martes, 9 de agosto de 2016

Un día raro

Pues sí, fue ayer lunes un día raro. Me levanté y me fui a la piscina. A caminar. Ya el resto de usuarios me ve como un tío anómalo. Hombre, no iba a escribir raro otra vez. Menos mal que alguno me ve bajar en la silla preparada al efecto y se dice por lo bajini: A este le pasa algo. Y cuando salgo de la pileta, más aún. El uso de las muletas no engaña. Daba gusto estar sumergido porque se agradecían los 27º que indicaba el panel como temperatura del agua. Por fuera unos tres o cuatros grados menos. Cuando acabé, claro, me entró media tembladera.
Llegué a mi casa, desayuné y me enteré de que La Palma estaba más tranquila. Los incendios son así. Y la difícil orografía insular determina el final. Yo no estoy muy de acuerdo con lo de exigir una base permanente de hidroaviones en las islas. No tengo claro que sean efectivos. El ataque al fuego en terrenos tan abruptos no es maniobra sencilla. Y descargar desde considerable altura cuando es imposible bajar por razones de seguridad, apenas moja. Comentarios de personas mucho más documentadas y entendidas que este su humilde servidor van en la dirección que señalo. Mantenimiento, cortafuegos, trochas y cuadrillas preparadas para actuar en los primeros minutos son los mejores antídotos para tan terrible enfermedad. Prevención, prevención y más prevención. A ello debe dirigirse la mayor cantidad de euros. Una vez las llamas han adquirido naturaleza, máxime cuando las circunstancias meteorológicas se muestran adversas (y en caso de grave catástrofe ello es siempre así) es más lo que ataja el propio terreno que cualquier otro factor. Lo que no se previene, lamentos a posteriori.
Estuve luego a punto de sentarme a teclear unas líneas sobre el paseo marítimo conejero. De ahí la foto. Y que a falta de dos tramos va a ser uno de los más largos que existen. Casi 27 kilómetros. Que son muchos. La distancia entre Costa Teguise y Puerto del Carmen da para bastante. Algunos ratos he pasado en aquellos lares. Y lo he transitado durante unas cuantas horas en mis estancias en aquella isla. Reconozco que algún sector requiere una atención especial. Como el que transcurre paralelo al aeropuerto. Se acumula tanta arena que dificulta el paso de las bicicletas. Y de los peatones. Por lo que las invasiones de los unos y de las otras hacia el espacio con menos obstáculos es más que evidente y molesto.
He leído quejas de gentes de aquellos contornos porque se pone gran énfasis en esta particular y se olvidan (los gobernantes) que hay muchas aceras en los pueblos que dan lástima. Ni doy ni quito razones, pero ojalá por otros lugares estuviésemos igual de servidos. Aunque sea con un paseo por el que caminar con fundamento. Ahora que estamos de olimpiadas, lo mismo no pasaríamos tanto tiempo en el sillón delante de la tele sudando la gota gorda con tanto ejercicio. Aquí tenemos el de la costa, pero está de pena.
Y ya que hemos pensado en los JJOO, si de mí dependiera el asunto solo dejaría el atletismo. Porque se ha profesionalizado tanto esta competición, que el olimpismo ha perdido toda su esencia. Si Pierre Fredy de Coubertin levantara la cabeza no quedaría muy contento. Aquel espíritu bajo el signo de la unión y la hermandad, sin ánimo de lucro y con la meta de conseguir la gloria, es decir, competir por competir, ha quedado relegado a la wikipedia. Cuando uno tiene acceso a lo que perciben anualmente Kevin Durant, Novak Djokovic, Neymar y otros tantos privilegiados, entiende que lo que uno concibió como deporte en sus años mozos… Lo dejo para no entristecerme.
¿Tú has tenido la curiosidad de echar una visual al cuestionario con el que el CIS entrevista a la gente para su famoso barómetro? ¿No? Pues un consejo: Ni se te ocurra. Es tan fuerte tostón que como se les pase por la cabeza llamarme, me da que a la quinta pregunta les voy a contestar de mala manera. Con ese tocho, nada me extraña que se equivoque más de la cuenta en sus conclusiones. Yo estuve leyendo un rato ayer por la mañana y tuve que dejarlo antes de alcanzar el meridiano. Con tantos ingredientes, claro, la posterior labor en la cocina se presta a mucho potaje.
Vuelven a salirle novias al PSOE por todas las esquinas. Tan contento está Pedro Sánchez, máxime cuando el CIS le señala que sería el único que aumentaría el porcentaje de votos en unas hipotéticas terceras elecciones, que no descarta una sorpresa en ese supuesto. Mejor estaría calladito intentando poner orden en su gallinero antes de lanzar campanas al vuelo, no sea que desaparezcan otros cinco. Mientras, el PP sigue trabajando de manera denodada para que la investidura del gallego se lleve a cabo antes del 25 de septiembre. Año no se atreven a mencionar por si acaso. Si en Bélgica, tras 541 días sin gobierno, mejoró la economía (disminuyó el paro) y los casos de corrupción se redujeron de manera notable, probemos en España. Puede que los políticos se percaten de que es su ineptitud la causa de todos los males. Déjennos solos, solos bailando, porque a nosotros nos gusta el fandango. Hasta ganas de cantar me entraron. Y es que ayer fue un día raro.