sábado, 5 de noviembre de 2016

Turismo y Folclore (XXII)

(Segunda entrega de la entrevista a Juan de la Cruz)
Incidencia del Museo cara al turista
La incidencia del Museo hacia el turista es más bien baja, dada su apartada ubicación, lejos de las rutas tradicionales del turismo y la escasa promoción que del mismo se ha hecho por parte de las Instituciones a las que pertenecemos.
No obstante, recibimos muchas visitas de turistas, que vienen recomendados por anteriores visitantes, pudiéndose constatar que el "boca a boca", en nuestro caso, ha sido muy efectivo.
Realmente los turistas que nos vienen son gente preparada, que sabe a lo que viene.
Ahora se nota que se está reiniciando una política de captación. El organismo autónomo de Museos, al que pertenecemos, está empezando a repartir folletos en las oficinas de turismo, en los hoteles, sobre todo del Sur, y percibimos que acuden con mayor frecuencia.
De todas maneras, como no participamos en los viajes de turismo, en el sentido de que colaboremos con un tanto por ciento ni nada de eso, observamos que algunas rutas que los llevan por Bajamar, Las Carboneras y Las Mercedes, pasan por aquí y ni siquiera se detienen en el Museo.
Pero los que acuden, vienen interesados, ¿no?
¡Ah, claro, claro! Es como cuando tú vas a un sitio y tienes interés por la etnografía o por el mundo tradicional de esa región a donde tú vas. Sin nadie decirte nada, tú mismo buscas un Museo en el que enterarte cómo fue todo eso.
Si los trajes típicos han podido rescatarse del olvido, muchas veces gracias a ilustres visitantes o extranjeros residentes en estas peñas ejemplo de Alfred Diston, ¿se les devuelve al turista una imagen fiel de nuestra vestimenta?
Creo que sí, dado el rigor con el que se han confeccionado. No obstante, hay que resaltar que son reproducciones actuales, donde muchas de las prendas, que en su origen fueron artesanales, ahora son industriales.
Ejemplos, los sombreros de fieltro o las telas de la lencería o el calzado. Antes los lienzos para hacer la camisa o los calzoncillos, las enaguas de la mujer, o sea, lo que es la lencería, se tejían con lino cultivado y manufacturado todo en el país. En cambio, ahora nosotros hemos recurrido a lino industrial, es decir, a la misma materia prima, solo que procesada industrialmente. Siempre una reproducción de un modelo de traje implica un cambio de técnicas, una actualización.
Hace poco me acaban de regalar una camisa en La Palma, por ponerte un ejemplo, toda hecha a mano; todas las costuras con puntos especiales de incrustación. Le estuve calculando, por las horas posibles de trabajo que habían tardado en hacerla y por los bordados que tiene y  solamente esa camisa, tal como está todo en la actualidad, costaría más de cien mil pesetas.
Extendiendo la pregunta fuera de lo que es el ámbito del Museo, en los grupos que tú conoces, ¿es su vestimenta la adecuada?
Los que han seguido las nuevas tendencias, que son una vuelta a la tradición, o mejor, un intento de vestirse como la vestimenta tradicional, sí. Pero luego hay una serie de grupos que se visten un poco como Dios les dio a entender, o como hasta ahora nos creíamos que eran los trajes típicos.
Yo siempre digo que el primer traje que tuve fue el "encarnado" de La Orotava, con mis espigas y mis amapolas, porque era el que yo creía que era, y perdona el juego de palabras. Ahora, después de haber elaborado una serie de estudios y de haber tenido una serie de conocimientos, entiendo que mucho ha cambiado. Los grupos tienen dónde elegir.
Hay unos que siguen esta nueva tendencia, por así decirlo, y otros que siguen anclados en lo que creíamos que era.
En definitiva, depende, hay unos grupos que visten con mucho rigor y otros que no.
¿Son las romerías un buen escaparate de nuestro folclore cara al turista?
Definitivamente, no. Ni las carretas eran las que ahora son, ni la gran mayoría de los trajes fueron vestidos por nuestros ancestros: Ni siquiera la música interpretada, en su gran mayoría, se la puede considerar folclórica.
Desgraciadamente, las romerías se han convertido en un desfile desordenado de carrozas "arrojacomidas", adornadas por cabezas de cerdo con gafas de sol; magos que se empeñan en ser más rústicos empolvando sus sombreros con azufre y telas de araña o comiendo bocadillos gigantescos de chorizo.
