“El
magisterio fue uno de los colectivos más perseguidos por el franquismo, ya que
el gobierno de la República le había confiado la difícil tarea de reformar el
sistema educativo. Su proyecto político más ambicioso incluía las llamadas
misiones pedagógicas, destinadas a erradicar el analfabetismo, muy extendido
entre la población rural. Y aquí se toparon con los intereses de la Iglesia,
que utilizaba la escuela para adoctrinar a las jóvenes generaciones en el dogma
católico y garantizarse así el monopolio religioso del país. Por eso, la
jerarquía católica apoyó el golpe militar y lo bendijo con el nombre de cruzada.
Alguien dijo, y con razón, que la guerra la ganaron los curas y la perdieron
los maestros”.
“Dióscoro
Galindo tenía 58 años cuando fue llevado al Gobierno Civil y trasladado junto a
Federico García Lorca a La Colonia de Víznar, convertida en prisión por los
golpistas. Sobre las cinco de la madrugada del 18 de agosto, fue paseado por el barranco de Víznar y
Alfacar, junto al poeta García Lorca y los banderilleros Galadí y Cabezas,
donde acabaron con sus vidas”.
De otro
artículo de Juan Luis Valenzuela, periodista, historiador y analista político,
publicado en El Plural el 18 de agosto de 2021, titulado Dióscoro Galindo, el
maestro republicano fusilado con Lorca y esposado al poeta, entresacamos:
“Este
maestro de la República nació en Ciguñuela (1877), pequeña localidad
vallisoletana a 12 km de la capital y con una población actual de 384
habitantes. Formaba parte de una generación de maestros republicanos y
progresistas a los que le arrebataron su vida por su noble compromiso con los renovadores
principios pedagógicos”.
“Dióscoro
era hijo de Clemente Galindo y Marcelina González, que cuando su hijo cumplió
cuatro años se fueron a vivir a Madrid. Sufría una cojera en la pierna fruto de
un percance fortuito de adolescencia cuando su capa se quedó enganchada en un
tranvía madrileño justo cuando se apeaba. El joven Dióscoro cayó al suelo con
la pierna destrozada por la máquina. Los médicos ante el miedo a que la pierna
se le gangrenase y falleciera, decidieron cortar por lo sano y se la amputaron.
Esta circunstancia hizo que abandonara su vocación inicial por la carrera de
Veterinaria y optar por el Magisterio”.
“Tras
acabar sus estudios de Magisterio en Valladolid, debuta como docente en una
escuela de niños en la población guipuzcoana de Aya. De ahí un largo periplo de
escuela en escuela aplicando su vocación de maestro de niños incluso llegando a
ser director de algún centro: Algete (Madrid), Caravaca (Murcia), Zuheros
(Córdoba), La Orotava (Santa Cruz de Tenerife), Vich (Barcelona), Cazalla de la
Sierra y Santiponce (Sevilla), Tíjola (Almería) y Daimiel (Ciudad Real), entre
otros. En septiembre de 1934 es destinado de Santiponce a Pulianas en Granada.
Este sería su destino definitivo a la vez que su trágico destino”.
“Esta
actitud, la humanitaria y su formación laica crearon recelos entre los
ambientes conservadores y tradicionales que lo acusaban de ateo y de
perjudicial para la educación de los alumnos. Un ejemplo de su bonhomía era el
hecho de que cada vez que percibía que algún niño se hallaba triste, lo
acompañaba a su casa con el objetivo de intentar solucionar el problema
familiar. También cabe recordar que creó clases nocturnas para los hijos cuyos
padres trabajaban en el campo cuyos horarios por las labores tareas agrícolas
les impedían que sus hijos asistieran a clase”.
(continuará)

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