Por fin han
tomado la decisión. Doloroso debió ser el parto porque se alargó demasiado. Los
diputados (y trabajadores, pensaron estos hasta el último momento que se iban a
quedar fuera) del Parlamento de Canarias se han bajado el sueldo. Dicen que un
5%, pero como no se sabe en realidad cuánto cobran no podemos hacer cálculos
para comprobar si les alcanza o no hasta final de mes. Antonio Castro, como
buen palmero, lo tiene todo atado y bien atado, a buen recaudo.
A los
jubilados (inclúyanme) y a los funcionarios nos han hecho lo mismo en varias
ocasiones. Pero cuando nos dan la buena nueva –imagínate que sea en febrero–,
siempre es con carácter retroactivo. Ellos, sus señorías –muy de ellas–, no.
Han adoptado la medida con gran dolor de cuerpo y alma, pero se hará efectiva a
partir del 1 de julio. Lo de aquí para detrás bien cobrado está y Santa Rita,
Rita. Y tienen razón. Ustedes ignoran cuántos sudores se pasan en aquellos
incómodos sillones. Donde apenas cabe el portátil. Y para utilizar el nuevo
iPad 3, ni te cuento. Menos mal que ya no les suministran el periódico (en
papel), porque el engorro puede ser de campeonato. Somos ingratos. Tanto que no
nos percatamos de que algunos (¿o bastantes?) de esos parlamentarios
simultanean el cargo (a pesar de tener lo que llaman dedicación exclusiva y
cobrar por ello) con otras menudencias, normalmente en la política local. Y
tienen tiempo para todo, tú. Mientras, uno se agobia por cualquier tontería. No
medimos, no controlamos, no sopesamos, nos acongojamos, nos apesadumbramos…
Estaba
pensando hace un rato si devolverles la moneda a todos aquellos que me tupieron
con unos correos en los que supuestamente se detallaba todo lo que cobraba doña
Leire Pajín –a la que hace tiempo no tengo el honor de saludar–, con otro de carácter
semejante, y al que no doy la mayor credibilidad, por el que se alega que doña
Dolores (de) Cospedal (lo escribo así porque parece no estar claro el apellido)
ha percibido en estos últimos cinco años la nada despreciable cantidad de
750.809,92 euros, lo que significa 150.161,98 cada año, que viene a ser,
céntimo arriba, céntimo abajo, lo que recibe cualquier maestro de escuela en la
nómina mensual. Cómo me va a extrañar que la presidenta manchega se haya
construido una mansión tipo búnker. No ha sido para protegerse ella de los
posibles ataques de la comunidad vecina (Madrid), sino para tener a buen
recaudo los ingresos familiares.
Por aquí,
bien, no nos podemos quejar. Esperaba, no obstante, que este año me concedieran
una de las medallas de oro que entregan mañana día 30 (antes era el Día Mundial
del Orgullo Gay, ahora no sé). Pero no me tocó. Tendré que esperar. Pero,
claro, mi capacidad tiene un aguante limitado y lo mismo me canso de hablar
bien de Paulino y me alío con don José. Yo que tú, Rivero, me lo pensaba, que
es bueno tener amigos hasta en El Realejo, y por aquí las cosas no pintan nada
bien para Coalición Canaria (ni para el PSOE). Oye, ya que te menté,
felicidades por ese nuevo y flamante plan de choque que nos va a permitir unos
seis mil puestos de trabajo. Cantidad con la que incrementaremos aquellas
anteriores que tanto publicitaste. Menos mal que ahora utilizas a la consejera
para estos mensajes. Pena me da la pobre mujer, pero son los peajes a pagar por
las cuotas de poder mediante ese pacto que en Icod trae a mal vivir a la
agrupación socialista en otro espectáculo lamentable.
Como ya me
enrollé con otros asuntos, acabo con el lamento de Carlos Dívar, presidente del
Consejo General del Poder Judicial, por el quebranto que se ha provocado con la
denuncia de Gómez Benítez, y que dio lugar a una tensa reunión en la que los
magistrados se enzarzaron en pedir dimisiones a diestro y siniestro. De
quebrantos económicos nada se manifestó (que los viajes a Marbella bien
realizados estuvieron). Lo que preocupa es la mala imagen que pueden dar sus
señorías (esta son otras señorías) ante la opinión pública. Sigan así y dentro
de bien poco se mirarán al espejo y este saltará en mil añicos producto de la
desvergüenza que hallamos por el país en cualquier estamento. Lo malo es que en
el judicial causa mucho mayor repelús. O a lo peor es el reflejo de lo que no
debería.
En fin,
tengan mañana un feliz Día de Canarias. Lo mismo me lo tomo de descanso.
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