El resultado, en la mayoría de ocasiones, es forzado. Se ha pasado de lo tradicional a lo chabacano. Lo poco salvable puede ser algunos grupos de baile, unas pocas músicas y poquísimas danzas, pero que se ven materialmente imposibilitados para discurrir por las calles en medio de un público frenético, pedigüeño de papas, carne y vino.
Esa es mi visión de la romería. Creo que es bastante dura, pero es mi realidad.
¿Habría alguna que se podría salvar de la quema?
Tal vez tienen de positivo el que se fomenta en la gente, y sobre todo de cara a las nuevas generaciones, que no ha tenido ningún contacto con la vida tradicional, que empiezan a ver lo que puede ser. Pero la visión es bastante mala.
Cada vez intento ir a las más raras, más distantes y más pequeñas. El pasado año fui a una en Buenavista, pensando que nos íbamos a encontrar una de verdad. Lo malo es que esas romerías más pequeñas tienden a imitar a las más grandes. En Buenavista vi muchísimo más ganado que en cualquier otro sitio, pero el señor que llevaba ese ganado iba con el traje de La Orotava, intentando emular a las otras romerías.
Tienen de positivo el que si no las tuviéramos, estaríamos a la altura de Valladolid, donde, por ejemplo, no hay ningún acto, en ningún momento, en el que la gente se vista con los trajes tradicionales. Solo en algunas Comunidades, como es Aragón con la ofrenda a la Virgen del Pilar, la gente se viste con el traje típico. O en Valencia con la ofrenda a la Virgen de los Desamparados.
Estas dos, junto a Canarias, son las tres únicas Comunidades que tienen grupos folclóricos. Luego existen otras Comunidades donde sí tienen grupos folclóricos, que sí visten su traje tradicional, pero lo hacen en actos mayoritarios en los que participa toda la gente sin que pertenezca a ninguno de esos grupos o colectivos.
Para mí sería más negativo que ni siquiera existieran esos actos, esas romerías. Pero a los ojos de un museo, sabes que eso es bastante irreal. Antes las carretas eran el medio de transporte del campesino. La adornaba con flores y le ponía un toldo para que no le diera el sol durante el trayecto. Yo conocí gente que iba a Candelaria en carreta; eso sí que era una romería de verdad. Luego las carretas acompañaban al Santo en la procesión.
De adornarlas con flores primero, y con ramas, banderillas y farolillos de papel después, que era lo más que se hacía,  hemos  pasado a auténticas carrozas que reproducen facetas muy diversas. Ha habido una importante evolución, que merece un estudio específico.
La de Tegueste era una romería muy tradicional, muy típica. Estaba muy bien, muy ordenada, porque era muy poco conocida. Ahora  tiene la  fama de ser de las más típicas, de las primeras. ¿Y qué ha ocurrido en realidad? Que el pueblo está desbordado, no hay espacio para que discurra el gentío tan grande que va a verla.
¿Qué opinión te merecen los bailes de magos?
Sólo conozco dos bailes de magos que verdaderamente merecen continuidad: el organizado por la Agrupación Folclórica Universitaria en el recinto universitario y el realizado en la misma ciudad, en San Benito, en las fiestas en honor a dicho santo. En ambos se exige rigor en la vestimenta y solo se interpreta música folclórica canaria.
Los demás son verbenas populares, donde la gente va vestida de cualquier manera, donde no faltan las mujeres travestidas de macho o algunos hombres vestidos de mujeres, minifaldas listadas, zapatos deportivos, sombreros amarrados a la cintura, etc., etc.
Desgraciadamente, los pocos ingenuos que acuden con su timple bajo el brazo, tratando de unirse a alguna parranda o acompañar a algún solista valiente, se ven ahogados por la amplificada música de la Maracaibo o Los Rocker´s de Garachico. En el baile de magos de La Orotava, ¿dónde se interpreta música canaria?
Sin embargo, en la charla con Benito Cabrera, me comentaba que está contento por la imitación de los bailes que organiza la AFU, por ejemplo el de Santa Cruz...
El baile de magos de Santa Cruz no lo quise incluir aquí para ser más escueto. Ese baile tiene dos vertientes. Por un lado ponen una orquesta para toda la gente joven. Interpretan salsa y "Esta noche no alumbra" a ritmo de pasodoble o de lo que sea. Pero como el recinto es muy grande, sí que se forman parrandas y se interpreta música canaria.
