tan invisibles como necesarios tras años de inmovilidad, planificando de una vez por todas la próxima elaboración del Catálogo arquitectónico municipal de inmuebles protegidos, así como la redacción de los planes especiales de protección de nuestros cascos históricos, dos elementos clave y fundamentales para afrontar el problema de forma global y que precisarán de tiempo. Así pues, podrán otorgarse grados de protección a viviendas y edificaciones, abriendo la posibilidad, en un futuro de medio plazo, a líneas de ayudas y subvenciones que hasta este momento han sido inaccesibles por carecer de estos documentos
Y con respecto al tema que hoy nos concita:
En estos días ha vuelto a ser noticia, entre otras, el estado de la Casona de La Gorvorana […]. El referido inmueble ha permanecido en el olvido durante décadas y ahora presenta el peor de sus rostros, fruto del abandono, más aún cuando los recientes y reiterados actos vandálicos han agudizado su deterioro. Cuestiones de respeto y civismo que darían para versar durante horas. Aun impidiendo su acceso, tapiando puertas y ventanas, la acción destructora de algunos individuos vuelve a repetirse afectando directamente a elementos de innegable valor en el mismo. Y ante esta realidad nuestra responsabilidad es actuar, y por ello la Casona "busca novio": iniciativa pública o privada que la resucite y recupere. En esto se está. La invitación queda hecha para quien sepa ver en ella una oportunidad y no un problema; para quien crea en sus posibilidades turísticas y culturales, a caballo entre Los Realejos y Puerto de la Cruz…
Lo dije tiempo ha, y José Vicente lo sabe. Como aposté en su día por algo parecido en Rambla de Castro. Pero cuando los dineros parecen fluir adecuadamente, a los ayuntamientos les parece cometer pecado mortal si se les insinúa (solo eso, sugerir) que la iniciativa privada puede apostar y aportar. Al llegar las vacas flacas, incluso los procesos de privatización sí se atisban pertinentes.
En la Casona de Castro y alrededores se ha inyectado dinero por un tubo. Se han celebrado allí cuatro ‘eventos’ y adiós muy buenas. La Casona de La Gorvorana, de la que los recuerdos de infancia y juventud me siguen machacando, y de la que Germán Rodríguez sabe mucho y bien, ha estado en un tris de desaparecer en diversos momentos. Sí, no solo en la del incendio del camión de la basura. Hubo otras anteriores, y la tea abunda.
Ojala aparezca, y pronto, ese mecenas. Uno, de verdad, lo intenta, pero la Primitiva ( a lo mejor tengo que hacerle caso al pesado ese que llama por teléfono para lo del Euromillón) se resiste. Pienso que una buena opción podría ser, ya que lo han hecho con una edificación en Gordejuela, el que los antiguos propietarios se líen la manta a la cabeza y acometan su restauración para ser, a continuación, explotada como mejor se estime conveniente, mediante la oportuna concesión. Me imagino que cauces legales habrá para tal reversión. Y les invito a ello invocando, de manera clara y nítida, a una elevadísima componente sentimental. Por mí, obviamente, pero también por ellos. Porque tuvimos ocasión, tiempo ha, de compartir correrías y travesuras. No fui yo el único, por ejemplo, al que trincaron robando higos. Pero los comíamos y no sobraba nada. Pero estos últimos serán argumentos para otro ‘libro’. Que, probablemente, ellos mismos me patrocinarán.
Hasta la próxima.