viernes, 18 de noviembre de 2016

Y la casa sin barrer

Parece que van surgiendo explicaciones acerca de las tardanzas en ciertas obras de mejora en las infraestructuras municipales realejeras. Y no me refiero a los hundimientos en la Avenida de Canarias. Para lo que ya el ayuntamiento se ha puesto en contacto con la empresa japonesa que arregló tremendo socavón en Fukuoka (más de 800 metros cuadrados) en 48 horas. País al que viajarán Manolo y Domingo, amén del gerente de las empresas públicas, este próximo 28 de diciembre con el fin de que el Día de Reyes puedan ser abiertos al tráfico los cinco carriles ascendentes, según el anteproyecto que los nipones remitieron al consistorio hace apenas unos días.
Saben que nuestro alcalde es un experto en echar balones fuera (algo le queda de cuando jugaba en la Cruz Santa), en fabricar y vender a buen precio castillos en el aire y en culpar de todos los males a otros organismos. Todo ello aderezado con las fotos de rigor. Con y sin castañas. Con y sin concejales.
De lo que conocemos como la bajada de El Castillo, entrada y salida al populoso barrio de Toscal-Longuera, se ha hinchado de dar tortas al Cabildo, aunque últimamente ha suavizado la situación no sea que Carlos Alonso esté pensando cambiar de novia. Y una vicepresidencia siempre es plato apetecible. Para él y para Adolfo. A este último de rebote, pero a nadie amarga un dulce. Hasta Noelia verá, por fin, cumplidos sus sueños.
Todos los que utilizamos ese tramo sabemos de los saltitos que da el coche hasta que tropiezas con la calle El Monturrio. Que ya nadie se acuerda, por cierto, del porqué de esa denominación. Que se lo pregunten a Diego. Y somos conscientes de que Domínguez nos ha trasladado en sus fotogénicas comparecencias que el malvado ‘ayuntamiento insular’ nos margina hasta extremos insospechados. Vamos, que nos agarró el cogote y hasta que no espiremos por asfixia no nos va a soltar.
En tal creencia estábamos cuando Aurelio Abreu, consejero de Cooperación Municipal del Cabildo de Tenerife, no solo rechaza de plano las declaraciones del grupo de gobierno en el ayuntamiento de la Villa de Viera, sino que achaca los retrasos a los cambios de criterios en la selección de las obras a incluir. Si ustedes pinchan en el siguiente enlace, que nos remite al periódico El Día (http://eldia.es/norte/2016-11-17/2-Aurelio-Abreu-vuelve-culpar-retraso-obras-Realejos.htm), tendrán debida información de las declaraciones del actual vicepresidente. Y no he atisbado en medio alguno que el denunciante (Manuel Domínguez) haya desmentido tales afirmaciones. Es verdad que han podido coincidir con alguna de las tantas ausencias del edil popular y, como los demás no se enteran y puede que ni lean la prensa, no haya tenido tiempo material de dictar las órdenes oportunas al gabinete de prensa.
El ayuntamiento había solicitado las siguientes obras para incluir en el Plan de Cooperación:
Repavimentación y remodelación de la calle El Castillo (568.684 euros), implantación de redes de saneamiento y pluviales en diversas vías (847.131 euros) y repavimentación de varias vías municipales (208.997 euros). Me llama la atención esta última, pues por estos lares sabemos, así nos dictan las instrucciones de la superioridad, que estos ‘empichados’ se deben, única y exclusivamente, al cochinito de oro. Por ello me sorprende que Yeyo añada que con fecha 1 de diciembre de 2015, el consejo de gobierno insular adjudicó la gestión de la obra y transfirió 167.198 a las arcas municipales.
A finales de julio de este año se propone una modificación para incluir la mejora proyectada para la Plaza Viera y Clavijo, lo que conlleva, inexorablemente, la minoración presupuestaria de las ya previstas. Aparte de que el Cabildo (a las manifestaciones de Abreu, aún no desmentidas, me remito) sigue esperando el estudio hidrológico que analice la evacuación de las aguas pluviales de la vía de El Castillo y de todas aquellas otras que en ella confluyan.
Mientras los procederes desde el ayuntamiento consisten en la inmediata convocatoria de ruedas de prensa (un micro y una foto para mi alcalde son golosinas difícilmente rechazables), me congratula que desde la institución insular se haga un llamamiento a la cordura mediante una reunión de trabajo con el fin de clarificar los ámbitos de responsabilidad respectivos.
Debo reconocer, para concluir, que cabe la posibilidad de que hayan podido haber declaraciones en la emisora municipal, en los apartados que corresponden a los grupos políticos y al propio alcalde. Pero bien saben mis estimados lectores que por motivos de salud me han quedado prohibidas tajantemente ciertas escuchas. Que se hacen extensibles hasta la desembocadura del Barranco de San Felipe. Y no me manden más recados para que vea La Sexta, porque cuando me pongo “morrúo” (que dice una amiga canariona)…
Mañana y pasado, ya saben: Turismo y Folclore. Ya quedan menos. ¡Ah!, 1982. Y 18.