sábado, 3 de diciembre de 2016

Turismo y Folclore (XXX)

Y con la presente, concluimos la entrevista a Juan López y damos por finalizado el presente trabajo de Turismo y Folclore que fue realizado cuando a uno le dio por estudiar Periodismo.
¿Qué opinas acerca de las influencias del "progreso" en el folclore?
El progreso ha influido positivamente. Entiendo por progreso las corrientes de cultura que han servido para sacar a la luz manifestaciones ya perdidas o corregir las equivocadas.
Gracias a él, a los nuevos estudios, a los nuevos sistemas de investigación, a la actual preocupación de entidades públicas, de entidades privadas, de medios de difusión y de particulares, muchísimas cosas que no se conocían hace 15 años, hay son el abc diario.
El progreso mercantilista, uniformista, puede conducir a lo ocurrido en Inglaterra. Allí no existe folklore, no existe artesanía... y los ingleses no son bichos raros por eso. Tienen una cultura diferenciada en la que lo tradicional –trajes regionales– ha desaparecido. Con una Revolución Industrial fuerte desecharon aquello que, bajo la nueva óptica, no tenía ninguna utilidad.
Lo que ahora llamamos folclore no es sino la recreación de una serie de manifestaciones que en su momento tuvieron utilidad, formaban parte del trabajo cotidiano. Hoy ya no.
Nadie baila una isa en la calle, nadie hace el pan en su casa, no hace su propia ropa o fabrica los cacharros de la cocina.
Tarde o temprano, el mundo camina hacia el uniformismo, porque estamos sujetos a presiones muy fuertes, para que todos vistamos, comamos,  pensemos y nos pongamos lo que decidan unos señores en París, Londres...
España es uno de los países europeos en el que más se conserva la música tradicional.
¿Marcaron Los Sabandeños el inicio de una nueva etapa en el folclore canario o habría que "crucificarlos" como sostienen algunos por tanta adulteración?
Está clarísimo. No aparece un nuevo concepto de folclore; este es el mismo, es inmutable. El tratamiento es nuevo, al menos aquí en Canarias, fundamentado en las agrupaciones corales instrumentales.
Grupo de élite, de gente de cultura media-alta, muy relacionada, que se introduce en una sociedad que comparte una serie de mecanismos.
Lo primero es que la identifiquen como nacionalidad. Estamos a finales de los sesenta, principios de los setenta, cuando surge la "Primavera de Praga", "Mayo del 68" y corrientes nacionalistas en Hispanoamérica. Existe una tendencia hacia la autoafirmación de la propia identidad.
Los Sabandeños  cumplen perfectamente ese papel. Aparecen 25 personas, 25 voces escogidas, caen en el olvido los grupitos que había. Aparece un "boom" del folclore que nada tiene que ver con la música tradicional.
Pero, por otro lado, ellos encienden la llama para que muchas personas empiecen a decir que aquí faltan cosas. Encendieron la mecha por:
1º. Por interés.
2º. Porque la gente se para a intentar descubrir muchos matices que Los Sabandeños no contemplan y que aún tenían en la memoria colectiva.
Su papel actual no se corresponde con aquel del nacionalismo moderado que existía en la sociedad en la que se desenvolvían, a diferencia del extremismo del MPAIAC.
Ahora no les hace falta esgrimir esa bandera. Se ha convertido en un grupo mercantilista. Priman las composiciones "light" para vender, con el atractivo de que tienen buenos músicos, buenos letristas, don de la oportunidad y calidad.
Con grabar dos discos al año, con un apoyo publicitario enorme, no les importa el que la gente siente que en directo se le está engañando, porque el apoyo para esa grabación ha sido enorme. Solo les interesa el aspecto mercantil. Cada año se reparten, solo del beneficio de discos, más de un millón de pesetas por cabeza –muchos padres de familia, trabajando de sol a sol, no lo ganan–, aparte de las actuaciones (medio millón por cada una). Y todavía gozan de una importante presencia en las fiestas de toda Canarias.
El refuerzo instrumental en las grabaciones es una consecuencia de que aquí todo vale, estamos en un negocio. Pero no nos engañemos, esto lo hacen todos los grupos.
¿Qué opinión te merece el pago de las actuaciones de los grupos? ¿Se ayuda a fomentarlos desde las instituciones? ¿Se les tiende la mano para que no quede todo en el local de ensayo?
En este aspecto soy muy determinante y me temo que bastante antipático. No creo en los grupos subvencionados. Puede haber una ayuda para un empujón en un momento determinado (un traje, una guitarra...).
