viernes, 21 de octubre de 2016

Tranquilos

Otro día el de ayer jueves sin poder leer todo lo que uno quisiera. Sigo con un trance ocular que me exige reposo, como ya te indiqué. Y dado que se localiza en el ojo derecho, la entiendo como una profunda crisis política, sin más. Así está el país, así está Canarias y así estoy yo. Tal para cual. Vaya racha, compañero.
De lo escaso que absorbí, me quedo con este titular de cierto digital: “Los jubilados recibirán menos de 2 euros más en las nóminas a partir de enero”. Y me dije si no tiene el gremio un estilo mejor para redactar información tan candente. Porque estamos los viejitos, y nada te cuento de los que se hallan en puertas, con el alma en vilo. Y es que a estas alturas de la vida cada uno interpreta las noticias a su mejor saber y entender. Cuando el viajero del Imserso cree que se halla en peligro el garbeo anual, salta como un resorte cada vez que escucha el controvertido tema de la hucha de las pensiones. Y ya pudieron los señores periodistas componer una frase con más fundamento. Entre otras cosas porque siempre nos quedamos con las letras grandes y no solemos descender apenas unas líneas. Porque de hacerlo hubiésemos encontrado: “Algo menos de 2 euros subirá la pensión medida a partir del próximo 1 de enero”. Que lo captamos hasta los negados.
Recuerda que este pasado miércoles sosteníamos que ‘hay mucho vago sentado todo el santo día en los bancos de la plaza, hombres hechos y derechos y mano sobre mano’. No hay discriminación posible porque las mujeres, como bien sabes, no se jubilan nunca. Pues he sentido alegría inmensa cuando me señalan esas fuentes dignas de todo crédito, que me sirven de enlace con las cosas de palacio, que la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, tras meditar profundamente mi propuesta de mandarlos a trabajar de nuevo, se fue a impartir una conferencia en el ciclo ‘Pensando en España’, organizado por El Mundo y Expansión. Y allí declaró que el futuro gobierno presidido por Rajoy va a compatibilizar el 100% de la pensión con un empleo, porque el sistema debe reinventarse para suplir esa pérdida de tres millones y medio de cotizantes en corto periodo de tiempo.
El corazón me dio un vuelco. Puedo, si las cosas me salen bien, ver cumplido mi deseo sin menoscabo de mis honorarios: Ser asesor. Ya son varias las instituciones que en la tarde de ayer recibieron mi currículum. Y a aquellas otras que ya lo poseían por conversaciones anteriores (mi ayuntamiento, por ejemplo), cuentan con un anexo en el que se detallan los últimos logros de mi historial (por lo menos veinte décimas más; algunas de traca en los toma y daca con Pepe Herrera). Que no son pocos. Se vislumbra, pues, un amplísimo abanico de posibilidades. Me consta que de abrir la mano Montoro en el asunto de las restricciones, voy a tener que comprar un buen paraguas ante la lluvia de ofertas que me caerán. Y si debo adquirir un móvil, cuenten con ello.
Sostiene, asimismo, la ministra (en funciones; por si acaso no se cumplen las previsiones) que poseemos un sistema tan avanzado que hasta los chinos quieren copiarnos. Lo bueno, si lo efectúan, es que, al ser tantos, le podemos cobrar por cabeza (sin que nos engañen, pues se parecen mucho) un tanto por ciento. Lo malo es que no los podremos invitar a los toros cuando ellos se privan por una foto con los bichos.
Luego añadió que por cada nueva pensión se vienen creando 7 empleos. Y no me salen las cuentas. Si somos unos 8,5 millones en el clan de los pasivos (chiquito vivero de votos; así que tranquilos) y los afiliados o cotizantes de la Seguridad Social no alcanzan los 18 millones, de ser cierto lo que doña Fátima nos vende, ya habríamos alcanzado los famosos 20 millones desde que empezaron a germinar los brotes verdes. A mí no me engaña, que yo tengo mi tino.
Me da que, tal y como ocurrió  con el anterior programa electoral, ya nos están empezando a colar los neumáticos recauchutados. O curándose en salud, que también vale. Me llamó mucho la atención esta secuencia de su conferencia: “Habrá que racionalizar las pensiones a corto plazo y trabajar en el incremento de la natalidad”. Ahora bien, ¿qué entiende la señora Báñez por racionalizar? Porque ya me estoy temiendo que establezca un símil con recortar y se quede más pancha que el mismísimo Mariano. Y la segunda parte no tiene desperdicio. Desde que tome posesión el gobierno, hasta los jubilados vamos a tener que hacer horas extras en echar a funcionar los anquilosados aparatos reproductores. Es que estamos de un pasotismo tal que ni siquiera levantamos… el ánimo. Y nos hemos olvidado de cómo se hacen los chicos. Menos mal que estos políticos tienen solución para todo. ¿No será, estimada ministra, que las parejas se lo piensan muy mucho antes de lanzarse a estas aventuras sexuales por temor a que los abuelos ya estén con la soga al cuello en el cuidado y sostenimiento de los nietos?
Pero el personal no es tonto y ya encontró la alternativa: Se habilitarán determinados modelos de inmigración controlada. Deberé traducirlo por mujeres parideras. Otro objetivo no localizo. Es, debe ser, la política del tingo al tango. Cuánto polvo… en la atmósfera.
Mientras todas estas expectativas no se hagan realidad, seguiremos entreteniéndonos con restaurantes nudistas, banderas con estrellas y avisos meteorológicos. Te digo.
No olvides que el fin de semana, como no podrás salir por las inundaciones, hay un buen refugio en otras dos entregas de Turismo y Folclore. Sean felices.