sábado, abril 04, 2026

Una mosquita muerta

Vuelve llegar a mis manos (o mis ojos) un panegírico de Luis María Anson en el que ni se cansa ni se recata lo más mínimo en laudar al alter ego de Ayuso. Son tantos los piropos que lanza cada poco nuestro célebre periodista, escritor y académico, a la presidenta de la Comunidad de Madrid (y cuando lo hace con MAR también incide directamente en la misma diana), que debe hallarse altamente preocupada toda la cúpula de Génova, 13. A no ser que los cálculos electorales de Isabel pasen por la debacle de Feijóo (si ya defenestró a Casado, no le va a temblar el pulso en sucesivos pasos) para luego llegar ella en plan salvadora, con esa carita de no haber roto un plato en su vida (ni en bajada). Y como todos sus pecados le están siendo perdonados por su asistencia a una misa a la semana, después de haber pasado de su ateísmo confeso a practicante contumaz (cual Saulo de Tarso dándose un partigazo del caballo al suelo), tiene abiertas las puertas del cielo. Y el Papa en junio la ungirá como heredera universal.

Rescato tres pinceladas del artículo de marras:

“Antes que nada, Miguel Ángel Rodríguez es un gran periodista. La dilatada experiencia de Miguel Ángel Rodríguez es como el lecho de un río por el que han discurrido todas las aguas, los lodos todos. Es hombre moderado, prudente, anticipador, perspicaz. Político de impecable honradez…”.

Con el símil de los lodos no se ha consagrado don Luis María. Se lo pudo haber ahorrado. Y que el interfecto es hombre moderado, prudente y honrado, me remito solamente a la defensa numantina de la pareja del ático y al nebuloso pasaje en el que se vio implicado el ya exFiscal General del Estado. Todo un ejemplo del buen hacer periodístico. Vamos, una mosquita muerta. Y de cómo los chanchullos políticos y sus prácticas barriobajeras marcan el paso de la mismísima justicia. El que pueda hacer…

“Los trituradores de oficio, los tertulianos que todo lo saben, los políticos embalsamados por la torpeza y la insidia, los moscardones cojoneros de la palabra disgregada que solo conocen la agresión, tienen en Miguel Ángel Rodríguez a un peso pesado de la vida política española al que casi siempre acompaña el éxito”.

Exacto, así se las ponían a Felipe II. ¿Cómo no va a tener éxito? Asegurado al cien por cien. ¿Fue, asimismo, el artífice de que las elecciones se pueden trucar con la IA permitiendo adulterar el proceso para que con un mismo DNI se puedan introducir infinitas papeletas en las urnas? ¿Valen esos generosos calificativos para los adictos a la Cope o Intereconomía, por ejemplo? ¿Y no podría ser usted (o el glosado), verbigracia, otro moscardón cojonero de la palabra disgregada? Cuídese, no caiga en tales incongruencias. Mire que el querer morir con las botas puestas le puede acarrear serios disgustos.

“La contribución de Miguel Ángel Rodríguez al triunfo de la presidenta madrileña puede calificarse de considerable. Por eso el sanchismo [sic] le persigue con saña, porque sabe que el gran nombre del Partido Popular es Díaz Ayuso y pretenden dañarla atacando sus flancos. Hay que colocarse, en fin, por encima de la gran felonía, de esos acosos cadaverizados [sic] que en estas últimas semanas agreden e insultan al sólido colaborador de la presidenta”.

¿Lo habrá leído Alberto? Por cierto, señor Anson, ¿a qué se refiere usted con los flancos de doña Isabel? ¿Qué confianzas son esas? El ‘sanchismo’ persigue con saña. ¿Tanta como la suya en sentido inverso? ¿No es usted el presidente de El Imparcial? ¿Dónde aparcó, entonces, la ecuanimidad, el ser equitativo, desapasionado, equilibrado, justo? ¿No indica la RAE –institución que debe conocer bien– que ser imparcial significa no adherirse a ningún partido? Pues me da que mea usted hacia arriba y se está chingando el cuerpo entero. Porque todito lo plasmado se le vuelve en su contra. Creo que ya no voy a perder mi preciado tiempo en leerlo. La crítica es sana, por supuesto. Pero lo suyo es obsesión. Algo que no dice nada bien de un tan buen periodista. ¿Son los inconvenientes de haber sido encumbrado? Tenga cuidado no sea que se vaya a caer del pedestal y cuando uno es mayor… Por experiencia lo digo, que ya medí una pared sin cinta métrica. Cuánta decepción.

Para mis detractores va la conclusión. Claro que hago crítica en mis artículos de opinión. Faltaría más. Y añado: estoy afiliado al PSOE desde la década de los setenta del pasado siglo. Lo que no me ha impedido expresarme sin cortapisas desde que me alongué a esta manía de expresar por escrito mis pareceres (llevo más de cuarenta años en este ¿arte? de garabatear letras). Porque amor no quita conocimiento. Ya lo comprobarás el día que tenga perras y edite una compilación.

Hasta el lunes, que es día de vuelta al trabajo. 

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