martes, 17 de diciembre de 2013

Accidentes domésticos y paga extra

Ayer fue un día entretenido pues me dediqué a repasar cuestiones que no pudieron ser debidamente atendidas la pasada semana. Amén de otras menudencias domésticas (como el accidente de Gallardón) que no merecen ser comentadas. Lo del Ministro de Justicia, como cualquier asunto relacionado con gentes supuestamente importantes, es curioso. Cuando menos. Si hubieses sido tú –no me pongo yo de ejemplo para no parecerte petulante–, los amigos (y  de los enemigos ni te cuento) se regocijarían con lo de se pegó un leñazo de no te menees; si hubieras visto al rebenque rodando por la escalera; chacho, chiquito rebencazo se pegó el cacho tolete… Y así. Pero las celebridades sufren accidentes domésticos, incluido el llevarte un palo con la fregona en un arrebato de la parienta. Hasta en los estampidos existen las discriminaciones. Pues nada, que se recupere Alberto y que sus dos costillas suelden en los plazos previstos. Parece que el susodicho no pudo abortar el despegue y se la dio con todas las de la ley.
Otros que sufren demasiadas contingencias son los socialistas. Tan precarios cuando Zapatero arrancó la caña, ven surgir ahora innumerables posibles candidatos para esas primarias que se avecinan. No sé si podré postularme yo, pero lo mismo lo intento. Juego con la ventaja de estar poco contaminado y con el inconveniente de la edad. Pero mi arrojo y valentía suplen con creces las decenas a las espaldas. Lo mismo me animo y… los mando a todos a la porra (iba a escribir otra cosa, pero bastante cagados están ya). Al último posicionado, Juan Fernando López Aguilar, nadie podrá discutirle su valía. Aunque la huida de Canarias, tras haber ganado las elecciones (¿fue en 2007?), dice muy poco en su favor. El sentimiento de cobardía que generó en los muchos que le confiaron su voto, ha quedado impregnado en su haber como una losa demasiado pesada. No creo sea en estos momentos la solución que el PSOE requiere con urgencia.
Me imagino que recuerdan a Rita Martín. Ese portento conejero que fue Consejera de Turismo en el Ejecutivo canario. Y que se hallaba refugiada en una concejalía en el ayuntamiento de la Villa de Teguise. Ayer la escuché agradecer a Ignacio González (Nacho, el junior, el recolector) la llamada telefónica tras haber abandonado la militancia popular. A ella le encanta la política y no quería estar manga por hombro, por lo que ha caído, rauda y veloz, en los brazos del barrendero mayor de los contornos y se ha subido al camión de la basura (tú puedes leer, si te place, CCN o Centro Canario Nacionalista). Es que no tienen el más mínimo sentido del ridículo y la vergüenza la perdieron en el vertedero de Zonzamas. Si César levantara la cabeza comenzaba a dar jaquimazos…
No comprendo el revuelo ante la posible privatización de Aena. Dice el entendido (Paulino, quién otro podría ser) que sería una pesadilla. Cuando todos los ayuntamientos se rifan la privatización de sus servicios y venden tal medida como una fórmula de eficacia y buena gestión, ¿por qué debemos pensar lo contrario en el caso que nos atañe? No es que me haya vuelto partidario de esa visión, pero lo que es bueno por determinados motivos no puede ser malo por idéntico planteamiento. Debe ser la famosa coherencia.
Estoy hasta los mismísimos cataplines con la agradable noticia de la paga extra navideña a los funcionarios. Los comerciantes andan de un contento subido. Será tabla de salvación y panacea de todas las compras de estas locas semanas de compras compulsivas. Nadie salió en defensa del gremio cuando al gobierno (im)popular de Rajoy se le ocurrió cortar por lo sano el pasado año. Es más, se aplaudió la medida desde amplios sectores porque el ‘privilegio’ del trabajo fijo era más que suficiente. Solo les faltó aplaudir con las orejas y sostener que con la vocación ya podíamos comer una buena temporada. Los medios de comunicación nos ahogan con mensajes aduladores para que vayamos derecho a gastarnos lo que nos corresponde y tenemos más que merecido. Levantaremos la economía y haremos posible la contratación de mucho parado para poder atender nuestras demandas. Jolines, qué buenos somos. ¿Y nadie se percató en 2012 de la falta que hacíamos, de cuán necesarios éramos?
En este país de locos siempre es agradable encontrarse con algún cuerdo. Y lo es el cura Juan Carlos, ahora párroco en Taco. Antes lo fue en El Fraile. Como él dice, va a donde están los gomeros. Al que saludé también ayer en La Longuera que sigue inmerso en grandes proyectos de carácter social. Es como Gabriel, el cura del barrio mencionado, mi barrio, otro aglutinador nato de los diferentes colectivos y que se remanga al subirse al carro para coordinar, nunca para dirigir. Así sí vale la pena y no seguir soportando a tanto carca que flaco favor hacen a la sociedad a la que manifiestan deberse y servir.
En fin, amigos, sean felices y tiren pa´lante. Con ese ánimo me levanto cada día y me sumerjo en mil berenjenales. Porque es la actividad el motor que nos conduce y nos guía. Y si estás jubilado, con mucha más razón. En Facebook estoy colgando alguna de las fotografías que incrustaré en este blog a través de las correspondientes presentaciones de Picasa. Y no me pidan prisa que eso lleva su ritual. Como el de atender las plantas, ir a comprar, caminar, escribir, leer, cuidar a los nietos, fregar la loza, limpiar la azotea, barrer la rampa del garaje… Ños, no te lo voy a contar todo. Eso también, muy de vez en cuando pero se pone en ello todo el empeño. Hasta mañana.