jueves, 19 de diciembre de 2013

Los desdobles de Manolo

También lo he denominado dicotomía y trastorno de identidad disociado en comentarios anteriores. Y en este tiempo que resta hasta mayo de 2015, mayores incongruencias observaremos en el comportamiento de Manuel Domínguez. Porque en su doble condición de alcalde realejero y presidente insular del Partido Popular, lleva una racha que comienza a parecerse demasiado con el pasacatre. Por lo de dos pasos pa´lante y dos pasos pa´tras.
Ayer mismo me alongaba a este blog para diseccionar, desde el punto de vista lingüístico (corrección y estilo), la última publicación de los populares de la Villa de Viera. En la que cantaban las excelencias del plan de barrios y donde se consignaba la cantidad de obras acometidas. Lo que traduzco en la cara buena, el haz, la faceta amable de la gestión municipal, el espejo a mostrar para la caza y captura de los votos. La de las fotos con máquinas que arreglan vías públicas, señoras centenarias (los hombres nos morimos antes), adquisición de nuevos vehículos… En fin, ustedes me entienden perfectamente.
Pero el envés, el lado oscuro, a pesar de que se hace todo lo posible por ocultarlo, surge con toda la crudeza de vez en cuando. Y se me antoja que grandes esfuerzos le esperan en el intento de casar ambos aspectos.
Ayer debía celebrarse en el local del Club de Mayores y Pensionistas de La Montaña una charla organizada por la Plataforma Ciudadana en Defensa de las Pensiones Públicas. Y el pecado consistió en el apoyo que a la citada convocatoria prestaba Izquierda Unida de Los Realejos. Nuestro alcalde consideró que en un centro de propiedad municipal no tenía cabida ese juego tan peligroso: hacer política. Solo su grupo está capacitado para indicarnos dónde debemos retozar. Sí se puede hacer política en otros lugares. En una calle de La Carrera, por ejemplo. Tan público el espacio como puede serlo el local antes mencionado. Piensen bien las formaciones ‘políticas’ que apoyan las concentraciones (PSOE e IU), si realmente están luchando por una noble causa o prestándose al juego que le interesa al grupo gobernante. No sería mucho más fácil, siempre en defensa de los solicitantes de las viviendas, que Miguel Ángel y Jonás fueran a hablar con José Miguel. O ve tú, alcalde, e inicia una huelga de hambre por fuera del despacho de Paulino. En el pueblo, salvo la instantánea del Gabinete de Prensa, en dos semanas ya no acude ni Diario de Avisos (versión casera).
Cuando pienso lo que costó el largo proceso que condujo a la construcción de la sede vecinal del barrio de La Montaña –¿verdad, Manolo, el bigotes?–, menos entiendo el miedo a que el pueblo se manifieste abiertamente sobre lo que considere oportuno. ¿Temes, acaso, alcalde, que los viejitos se puedan enterar de que han sido ustedes los que los han masacrado con recortes brutales en aquellos aspectos que constituían la línea roja que jamás iban a traspasar? Cuestión sería de que te sumergieras en la Internet y localizaras la diferencia entre el pensamiento hipocrático y el comportamiento hipócrita.
Porque farsante es la postura facilonga y sensiblera de quedar bien ante el vecino, intentando desligarte de una realidad que te atenaza y te confiesa. Hace dos días decía tu portavoz en el parlamento canario, acusando a CC y PSOE, que era un insulto a los parados el rechazo a las recetas para crear empleo. ¿Qué recetas? ¿Las que practican a nivel del territorio patrio con los resultados harto conocidos? Que no dejan de ser los mismos que en nuestro pueblo tienen ‘entusiasmados’ a más de seis mil habitantes. Vamos ya, ingenuos sí, pero idiotas no. Y en Madrid no fueron capaces de tomar en consideración lo que proponía el resto del arco parlamentario al demandar comprensión con todos aquellos que ni siquiera pueden atender el pago del recibo de la luz. Ese que se verá incrementado por la excelente gestión de tu superior jerárquico. Al que muchos jóvenes de aquí mismo, de tu agrupación local, felicitaron muy efusivamente cuando fue nombrado ministro del ramo. Y ahora permanecen con un tapón en la boca como si Endesa tuviera un trato especial para los que las pasan canutas a la sombra del Macizo de Tigaiga. Eso sí, se corta con frecuencia para que la factura no se eleve sobremanera
Unos días atrás hablaba un rato con Juan Carlos, cura de Taco, en la acera de nuestro barrio de Toscal-Longuera. Él sabe, mejor que nadie, que mis vínculos religiosos se congelaron tiempo ha. Pero como sabemos de qué pata cojeamos cada uno, somos capaces de reconocer la labor de ambos. Y siempre me ha dicho que admira mis convicciones. Al igual que yo lo felicito, como se lo he revelado (sin connotaciones) asimismo a Gabriel (el párroco de la zona), por su excelente labor en pro de los más débiles, los más necesitados. Y que son capaces de hacer POLÍTICA en sus respectivas iglesias y comunidades sin el más mínimo atisbo de vacilación. ¿Piensa elevar sentida queja el Partido Popular para excomulgarlos? O lo mismo esos fieles tan devotos, pero al tiempo tan carcas, retrógrados e insensibles, se prestarán raudos y veloces para “cargárselos” por tan atrevidas y osadas actuaciones. Que se cuide también Francisco de paso.
Que sí, Manolo, de todo eso, y mucho más hablamos Juan Carlos y yo en un lugar público, en una acera. Menos mal que no pasó la policía municipal. Lo mismo tiene órdenes directas tuyas, o del autor del Plan de Seguridad, para disolver tales atrevimientos. En primera instancia, claro, porque en segunda, a la cárcel ipso facto en aplicación de la otra de “Represión” Ciudadana.
Aclárate, alcalde. Sé consecuente. Sabes lo que he escrito sobre la coherencia. Y te está fallando estrepitosamente. Porque cuando te sacan una foto con el alumno que ganó un concurso, estás haciendo política. Cuando entregas el premio a la mejor tapa, estás haciendo política. Cuando acudes a una procesión, estás haciendo política. Cuando… Y en lugares y espacios que son, al menos, tan míos como tuyos. No lo olvides. Ya sé que la militancia partidaria es complicada. Hago un esfuerzo y puedo captar el que pretendas ser un buen alcalde. Pero la otra presidencia te delata y juega malas pasadas. Dicen los entendidos en esas materias que no se puede estar en misa y repicando a la vez.
Acabo con una duda que elevo a tu consideración: ¿Crees, Domínguez, que la nueva ley de seguridad ciudadana me declarará elemento subversivo por verter mis opiniones en Pepillo y Juanillo? Hace unos años, Gabriel, el cura antes mentado, me invitó a dar una charla en el interior de la Parroquia de Guadalupe. Y fui. Y hablé con total libertad. Y la gente me escuchó (así, en confianza, hasta me aplaudió al final). Y el Crucificado que estaba detrás de mí no se bajó a llamarme la atención ni a darme dos cogotazos.
Te has lucido, Manolo, con la prohibición. Y te has retratado. ¿Sabes una cosa? Me lo temía. Y viene alguno en ese barco de las Nuevas Generaciones… ¡agüita! Tenemos una charla pendiente, Raúl, porque sé que, por fin, me vas a dar la razón.
Nota: ¡Cómo ilustra una fotografía! ¿Cómo vamos a gritar si nos cercenan el derecho a la reunión?