Quien subvenciona, controla. Somos los grupos los que tenemos que darle un atractivo a nuestra propia labor. Que la gente quede encantada cuando suban a un escenario, porque transmitan, porque sean capaces de llegar, porque tengan alegría o porque tengan autenticidad. Lo ideal sería que las entidades no subvencionaran. Si se hiciera lo contrario, los grupos no daría golpe. El que espabila, sale pa´lante. El que está engordado por las subvenciones, se queda detrás; seguro.
¿ Y existiría posibilidad de convenios?
Las entidades públicas sí tienen que mojarse en el campo de la cultura tradicional, pero no dando una cantidad fija a los grupos cada año.
Publicaciones, investigaciones, recopilaciones... están muriéndose en los cajones de los organismos. Y hacen falta, no solo para que los grupos tengan más información, tengan unas fuentes dignas y solventes donde beber, sino porque es una obligación como entidades públicas y como transmisoras de legados.
Somos una generación puente. Y es grave que de nuestros padres y abuelos, que sí vivieron la música tradicional desde el punto de vista funcional, a nuestros hijos que no saben absolutamente nada y pasan de esto. Aquí sí que habría la posibilidad de desarrollar una buena labor. Es preferible enseñar a pescar que no darle un pescado todos los días.
Intercambios culturales, sí; rotundamente.
¿Tienes conocimiento de alguna institución, de cualquier índole, que esté realizando una buena labor para transmitir nuestras costumbres?
El ayuntamiento de Santa Cruz, por supuesto. Los grupos que asesoramos, se comprometen a realizar una serie de actuaciones en diferentes barrios. 
(Me da a conocer una solicitud de un grupo para ayuda a la compra de los trajes y me comenta el procedimiento que sigue en estos casos. Igualmente hablamos de grupos dirigidos por gente que comenzó en la Escuela y que en la actualidad hacen un papel muy digno)
¿No crees que el CCPC, a título de ejemplo, debería hacer más hincapié en otros grupos necesitados de apoyo y "dejar" a los que ya de por sí sin entrar a considerar valías de ningún tipo están promocionados, entiéndase Sabandeños, Añoranza, Mestisay... cuyo caché lo dice todo?
El CCPC es, fundamentalmente, una agencia de contratación de artistas. Está mimetizado con un barniz de plataforma cultural, en defensa de la cultura y el hecho canario y etc., etc.
Yo me niego rotundamente a que dinero público, y, por consiguiente, mío, vaya a parar, porque sí y sin ningún tipo de supervisión, a una entidad privada. Es como si se montara un negocio para vender camisetas en las Teresitas y solicito que me lo subvencionen, porque aludo a  que  los  dibujos  de  las mismas suponen una promoción maravillosa para el turismo en Canarias. ¿Cómo me va a parecer bien subvencionar a los que ganan millones, cuando hay mil grupos que están haciendo una magnífica labor?
Los grupos que tú me mencionas tienen una calidad indudable, pero desde el punto de vista etnográfico dejan mucho que desear. Incluso, alguno de ellos arrastra un montón de deficiencias: presencia de la mujer, falta de baile, falta de trajes tradicionales, excesivos arreglos musicales... ¿Cómo me va a parecer bien? Me parece horrible. Pero hay muchísimas más historias.
(Largo rato seguimos hablando del tema. Juan se muestra muy molesto porque ni hay un control  al dinero con el que se subvenciona ese Centro,  ni quien supervise las obras que se editan o los grupos que graban... Incide en lo de "plataforma cultural para la defensa de los valores tradicionales del hecho canario")
Hasta ahí, de acuerdo. Pero, ¿dónde va el dinero? ¿Qué criterios se siguen? Estamos hablando de dinero público. ¿Hay seguimiento escrito de lo que se hace? ¿Se presentan memorias finales de los proyectos? De no ser así, la promoción de ayuda ¿es tal?
¿A quién apoya, fundamentalmente, el CCPC? A quien le garantiza la rentabilidad.
¿Hay algún aspecto, que se me haya pasado, y que te interese destacar?
Me interesa muchísimo resaltar la siguiente dicotomía:
Por un lado, lo que las Entidades Públicas hacen respecto a la preservación del Patrimonio Cultural, como parte de su programa, y, por otro, la realización en la práctica de toda esa trayectoria.
Hacen un museo (Casa de Carta), se gastan una millonada, y cuando Adán Martín va a cortar la cinta de "noséqué" lleva dos niños con el traje de La Orotava. No acabo de entenderlo.
Junto a una buena realización, practican todo lo contrario. Y eso que, a pesar de las autoridades, en Canarias estamos a la cabeza de Europa en el tratamiento instrumental y en el tema de vestuario.
(Cerramos nuestra charla hablando de la guagua que está aparcada por fuera de Casa de Carta a falta de personal, con la magnífica labor que pudiera estar realizando).