Ahora bien, en el aspecto de la indumentaria, ahí sí que son poco exigentes. Como los guardias de seguridad que se ponen en la puerta no tienen claro cuáles son los trajes válidos, no saben qué criterios deben seguir, entra todo el mundo. Este es el inconveniente de los espacios grandes.
En los sitios pequeños, tengo la impresión de que se tiende a realizar verdaderos bailes de magos. Lo otro son verbenas para que la gente se divierta, salte y brinque.
¿Se cuida la imagen de trajes y temas interpretados en recepciones, ferias, agasajos, convenciones...?
Regularmente no. Es frecuente que los responsables de estas celebraciones no tengan claro qué es lo válido dentro de nuestro folclore, y en lugar de asesorarse  con  especialistas,  recurren  a  grupos  del lugar sin tener en cuenta la autenticidad de la labor que desarrollan, o eligen grupos donde milita algún pariente suyo siguiendo iguales criterios.
Si hubiera un concejal de cultura en un ayuntamiento, o una entidad, o una persona responsable que tuviera claras las ideas y dijera, pues sí, esto es válido o esto no es válido.
Por lo que me atañe directamente, te voy a poner un ejemplo: el Cabildo sí que tiene un museo donde se puede asesorar. Luego, si tiene que poner un stand en alguna feria o llevar unas niñas a no sé qué intercambio, las lleva vestidas con el traje típico de La Orotava.
[Le comento que he intentado confrontar este aspecto con otra gente. Haciendo una entrevista al representante del CIT portuense, me alegaba que, desgraciadamente, las representaciones que se llevan tienen que ser muy limitadas. Normalmente no llevan un grupo completo, porque les sale muy caro. Es algo bastante restringido, que se lleva para entretener en un cóctel, en una cena. Yo, como he tenido la oportunidad de vivirlo, te aseguro que ni te hacen caso, cada cual sigue en lo suyo y les importa un pimiento si aquello es una muestra representativa. Al final, qué ocurría: que te olvidabas de que llevabas el traje típico y te ponías a tocar "Carnaval, carnaval"]
Claro, claro, sólo en plan divertimento. Además, nosotros estamos "mamando" otras músicas y te calan, quieras o no. Como le calaron las habaneras a los que fueron a Cuba. Es una cosa tan real como la vida misma; eso es inevitable.
¿Qué sentimiento te produce la imagen que ofrecen vendedores-as de productos típicos en determinados lugares, algunos de cierto prestigio como Bananera "El Guanche" en la carretera del Botánico, o las que se colocan por fuera del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, en las que destaca una "elegante" rebeca de color añil?
Me produce un sentimiento de desánimo y de tristeza. Y más cuando en algunos casos he intentado sugerir algunos cambios. Los responsables de esas personas saben lo mal vestidos que van y, sin embargo, no han hecho nada para enmendarlo.
Conozco al dueño de Bananera "El Guanche". Le aconsejé para ponerle a las chicas un traje cómodo de principio de siglo, con telas mucho más livianas, sin tantas prendas, con el que se podrían desenvolver bastante bien y estarían, que es lo importante, correctamente vestidas. Pero la sugerencia ha caído en el vacío. Y puedes comprobar cómo llevan un traje típico de La Orotava de falda corta, sandalias, calcetines y rebeca azul, como tú dices. No se puede transformar un traje porque sí, sin más explicación.
Te lo decía, porque la repulsa que me produce esas indumentarias de las vendedoras de flores en Puerto de la Cruz, que en su mayoría son de Los Realejos, no es ni normal. Dan lástima. No sé qué puede decir el turista de aquellos andrajos.
Todo mal, absolutamente mal. Y al lado del Ayuntamiento. ¿Qué quieres que te diga.
Me imagino que tienes debido conocimiento del folclore que se ofrece al turista en los establecimientos hoteleros por "esos grupos que tocan para el turismo". ¿Qué opinión te merece?
Muy mala, salvo excepciones. Estos grupos prefieren poner a tocar las palmas a los turistas al son del "Viva España", e interpretar unas folías lentas y aburridas, que nada dicen al público. Interpretar para el turismo suele ser el camino más corto para degenerar los números folclóricos.
Me consta que hay grupos que van y tocan con honestidad, delante de los turistas, cualquier género folclórico. Pero al comprobar que determinados temas, que nada tienen que ver con la música tradicional, les hace tocar las palmas y arriba reciben más propinas y les aplauden más,  comienzan a incluir estos numeritos al final de sus actuaciones. Muchos acaban por sustituir directamente el repertorio folclórico por este otro.

(Continuará)