29/08/2026

Dióscoro Galindo (3)

En el Capítulo IV: Disposiciones oficiales. Legislación educativa, un requerimiento del Gobierno Civil al Inspector, hecho muy frecuente, pero que no se correspondía con idéntico celo de la autoridad provincial para que los ayuntamientos abonasen el ridículo sueldo a los sufridos maestros, quienes debieron, en muchas ocasiones, abandonar su puesto de trabajo ante la imperiosa necesidad de ‘buscarse los garbanzos’ en otro lugar. Ejemplos sangrantes hallamos en las propias reseñas periodísticas en multitud de ocasiones.

“Que se proceda por la Inspección contra los maestros que no estén al frente de sus destinos ni residan en la localidad donde presten servicios sin causa justificada”.

Esta era una demanda de los inspectores a los alcaldes que se repetía con cierta asiduidad. (La Prensa, Santa Cruz de Tenerife, 30-noviembre-1913, número 1045, página 1). Incluso el Gobierno Civil debe intervenir en estos requerimientos. Verbigracia, Circular de 11 de octubre de 1919 (Boletín Oficial del 17), conminando al ayuntamiento de La Orotava que envíe relación de maestros que residen en La Villa y se hallen al frente de sus escuelas. Este organismo remite la certificación el 3 de noviembre de dicho año, señalando que Dª. María de los Remedios Melián Santana regía la escuela de niñas de la Concepción; Dª. Florentina Borges Pérez, la de niñas de San Juan; D. Dióscoro Galindo González, niños de La Concepción; D. Amaro Álvarez González, niños de San Juan y D. Agustín C. Herrera Pérez, incompleta de La Perdoma. (A.M.O., Instrucción Pública, Comunicaciones y otros documentos referentes a dicho ramo, 1920-1926 [“Acerca de la residencia de los maestros”]) [Hacer notar la no correspondencia de este expediente en el legajo].

Pasamos ahora al Capítulo VI: La figura del maestro: labor educativa y dignificación social, donde ‘el maestro cojo’ vuelve a arremeter contra La Prensa. Transcribimos:

“No se distinguió La Prensa por su defensa del magisterio. Más bien todo lo contrario. Uno de estos artículos, provoca la reacción del maestro nacional Dióscoro Galindo González, que en El Norte de Tenerife (La Orotava, 5-noviembre-1919, Época II, número 66, páginas 1 y 2), en el día que renacía a la luz pública en su segunda época, escribe Impugnando una calumnia". Del que ya antes se hizo alusión.

El propio periódico (El Norte de Tenerife, La Orotava, 24-noviembre-1919, Época II, número 73, página 3) lo reconoce como distinguido colaborador y en el número indicado le desea una rápida y total mejoría, pues se hallaba enfermo desde hacía algunos días. Maestro que prepara a las señoritas María de la Luz Regalado, María Luisa Rivero Hernández y Rosario González Barreda, para las oposiciones a telefonistas, que aprueban brillantemente. Por lo que Heraldo de Orotava (12-febrero-1921, año I, número 2, página 2), amén de consignarlo con sumo gusto, felicita al Sr. Galindo, que con su inteligencia y esfuerzo, logró que las tres únicas alumnas que preparaba, obtuvieran plaza.

Le recomienda a La Prensa se dé una vuelta por esos pueblos dejados de la mano de Dios para que comprenda quiénes son los verdaderos culpables del atraso educativo, de la falta de instrucción.

Sí, ha transcurrido más de un siglo. Y cuando uno observa en la actualidad los andares de ciertos dirigentes (¿?) políticos, siente verdaderos escalofríos. Porque está más que demostrado que las verdades siguen doliendo. Y cantarlas públicamente, como hizo Dióscoro, puede causar terribles escozores.

Vamos con el penúltimo apunte inserto en el Capítulo VII: Un pilar fundamental en una maraña de papeles:

Por la Sección Administrativa de Primera Enseñanza de esta Provincia ha sido nombrado Maestro de la Escuela Nacional de Santa Bárbara, en esta Villa, nuestro estimado amigo y paisano, D. Antonio Rodríguez Guanche. Maestro que lo había sido de La Concepción, en La Orotava, y que ahora había sido nombrado para el popular barrio icodense. Y del que informó el mismo semanario (La Comarca, Icod de los Vinos, 23-noviembre-1919, año I, número 35, página 3), en la sección “De sociedad”, que iba a contraer matrimonio con la distinguida Señorita Plácida Fajardo Aguiar. Y El Norte de Tenerife (La Orotava, 17-diciembre-1919, Época II, número 78, página 2) informa, en su sección de “Noticias”,  que se ha celebrado el enlace matrimonial en Icod de los Vinos. Había sido maestro interino de la escuela de niños de La Concepción, nombrado el 20 de marzo de 1918, con un sueldo anual de 500 pesetas y otras 500 en concepto de residencia, tomando posesión el 22 de ese mes ante la Junta Local de La Orotava. (A.M.O.; Instrucción Pública, Nombramientos...; 1918). Cesa el 31 de agosto de 1919, al haber sido nombrado maestro en propiedad de dicha escuela D. Dióscoro Galindo, quien toma posesión el 1 de septiembre. (A.M.O.; Instrucción Pública; Nombramientos, permutas...; 1919).

(continuará)

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