¡Ay!, sin hache,
es una interjección que se usa para “expresar muchos y muy diversos movimientos
del ánimo y más ordinariamente aflicción o dolor”, según el DRAE. Por ello
suele ir escrita entre signos de exclamación.
Hay corresponde a
una forma impersonal del verbo haber y se utiliza para expresar que existe o se
dispone de alguna cosa, o para destacar una obligación concreta.
Ahí es un
adverbio de lugar que señala alguna cosa que se encuentra a una distancia media
(entre aquí y allí).
El ejemplo típico (y tópico): Ahí hay un hombre que dice ¡ay!
Y, además, están los políticos de AHI. Sin tilde pero con rejo. Y con evidentes aptitudes para la
declamación. Los herreños codiciados que, junto a los gomeros de Casimiro
(ASG), constituyen el apetecido dulce parlamentario al que todos quieren meter
mano, escrito sin las connotaciones sexuales de rigor. Pero cuya postura
victimista les ha reportado pingües beneficios. Y con unos cientos de papeletas,
no solo piden –que me parece estupendo– sino que rayan el chantaje con la dichosa
triple paridad. Y siempre quejándose. Y no dejan nada, refiriéndose a los que
de ‘cuando en vez’ nos dedicamos a turistear.
La Agrupación Herreña Independiente siempre se ha presentado
a las elecciones bajo el paraguas de CC (incluso hasta con NC). Pero cuando se
ponen bravos o alguien les toca las narices cogen el pito, el tambor y las chácaras
e inician unas romerías increíbles.
El primer paso del baile es siempre la amenaza: Nos vamos.
Saben que los dos parlamentarios valen su peso en oro. Y no lo escribo por la
presencia física de Belén Allende Riera, que también es presidenta del Cabildo.
Vamos, que si Curbelo presume… El otro, David Cabrera de León, exalcalde de La
Frontera, como buen maestro de escuela suele ser más comedido, aunque no le vendría
mal un retorno a las aulas, o a las canchas a ejercitarse.
El actual consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias
y portavoz del Ejecutivo (yo creo que lo nombraron por ese deje especial de aquella
isla con las eses finales, que él lo tiene pero habla tan rápido que apenas se
le entiende), el señor Narvay Quintero Castañeda (antes fue senador, y lo
sustituyó Melissa Armas Pérez, ahora alcaldesa en el puesto que antes ocupó
David; no, entretenidos están), puso el grito en el cielo y dijo que dimitía si
se llevaba a cabo una moción de censura por la que la alianza entre PSOE y
Unión Frontera desbancaría a Melissa. Isla chiquita, infierno grande, tú.
Luego, en un día de final de mes y tras comprobar que la
cuenta corriente había sufrido un notable incremento, pensó que la soledad de
La Dehesa no le convenía. Se reunieron en Valverde y se percataron de que los
asuntos de la Isla del Meridiano no se contemplaban en el pacto regional entre
CC y PSOE. Además, como el juzgado le había dado calabazas a la secretaria de
la corporación que fija su residencia en la calle La Corredera, y el próximo
23, si el volcán no lo remedia, habrá otro cambio de alcalde, marcha atrás ipso
facto y nosotros nos quedamos pero exigimos compensaciones. Que somos unos
expertos en tal faceta.
Vino bien que ya hubiesen definido el tema del próximo
carnaval: el futuro. Y como sobre el susodicho no hay nada escrito, desde el 23
de noviembre se presenta otra perspectiva en aquella localidad. Los carneros
seguirán saliendo y tiznando a la gente. Los lagartos crecerán en paz y
armonía. Los paseos entre La Maceta y Las Puntas mantendrán el agradable olor a
mar. Pagaremos la gasolina al precio más alto de Canarias. Los productos
alimenticios llevarán el plus del doble transporte. Y por ahí continuarán los
tiros. Ojala que de quesadillas, aunque me da que no.
Cuando en 2019 seamos convocados a las urnas en una nueva
convocatoria de elecciones locales y autonómicas, el disputado voto herreño
hará valer su elevado porcentaje y los canarios del resto de islas (excluyan,
por razones obvias, La Gomera) tendremos la oportunidad de irnos de vacaciones.
Cogeremos el barco en Los Cristianos, pero los que somos del Norte añoraremos
una vez más cierres de anillos, túnel El Tanque-Santiago del Teide o coge la
cola de la TF-5 para atravesar media isla. Y como somos más, castigados. Sin
más. Fíjate en la foto donde está Casimiro. Lo dice todo, presumen de tamaño. Y
la solución que ya aportan algunos para que no se produzcan estas anomalías en
el valor de un voto, aumentar el número de diputados. Livianos sí que son.
¿Saben una cosa? Como ya doy algún paso y el conducir no me
molesta, el próximo mes me voy para El Hierro. Paz y tranquilidad.
Van 1979. Quedan 21.
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