sábado, 29 de octubre de 2016

Turismo y Folclore (XIX)

(Segunda entrega de la entrevista a Cándido López)
Como entusiasta y enamorado de la radio, ¿tienes constancia de que el turista se preocupe o le interese el folclore?
Siempre hago una reflexión en cuanto si los turistas se preocupan, se interesan o, incluso, si solicitan o no que los establecimientos hoteleros tengan un grupo folclórico en su programación.
Imagínate que te vas a cualquier país y te ofrecen un espectáculo internacional: un magnífico ballet con chicas bonitas, un buen cantante, un show de magia o humor, etc. Eso también estamos acostumbrados a verlo en cualquier sala internacional de nuestra isla. Lo mismo le ocurre al turista cuando viene aquí a España. Querrá conocer música, folclore del lugar que ha venido a visitar. Si voy a Alemania, me gustaría conocer lo típico de esa región que estoy visitando, me gustaría que en el espectáculo correspondiente me dieran algo diferente.
Yo entiendo que el turista lo solicita. Lo que pasa es que siempre chocamos con el negocio. Y si un grupo de folclore le puede costar al empresario 125 mil ptas., porque habrá que trasladar a un montón de gente y pagar decentemente la actuación, el empresario turístico dice que nones, que mejor le sale el ballet que hace con cuatro o cinco personas, tres o cuatro actuaciones en la noche, en el mismo o diferentes hoteles, y escapo con 18 mil ptas.
Ahí es donde está el problema: en el dinero y en el negocio. Pero que el turista lo solicita, entiendo que sí. Porque cuando el establecimiento pone en la cartelera una actuación folclórica, o fiesta canaria con actuación de un grupo folclórico, el turista va a ir inmediatamente, y es cuando las salas, normalmente, están llenas.
En el Hotel Tigaiga de Puerto de la Cruz se viene realizando, desde hace bastantes años, actuaciones de lucha canaria y música folclórica para los turistas. ¿Qué opinión te merece? ¿Conoces otros casos al respecto?
En muchísimas ocasiones he citado como ejemplo de lo que se puede hacer en los hoteles, a lo que ocurre en el Hotel Tigaiga. Don Enrique Talg ha conseguido no solo tener un grupo folclórico, sino ofrecer el juego del palo, exhibición de lucha canaria... Así el turista queda encantado. Nos encontramos que es un establecimiento en el que repite mucho el turismo. Los propios visitantes son los mejores embajadores del hotel, y algo que atrae sobremanera es todos esos temas relacionados con Canarias y que don Enrique cuida y mima.
Debe cundir el ejemplo en los distintos establecimientos hoteleros. Pero en el caso de las grandes cadenas hoteleras, interesa, sobre todo, llenar el hotel de cualquier manera, ya sea un tres, cuatro o cinco estrellas; da lo mismo, lo que se trata es de llenarlo, sin caer en la cuenta que las actividades de ocio son fundamentales.
Es lo que yo siempre digo: por parte de los propios empresarios se está matando a la gallina de los huevos de oro. Las malas rachas que hemos pasado, han hecho ver las orejas al lobo en más de una ocasión. Afortunadamente, nos hemos superado. Pero nos olvidamos rápidamente de los malos tragos. No se puede seguir vendiendo el sol como único aliciente y olvidarnos de otros muchos aspectos, entre ellos todas esas costumbres de nuestro pueblo que también se pueden vender.
Los reconocimientos son pocos hacia la persona de don Enrique Talg, el hotel Tigaiga, y a todos los que han tenido la buena idea de lograr esa fiesta, canaria que tanto éxito tiene.
Además hay que reconocerle su profundo enamoramiento de todos los puntos de nuestra geografía. Yo que he asistido a muchas reuniones con don Enrique, me he quedado boquiabierto cuando compruebo que comienza a explicar algo de nuestro pueblo, Los Realejos, de los senderos, de "pateárselo" y caminar por todos los rincones.
Y me digo: ¡Madre mía!, ojalá que todos pudiéramos estar tan enamorados del lugar donde vivimos como lo está este señor. Es un fiel reflejo de la línea que se está llevando a cabo en el hotel Tigaiga. Así ha sido premiado en muchísimas ocasiones, pero creo que todavía habría que premiarlo más, y el pueblo canario debería tener conocimiento de la buena labor que este establecimiento ha hecho en favor de nuestras costumbres y tradiciones.
¿Se preocupan los ayuntamientos turísticos por fomentar esta faceta y por cuidar la imagen de lo que se ofrece?          
Te voy a contar otra de las reflexiones que suelo hacer: los ayuntamientos, turísticos sobre todo, en infinidad de ocasiones –me da la impresión, no sé por qué– botan el dinero en muchas cosas. El apoyar a un grupo folclórico no consiste en que en determinadas ocasiones le ofrezcan cuatro actuaciones y le den unas pesetas a lo largo del año. El apoyar a un grupo va más allá. Los ayuntamientos tienen la obligación de hacerlo bien. Sucede que, por ejemplo, a veces surge el apoyo, se conceden actuaciones por diferentes barrios. Pero no se hacen intercambios entre los municipios de la isla o entre islas. Tenemos más grupos que nunca dentro del panorama folclórico, y, sin embargo, los estamos quemando por mandarlos siempre al mismo sitio, siendo la misma cartelera año tras año en esta u otra fiesta. La gente acaba por aburrirse. Y, lo que es peor, el grupo termina con la sensación de que ni siquiera se le escucha cuando está sobre el escenario; pierde la motivación. El abrir nuevos horizontes hace que el grupo crezca. No entiendo cómo ayuntamientos del mismo signo político, con muchos grupos en sus municipios, no se lleguen a poner de acuerdo para llevar un grupo al otro. No creo solo que no se hayan puesto de acuerdo, sino que son tan cómodos que ni se lo han planteado.
Como profundo conocedor del funcionamiento de un CIT, ¿qué aportan estos organismos a la promoción del folclore? En las reuniones conjuntas de estos entes, ¿existe preocupación por potenciar esta labor?
Te voy a relacionar los Cits con el Patronato de Turismo de Tenerife, que es el que conozco, y con todas las ferias internacionales.
En cuanto a promocionar el folclore se ha hecho un gran esfuerzo. Ha sido el organismo que en más ocasiones ha sacado grupos de nuestra tierra, para ofrecerlos a todas las gentes que han acudido a las ferias.
En los últimos años he visto que se ha bajado muchísimo. No sé si la razón es económica, que no se puede llevar al grupo por el número de personas que lo forman o que se quiere exportar otras cosas. Lo que sí sé, y conmigo lo podrían decir muchísimas personas que hayan visitado esas ferias, que cuando uno lleva un buen grupo folclórico, con un buen cuerpo de baile, cuando llevan unos trajes que se saben explicar, porque, a veces, hay que recordarles a los grupos que debe explicar todo aquello que lleva, sus costumbres, sus tradiciones, de dónde vienen los trajes, en esas circunstancias, esa feria goza de una importantísima repercusión. Y no solo para el turista que luego nos va a visitar, sino para que aquellas personas sepan algo más de nuestra tierra.
Los CITs reciben una subvención tan pequeña del Cabildo, que con ese dinero muy poquitas cosas se puede hacer a lo largo del año. No hemos sido capaces, por otra parte, en los municipios que yo conozco, que las gentes se incorporen al CIT en calidad de asociados, que se integren en sus Juntas Directivas, con nuevas ideas. Así, lógicamente, el funcionamiento de estos organismos deja mucho que desear.
Sabemos que quien manda es don dinero y muy poco puede hacerse con un presupuesto que ronda, como muy arriba, el millón de pesetas anual.
(Continuará)